| COMPORTAMIENTO |
|
|||
| CURIOSIDADES |
Las incursiones callejeras del gato comienzan con cortas y cercanas salidas alrededor de los 6 a 8 meses de vida, momento en que se produce la pubertad, y obedece principalmente a su mandato genético reproductor y predatorio (obtención de presas) y a la necesidad de delimitar un territorio que será el lugar para sus encuentros sexuales. Aunque el gato tenga cubierta su cuota alimenticia en la casa que comparte con los humanos, no se inhibe totalmente su conducta predatoria, ya que sus mecanismos son independientes, en otras palabras, la saciedad no inhibe la conducta de cazador. Las incursiones se hacen más frecuentes en primavera y verano debido al aumento de la actividad sexual de la especie en esta época.
Esta práctica "natural" en el gato muchas veces bien vista por sus dueños, y que supone diversos grados de contacto directo con otros gatos de vida libre o
semi-libre, lleva implícita una serie de riesgos y peligros potenciales para el mismo gato (peleas territoriales o por los contactos sexuales, contagio de enfermedades), para sus propietarios (zoonosis o enfermedades transmisibles al hombre), para otros gatos de la zona y para la salud pública en general.
En los gatos que tienen vida semi-libre (tienen dueño y casa, pero acostumbran salir a pasear) o callejera, la posibilidad de contraer enfermedades infecto-contagiosas y de soportar agresiones, alteraciones ambientales, caídas, heridas y traumatismos violentos causados por todo tipo de vehículo, hace que se acorte su esperanza de vida, la cual generalmente no sobrepasa los 8 a 10 años, y que disminuya la calidad de la misma debido a las sucesivas enfermedades adquiridas en la calle.
Los gatos que viven toda su vida dentro de las viviendas humanas (casas, departamentos. etc.), tienen un tiempo de vida que llega a duplicar la vida media de un gato callejero. Puede llegar a vivir alrededor de 15 años, y en muchos casos sobrepasar los 20 años de vida.
Traumatismos:
Es reconocida la alta incidencia de traumatismos violentos que sufren los gatos callejeros, éstos se producen por accidentes automovilísticos, peleas con perros u otros gatos, golpes con piedras, palos, heridas con armas de fuego, quemaduras, caídas de techos, etc. Los gatos viejos disminuidos físicamente y los jóvenes inexpertos son los más expuestos. Estos gatos sufren heridas y fracturas de todo tipo. Hay que tener en cuenta que en muchos casos estos accidentes son
intencionales.

Tóxicos:
La cantidad de tóxicos que un gato puede adquirir en la calle es muy variada. Aunque el gato no suele comer alimentos extraños, podría encontrar cebos puestos intencionalmente para roedores o para ellos mismos, colocados por personas que quieren ahuyentar o eliminar gatos molestos de sus jardines o techos. Se pueden producir intoxicaciones con insecticidas, anticongelantes, anticoagulantes, etc. El agua también puede estar contaminada con desechos químicos o con residuos cloacales, y un gato sediento puede llegar a tomarla. Por último, en algunas regiones se pueden producir picaduras de animales venenosos como arañas, serpientes o escorpiones.
Inclemencias climáticas:
Los extremos climáticos pueden producir diversas alteraciones que van desde la hipotermia y congelamiento en climas extremadamente fríos a golpes de calor en climas muy calurosos. Si el gato callejero es sorprendido por una tormenta de nieve o queda atrapado en algún lugar como jaulas o trampas en cualquiera de estos climas puede sufrir las consecuencias de las temperaturas extremas.