El camino
había sido largo, y por fin se acercaba a su final,
Bree se acercaba, o mejor, el se acercaba a Bree, el calor
del mediodía era fuerte y el hambre le hacia sonar
las tripas, a su edad el camino ya era largo, y las cosas
molestaban mas.
Lo dejaron
entrar sin muchas preguntas, pero con actitud sombría,
como aquel que se ha ido sin avisar y ha vuelto diferente,
tanto, que solo los mas viejos lo reconocerían.
Vio el
cartel colgando en la entrada "El Poney Pisador"
y la figura del pequeño caballo blanco le trajo recuerdos,
de sus amigos, de sus vivencias, de sus penas, de sus alegrías.
Los hombres
lo vieron entrar y se sobresaltaron al ver un Hobbit en Bree,
había pasado mucho tiempo desde que el ultimo había
vivido o venido por ahí, algunos lo consideraron como
una mala señal, otros no le dieron importancia, otros,
los mas viejos se alegraron por recordar tiempos difíciles
que precedieron a tiempos mejores, como cuando uno recuerda
el esfuerzo que le permitió conseguir grandes metas.
El Hobbit sonrió y se acerco a una mesa vacía
en una esquina de la posada, cerca de la chimenea. Una chica
se le acerco, era muy joven, y entre el sudor y su agitación
se observaba que era muy bella, sus cabellos rojos opacos
rizados le caían sobre la cara y la espalda y el Hobbit
no puedo dejar de notar su nerviosismo, y era lógico,
jamás había visto un Hobbit, en aquella época
ellos se escondían de la gente grande, se escabullían
en los bosques, entre los árboles, sin ruido, tal cual
ellos saben hacerlo y ya nadie visitaba la Comarca, es mas,
en la mayoría de los mapas había desaparecido
el lugar. Pero claro, existían las leyendas y los cuentos.
- Desea
tomar algo? - pregunto la chica indecisa
- ehhhh...
Si?... Si, gracias... Cerveza... - contesto el hobbit despertando
de su ensueño
La chica
dio media vuelta
- Espera!!!
Por favor, necesito saber algo - dijo el Hobbit antes que
ella se retirara
La chica
volteo y lo miro con sus hermosos ojos azules bien abiertos.
- Sí...
Dígame?
- Es que...
Hace mucho tiempo, bastante en realidad, conocí al
dueño de este lugar, Cebadilla era su nombre.... Todavía
vive? - pregunto el Hobbit
- Mi padre?....
Si, vive aun, aunque esta muy enfermo, de que lo conoce? -
pregunto la chica intrigada
- Bueno,
una vez estuve acá y armamos un gran alboroto, seguro
que no me ha olvidado - dijo el Hobbit con una sonrisa nostálgica
- Bueno,
mi padre jamás ha sido de buena memoria, olvidaba dar
los recados que le encargaban....
-....
Si, lo se - y se hecho a reír el Hobbit - puedo verle?
- agrego
- mmmm
no se, a veces amanece indispuesto y en realidad ya no ve
bien - dijo la chica
- Solo
quiero charlar con el, si no me reconoce, pues me voy y ya
- le contesto el Hobbit
La chica
lo miro un instante, recordó las historias que le contaba
su padre acerca de los Hobbits y especialmente de ese grupo
que una noche llego y cambio para siempre la visión
que tenían en esa época de esas personillas,
visión que igualmente se había perdido ya.
- Por
cierto aun no se su nombre... - dijo el Hobbit
- Rosa
- Lindo
nombre
- Mi padre
me lo puso en honor de la esposa de un Hobbit o eso dice el,
dice que fue una de las personas mas valientes que conoció-
dijo la chica
- Si,
lo se
- Lo conoció?
- pregunto la chica
- Digamos
que sin el yo no estaría acá - dijo el Hobbit
- Pero
usted no parece tan viejo, es decir, se nota que ya vivió
su mejor época, pero aun así... - dijo la chica,
pero callo, pensó que estaba siendo algo impertinente
El hobbit
soltó una carcajada
- No te
preocupes, es cierto, pero del lugar donde vengo el tiempo
no se cuenta como se hace acá - dijo el Hobbit entre
risas
- La comarca?
- pregunto Rosa
- No,
no vengo de la Comarca, es decir, pase por allá, aunque
ahora es muy diferente a lo que deje alguna vez, pero no,
vengo de muy lejos - contesto el Hobbit
- Como
es su nombre? - pregunto nuevamente Rosa
Pero un
gran estrépito interrumpió al Hobbit cuando
iba a decir su nombre, 2 hombres gritaban al otro extremo
del lugar, se insultaban porque uno le había robado
al otro, pero el otro decía lo contrario. Rosa meneo
la cabeza
- Espérame
un momento, no te vayas, déjame y arreglo este asunto
- dijo Rosa
Se acerco
a los dos tipos separándolos como pudo, los regaño
y les exigió en tono autoritario que se largaran del
lugar, era gracioso ver como dos tipos tan grandes eran sermoneados
por una chica, pelirroja, con grandes ojos azules y delgada
que no podía pasar de los 17 años. Los tipos
se agarraban y la chica los volvía a separar, hasta
que se calmaron y se fueron. El hobbit miraba la situación
divertido, sonreía ampliamente.
- Sígueme
mediano... así es como los llaman no? - dijo Rosa al
acercarse al hobbit
- Algo
así - y se paro detrás de ella
Siguieron
detrás del mostrador donde un tipo muy parecido a Cebadilla
atendía, luego seguía un pasillo con paredes
algo sucias, luego una puerta sencilla, Rosa toco.
- Quién
es? - dijo una voz de mujer
- Rosa!
Y entraron.
Una anciana
atendía a un hombre acostado en una cama, el hombre
parecía dormir, la mujer lo miraba con aire preocupado.
- Esta
muy mal - le dijo a Rosa
- El señor
insistió en verlo mamá, dijo que era un viejo
amigo - dijo Rosa disculpándose
El Hobbit
que hasta el momento había estado detrás de
Rosa se dejo ver, la anciana quedo boquiabierta y el hombre
intento levantarse a mirar sin éxito
- Quién
es mujer? No veo! Quién es? - dijo el anciano
- Soy
yo viejo, un viejo amigo y quiero hablar contigo - dijo el
Hobbit acercándose a la cama
- Señor
Sotomonte!!! Tanto tiempo sin verlo, aunque no lo hago bien,
ya sabe, los ojos empiezan a fallar con la edad, pero indudablemente
es usted, lo han atendido bien? Que tal le parece la cerveza?
Tiene aun el mismo sabor? Todavía tiene esas compañías
extrañas? Si, el Montaraz ese... - y siguió
diciendo Cebadilla sin parar
- Ya,
ya amigo, toma las cosas con calma, una cosa a la vez - dijo
el Hobbit sonriendo
- Oh señor
Sotomonte, es que a veces olvido que ha pasado tanto tiempo,
ahora hay reyes en el sur, pero el norte cada vez es mas olvidado,
e incluso el tiempo parece cambiar, me siento como un objeto
que ha dejado de servir pero que se niegan a botar - dijo
Cebadilla
- En cierta
forma lo somos - contesto el Hobbit
- y sus
amigos señor Sotomonte? - pregunto Cebadilla
- Hace
tiempo partieron a encontrarse con su destino amigo - contesto
el Hobbit
- Y usted?
Porque ha venido? Uno de sus amigos, el señor Merry
talvez, me contó que usted se había ido en una
largo viaje, donde la vida es eterna - dijo Cebadilla
- Nada
es eterno, ni siquiera Arda - contesto el Hobbit
- Eso
creo yo también, y es malo alargar mas de lo debido
lo inevitable, a que a venido señor Sotomonte? - dijo
Cebadilla
- A no
alargar lo inevitable... a verte por ultima vez, buen amigo
e ir al sur, a hablar con los reyes - dijo el Hobbit
Se quedaron
mirando en silencio largo rato, Cebadilla alargo su mano y
tomo la del Hobbit, Rosa en ese momento observo que le faltaba
un dedo y una lagrima se derramo de los ojos del mediano.
- Hay
heridas que ni las tierras del oeste no curan - dijo el Hobbit
- Podrías
dejarnos solos mi querida Rosa? - hablo Cebadilla
Rosa salió,
su madre lo hizo antes, se sentó pensativa en una banco
detrás de la barra, así estaba cuando su hermano
le dio una palmada en su hombro.
- Levántate
holgazana!!!
- Ya,
ya, solo pensaba, algo que a veces deberías hacer tu
- le contesto Rosa y se dirigió a atender mas clientes
Paso un
rato considerable, empezó a anochecer, Rosa no se podía
sacar de la mente al Hobbit, con las primeras estrellas salió
el Hobbit, sonrió al verle y le pidió una cerveza,
se la tomo en silencio, disfrutando cada sorbo.
- Señor
Sotomonte, dormirá esta noche acá?
- eh?...
No, no gracias linda Rosa - dijo el Hobbit
- Por
cierto, no me ha dicho su nombre, pues si su apellido, pero
no su nombre - le dijo Rosa con una gran sonrisa
- Ese
no es mi apellido, tu padre se ha confundido, te contó
alguna vez de alguien quien canto en esa mesa, y que de repente
desapareció? - dijo el Hobbit
- Si,
claro, todo el tiempo, incluso aun lo hace, estaba usted ese
día acá?
- No,
es decir, si, esa persona era yo - dijo el Hobbit levantándose
para irse
- Bolsón!,
Frodo Bolsón es su nombre!, mi padre nos hablo mucho
de usted y de Samsagaz, lo recuerdo, es.... Es... Increíble...
Es como ver al personaje de un cuento... Es ver al personaje
de un cuento!!! - dijo emocionada Rosa
- Gracias,
Gracias, pero no hagamos escándalo, dile a Cebadilla
que la cerveza sigue igual y que tiene una linda hija, muy
inteligente, Gracias Rosa! Cuánto te debo? - pregunto
el Hobbit
- Cómo
cobrarle señor Frodo? Mi padre me ha dicho que a usted
le debemos el estar aquí, no se porque, pero le creo
- dijo Rosa
El Hobbit
sonrió
- Gracias
Rosa
Frodo empezó a caminar por el sendero que salía
del Poney Pisador hacia la salida de Bree, algunos se asustaron
al oírle cantar, otros pensaron que era un borracho
mas, otros, los mas viejos y Rosa, escucharon atentamente
y con deleite la letra de la canción:
El camino
sigue y sigue
Desde la puerta
El camino ha ido muy lejos,
Y si es posible he de seguirlo
Recorriéndolo con pie decidido
Hasta llegar a un camino más ancho
Donde se encuentran senderos y cursos.
Y de ahí a donde iré? No podría decirlo
Esa noche
el viejo Cebadilla murió, Frodo recorría un
viejo camino por segunda y ultima vez.
Turin Turambar
Jaime Díaz Uribe
Marzo 29 del 2001