te abstrae de tal manera que pierdes tu conciencia de individuo y el mundo parece otra cosa mucho más simple, más sencilla de comprender, más acogedora si cabe que el vientre materno; y respiras a gusto, y llenas los pulmones y un pequeño viento te refresca la cara, te mueve el pelo, oyes su risa en tus oídos? Y esa sensación de no querer que ese momento acabe nunca es como vivir un cuento. Los cuentos no acaban, termina la historia, sí, se llega al final, pero tú eres un personaje y eres un nombre dentro de palabras que son tu historia y lo que has de hacer y de decir viene ahí escrito y no hay más que pasar la página y otra página y puedes volver atrás para revivir ciertos momentos que no hayas comprendido o para darle otro sentido a la historia que esta sí que es cierto te posee y es fiel reflejo de quien eres y cómo no de quién has sido.