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Peque�a introducci�n

En esta secci�n he intentado no s�lo centrarme en el periodo hist�rico que comprende los or�genes y fundaci�n de la villa, hasta el s.XIX, sino que he intentado abarcar un poco m�s llegando hasta tiempos m�s presentes. De todas formas es un resumen bastante generalizado, si entrar en muchos detalles. Aun as�, en la web oficial de Torremej�a, www.torremejia.com, y en el libro de Cordero Alvarado, "Historia de Torremej�a a trav�s de sus s�mbolos", viene bastante bien explicada la historia hasta m�s o menos la Guerra de la Independencia.
Por otra parte, he pretendido contextualizar, en la medida de lo posible, la historia del pueblo a la historia del pa�s, en general. Cabe decir que es dif�cil encontrar fuentes fiables que nos hagan ver c�mo, cu�ndo y por qu� surge la villa de Torremej�a.
Por �ltimo, deciros que las fuentes y bibliograf�a, as� como p�ginas de internet, que he usado para hacer esta secci�n las he puesto en la secci�n "documentaci�n", donde pod�is verlas.

Or�genes de la Villa

Aunque hay diversas opiniones, debido a ciertas confusiones y controversias sobre el origen y la fundaci�n de la villa, es de suponer que los or�genes de Torremej�a tienen que ver con la antigua V�a de la Plata y, quiz�s, con la capital de la vieja Lusitania, Emerita Augusta (actual M�rida).
Algunos autores se�alan que Torremej�a nace con el objeto de frenar ataques de bandoleros que se refugiaban en las sierras cercanas, situadas al norte del municipio, como la Sierra de Grajera, San Serv�n y La Moneda.

Lo que parece que est� claro es que, sea cual fuere las causas de los primeros asentamientos, la fundaci�n de la villa data de mediados del s.XIV, aunque tampoco est� muy claro quien la funda. La hip�tesis m�s aceptada es que la villa ser�a fundada por Gonzalo Mej�a, maestre de la Orden de Santiago, a la que perteneci� Torremej�a.
As� pues, podemos decir que Torremej�a nacer�a como villa en la Edad media, de esa �poca s�lo queda la Torre Medieval, en ruinas, anexa al albergue.

Durante este tiempo hubo enfrentamientos con Portugal, por los conflictos de sucesi�n en la Corona de Castilla, entre Juana la Beltraneja e Isabel la Cat�lica. Torremej�a, podemos decir que estaba en una posici�n fronteriza y es probable que los enfrentamientos con Portugal, repercutieran en la villa. De hecho en la comarca emeritense hay constancia de graves da�os, acarreados por las sublevaciones de Portugal.

Torremej�a: s.XVI - s.XVIII

Durante estos siglos, Torremej�a seguir� procesos similares al resto de los peque�os pueblos de la comarca, en este tiempo hist�rico. Es durante este tiempo cuando se construir� la actual iglesia y el Palacio de los Lastra. La vida del pueblo se centra en la parte Este del mismo, concretamente al lado de la iglesia y palacio, en la Calle Mayor. Era en esa zona donde estaba el escaso caser�o, ya que la mayor�a de los pocos habitantes del pueblo viv�an en chozos, que durar�n hasta mediados del siglo pasado.

Torremej�a en el s.XIX

Unos de los acontecimientos m�s importantes que se dio en la Espa�a del s.XIX fue sin duda la Guerra de la Independencia. La invasi�n francesa de 1808 dio lugar a la llamada Guerra de la Independencia que acab� en 1814. Francia, con el pretexto de invadir Portugal (aliada de Inglaterra por aquellas fechas), atac� Espa�a. En Extremadura hubo aut�nticas luchas, algunas �picas como la de Medell�n, sin embargo Torremej�a va a caer en manos francesas. Parece ser, que los franceses no estuvieron mucho en Torremej�a, pero fue tiempo suficiente para destruir el escaso la mayor�a del caser�o existente, y los archivos municipales, que los usaron para hacer cartuchos.
Por otra parte, respecto a los rebajes que hay en la entrada de la Iglesia de la Pur�sima Concepci�n, parece ser que los hicieron los franceses para meter sus ca�ones.1

Torremej�a: los albores del s.XX y la II Rep�blica

Torremej�a ha sido durante su historia una poblaci�n cuya econom�a ha estado ligada al campo. As� pues, en mayor o en menor medida la mayor parte de la gente del pueblo depender�, por lo menos hasta finales del s.XX, del campo y su situaci�n.
A parte de esto, es importante dibujar, poco m�s o menos, la composici�n social de la gente del pueblo, que no ser� muy diferente a la del resto de los pueblos de la provincia.
As� pues, en esta parte nos centraremos en aspectos econ�micos y sociales para explicar, en cierto modo, la situci�n del pueblo encuadr�ndola a su vez en el contexto pol�tico del resto del pa�s.

Para empezar, habr�a que se�alar que pese a la fertilidad de las tierras del campo, a principios de siglo, la mayor�a de la poblaci�n viv�a en la pobreza, muchas familias viv�an en chozos 2, otras lo pasaban muy mal para malvivir hasta fin de mes, y un gran porcentaje no sab�a leer ni escribir. La inmensa mayor�a trabajaba como jornaleros en el campo, que pertenec�a casi todo a la familia Lastra y Losada. Tambi�n hab�a ciertos propietarios m�s peque�os pero eran una infima parte. La desigualdad era patente, as� como el caciquismo.
Esta situci�n es parecida a la del resto de los pueblos del Espa�a, hasta la llegada de la II Rep�blica, en 1931.

El 14 de abril de 1931 triunfar�n las fuerzas progresistas, en las elecciones municipales de Torremej�a (as� como en la mayor�a de los pueblos de Espa�a). Entre los objetivos a cumplir a nivel estatal, estaba la voluntad de transformar dr�sticamente las estructuras agrarias para poder acabar con la grave situaci�n de injusticia en que viv�a la poblaci�n rural en amplias zonas del territorio espa�ol. Este reformismo republicano fracasar�a al poco tiempo. Y es que las reticencias que este tema generaba en un pa�s agr�cola por excelencia y el escr�pulo legal manifestado por los hombres del primer gobierno republicano hizo que evitaran la f�rmula del decreto para imponer la reforma agraria, acordando en su lugar una comisi�n de expertos. Dicha comisi�n estaba formada por hombres como Felipe S�nchez Rom�n, Antonio Flores de Lemus o Pascual Carri�n. Estos hombres fueron los encargados de elaborar un proyecto de reforma t�cnicamente aplicable que el gobierno elevar�a a las cortes para que se aprobase.
Un punto de este proyecto ser�a, m�s adelante, la elaboraci�n de un catastro, el cual fue publicado por Pascual Carri�n (�Los latifundios en Espa�a�). El catastro no fue terminado al cien por cien, as� en Badajoz ser�n catastradas el 82,91% de las tierras, que correspond�a a 1.767.571 ha. De ellas, el 34% de las hect�reas catastradas correspond�an a fincas de m�s de 250 ha, a las que podemos llamar latifundios.

Las divisiones pol�ticas que iba a generar tan importante cuesti�n hicieron que se sucedieran hasta cuatro proyectos distintos, hasta que en mayo de 1932 se iniciaron los debates parlamentarios sobre un texto fruto del consenso de las principales fuerzas gobernantes.3

El 15 de septiembre de 1932 se promulgaba la Ley de Bases de la Reforma Agraria. Los principales objetivos de esta ley eran: acabar con los latifundios y el absentismo rural, hacer que la tierra cumpliera una verdadera funci�n social, proporcionando a los miles de campesinos desheredados el beneficio que remediase su ancestral situaci�n de dependencia econ�mica.4
Para aplicar la reforma, se cre� el Instituto de la Reforma Agraria, (IRA), quedando bajo su jurisdicci�n las comunidades rurales y las juntas provinciales agrarias.

La aplicaci�n de la ley no va a satisfacer las ilusiones que en ella hab�an depositado las masas campesinas, ya que hab�a que hacer numerosos tr�mites y era bastante compleja. La ley tuvo una vigencia bastante corta, dur� del 21 de septiembre de 1932 al 31 de diciembre de 1934, y los fondos destinados al IRA resultaron insuficientes para cumplir el objetivo de asentar sesenta o setenta mil campesinos por a�o. Mientras tanto, en Torremej�a las tensiones sociales se empiezan a hacer latentes y empieza a surgir notablemente ciertos movimientos sindicales.

En las elecciones de 1933 se va a producir el triunfo conservador, pero esto no supondr� la abolici�n inmediata de la Reforma. Incluso, seg�n algunos autores, como Malefakis, la pr�ctica de la ley se va a intensificar durante los nueve primeros meses de 1934, superando al periodo anterior. Una de las razones que puedan explicar, en cierto modo, este suceso podr�a ser la falta de criterios comunes sobre pol�tica agraria que tuvieron los partidos de centro-derecha.

El 1 de agosto de 1935, el nuevo Ministro de Agricultura, del gobierno radical-cedista, Nicasio Velayos, promulga la Ley de Contrarreforma Agraria. Esta ley anulaba a la anterior: se llevar� a cabo un despido libre de colonos y se devolver�an las tierras expropiadas. Adem�s indemnizar� a los propietarios con car�cter detractivo.
Esto trasladado al nivel social hace que en los pueblos surgan ciertos odios entre jornaleros y propietarios, que se ver�n claramente en Torremej�a cuando se produzca el levantamiento de julio del 36.

El triunfo del frente popular traer�a de nuevo a la actualidad el tema de la Reforma Agraria, vi�ndose obligado el gobierno a adoptar una serie de disposiciones simplificadoras de la ley de 1932, que agilizaban el proceso de expropiaci�n. Sin embargo, y debido a la conflictividad social, el Gobierno a lo m�s que pod�a llegar era a legalizar las expropiaciones espont�neas que estaban haciendo muchos campesinos. Seg�n el Ministro de Agricultura, Luis de Funes, hasta el 19 de junio de 1936 se hab�an asentado 192.183 campesinos en 755.888 ha.5

En 1936, Torremej�a era el pueblo perteneciente al partido judicial de M�rida con la distribuci�n de la base imponible menos equitativa. Si en M�rida los grandes propietarios reun�an un 76,6% de la base imponible, en Torremej�a un s�lo propietario era due�o de casi todo el t�rmino. Y es que de 2282 ha, el due�o pose�a 2190 ha, lo que equival�a al 95,6% del t�rmino municipal.6

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1) CORDERO ALVARADO, PEDRO: "Historia de Torremej�a a trav�s de sus s�mbolos", Diputaci�n de Badajoz, 2002. p.27.

2) Para entender bien c�mo era un chozo se puede leer "La familia de Pascual Duarte". CELA, C.J: "La familia de Pascual Duarte", Edicciones Destino, Barcelona, 2001.

3) Justamente en 1932 y en el centro del latifundismo andaluz, Sevilla, tiene lugar el intento de golpe de estado del general Sanjurjo.

4) La ley estipulaba las tierras susceptibles de expropiaci�n, as� como los dif�ciles mecanismos jur�dicos para poder llevar a cabo este proceso. Entre las propiedades que deb�an ser nacionalizadas ocupan el primer lugar las tierras que pertenec�an a la nobleza, que en 1931 pose�a inmensas extensiones de terreno.

5) En "La Familia Pascual Duarte", de Camilo Jose Cela, hay una referencia a cierto revuelo en Torremej�a, "quince d�as de revoluci�n" (d�as en los que seg�n la novela Pascual Duarte mata al se�or Gonz�lez de la Riva). CELA, C.J: "La familia de Pascual Duarte", Ediciones Destino, Barcelona, 2001.

6) Los datos y porcentajes se pueden ver en el catastro de Carri�n: CARRION, P: "Los latifundios en Espa�a", Ariel, Barcelona, 1972. Tambi�n hay una clara referencia a la peculiar situci�n en Torremej�a respecto al resto de los pueblos del partido judicial de M�rida en GUTIERREZ CASAL�, J.L: "La Guerra Civil en la provincia de Badajoz. Represi�n republicano-franquista", Universitas Editorial, Badajoz, 2003. p.175
Por otra parte el propietario de tal basta extensi�n era Manuel de la Lastra y su mujer Carmen Losada: "LAVADO BARRERO, F: "Torremej�a, mi pueblo y mis cosas", Diputaci�n de Badajoz, 2003. p.28.

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