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Entrevista con el espectro

El joven Hobbit esperaba solo en una habitación en un viejo hotel del centro de Nueva Numenor, a lo lejos se oían las sirenas y los gritos repentinos de gente de la calle, se encontraba en el peor sector de la mas populosa ciudad que alguna vez hubiera existido sobre la Tierra Media, era el 1657 de la novena edad del sol y el mundo había cambiado mucho desde aquellas viejas leyendas que su esposa gustaba de leer.

Se sentó en la única silla que había en la habitación, encendió un cigarrillo de hierba de pipa y se pregunto nuevamente porque balrogs la llamaban así aun si ya nadie fumaba pipa. De repente sintió un escalofrío en su espalda e inmediatamente la sensación terrorífica de que alguien había entrado a la habitación. "No puede ser, nadie ha abierto la puerta" pensó

- Hola, señor mediano - dijo una voz gutural

El Hobbit volteo y vio una figura envuelta en una manta oscura, no se veía su rostro y sus manos estaban ocultas bajo el manto que cubría así mismo sus pies, solo se veían unos ojos brillar con un color blanco muerto, la figura estaba encorvada como llevando el peso de la malignidad de muchos años.

- Ho...hola... Señor, p.. Perdón? Señor? - dijo el Hobbit balbuceando

- Señor? Hace muchos años nadie me llama así, mejor dicho ya nadie me nombra, ni siquiera yo recuerdo mi nombre, solo llámame señor, te parece? - contesto el extraño ser.

- Bien? Y.... Cual es la razón de que me haya citado acá? - preguntó el Hobbit

- Sabes, hubo una época en la que solo mi presencia te mataría del miedo - por su tono de voz parecía que sonreía - pero hoy ya nadie se acuerda, solo vivimos en los cuentos de terror, desde que uno como tú acabo con el mayor de nosotros, pero claro me estoy adelantando. Mi intención es contarte la verdadera historia de un espectro del anillo - contesto el ser

- Espectro...de... Del..a...anillo? Quieres decir esos que...que... Un Nazgul!- y la mente del Hobbit se fue a aquellas clases de historia que le dieron en su colegio e incluso en la Universidad cuando escogió Historia de la Tercera Edad como electiva porque decían que era fácil y así podía subir el promedio

- Exacto, eso soy, pero no temas mediano, hace mucho tiempo he dejado de hacer daño, pero ya estoy cansado y quiero reposo, pero antes me gustaría que el mundo supiera la verdad acerca de muchas cosas - volvió a decir el Nazgul - cual es tu nombre?
- Pi... Pi... Pietro, Pietro Tuk para servirle, hijo de... Bueno, esas historias seguro que no le interesan cierto? - dijo el Hobbit perdiendo un poco el miedo que le agobiaba

- Tal vez tengamos tiempo mas tarde - dijo el Nazgul

Pietro prendió la grabadora que llevaba en su bolsillo, se sentó y observo que no había mas sillas así que se volvió a parar y le ofreció la silla al Nazgul

- No es necesario, no me canso físicamente como ustedes los que tienen cuerpo, siéntate y escucha únicamente - respondió el nazgul ante tal gesto de cortesía que jamás alguno había tenido con él.

Pietro se pregunto si seria bueno decirle si podía buscar algo de comer pues abajo había visto un local de hot-dogs lo mas de bueno, pero desecho la idea.

- Bien mi querido mediano, te contare mi historia:

Hubo un tiempo en que el mundo no era como hoy en día, lleno de ambivalencias y doble moral, hubo un tiempo de reinos olvidados, en el que yo era rey, rey de muchos hombres y venerado por todos ellos, era un rey justo, muy al sur, pero nuestros escritos fueron destruidos, por eso nadie lo recuerda.

En ese tiempo existía una amenaza sobre la Tierra Media, un nuevo señor oscuro extendía su poder, pero lo hacia de una manera tan sutil que nosotros no lo habíamos notado, éramos tierra de cazadores, éramos muchos, no éramos muy ricos, pero nuestro numero, valentía y fiereza en el combate nos ganaba un enorme respeto entre reinos mucho mas poderosos.

Un día llego a nosotros un ser que creímos que era un elfo, quienes vivían muy al norte y muy poco habíamos visto, lo recibimos con agrado y nos enseño muchos secretos de la tierra y del metal, empezamos a ser mas poderosos de lo que fuimos y nuestro corazón se lleno de orgullo y ansias de poder.

El elfo se presento como "El Señor de los Dones" y dijo que para mi tenia un regalo y que pronto lo merecería, y mi codicia creció, el se ausento unos años, no se cuantos pues para mi el tiempo dejo de tener significado.

Y volvió, para ese tiempo éramos el reino mas poderoso y magnifico de nuestra lejana región, habíamos esclavizado y tiranizado a todos nuestros reinos vecinos, ya el respeto de antes se había transformado en miedo. Me felicitó y celebramos, me contó que no era un elfo, sino un dios venido de mas allá del mar con el fin de darme el don mas grande que un mortal pueda tener, la inmortalidad, y un poder superior a cualquier ser que caminara sobre la Tierra Media... Y le creí.

El espectro pareció temblar, Pietro pensó que se equivocaba, tal ser no se permitiría una debilidad de este tipo, aunque luego olvido estos pensamientos, empezaba a hacer hambre.

El espectro prosiguió:

Me dio un anillo, no un anillo muy bonito con piedras preciosas y demás, no, un anillo sencillo y casi rustico, al principio me pareció una tontería, pero al ponérmelo por primera vez comprendí su poder, supe que con él sería invencible, veía mas allá de lo que pudieras creer, veía la oscuridad, veía tierras lejanas, veía riquezas, veía el alma de la gente, descubrí que me volvía invisible y mi alma se termino de ennegrecer.

Me volví un tirano, un asesino, violé, asesiné y crecí en el odio, odio a todo, odio sin razón, pues siempre lo tuve todo y nada se me fue negado en mi infancia y en mi juventud, pero el odio hacia los que alguna vez me quisieron, me respetaron o me temieron me supero.

Mi señor se fue, pero dijo que volvería...


- Su señor?, pensé que era un rey... - interrumpió el Hobbit

- Cierto, pero es que no se llamarlo de otra forma.


Mejor entonces sería llamarlo por su nombre, Sauron el grande, se fue, dijo que volvería, que siguiera con mis planes y sería recompensado, no me di cuenta que sin desearlo el se había apoderado de mi.

Pasaron otros años y seguí usando el anillo, me volví maligno, terrible y empecé a sentirme alargado, plano, un día no pude verme mas, mi cuerpo, mi fuerte cuerpo desapareció para siempre, no sabes cuanto lo extraño hoy, y tuve que usar siempre este tipo de ropas para que me pudieran ver, el temor de mi gente creció y en secreto planearon asesinarme, mas yo lo supe, y con el pensamiento llame a Sauron quien al poco tiempo apareció, ya no como un elfo, sino como un terrible caballero oscuro y dijo que necesitaba mi pueblo para conquistar por fin para su amo lo que le pertenecía por derecho, me contó historias de un destierro y de dioses orgullosos que no le perdonaron a su amo el deseo de crecer en poder y crear, al igual que quien les creo, me contaron lo injustos que fueron, mi corazón se lleno de ira y jure servirle aunque de nada hubiera servido negarme, me pidió mi anillo, se lo entregue, pero ya no importaba, el daño estaba hecho, era un espectro. Entonces llegaron ejércitos de orcos, lo que le hicieron a mi gente fue tan espantoso que aun hoy siento vergüenza por eso, no, no fueron asesinados, fueron torturados y obligados a cruzarse como bestias con orcos y miles de horrorosas cosas mas, allí dude, pero ya era tarde, todo estaba consumado.

Conocí a mis hermanos, los otros nazgul, reyes de lejanas tierras como yo, grandes hombres fueron, terribles seres de la oscuridad, cuando estaba junto a ellos me sentía invencible y lo fuimos y habría mucho que contar, pero seria necesario varias noches con sus días para relatarla. Luego nos dio ordenes a cada uno.

Mi orden fue conquistar el lejano oriente y lo hice, dure mucho tiempo por allá y murió mucha gente bajo mi terrible poder, mi Señor me dio una terrible cabalgadura con una de sus mascotas preferidas y pude volar y ante mi presencia los mas grandes ejércitos huían.

Un día apareció Sauron, o lo que quedaba de el, pues había perdido su forma física, estaba destruido, desolado, la tristeza de un dios es mas grande que la tierra media, tenia un dedo menos, me dijo que su anillo le había sido robado, pero con valentía y orgullo me dijo que renacería, que empezara reunir ejércitos que me llamaría y se fue.

Cumplí sus ordenes y no supe mas de el por largo tiempo pues me aleje bastante y llene de terror ese mundo que no se cuenta en las leyendas.


El Nazgul suspiró, "suspiró?" Pensó Pietro, "No, solo es mi imaginación"

- Se arrepiente? - pregunto el mediano

- Arrepentirme?, nunca lo he pensado, tal vez si, pero acaso importa? - respondió el Nazgul



Un día me llamo nuevamente y acudí, su terrible forma era la de un ojo envuelto en llamas sin párpado, mas todavía era poderoso, me dijo que su venganza se daría pronto y que para poder llevarla a cabo necesitaba de nuevo su anillo, me otorgo una nueva misión en la que debería ir con nuestro capitán en busca del anillo y fue así como partí en busca de lo que en esa época se conocía como "La Comarca" y conocí a los Hobbits, yo fui quien casi los atrapa en el camino, los sentí, los olfatee y si no hubiera sido por esos elfos mi señor hubiera recuperado el anillo, luego en la Cima de los Vientos por poco se escaparon con ayuda del maldito descendiente de Isildur, y luego en el Vado de Rivendel nos ataco ese Alto Elfo y el poder de uno de los tres anillos elficos nos detuvo.

En fin, para que contar la angustia que vivimos al no poder recuperar el anillo, mas nuestro amo, demostrando gran benevolencia nos dijo que de todos modos lo tendría, que seguramente el anillo seria llevado a Minas Tirith y que destruiríamos esa ciudad y pronto la Tierra Media sería nuestra.

Fue así como concentramos nuestra atención en la ciudad de piedra y olvidamos que incluso el mas pequeño puede cambiar el destino de los grandes.
El Nazgul callo y se acerco a la ventana, la ciudad hervía con su noche, la gente robaba y asesinaba por comer

- Siempre me pregunte si existiría un mal mas grande a de Sauron, y me doy cuenta que existe, es el mal de los hombres, cierto es cuando él me dijo que temía a los hombres pues ellos se parecían a él - dijo el Nazgul

El Hobbit suspiro, tenia hambre y por la ventana entraba un olor a chorizo que seguramente cocinaban en una casa cercana, y seguro que el nazgul no necesitaba comer, pero el era un Hobbit y eso de dejar de comer es malo para la salud, ya lo decía su tío.


Por fin Sauron se decidió a atacar a Minas Tirith y en su odio olvido a los demás, mando un ejercito a Rohan para evitar que ayudaran a Gondor mas no previo muchas cosas, olvido a los woses, olvido que habían otros caminos para llegar a Gondor, olvido cazar al descendiente de Isildur quien tenia muchas profecías que cumplir.
El día anterior al sitio mi amo requirió mi presencia, me dijo que estaba seguro de ganar así que no temiera mas siendo yo su preferido entre todos sus nazgul (incluso sobre nuestro capitán) me devolvería el anillo y mientras lo tuviera así él fuera derrotado yo sobreviviría.
De allí en adelante tu sabes mejor la historia, fuimos derrotados, mi capitán muerto por una mujer y un Hobbit, nuestras tropas derrotadas por muertos, jinetes y lo que quedaba de Gondor , mi amo derrotado por un Hobbit y uno casi igual a nosotros....

Fue así como llego a su fin Sauron el magnifico y mis hermanos, mas yo no, el poder que tenia mi anillo me permitió sobrevivir a eso, disminuido y aterrorizado me escondí lejos donde nadie me pudiera ver, si bien es cierto que inspiraba terror, también es cierto que era débil, así que huí y cuando aparecía ante mortales se me confundía con fantasmas y apariciones de muertos.

Y así vi como la Tierra Media evolucionó, vi el PalantCine, vi la PalanTV, los transportes de combustible, las maquinas voladoras, las universidades, la nueva Numenor, la luz eléctrica y tantas cosas que me maravillaron, mi corazón perdió gran parte de su negrura y desee volver a ser mortal, muchas veces mire a los niños humanos jugar y quería hacerlo con ellos, la inmortalidad no fue el mas grande don, fue la peor de las condenas y decid acabarla.

Recordé las palabras de Sauron: Y recuerda Jamás te quites el anillo, allí esta la fuente de tu poder si yo y el único son destruidos.

- Y que hizo? Se lo quitó? - le pregunto el Hobbit

- Aun no, sino no podría relatarte esto - contesto el nazgul - moriré, claro no se que pasara con mi alma si aun tengo, cuando me lo quite, pero no quería hacerlo sin contárselo a alguien y dejar alguien que custodie este objeto

- Custodiar? El anillo? Y porque he de ser yo quien lo custodie? - dijo El Hobbit parándose de la silla y alejándose a un rincón

- Quien mas puede serlo? Fueron los Hobbits quienes acabaron con mi amo y mi capitán, solo tu podrías ser lo suficientemente fuerte para guardarlo, adiós Mediano, si tengo salvación nos veremos en el lugar destinado para nosotros - dijo irónicamente el Espectro

- Espera! Nooooooooooo!!!!! - grito el Hobbit

Pero era tarde, el espectro saco su anillo y desapareció dejando caer su ropa, el hobbit se acerco y sobre la túnica algo brillo, era el anillo, Pietro lo tomo y lo miro de cerca, era sencillo tal como había dicho el nazgul, pensó en botarlo y sin darse cuenta lo guardo en el bolsillo.

Bajo a la calle y vio unos tipos mal encarados se acercaban a él, el Hobbit se asusto y sin darse cuenta su mano fue al bolsillo y deslizo el anillo en su dedo.

Los maleantes huyeron asustados, su próxima victima había desaparecido como un fantasma.........


Febrero 10 del 2001 Turin Turambar
Jaime Diaz Uribe

 

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