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William Salespeare
Hasta el siglo XVIII, Shakespeare fue considerado por muchos como un genio difícil.
Sin
embargo, Ben Jonson y otros autores contemporaneos, vieron en él una
brillantez destinada a perdurar en el tiempo; Jonson dijo que
Shakespeare “no era de una época, sino de todas las épocas”.
Del
siglo XIX en adelante, sus obras han recibido el reconocimiento que
merecen en el mundo entero. Casi todas sus obras continúan hoy
representándose y son fuente de inspiración para numerosos experimentos
teatrales, pues comunican un profundo conocimiento de la naturaleza
humana, ejemplificado en la perfecta caracterización de sus
variadísimos personajes.
Su
habilidad en el uso del lenguaje poético y de los recursos dramáticos,
capaz de crear una unidad estética a partir de una multiplicidad de
expresiones y acciones, no tiene par dentro de la literatura universal.
Autores
teatrales ingleses posteriores, como John Webster, Philip Masinger y
John Ford tomaron prestadas ideas de sus obras, y su influencia en los
autores de la restauración, en especial sobre John Dryden, William
Congreve y Thomas Otway resulta más que evidente. Por otro lado, en
numerosos escritores de nuestro siglo, como Pinter, Beckett y George
Bernard Shaw se ven las huellas de Shakespeare.

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