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| Poemas para papá |
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24
de marzo de 2007
Bs. As. 0:28 am
24 de marzo,
la pucha! (por no decir otra cosa), 31 años del golpe.
Me senté en la cocina y me puse a pensar... nunca
te escribí a vos, directamente a vos, como si estuvieras
en algun lugar leyendo esto; te he dedicado muchas cosas,
poemas, relatos, hasta esta página, pero nunca directamente
como si estuvieras en alguna parte y yo te escribiera una
carta, como esas muchas que me gusta escribirle a otra gente.
Y acá estoy, frente a la computadora escribiendote
como si ahí estuvieras, leyendome.
Hoy, pero hace 30 años, aun estabas vivo, aunque
a punto casi de que no supieramos más nada de vos.
Yo, era apenas una recién nacida, recién llegada
a la casa, a quien vos seguramente arrullabas entre tus
brazos, lo pienso y te imagino ahora, como un fantasma,
abrazandome mientras yo escribo; vos igual que hace 30 años,
y yo así como ahora, con 30 años encima; que
loco sería...
Y pienso, no? que loco! Yo ahora soy más grande que
lo que vos llegaste a ser, porque no llegaste a los 30...
me sorprende, me da un no sé que pensar que vos más
o menos a mi edad habías hecho tantas cosas, luchar
tanto, tener una familia, preocuparse tanto por los otros...
somos tan distintos.... y a la vez tan parecidos!
Y me doy cuenta que joven que eras, porque no puedo imaginarme
a mi, así como soy ahora, haciendo y logrando las
mismas cosas que lograste. Pensamos tan diferente... me
pregunto tantas cosas... tantas cosas no comprendo... a
veces te culpo, a veces te entiendo y te defiendo por eso
mismo que en otros momentos te culpo. Que mierda, no? Que
cagada tener tanto quilombo en el marote!, no saber que
pensar, no encontrar respuestas, porque solo vos sabes lo
que pensabas y lo que hacías, y porque lo pensabas
y porque lo hacías, y ni yo ni nadie nunca vamos
a poder encontrar la respuesta a esas preguntas que me hago,
porque solo vos sabes que es lo que pasaba por tu cabeza
en ese momento. Te pido perdón, por culparte a veces,
por enojarme, pero vos no estas acá, y eso duele,
y duele no poder entender ciertas cosas, y no encontrar
respuestas, y no encontrarte...
He tenido mucha suerte, hace unos años atras no tenía
ni una sola foto tuya con mamá, y de a poco, casualidad
o pequeño milagro, fueron apareciendo un par... me
encantan esas fotos, te siento más cerca, más
real.... y las miro y te veo tan niño, y la veo a
ella tan niña también, que me parece increible...
veo tanto amor en esos ojos, en esos gestos, que imagino
y siento tu gran corazón. Te miro y parece que me
miraras, y veo otras miradas en la tuya, y me sorprendo
de eso.... que lindo si pudieras verlo...
Yo que sé, hoy, se me ocurrió escribirte,
así, distinto, más común; como si estuvieras
ahí tras mi hombro leyendo lo que tecleo, yo te siento
cerca hoy... tal vez sea la edad...
24 de marzo
de 2007
1:09 am
Nunca dejen
de recordar, porque lo que se olvida, se muere. Ellos quedaran
siempre vivos en nuestro recuerdo. Porque las personas eternas
son aquellas que quedan en los demás. Nos dejaron
su vida y su lucha, serán eternos...
Por
eso no olvidamos ni perdonamos
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| Creación
( Nota: No todo lo que se dice aquí
es cierto, algunos de los detalles solo fueron parte de mi
imaginación)
I
No sé muy bien como comenzó todo esto. Clara
era una muchachita de 19 años que había llegado
al campamento junto a su hermana Norma, de 23 años;
su hermana Silvia, de 25, no estaba con ellas, ya que recientemente
se había casado con Miguel.
Allí estaban Norma y Eduardo, su novio, frente al fogón,
cantando canciones de Sui Generis; mirando las estrellas,
elevándoles sus canciones a la luna.
Las hermanas Meschman; Clara alta, algo corpulenta, de cabellos
castaños, largos, suaves y abundantes, ojos marrones,
como la tierra misma, nariz típica de los Meschman,
sin duda, herencia de la familia paterna. Norma alta también,
cuerpo bastante parecido al de "Clarita", así
la llamaban en la familia, ya que era la más pequeña,
Norma de pelo castaño también, pelo castaño
y lacio también, no tan abundante, ojos marrones, como
la tierra misma. Silvia, la mayor de las hermanas era bastante
distinta corporalmente a las demás, petisa, no tan
corpulenta, nariz de Meschman, pelo castaño, ondulado,
ojos marrones, como la tierra misma. Sin duda son hermanas.
Allí estaban Norma y Eduardo frente al fogón,
elevando su canción hasta el cielo, regalándosela
a la luna. Rosario, prima de Eduardo estaba con su novio,
Orlando, rondando por los alrededores, jugando a las escondidas
con las nubes.
Orlando, de 22 años, no muy alto por ser hombre, cabellos
castaños, casi rubios, finos y suaves como los de un
ángel, facciones típicas de los Maturano, mandíbula
grande, disimulada por la barba, ojos celestes, como el cielo
mismo.
Mientras Norma y Eduardo cantaban, y Rosario y Orlando jugaban;
Clara y sus amigas se acercaron al fogón a tomar unos
mates y cantar.
Rosario y Orlando, cansados de jugar ya, se acercaron al grupo,
fue allí cuando se presentaron ante los demás,
fue allí cuando tierra y cielo se encontraron por primera
vez.
IV
Orlando, vaya uno a saber por que causa, se peleó con
Rosario antes de volver a casa, tal vez ya no le encontraba
atractivo. Aunque parece que si lo encontró en una
de las Meschman, la más chica: Clara.
Cuando el viaje de vuelta estaba en marcha... Clara no tenía
acompañante de asiento, por eso, Orlando pensó
en esa como su mejor oportunidad.
Así se conocieron, luego de dos años se casaron.
Cielo y Tierra estarían juntos hasta que la muerte
los separe.
Y luego de dos años de casados, cielo y tierra se fundieron...
y de esa unión.... el 9 de marzo de 1977 nací
yo. |
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Porque te escribo (1989)
Porque te perdí,
porque te arrancaron de mis brazos
en un abrir y cerrar de ojos,
porque tu vida es la mía,
porque te represento.
Porque diste tu vida por mi,
porque gracias a vos existo,
porque sé que me querías,
porque algún día sin saber que pasaba
yo te decía:
estoy aquí esperándote,
con toda tu familia.
Porque te humillaron,
porque tus venas
explotaron con la palabra ARGENTINA !!!
Tu sangre, roja de dolor, decía:
PUEBLO, JUSTICIA, LIBERTAD, DEMOCRACIA,
PATRIA, ARGENTINA !!!
e innumerables palabras lindas.
Sabes porque te escribo ?
Porque para mí,
los héroes no fueron ni San Martín, ni Sarmiento,
fuiste vos, y 30.000 argentinos,
que dieron la cara, y la vida.
Por estos 14 años (1991)
Brindemos por estos 14 años,
levantemos la copa bien alto,
por estos 14 años,
por tus amigos y nuestra familia,
de quienes no te pudiste despedir.
Brindemos por los momentos lindos,
que no vivimos juntos.
Por la alegría de mi niñez
que no compartimos.
Por la calesita,
a la que no me llevaste;
por la hamaca,
en la que no me hamacaste.
Por el 15 de Mayo de 1977
día en el que cundió el pánico
por primera vez en nuestra casa.
Por los actos del colegio,
que no presenciaste,
por mis ojos, que no viste llorar;
por mis manos, que no viste escribir;
por mis pies, que no viste correr;
por mi voz, que no escuchaste
al llamarte desesperadamente.
Por el abrazo que nunca nos dimos,
por el regalo de Navidad,
que nunca recibiste de mi parte.
Brindemos por lo que sufriste...
por tu pueblo, tu patria, por mí
y por todos los que están hoy aquí.
Brindemos por las miles de personas
que lucharon, como vos,
por una Argentina mejor,
y terminaron en algún lugar
que aun no conozco.
Festejemos que desde que sé la verdad ,
no he parado de pedir
en mis deseos de cumpleaños,
poder encontrarte,
en algún lugar de este maldito mundo,
quizá con otra familia y otros hijos,
pero vivo.
Brindemos por ellos,
que hoy están vivos y libres,
perdonados por alguien
que se cree representante del pueblo.
Festejemos que mamá tuvo que mentirme,
hasta que tuviera la edad suficiente
para comprender.
Que tuvo que luchar
por una buena educación para mi.
Festejemos que desde que sé la verdad
no he parado de pedir
en mis deseos de cumpleaños, poder verte.
Brindemos por esa tonta,
infantil y amarga fantasía.
Quien te quiere, te quiso
y te querrá por siempre.
Tu hija Lucero.

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Si pudiera... (1989) Quisiera
haber sentido
el abrazo de tus brazos,
el beso de tu boca,
el jugar de tus manos.
Quisiera haber visto tus ojos claros,
tus manos trabajar el cuero,
tus pies pisar la arena.
Hubiera querido oír
tu voz penetrar mis oídos,
tus manos aplaudirme,
tus canciones.
Pero no lo pude hacer,
porque no estabas conmigo.
Azul-Celeste (1993)
Mi color es el azul,
azul cielo, azul mar,
azul aciano, azul príncipe,
azul noche, zafiro azul.
Mi color es el celeste
lavanda celeste, estrella celeste,
celeste azulejo, celeste día,
celeste cielo, celeste mar,
celestes tus ojos
que no me pueden mirar.
34 preguntas sin respuesta (1995)
A donde van a parar
estas palabras nunca dichas,
en que lugar quedan
esas palabras no escuchadas.
Donde se esconden
las caricias no recibidas,
los halagos siempre esperados.
A donde van estas ganas locas
de hacer algo,
y no poder hacerlo,
donde queda esta impotencia.
En que cajón se resguardan
las palabras escritas,
en que lugar de la memoria
quedaron los "te quiero",
donde se resguardaron los "te extraño".
Donde llevaré los perdones
donde cayeron las lágrimas.
Que luna ilumina hoy el paso,
que estrella hoy abraza;
cuida y sigue.
Que sol brilla ante la sonrisa.
Quien espera con ansia desesperada
los llamados de un amor,
quien sigue los rastros sobre la arena.
Quien mira el mar
y se sorprende de su belleza.
Quien habla de su amante.
A donde van a parar
los labios secos,
los brazos abiertos,
siempre esperando;
donde quedara el sexo que nunca se tuvo ni mantuvo.
Donde se esconden
los aromas perfumados.
Donde van los relatos
que alguien quiere contar,
los momentos que se quiere compartir.
Donde queda la melodía
que desearía escuchar juntos.
En que oído se resguardan
las palabras dichas y escuchadas.
Quien repite lo que ya fue dicho.
Que lugar espera que lo encuentre.
En donde se escondieron
las caricias recibidas,
recordadas.
Quien espera la mirada tierna,
interesante,
de la amante que podría ser.
Quien se quedó con las cosas
que debieron pertenecerle a otro.
Quien mató las palabras que se dijo;
quien torturó a quien hoy se busca,
quien lo mató.
A que parte del mundo van los restos
de quienes quieren la libertad.
Donde quedan todo ese resto de cosas
que hoy me faltan. |
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| La carta que nunca
fue escrita (1995)
Querida hija:
Como nunca, hoy te escribo, desde este lugar
que aun no conozco, dieciocho años han pasado, y aún
sigo sin saber donde estoy; los ojos me han tapado, y los
pies atado, imposible saber si es bajo agua o tierra donde
hace casi dos décadas yazgo, si hasta los sentidos
me mataron, antes de matarme por completo.
No me busques vivo, pues vivo no estoy. Espero mi mensaje
te llegue y lo sepas comprender.
No intentes descubrir que me han hecho, sufrirías demasiado
al saberlo. Intenta buscar mi cuerpo, mis restos, quiero que
estemos juntos de una vez.
AUnque mi alma y cuerpo separados están, a veces regreso
a mi cuerpo para intentar saber donde estoy, y hacerte llegar
mi mensaje de alguna manera, pero la respuesta no encuentro.
Necesito que me encuentres, demasiados años sintiendo
este infierno que no merezco. Si, en este lugar que estoy
hay paz, ya no hay voces que te amenacen, ni tacos que te
asustan al caminar, ni gritos en la oscuridad, ni picanas;
pero hay cosas que me hacen sufrir, sabes? la vida se extraña
mucho, extraño los cafecitos calentitos a la mañana,
el cuerpo cálido de tu madre en la cama, extraño
tus llantos y tus risas que a tus escasos dos meses de vida
me transmitían tantas cosas; extraño los ñoquis
de mi mamá, y sus milanesas, sus papas fritas, extraño
sacar al perro sin cadenas, los desayunos de papá,
los asaditos, los partidos de fútbol los domingos,
extraño todo lo que hacía con mis hermanos.
Ya ves, no hay nada mejor que vivir, aquí a pesar de
la paz, faltan muchas cosas.
Querida hija, tratando de explicarte lo que siento, sigo escribiendo
este, mi mensaje.
Vivo con vos cada día. Vivo con vos cuando te despertás
temprano para ir a la escuela , cuando hablas, cuando lloras,
cuando reís, cuando abrazas a tu madre, siempre estoy
con vos, día a día, minuto a minuto. Pero aun
me siento más cerca tuyo cuando me evocas en tus poemas.
El país por el que yo luche, hoy te abandona, y casi
se olvida de mis compañeros y de mi. Los que hace años
me mataron hoy están entre ustedes, caminan por las
calles sin culpas, como si nada hubieran hecho.
Luchar por lo que se quiere no es pecado, niñita mía;
seguí luchando por tu vida, tu historia y tu memoria,
estoy orgullosos de vos.
Casi llegando al final, quería decirte que cuides mucho
al hombre que te quiere como yo te quiero, que te cuida y
te cría como yo lo hubiera hecho, querelo tanto o más
que a mi, porque él lo vale.
Por ultimo cuidate, y seguí luchando por lo que querés.
Saludos a todos los mortales.
O. E. M. |
| La nada (1995) Ya no es más
que un par de huesos roídos,
lleno de gusanos,
polvo y tierra.
Pero sigue siendo para mí
algo más que nada,
algo más que sólo una foto,
que solo un recuerdo.
Porque no entonces buscarlo?
Si sabes donde encontrarlo, decilo,
aquí estoy esperando.
Por qué dejar que siga sufriendo mi gente?
Acaso de algo te sirve ocultar
esos huesos roídos, gusaneados,
polvorientos, enterrados?
Vos! Si, vos! lo viste? Lo escuchaste?
Le curaste las heridas? Lo abrazaste?
Como estaba?
Decime, tengo que saber que le hicieron!
Cuanto tiempo sufrió por mi?
Vos! Si, vos!
Sabes cuando lo trasladaron?
Sabes si alguien lo vio después?
Sabe cuánto tiempo aguanto?
Por favor que alguien nos diga algo!
Necesito de tus palabras.
30.000 almas (1996)
Y sus 30.000 almas llenaron la plaza;
sus restos, quien sabe donde estaban esa noche,
después de 20 años;
pero sus almas estaban allí.
Se los podía ver
en cada mirada,
en cada puño,
en cada bandera,
en cada antorcha,
en cada luz.
Se los podía escuchar
en cada canto,
en cada discurso,
en el piano,
en la guitarra,
en la armónica.
Se los podía sentir
en cada paso,
en cada aplauso,
en cada lágrima,
en la oleada de calor que cada persona emanaba.
No nos han vencido,
sus almas nunca morirán.
Brujo de los antiguos indios (1996)
Y te vencimos,
brujo de las viejas tribus,
creíste habernos derrotado
con tus ritos satánicos;
pero somos más guerreros en tu contra
de los que vos pensabas.
Pensaste que con tus brujerías
y tus armas bastante avanzadas
ibas a derrotarnos,
pero nosotros, guerreros del tiempo,
somos más de los que pensábamos ser.
Te odiamos,
brujo de los antiguos indios,
odiamos tus vestidos,
verde mierda,
para ocultarte entre los yuyos
ante el enemigo.
Te odiamos,
brujo de los antiguos indios,
odiamos tus armas bastante avanzadas,
que creyeron matarnos.
Y porque estamos vivos,
y porque te odiamos,
es que cada vez vamos al bosque,
a enterrar tus palabras
con nuestros gritos de furia.
Y para matarte,
matarte con nuestros pasos,
y nuestras palabras,
para que nunca más vuelvas,
con tu traje color mierda.
Y por eso vamos al bosque,
desde hace 20 años
hoy y para siempre. |

No te olvido (1996)
" La lucha que se pierde
es aquella que se abandona "
E. De Bonafini
La vi llorar,
y a cada lágrima suya que caía
la secundaba una lágrima mía.
En el viento sentí tu voz,
y en la brisa tus caricias,
en su voz sentí tu lucha,
en su discurso tu vida;
y si me preguntan...
no te he olvidado.
Nunca iré a olvidarte
porque voy a encontrarte en cada marcha,
en cada lucha,
en cada bandera,
en cada obrero,
en cada niño pobre.
Tal vez aparte
tu recuerdo de mi,
pero no por eso
te voy a olvidar;
es que mi vida va
más allá de tu ausencia,
mi vida tiene otras dolencias,
y por suerte pequeñas alegrías.
Bajo este puente (1996)
Y el sol de tus ojos
ya no gira azul, enorme
sobre la luna de mi cabeza.
Ese arroyo que me cantaba mientras dormía
en los balcones de mi luna
en los que cada día te celebraba una fiesta,
ya no corre el gran arroyo blanco
a los pies de nuestro amor.
Ha pasado poca agua bajo este puente,
pero enormes cantidades de sangre.
Tanto (1996)
Tanto he esperado
he gritado tanto,
tanto he tratado de encontrar tu sol azul,
que las fuerzas han acabado
con mi corazón ensangrentado.
Tanto he preguntado
a aquel explorador,
que habrán usado aquellos brujos
para que nada pudiera verse.
Que las fuerzas han acabado
con nuestros corazones ensangrentados.
Sombra del sol (1996)
He querido preguntar
a los brujos de esa tribu
de antiguos indios de este mundo,
con que paño negro
te habrán tapado
cuando aun no eras sol.
He querido preguntarles
porque me han hecho tu sombra,
y han dejado a la luna
esperando algún sonido de vos, querido sol.
He querido preguntarles
cuando retornara la caricia tibia,
cuando dejaré de correr,
de buscarte.
He querido,
y parece que ellos también han querido,
he querido ser tu sombra,
tal vez no la forma
en que te hubiera gustado;
pero he querido,
y seguiré queriendo ser tu sombra, sol;
seguiré siendo tu elongación
aquí en la tierra.

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| Río de la Plata
(2004)
Esa luz allá a lo lejos puede que sea
tu alma
esa luz en la inmensa oscuridad de la noche
puede que sea tu alma
que titila y me saluda,
y me confirma tu presencia diaria.
Allá en el río tal vez estén
tus huesos,
pero tu alma está en esa luz;
esa luz que miro
y que todos pueden ver.
Tu luz sigue viva,
y todas las noches mira,
a esos que miran sin saber.
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