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AGRADECIMIENTOS
Todo el cariño y el conocimiento que tengo sobre
La Sierra no sería tal sin la ayuda de las personas que durante mi vida me
han enseñado a interesarme, respetar y llegar a querer con pasión este
entorno natural.
Quiero agradecer en primer lugar a mi familia, a mi padre que desde mi
infancia me llevó a rincones de la sierra entonces nada turísticos y apenas
conocidos, y a mis hermanos que me han acompañado tantas veces en muchas
excursiones, planificadas por mi y en algunos casos no muy afortunados.
A mi tío, Javier Cavanillas que me llevó a lugares como la Fuente de la Umbría, Gualay y Roblehondo. A mi
primo Pablo con quien hice las primeras excursiones pasando las primeras
noches al raso en la Sierra y al grupo scout de Cádiz con quienes que
estuve tres veranos en los campamentos de Cañada descubriendo rincones de la
sierra del Pozo
A los amigos que hice en mi infancia y juventud en los veranos que pasé en
Arroyo Frío, cuando apenas había otras casas que no eran las de los propios
serranos, con los que empecé a aventurarme en la Sierra.
A vigilantes de incendios y pastores de la sierra que me he cruzado en mis
paseos. Especialmente a Angel que, en el verano del 86, estaba en la caseta
del Puntal de Canalejas, y me enseñó a preparar gachamigas al día siguiente
de pasar mi primera noche solo al raso por los agrestes rincones del Arroyo
de las Grajas. Y a Gonzalo, último habitante de los Centenares con quien
también he compartido buenos momentos.
Y a otras personas que a lo largo de mi vida me han acercado a la Sierra de
Cazorla estando incluso bastante lejos. Como a Sebastián Robles, con
quien coincidí personalmente durante mi servicio militar en Canarias y autor
de uno de los mejores libros que conozco sobre los nombres de la sierra. Y a
José Gómez por sus relatos detallados de andanzas y las extensa toponimia
que contienen. Y a todos los amigos que alguna vez me han acompañado y
aguantado en alguna de las excursiones.
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