| COMPORTAMIENTO |
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| CURIOSIDADES |
Es la persona a la que puedes confiar tu mascota. Te ayudará a elegir el tipo de comida, te informará sobre las vacunas que debes ponerle, intentará ayudar al animalito cuando esté enfermo... Si tienes alguna duda sobre el
estado de tu gato o sobre los cuidados que debes proporcionarle, el veterinario es la persona indicada para solucionar tu caso concreto. Piensa que por ejemplo aquí, en esta página, tienes a tu disposición información genérica sobre el cuidado de tu mascota y quien mejor entiende de gatos es por supuesto un especialista.
Debemos asegurarnos de que nuestro nombre, dirección y número de teléfono se ven claramente en la chapa de identificación. Un cascabel puede ayudarnos a localizar al
gato y mantendrá alejados a los pájaros.
Otra opción para identificar a nuestra mascota, para la que habrá que consultar con el veterinario, es la de inyectar bajo su piel un diminuto
microchip identificativo. En algunos lugares, este microchip es obligatorio y en otros no.
Otra forma de identificar a nuestro gato es ponerle un tatuaje especial.
Las enfermedades que pueden ser transmitidas a los humanos o a otros animales son conocidas como zoonosis. No obstante, en lo que se refiere al gato el riesgo para el ser humano es pequeño, principalmente porque se trata de un animal muy limpio. Además los microorganismos infecciosos tienden a ser específicos de una especie: así, la fiebre del cerdo sólo afecta a este animal y el catarro común es exclusivo del hombre.
A pesar de esto, el ser humano puede contraer algunas enfermedades transmitidas por animales. Las más importantes son la rabia, la toxoplasmosis y las irritaciones de la piel. Sin embargo, el riesgo de que nuestro gato nos contagie una enfermedad es mínimo.
Los gatos son muy efectivos a la hora de reproducirse. La mayoría de las hembras
jóvenes, si se les deja libre el acceso al exterior, pueden tener gatitos al año de edad. Los machos pueden recorrer grandes distancias para encontrar la hembra. Ella "reclamará'' su
atención.
El gato alcanzara la madurez sexual entre los 7 a 9 meses de edad, aunque hay constancia de hembras que han quedado preñadas a los 5 meses de edad. Su
época de reproducción mas intensa a principios de primavera y en otoño.
El ciclo sexual se detiene normalmente a mitad del invierno y suele ser menos evidente cuando el verano esta en su apogeo. En nuestro país la situación es distinto como hay sol todo el año la gata tiene celo aproximadamente cada 21 día. La hembra maullara lastimosamente para atraer o ''llamar" al macho.
También se revolcará por el suelo casi convulsivamente y con aparente desasosiego además son
extremadamente cariñosas.

Este comportamiento dura entre 3 y 7 días. Si no se aparea dejará de lamentarse, pero repetirá el proceso al cabo de unos 21 días, aunque cada gato tiene su propio periodo. Las gatas solo ovulan o liberan sus óvulos en la copulación. De este modo las posibilidades de éxito se incrementan en gran medida y las gatas suelen quedar en estado.
Para los machos, puede parecer que el apareamiento no sea agradable puesto que el cortejo es bastante agresivo y la retirada de los macho tras la copula parece dolorosa para ellos.
La gestación de la gata dura unos 63 días. Las crías grandes suelen nacer antes y las pequeñas unos 2 o 3
días mas tarde. Los Persas suelen tener las crías mas pequeñas que otras razas como los Siameses.
Durante la gestación, hay que mantener a la gata lo mas activa posible y evitar la tendencia a sobre alimentarla. En las primeras semanas no necesita incrementar su aporte de alimento, y solo durante las ultimas tres semanas se le aumentara la ración en un 25%. Lo mejor es utilizar un alimento completo para gatos . Entonces podremos estar seguros de que la gata recibe todos los nutrientes necesarios para un correcto desarrollo de los fetos y un buen mantenimiento de su salud.
En su primera fase, el parto se inicia cuando la gata se muestra inquieta y busca un lugar donde hacer el "nido" para tener los gatitos. Hay que procurar dirigirla hacia un sitio adecuado también para nosotros como una caja de madera o cartón con una protección frontal que evite que los gatitos se salgan en las primeras semanas. El papel de periódico es un buen material para forrar el fondo de la cama ya que se puede renovar fácilmente. Hay que asegurarse de que la caja esté en un lugar
abrigado en épocas frías.
La segunda fase comienza cuando la gata inicia las contracciones. Al cabo de unos 20 minutos nacerá el primer gatito, que saldrá con sus bolsas membranosas. La gata lo limpiará y cortara el cordón umbilical con los dientes. En general no hace falta intervenir pero si se observa que la gata descuida a algún gatito, simplemente se rompe el cordón a unos 2 cm. del cuerpo del gatito y se seca enérgicamente con una toallita hasta que chille con fuerza. Los gatitos enseguida querrán mamar y es corriente verles mamar mientras la gata sigue haciendo esfuerzos para parir a las crías más tardías. Si la gata tiene contracciones durante más de una hora sin que nazca ningún gatito, hay que AVISAR AL VETERINARIO. Hay que estar preparado para llevar a la madre y a los gatitos ya nacidos a la clínica veterinaria, ya que el veterinario tendrá mejores medios para trabajar en su propia clínica que en casa. Llevaremos a la gata y a las crías en una caja cerrada con una bolsa de agua caliente en su interior.

La temperatura ambiente es un factor clave para la vida de los gatitos en esos momentos. El veterinario examinará a la gata y probablemente le pondrá una inyección para facilitar la contracción del útero. En ocasiones es necesario realizar una cesárea, que aunque es una operación muy segura, no deja de ser una intervención que requiere una anestesia general. El veterinario también le indicará cómo cuidar a los gatillos más débiles. Tendrá que suministrarles biberones de leche maternizada para gatos, que encontrará en el comercio especializado.
A las 8 semanas, una vez destetados por completo, probablemente no podremos quedarnos todos los animales y tengamos que buscar un nuevo hogar para ellos. Es preferible que se vayan por parejas. Les encanta jugar y
será mucho más divertido tanto para ellos como para sus nuevos dueños. ¡Buena suerte en la crianza de vuestra gata!
Salvo que seamos propietarios de un gato de pedigrí y pensemos dedicarnos a las exposiciones o a la cría, deberíamos plantarnos la esterilización del animal para evitar embarazos indeseados: esta intervención es rutinaria y lo ideal es que se realice cuando el gato cuenta entre cuatro y seis
semanas de edad.
La esterilización evita la producción de las hormonas que regulan la conducta sexual del gato y el desarrollo de comportamientos indeseables. Así un macho sin castrar marcará su territorio con orina acre y una hembra sin esterilizar entrará en celo cada pocas semanas, atrayendo a todos los machos del vecindario.
Machos.
Los machos sin castrar están dominados por su impulso sexual. Las características secundarias no son agradables para los humanos y hacen que sea difícil mantenerlo en casa. Marca su territorio con orina acre.
Un macho castrado es una mascota muy afectiva y cariñosa y resulta menos propenso que un gato sin castrar a marcharse de casa y verse envuelto en peleas.
La castración.
La edad ideal para castrar a un macho serían los seis meses. La castración es una operación rutinaria que implica la extirpación de los testículos bajo anestesia general. Normalmente no se dan puntos de sutura. Un gato sano volverá a la normalidad un día después de la intervención.
Hembras.
Una hembra en celo se muestra inquieta y ruidosa. Si se la mantiene encerrada en casa, se sentirá frustrada e intentará todo lo posible para escapar.
Una gata esterilizada presenta el mismo aspecto que una sin esterilizar. En contra de la creencia popular, dejar que la gata tenga una camada antes de la esterilización no reporta ninguna ventaja. El parto y la crianza de la camada pasa factura a la hembra y puede provocar su envejecimiento prematuro. Es cruel permitir que una gata soporte los rigores del parto sólo para tener que deshacerse de unos gatitos no deseados.
La extirpación de ovarios.
La edad ideal para esterilizar una hembra sería entre los cuatro y los cinco meses. No se puede esterilizar a una hembra cuando está en celo. La operación consiste en la extracción del útero y los ovarios de la gata bajo anestesia general. Quedará una pequeña cicatriz en el costado del animal.