AYUDA A ESPAÑA Y APOYO A NEGRIN[1]

 

(Carta a James P. Cannon, 21 de septiembre de 1937)

 

 

Querido camarada Cannon,

Estoy algo inquieto por la carta del camarada Shachtman que recibí ayer.[2] La última tesis adoptada por el comité nacional no me pareció satisfactoria. Ya discutí sobre esta cuestión con el camarada Webers[3] cuando estuvo aquí. La cuestión de la pretendida ayuda material al gobierno Negrin, ha sido expuesta de forma muy general, dando de esta forma una cierta base a la oposición de «izquierda», Salemme y los demás.[4] Aún sigo pensando que no se trata de un desacuerdo fundamental, sino únicamente de una formulación no satisfactoria. Ya he contestado por escrito a las preguntas del camarada Dick Lorre, de Los Angeles, a fin de precisar las tesis del comité nacional y de oponer de forma más clara la posición marxista a la de los oehleristas, etc.[5] Sin embargo, la carta del camarada Shachtman, ha levantado algunas dudas en mi ánimo. Espero que no estén justificadas.

Un voto favorable al presupuesto en el parlamento, no es un acto de ayuda «material», sino un acto de solidaridad política. ¿Si es lícito votar por el presupuesto de Negrín, por que no habría de serlo enviar representantes a su gobierno? Esto podría ser interpretado como una «ayuda material».

Los estalinistas franceses han otorgado su confianza al gobierno del Frente Popular, aunque no participan directamente en él. Nosotros pensamos que esta forma de no-participación es peor aun, es la más perniciosa forma de participar. Dar a Blum y a Chautemps todos los medios que necesitan para su acción significa participar políticamente en el gobierno de coalición.

La pregunta de Shachtman: «¿Cómo podemos negarnos a entregar un millón para comprar fusiles para el frente?»[6] nos ha sido hecha miles de veces a los marxistas revolucionarios por los reformistas: «¿Cómo pueden votar los millones y millones necesarios para las escuelas y las carreteras, por no hablar de la defensa nacional?» Admitimos la necesidad de las escuelas y las carreteras, de la misma. forma que admitimos la necesidad de la lucha contra Franco. Utilizamos los ferrocarriles «capitalistas», nuestros hijos van a las escuelas «capitalistas», pero nos negamos a votar los presupuestos del gobierno capitalista.

Durante nuestra lucha contra Kornilov, en los soviets jamás votamos de forma que pudiera ser interpretada como solidaridad política con Kerensky.

Desde el punto de vista de la agitación, no tenemos ninguna dificultad, hoy día, para explicar nuestra postura en España por el voto negativo: «Pedimos dos millones para fusiles, y sólo nos dan uno. Reclamamos la distribución de los fusiles con control obrero y nos lo niegan. ¿Cómo habíamos de dar voluntariamente nuestro dinero y nuestra confianza a un gobierno que nos hace esto? Todo trabajador comprenderá y apoyará nuestra postura.

Todas las acciones del gobierno Negrín están dictadas por las necesidades de la guerra. Si nosotros aceptamos una responsabilidad política por su propia administración de las necesidades de la guerra, votaríamos a favor de cualquier proposición gubernamental seria. De la misma forma las aprobaríamos en nuestra prensa, en nuestras reuniones. De esta forma nos convertiríamos en un partido gubernamental tipo P.O.U.M. En semejantes condiciones, ¿cómo podríamos prepararnos para derrocar al gobierno Negrín? Éste es el sentido de mi respuesta: combatir militarmente a Franco, a pesar de la existencia del gobierno Negrin, y, simultáneamente, prepararnos políticamente para el derrocamiento del gobierno Negrin. Si estamos de acuerdo en esta cuestión básica, no podemos estar en desacuerdo sobre sus consecuencias prácticas.[7]

¿Ha recibido usted mi carta polémica contra el camarada Vereecken respecto a la cuestión española? ¿La publicará usted en su boletín? Hoy día me parece doblemente necesario: 1) denunciar la posición absolutamente oportunista del camarada Vereecken; y 2) demostrar la facilidad con que los ultraizquierdistas en cuestiones secundarias se convierten en oportunistas frente a los acontecimientos fundamentales.

Durante las dos últimas semanas, he leído todos nuestros boletines internacionales, del Secretariado Internacional, de nuestra organización en Barcelona, de las secciones francesa y alemana, y me ha impresionado el alto nivel de análisis, sobre todo en lo relativo a los acontecimientos españoles.[8] No sé si los camaradas dirigentes americanos leen y estudian todo este precioso material. Seria preciso traducir al inglés los mejores artículos. Algunos para los boletines internos y otros para New International.

Con mis mejores saludos

 

LEÓN TROTSKY

25 de septiembre de 1937[9].

 

P.-S. En Socialist Appeal del 1º de noviembre de 1936, he encontrado en primera página, en la editorial, la siguiente frase: «Los obreros revolucionarios deben continuar su agitación por las armas para los obreros y campesinos españoles, y no para el gobierno burgués democrático.» Esto fue escrito en tiempos de Largo Caballero, antes de la sangrienta represión contra los obreros revolucionarios. ¿Cómo podríamos votar entonces por el presupuesto militar del gobierno Negrín?

 

 

 

LOS ULTRAIZQUIERDISTAS

 

tomo segundo



[1] Antiguo dirigente del I.W.W., uno de los fundadores del Partido Comunista Norteamericano, James P. Cannon, había conocido por casualidad la «Crítica al proyecto de programa» elaborado por Trotsky, durante el VI Congreso de la Internacional Comunista, dedicándose inmediatamente a la construcción de la Oposición de Izquierda en los Estados Unidos. Veterano dirigente obrero, gozaba de la confianza de Trotsky

[2] Max Shachtman había escrito a Trotsky el 18 de septiembre: «Usted dice: Si tuviéramos un diputado en las Cortes, votaría contra el presupuesto militar de Negrín." A menos que sea un error tipográfico, esto nos parece erróneo. Si, como creemos, el elemento de guerra imperialista no domina en el actual momento del conflicto español, y si, por el contrario, el elemento decisivo es aún la lucha entre la democracia burguesa decadente, con todo lo que eso conlleva, por un lado, y el fascismo por el otro, y si, por otra parte, nosotros estamos obligados a apoyar militarmente la lucha contra el fascismo, no vemos como será posible votar en las Cortes contra el presupuesto militar.»

[3] Militante americano

[4] Ver “contra el derrotismo”.

[5] Los _«Oehleristas» adversarios del entrismo, habían sido excluidos en 1935, constituyendo la Revolutionary Workers League, animada por Oehler, que editaba Fourth International, y cuyo representante en España era Russel BlackweIl, alias Rosalio Negrete, militante de Chicago, animador, con Salemme de la oposición «ultraizquierdista» sobre la cuestión de la ayuda a España, estaba seguramente en contacto con ellos.

[6] La fórmula exacta de la carta de Shachtman era: «Si un bolchevique-leninista en el frente de Huesca, fuese preguntado por un camarada socialista por qué su diputado a Cortes votó contra la proposición de Negrín de dedicar un millón de pesetas para la compra de fusiles para el frente, ¿qué respondería?

[7] Trotsky, durante una discusión en 1939-40 en el S.W.P, utilizaría la carta de Shachtman a la que se hace alusión aquí, contra la minoría. Éste, en una declaración del 9 de marzo de 1940, contestaba que esta carta no reflejaba únicamente la opinión de Shachtman, sino la del conjunto de la dirección americana de la época. Precisaba que cuando se enteraron que Trotsky estaba en contra de la «concesión de los créditos militares» al gobierno Negrín, «Cannon y Shachtman, entre otros, no podían creer que fuera ésta su opinión». (New International, 6 de junio de 1940, p. 111).

[8] Este párrafo demuestra la inquietud de Trotsky ante las dudas perceptibles en las filas de sus camaradas americanos sobre este problema. Los trotskystas se encontraban en el Partido Socialista, y éste había tomado postura en mayo de 1937, por el apoyo al gobierno Largo Caballero, condenando la insurrección contra él, o sea, las jornadas de mayo. Esta última iniciativa había acabado de convencer a Trotsky de que era necesario salir del Partido Socialista, y construir un nuevo partido independiente, lo más rápidamente posible; según escribió a Burnham. y Cannon el 15 de junio de 1937. Pero Burnham. no había quedado convencido, expresando sus reticencias ante lo que consideraba como un riesgo excesivo para los avances de los trotskystas en el seno del partido socialista. El mismo Shachtman estaba dudoso. Trotsky presionaba a los americanos, a tomar en España, en contra del Frente Popular, posturas claras, fieles a los principios que les llevarían evidentemente a la ruptura que él deseaba, con el «ala derechista y reaccionaria, defensora de traidores y asesinos de los obreros españoles», como indicaba una resolución presentada por una joven militante de Nueva York. De hecho, en esta época, la prensa trotskysta americana estaba lejos de publicar los principales textos sobre España. Por el contrario desde la fundación del S.W.P., la Socialist Appeal constituiría la principal fuente de recursos sobre esta cuestión, junto con el Bulletin ruso y los artículos de Félix Morrow, que no se caracterizaban por su indulgencia frente al P.O.U.M.

[9] Este texto constituye la posdata de una carta dirigida posteriormente a Cannon, Shachtman y otros, a propósitos de otros temas.

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