Confesiones
de Hugo Sconochini.
No
tengo nada que ver con el periodismo, aunque mi ilusión de
joven fue estudiar esta carrera. Pero a pesar de esto, siempre
voy acompañado de mi grabadora, para situaciones especiales.
Y hoy ha sido una de ellas. Sin quererlo, hoy he tenido el
reportaje de mi vida. Lugar, un bar de Vitoria. Me encuentro
tranquilamente en él, leyendo la prensa, y por la puerta aparece
el jugador del Tau Cerámica, Hugo Sconochini.
11 de junio del 2002. Quedan dos días para empezar la final
entre Tau Cerámica, y Unicaja Málaga. Mientras leo las declaraciones
de Maljkovic, previas a los partidos, aparece en el bar Sconochini.
Siempre me llamará la atención la forma de andar de los jugadores
ACB. Esa forma de andar, esa forma de cojear, no es normal.
Y en este caso, Hugo entra en el bar no cojeando... arrastrándose.
Segunda cosa llamativa: la fortaleza física que se puede apreciar
a simple vista, no es igual que viéndola de cerca. Este tío
tiene músculos hasta en los párpados.
Él ha pedido su almuerzo: unos filetes y un zumo de naranja
para beber. He ido a hablar con él. Tenía la curiosidad de
hacerle unas cuantas preguntas, más cuando ayer estuve viendo
detenidamente el último partido de la semifinal frente al
Barcelona, y me quedé con algunas dudas técnico- tácticas.
Se las he comentado, y me ha respondido de muy buenas maneras,
más cuando ya tenía el plato encima de la mesa, y ha esperado
a saciar su hambre, para contestarme a mi. He estado hablando
con él de las rotaciones que hace el Tau, que él las califica
como “complicadas y muy difíciles”. “de todas formas, la ventaja
la lleva el ataque, porque siempre dejas a algún jugador solo,
y si el ataque la mueve bien, te pueden hacer canasta”. Y
se ha explicado con la precisión de un entrenador, comentando
“que lo que buscamos es dejar solo al jugador más alejado,
y que el pase no pueda ser horizontal, para dar tiempo a la
defensa a recuperar”.
También hemos hablado de la diferentes formas en las que defendieron
los bloqueos directos en este partido, y que según sobre qué
jugador lo hicieran, hacían rotaciones, o parar al jugador
y rotar.
Bueno, y tras una charla técnico- táctica, ha comenzado a
almorzar... al finalizar su almuerzo, ha ido a la barra a
tomar un cortado, y ha sido cuando la conversación ha derivado
por otros cauces, y ha comenzado a hacer unas confesiones,
que a mi al menos, me han dejado atónito.
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A LA SEGUNDA PARTE DE LAS CONFESIONES DE HUGO.
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