Tabaco

El tabaco es una planta (Nicotina tabacum), de gran porte y grandes hojas y flores blancas, rosadas, rojas o verdes. Sin embargo, pese a esa apariencia, en su composición se han detectado ya más de cuatro mil quinientas sustancias diferentes y se esperan encontrar muchísimas más. Alguna que otra inocente, como el agua, pero la mayoría tóxica o altamente tóxica y, al menos 53, claramente cancerígenas.

Los tabaqueros, añaden cientos de sustancias y, además, del resultado de la combustión de las mismas, se generan otras tantas sustancias también peligrosas. De manera que tenemos cientos y cientos de sustancias potencialmente letales añadidas al tabaco primigenio.

Tienen nombres como los siguientes:

acetona, aceites, ácido butílico, ácido carbónico, ácidos carboxílicos, alcohol, alquitranes, aminoácidos, amoníaco, aromatizantes, arsénico, dioxinas, hidrocarburos aromáticos, hierro, isótopos radiactivos, metales pesados, monóxido de carbono, nicotina, nitrosaminas,  N-alquilindoles, níquel, óxido de nitrógeno, plomo 210, polonio 210, proteínas, radón, zinc, etc.

 

Componentes principales del cigarrillo

 Alquitrán

El alquitrán, residuo de la combustión del tabaco es una sustancia cancerígena.

En esa sustancia negra existen nada menos que más de 1.000 sustancias químicas peligrosas, incluida una gran variedad de irritantes y, por lo menos, 60 agentes carcinógenos conocidos. El alquitrán en realidad es más peligroso más que la nicotina, pues es el desencadenante de la mayor parte de las enfermedades que produce el tabaco, entre ellas los diversos cánceres.

Los alquitranes del cigarrillo son los productos químicos que componen la fracción sólida del humo. Cada vez que se absorbe el cigarrillo, se deposita una película de sustancia alquitranada en todas las zonas en que el humo entra en contacto con los tejidos que revisten la boca, garganta y pulmones. Entre los muchos compuestos orgánicos tóxicos que se encuentran en el alquitrán se cuentan las N-nitrosaminas y las aminas aromáticas, que son cancerígenos humanos conocidos. El humo del extremo encendido del cigarrillo, contiene cantidades considerablemente más elevadas de aminas aromáticas cancerígenas que el humo de la corriente principal, y se ha demostrado que afecta la salud de los individuos que no fuman, pero que se encuentran en el medio del fumador.

Nicotina

Es una sustancia blanca y amarga. Es un estimulante que acelera el ritmo cardíaco, eleva la frecuencia cardiaca, aumenta el riesgo de insuficiencia coronaria y dilata las pupilas. Asimismo incrementa los niveles sanguíneos de determinadas hormonas, incrementa el metabolismo, causa vasoconstricción, aumenta la presión arterial y la relajación muscular.

La nicotina provoca la liberación de adrenalina y noradrenalina, que actúan sobre los centros nerviosos que controlan la presión arterial, causan aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión sanguínea. La nicotina actúa en diferentes puntos del organismo.

Cada cigarrillo contiene hasta 3.5 mg de nicotina Esta cantidad depositada en estado puro y directamente en la garganta produciría la muerte casi instantánea del afectado. Puede matar más rápidamente que la heroína.

La nicotina de los cigarrillos es lo que provoca dependencia.

Monóxido de Carbono

Es un gas incoloro y muy tóxico que se desprende de la combustión del tabaco y del papel del cigarrillo. Impide que la sangre capte el oxígeno necesario. En formas masivas se produce la muerte por anoxia cerebral y tisular, pero en el fumador clásico aparece una asfixia anoxidativa de los tejidos.

El no fumador tiene un 2% de carboxihemoglobina en sangre, y el fumador tasas que superan el 8%, llegando comúnmente al 12% y 14%. Estas tasas producen disminución de la entrada de oxígeno y menor fijación de éste a la hemoglobina.

La radioactividad

Son muy pocas las personas que saben que el tabaco también posee una intensa radiactividad producida por las radiaciones alfa emitidas por los isótopos Polonio-210 y Plomo-210, encontrándose ambos en gran concentración en las hojas del tabaco y asimismo en el humo del cigarrillo.

La mayor parte del Polonio-210 deriva de los fertilizantes que se utilizan en las plantaciones de tabaco. Al fumar, el Polonio-210 queda atrapado en la mucosa bronquial.

El papel

El papel posee distintas sustancias que entran en su composición y acabado, como el cloro, cuyos derivados son sumamente tóxicos (como, por ejemplo, la lejía o hipoclorito de sulfito)  que se utilizan para blanquearlo, se le añaden otras, como el sulfonato de amonio que sirve para facilitar su combustión.

El humo

El humo del tabaco añade, nuevas sustancias tóxicas debidas a la reacción química producida por la combustión del mismo.

El cigarrillo desprende dos clases de humo, el humo que sale de la punta encendida del mismo y el que sale por la parte delantera,  que es el que se introduce directamente primero en el fumador. Ambos son sumamente tóxicos, pero lo es más, el que va destinado a los demás, pues éste no pasa por el pequeño filtro, se dirige directamente al vecino (también al propio fumador, claro es).

El humo sale de la punta del cigarro a unos 800 grados centígrados de temperatura aproximadamente. Esta temperatura al ir disipada en el humo y al pasar por la humedad de la boca  el árbol bronquial, baja drásticamente. En cualquier caso, es importante la alta temperatura a que penetra en la boca y los pulmones dañando las papilas gustativas de la lengua, la mucosa nasal, las paredes de la tráquea, los cilios y alvéolos pulmonares, etc. lo que le provoca al fumador: el no poder respirar adecuadamente, carraspeos, toses, etc.

Ese porcentaje de nicotina que pasa al humo permanece inalterado y con sus propiedades mortíferas intactas.

Como resultado de la combustión de distintos gases se produce además gas carbónico, vapor de agua, hidrógeno, y distintos componentes orgánicos como: hidrocarburos y ácidos orgánicos así como alcoholes.

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