| DE LOS PAPELES DEL "FACU" Primera y Segunda parte |
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| Los papeles de Facundo Tercera y Cuarta Parte |
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| Ricas Cabralidades | ||||||||||||||||||||
| Entevista a Facundo | ||||||||||||||||||||
| Reflexiones del Facu | ||||||||||||||||||||
| M�s sobre nuestro amigo... | ||||||||||||||||||||
| Volviendo a Vidanova | ||||||||||||||||||||
| Cap�tulo I Escribir es una aventura , un viaje de descubrimiento por los caminos menos convencionales de la vida. la literatura me abre la cabeza y el coraz�n, por eso puedo tener una visi�n universal , salvarme de las mezquinas parcialidades donde naufraga la mayor�a. Escribir es enamorarse del peligro, ejecutar el arte de vivir, entrar en el ritmo del flujo y el reflujo , afinar al coraz�n con el vac�o, a la oscuridad con la revelaci�n. Cada d�a me parezco m�s a lo que escribo, que es lo mejor que me pod�a pasar, lo que quiere decir que al escribir fui planeando lo que quer�a ser, o el destino me fue llevando de la mano. De una u otra manera emprend� un camino en el que me convert�. En el principio todo fue confusi�n, oscuridad, telara�as que fui apartando hasta llegar a este infinito espacio pleno de luz y de aire puro. Comenc� escribiendo una cata a mi padre pr�fugo, pidiendo auxilio a cualquiera , declar�ndole mi amor a un mundo que termino enriqueci�ndome y que hoy es mi cada. Por la literatura supe que la vida es interminable , por eso la obra del hombre no tiene fin y ninguna historia es mas importante que poder contarla ( nada mas trascendente que lo que no tiene un prop�sito) Con la literatura trate de reflejar la totalidad en cada instante, y en ese socavar constante , encontr� mas fuego que en la fe ( no hay creencia mas grande que entregarse a la vida) Escribiendo llegue al hombre que soy, sin divisiones en la cabeza, es decir totalmente vivo ( as� quiero que me encuentre la muerte, es decir la pr�xima mudanza) porque no se puede ver la talidad por el ojo de la cerradura. Escribir me ayudo a conocerme, es decir alcanzar mi punto central que es ponerse en contacto con la totalidad. Las palabras iban y ven�an con tanta gracia que me ense�aron a desprenderme de cualquier cosa y a irme sin dolor a cualquier parte. Por las palabras conoc� mi verdadera voz, �nica como todas las cosas del universo. El goce de escribir fue tan grande que no se me ocurri� pensar si era bueno o malo, solo corr� detr�s de la belleza sin pensar en otra cosas, entonces mi vida se convirti� en arte, en una hermosa y desaforada experiencia religiosa, por eso me sent� , y me siento , un iniciado que sabe que el sacrificio es una ley de la vida, no la crucifixi�n ( Jes�s la sufri� para que nosotros no tuvi�ramos que sufrirla) El arte me ense�o a vivir directa e indirectamente, como los orientales que aman a las sugerencias como los occidentales a lo obvio (el golf, los autom�viles, las hamburguesas.) El arte me ense�o a aceptar todas las maneras de la vida, todas sus manifestaciones, lo que me gusta y lo que no me gusta, lo dulce y lo amargo, lo f�cil y lo duro, sin miedo, que es lo que pudre a la mayor�a antes de madurar. Ahora se que todo lo que sucede es parte de la fant�stica danza de la vida, sea la fiesta o el hambre. ya no separa la guerra de la paz , ni al bien del mal, ahora se que el �nico sentido es el cambio permanente, ir aturalmente del dolor a la alegr�a, de la victoria a la soledad, ahora se que una sugerencia pesa m�s que 4444 tanto como un pan, como este pan negro que como a la maravillosa ma�ana de San Salvador, rodeado de flores de cerca de la guerra civil. Controlo el tiempo que me pertenece para ser due�o de mis pasos por la tierra, vi mi tiempo, no el de las prisas o las lentitudes que me rodean. A cada instante aprende a estar conmigo mismo, a detenerme , porque todos los problemas del hombres residen en que no sabe quedarse quieto entre cuatro paredes, no hay nada como contemplar los sucesos desde el espacio de nuestro propio tiempo, como es suicida olvidarlo para vivir el de los dem�s, nada como el fluir en el tiempo presente, es que el �nico lugar del hombre porque el pasado ya no es y el futuro nunca ser�. Ayer fui a la cada de mi hermano, el hombre, pero no lo encontr�, porque se hab�a ido al pasado pues tenia un recuerdo. Hoy regrese a la casa de mi hermano, el hombre, pero no lo encontr� porque se hab�a ido al futuro pues tenia un sue�o, lo que quiere decir que no pude encontrar a mi hermano , el hombre en su verdadera casa , que el presente. Cur� mis enfermedades, con s�lo vivir mi verdadero tiempo, estoy sano desde que me dedico solamente a lo que me interesa, haciendo lo que amo, que es lo que soy. Me salvo de la r�gida programaci�n de los sucesos del pasado, y de lo que podr�a suceder en el futuro viviendo intensamente en presente sin la melancol�a del pasado ni la locura del futuro que nos inhabilitan para la vida, que es ahora mismo, como esta manzana y esa flor. La propia naturaleza de la que soy parte propone los cambios en mi tiempo, por eso no me distraigo de ella con el reloj que s�lo marca generalidades, el tiempo social , no el esencial, Por esta dependencia el hombre perdi� la percepci�n de los ciclos que suceden en su interior, por eso no come cuando tiene hambre, dice que si cuando quiere decir no, no se acuesta cuando esta cansado, hasta hace el amor por compromiso, ( el hombre primitivo se salvaba de esta carga suicida) Se puede recuperar ese tiempo carente de duraci�n estando en lo que realmente queremos estar ( si hacemos esto no necesitamos la agenda donde anotamos lo que no nos interesa porque de lo contrario no lo olvidar�amos) Esto lo consigue el m�stico , el hombre religioso, es decir universal, no el dogm�tico, es un maravilloso estado de conciencia a salvo de la �poca mental historia , prisi�n donde se ahogan tantos ciudadanos ( el ciudadano depende del estado pero el hombre de Dios , es decir del amor, que es decir la vida) Si no le presto atenci�n el tiempo no existe, s�lo aparece por la cultura de la obligaci�n. Sin me dejo transcurrir en el fluir de l tiempo presente, siento que la quietud activa creadora , de lo que hablan los m�sticos, ese �xtasis de la paz que es la poes�a, el mejor espejo de la realidad que la mayor�a desconoce. La percepci�n que tenemos de la sucesi�n de los acontecimientos en el tiempo depende m�s de la impresi�n que nos causaron ,que de los propios sucesos , son mas lo que pensamos que lo que fueron, es decir que estamos encadenados a supuestos, extra�amos lo que odiamos, a�oramos lo que nos hizo mal, recordamos lo que deber�a haber sido y no lo que fue. Me aparto del tiempo lineal, el tiempo hist�rico, el tiempo en el que se hacen las cosas, el tiempo de los objetivos, el de los logros , el de las recompensas, porque ese tiempo lineal solo es el tiempo en el que producimos por obligaci�n, presos en una cultura de consumo para la que es peor desperdiciar el tiempo que dejar sin producir un capital , por eso nos acostumbraron a pensar que los ideales, las fantas�as, los sue�os y la imaginaci�n, responsables de los progresos y el arte del hombres, son perdidas de tiempo. Pero podemos abolir el tiempo social, que no es nuestro tiempo, porque en nosotros sobrevive lo que era tan natural para el hombre primitivo, habilidad que nos permitir� obtener , por propia experiencia, el gobierno de nuestro tiempo para hacer lo que amamos , que es lo �nico por nosotros mismos, por nuestra propia felicidad, que despertara a los que nos rodean natural y po�ticamente. Nada esta terminado , todo esta por comenzar, siempre podemos empezar de nuevo, todo momento es buen momento , aunque algunos soci�logos aseguran que somos viejos a los cuarenta a�os. Un ejemplo de que siempre es hora de empezar es Mois�s, que concreto el �xodo a los ochenta a�os, o Arist�teles que escribi� sus grandes obras despu�s de los cincuenta y cinco a�os, o Cop�rnico que escribi� su revoluci�n orbitum a los setenta a�os, como Darwin su origen de las especies y Kant su cr�tica de la raz�n pura , no podemos olvidar que Picasso pint� hasta los noventa y un a�os, como Chagall , como Tamayo, que pudieron crear porque se liberaron del tempo social, como Henry Miller y Macedonio Fern�ndez, el que no cre�a en la muerte de lo amado ni en la vida de lo que no se ama. Capitulo II Cuando recuper� la autoestima mejor� mi calidad de vida, cuando me perdone deje de acusar a los dem�s ( nada como vivir sin enemigos) La autoestima es al reino del hombre lo que la sobrevivencia es al reino animal. En todo el mundo encuentro se�ales que indican que lleg� la hora de vivir amplia y luminosamente , pero para este cambio debemos saber qu� es lo que queremos para hacernos cargo de nosotros mismos, entonces trascenderemos lo radical, lo sectario y lo pol�tico para crecer universalmente , para comprender que la verdad es una sola y que podemos abarcar una dimensi�n m�s amplia que la materia. En nosotros est� la vida que se expande como el universo, del que es parte nuestra intuici�n y nuestra creatividad, nos ponen en contacto con los ilimitados campos de la conciencia. Somos seres con una inteligencia trascendente, mas all� de lo racional, que estamos permanentemente atravesando un proceso evolutivo y fluctuante por esencia, seres capaces de trascender a nuevos niveles de conocimiento en una espiral de expansi�n infinita. Busco esa nueva trascendente posici�n interna para una constante y sensible confrontaci�n de la realidad externa, por dura que esta sea , entonces ser� mas firme , mas constante, mas afectivo, mas efectivo. Mas generoso, mas tolerante, mas realista, mas humano. Conquistarse es la �nica conquista ( la revoluci�n fundamental es revolucionarse) entonces podr� humanizar todo lo que me rodead. El futuro de nuestro plantea depende de que cada uno se atreva a descubrir como ser mas �tico y responsable para cuidar su propia humanidad, como expandir su espacio y controlar mejor su territorio, lo que le permitir� adquirir una perspectiva m�s trascendente que ayudara a que los dem�s alcancen lo mismo a trav�s del cada uno que hay en cada cual, entonces el hombre, la guerra, la ignorancia, y la desdicha desaparecer�n de la faz de la tierra. Me conmueve ver como se abren las puertas del nuevo mundo que forjara el nuevo hombre, la maravilla de cualquier crisis porque todas crisis es el anuncio de un nacimiento, que siempre es un milagro ( estoy seguro que ahora el milagro es el nacimiento del hombre) Por todas partes se insin�a el parto porque la humanidad es la embarazada, por eso sospecho que el hombre que Dios tiene previsto en cualquier mirada, a cualquier gesto, en las manos del m�sico, del carpintero y de la madre, en el ni�o que canta lo que no se imagina. Trabajo el nuevo espacio para el nuevo hombre que puedo ser, determino mi vida, acabo con el autom�tico responder y reaccionar, como efecto , porque ya s� que el hombre es causa. Me hago cargo de las circunstancias de mi vida y encuentro dentro de mi, todas las respuestas porque me animo a saber quien soy, que es el gran desafi�. Despu�s podr� comprometerme con el funcionamiento de la humanidad. S�lo despu�s de saber quien soy y animarme a vivir, como lo que soy, cuando haya encontrado el significado de mi vida y pueda entender la vida que me rodea. Si me atrevo a volver a mi ni�ez, cuando ten�a sue�os y visiones, tambi�n puedo retorna r a la �poca en que tenia la capacidad de renunciar, perder, abandonar, cuando nada me importaba tanto como para encadenarme. Si lo consigo, la vida ser� un juego, una fiesta que no depender� de los resultados sino de la intensidad. Hoy, en la ciudad de Panam�, verde y caliente, es el primer d�a del resto que me queda. Los conflictos son la confirmaci�n de que el hombre tiene la cabeza divida ( el hombre entero no tiene pleitos , porque vive lo que es, no lo que deber�a ser.) Los deseos constantes que multiplican los mercaderes producen conflictos que , sumados a los pensamientos opuestos que producen las partes de la mente dividida, traen desdichas que agotan al hombre que no sabe que sufre porque su mente dividida solo provoca pleitos. Es dif�cil sospecha la totalidad de la vida, si creo que s�lo hay belga o ingeniero o protestante, ilusi�n es que me convierta en nadie y en nada porque solo se es en la totalidad , que incluye todo . Esas divisiones empobrecen, al hombre, lo arrinconan, lo transforman en un mueble en plena vida, no puedo ser moral si solo me creo bueno o malo, no puedo ser justo si solo pienso en mi, no puedo conocer el mundo con una mente parroquial, no conocer� la verdad si tengo intereses( la verdad esta lejos de nuestros preconceptos) En Buenos Aires, Ra�l Alonso pinta lo que deber�a haber pintado yo, como vallejo sufri� inteligentemente para los ignorantes que jam�s lo entender�n, como Neruda descendi� a la pol�tica en vano y Lorca fue inocentemente er�tico. Aqu� mismo el sol, como una revelaci�n, aparece entre las nubes, se abre paso a trav�s de ellas como mi canci�n por las hendijas que dejas las gaseosas que deciden cobarde, dictatorialmente, que m�sica se escuchara en el mundo, en el mundo donde muchos creen en la lucha de clases, y por esa raz�n no ven que el individuo puede elegir la calase que quiera pertenecer a una o a la otra, o a las dos , o a ninguna, que nada lo impide dirigir o ser dirigido , que pueda elegir que su vida sea hambre o fest�n. Por creer que es una sola cosas ( franc�s, musulm�n, gobernado o comunista) el hombre olvida que es todo, por eso cree que se habla de el solo cuando se habla de Alemania, o se siente ofendido s�lo cuando se burlan de Inglaterra, o se siente un patriota cuando gana Wimbledon, o se enoja porque Maradona err� un penal ( es el mismo que se alegra cuando hace un gol con la mano pero lo acusa antes que la ley por la coca�na.) Por pensar en abstracciones como la patria, el hombre se distrae de si mismo, es decir de la �nica realidad porque s�lo cuando uno se da cuenta de s� mismo existe el universo, es decir que cuando nos damos cuenta somos ricos ( el amor por todas las cosas hizo de Van Gogh un genio, el respeto por todo la conciencia de que la humanidad es una familia ennoblece y agiganta a la Madre teresa de Calcuta) El hombre reacciona de acuerdo a sus preconceptos, lo que quiere decir que vive en una gigantesca confusi�n, va de un fragmento a otro, por eso la felicidad es fugaz, por eso vuelve a sufrir una y otra vez. Este pobre hombre depende de cada acto, nunca de la totalidad, a la que ni siquiera sospecha, por eso s�lo ama a Elena , si la ama y odia al resto del mundo porque cree que se interpone entre Elena y �l. El hombre que tiene la cabeza dividida cree que pierde con Italia y que gana con Brasil, no quiere entender que es parte del universo, es decir, importante y eterno, por eso se siente un ser miserable, una peque�a cosa en un oscuro rinc�n del mundo, que llama San Jos�, Tres arroyos, Tulancingo, Pasto, Cadaqu�s, Creta o Mc Allen, y por estar fragmentado s�lo crea divisi�n tras divisi�n, es decir conflicto tras conflicto, dolor tras dolor, fracaso tras fracaso, desdichas que afectan a todo su existir. Es tan grande la ignorancia del hombre que cuando dice yo soy , esto o aquello cree hablar de una totalidad (cada fragmento que es , y son muchos, afirma ser la totalidad, por eso lo que acepta uno por la na�ana lo niega otro por la tarde, esa es la ciclotimia, que lleva al hombre de caos en caos, que transforma a su vida en una gran confusi�n, que le hace adorar y odiar a la misma persona en un par de semanas, a veces de un momento a otro si no act�a como el espera.) El yo del hombre, cree que el t� es otra cosa, le cuesta entender el yo-tu, el otro extremo que lo confirma, no comprende que cuando dice yo soy tambi�n est� diciendo t� eres. CONTINUA EN LA TERCERA PARTE |
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