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INTRODUCCIÓN

 

Desde el primer número de LOS INVISIBLES, la página de correo, titulada Tinta Invisible, fue algo más que un espacio para imprimir y contestar cartas de los lectores. Grant Morrison la convirtió en su propio foro personal, estableciendo un ejemplo que luego seguirían Garth Ennis con Gone to Texas, el estupendo, retorcido y sincero correo de PREACHER, y Warren Ellis, que dispensó sabiduría y mala leche a partes iguales desde Subway, el correo de TRANSMETROPOLITAN. La comunicación que se estableció entre autor y lectores en Tinta Invisible fue realmente intensa y personal. Se hablaba de música, drogas, cine, literatura, ciencia, psicoterapia, gatos o Magia del Caos prácticamente con tanta frecuencia como de la propia trama de LOS INVISIBLES o del morbo que tenían King Mob o Lord Fanny.

 

Tinta Invisible se convirtió en un complemento de la historia y en ocasiones arrojó luz sobre ella. Por ejemplo, cuando Morrison relató a los lectores con pelos y señales los pormenores de la grave enfermedad que casi le cuesta la vida. Para que podáis entender por qué los que leyeron LOS INVISIBLES aún siguen hablando de Tinta Invisible, en estas páginas os ofreceremos unas muestras. Para completar su obra más querida, Grant Morrison se abrió casi literalmente las venas, pero de ellas no salió sangre.
Salió tinta...

 

TINTA INVISIBLE: Invisibles nº1 USA
TINTA INVISIBLE: Invisibles nº16 USA
 

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TINTA INVISIBLE: Invisibles nº1 USA

 

Hasta que Vertigo suprimió a finales de 1998 las páginas dedicadas al correo de sus colecciones, Grant Morrison contestó religiosamente las cartas dirigidas a Tinta Invisible mes tras mes, excepto en las contadas ocasiones en que, por causas de fuerza mayor, su amigo Mark Millar o el dibujante Phil Jiménez tomaron el relevo. En LOS INVISIBLES todo fue excepcional, hasta el correo. Solamente los ejemplos valen para transmitir la vibración de Tinta Invisible. Transcribimos en primer lugar la bienvenida que Grant Morrison ofreció al incauto lector del número 1 de LOS INVISIBLES, allá en el verano de 1994. Maestro...

"Has llegado en el momento oportuno. Vamos a celebrar una pequeña fiesta. ¿Te gusta... ya sabes qué?"

DESTRUYE ESTE TEBEO

Ese es mi consejo. Cuando hayas acabado de leer el número 1 de LOS INVISIBLES, rómpelo, quémalo, dáselo a tus lagartos para que se lo coman, escóndelo en el maletero de un coche robado y empújalo desde lo alto de un puente. Te sentirás bien, créeme. Es sólo un tebeo, después de todo. ¿Necesitas más cosas de éstas embarullándote la vida? ¿Realmente necesitas vivir encadenado a una montaña de peso muerto en forma de papel? El mes que viene habrá otro, al fin y al cabo, y es muy posible que tus recuerdos de éste tebeo sean mucho mejores que el tebeo en sí. Así que adelante. Hazlo. Y cuando lo hayas hecho, ve a por el resto de tus tebeos. "¡Muerte a los "especuladores!"

EXCÉDETE EN LA DOSIS

Como de costumbre, al no tener cartas para rellenar las páginas de texto del primer número, me veo obligado a divagar un rato, ofreciendo algo de información en torno a la creación del artículo que sostienes en tus manos en estos momentos y presentando al equipo creativo. Siempre consciente de la obligación del escritor de proyectar al menos una ilusión de glamour y sofisticación, estoy escribiendo estas notas en el Boulevard Pomare, en la parte baja de Papeete, vientos cambiantes agitando las hojas de las palmeras, un fresco rocío de lluvia cálida, olas blancas en el agua verde, nubes difuminando el dentado horizonte volcánico de la isla de Moorea allá en la lontananza. Un domingo perezoso en el paraíso. Bebiendo espressos con la mano izquierda, "destornilladores" con la derecha, en un intento de desconectar los hemisferios de mi cerebro. El vodka con naranja no parece que combine muy bien. Sabe raro y huele como si algo se hubiera cagado en mi vaso. Lo único que se puede hacer, supongo, es seguir bebiendo hasta que pierda el sentido del olfato completamente. Lo mejor de escribir es que lo puedes hacer en cualquier lugar, y cualquier lugar es, por supuesto, mi lugar favorito.

Desde que acabé DOOM PATROL en el 92, he pasado mucho tiempo viajando y recargando mis baterías con nuevos paisajes, nuevos sonidos, nuevos problemas gástricos. (Y ahora está lloviendo de verdad, cayendo en espesos velos ondulantes, gotas tan grandes como pasas golpeando contra la madera. Diez minutos después las nubes han pasado y aparece el sol. El aire ionizado huele a polvo quemado, saturado de oxígeno. Empapado y refrescado, el follaje es ahora de un verde vívido y grandes yates toman el sol en la bahía, esperando a ser infiltrados por James Bond en cualquier momento). Estos viajes en lo que es generalmente reconocido como el mundo "real", fueron equilibrados y enriquecidos mediante extensivos... um, viajes interiores, diseñados para generar lo que Rimbaud tan apropiadamente dio en llamar "la sistemática alteración de los sentidos". Durante este periodo, también me sentí, para ser brutalmente franco, afectado por la respuesta a DOOM PATROL, a la cual quise como un padre quiere a un hijo dotado e incomprendido, pero que fue o bien implacablemente fustigada por los críticos, o bien completamente ignorada. Así pues, sentí la necesidad de alejarme de los tebeos durante un tiempo, un tiempo para recuperarme y replantearme mi forma de enfocar el trabajo. Emergí de este crisol alquímico con varias pequeñas libretas negras llenas de ideas -el inminente one-shot de FLEX MENTALLO, por ejemplo- y también LOS INVISIBLES, que ya tienes aquí mismo. Vagabundear locamente a lo largo y ancho del globo en estados de delirio puede ser altamente instructivo en muchos aspectos, pero me acabé dando cuenta de que echaba de menos la sencilla disciplina de escribir un tebeo mensual, así como la excitación de la reacción de los lectores.

Lo cual nos lleva hasta donde estamos ahora.

LOS INVISIBLES es en lo que me voy a concentrar durante el futuro inmediato, y creo que al fin he encontrado un concepto lo suficientemente amplio como para dar cabida a todas las ideas que he tenido y que de otra forma acabarían esparcidas en una sucesión de one-shots y especiales. Aunque tenemos un grupo central de personajes, cualquiera puede pertenecer u oponerse a los Invisibles, lo cual me da la oportunidad de contar historias ubicadas a lo largo del tiempo y de los géneros, historias que eventualmente acabarán unificándose, y que se revelarán como un trémulo tapiz holográfico a gran escala.

 

Generalmente, las historias más largas presentaran las actividades de nuestros protagonistas principales, mientras que las unitarias explorarán las vidas de varios individuos, ordinarios y extraordinarios, atrapados en la red de conspiraciones que se extiende desde los callejones de tu ciudad hasta el oscuro planeta verdeazul que orbita Alpha Centauri y más allá, traspasando el horizonte de la superesfera del espaciotiempo. Éste es el tebeo que he querido escribir toda mi vida -un tebeo sobre "todo": acción, filosofía, paranoia, sexo, magia, biografía, viaje, drogas, religión, OVNIs... puedes hacer tu propia lista. Y cuando alcance su conclusión, en algún punto del camino, prometo revelar quién domina el mundo, por qué nuestras vidas son como son, y qué pasa exactamente cuando nos morimos. Entretanto, envíanos tus comentarios, tus sueños, tus recetas, tus cartas de amor, correo chiflado, o lo que sea. Lo leeré todo y responderé a tantos como pueda aquí, en Tinta Invisible.

DELIRIO HOMICIDA

Tengo un sueño: En algún lugar ahí fuera, niños de catorce años están comenzando a recelar, comenzando a comportarse de forma rara y cabreada y salvaje. Pronto estarán cortándose el pelo con escalpelos sin afilar, tomando drogas que aún no han sido sintetizadas, haciendo música que aterrará a cualquiera mayor de veintiuno. Tengo un sueño. Y me gustaría ser el primero en saludar a les enfants du siècle.

"¡NO!, ¡YO SOY ESPARTACO!"

Grant Morrison mide algo más de uno ochenta y tiene el pelo de color marrón oscuro y ojos de color avellana. Su color favorito es el turquesa. Sus alimentos favoritos son el chocolate, las patatas fritas con sal y vinagre, las ensaladas y el estiércol picante de importación. Tiene una cicatriz de apendicetomía. Su mamá se llama Agnes, su papá se llama Walter y su hermana se llama Leigh. Su animal favorito es un gato y su chica favorita se llama Magdalena. Está soltero, es heterosexual(con posibles tendencias homosexuales latentes), y actualmente se encuentra bastante saludable. Su trabajo ha sido descrito como "incoherente". Eso es todo lo que hay que saber de él.

Steve Yeowell es uno de los mayores artistas de la historieta y un amigo personal del autor. Es un enamorado del mundo moderno y vive con su novia Jill en un mundo de interminables fiestas a la luz de los neones. Aparte de eso, no hay mucho que decir sobre Steve.

Rian Hugues, ilustrador de la primera portada y diseñador del logo de LOS INVISIBLES, es el tipo de joven educado y típicamente británico al que confiarías la virtud de tu hija adolescente, ¡pero te estarías equivocando, Profesor! ¡Terriblemente!¡Porque Rian es un loco por el sexo! ¡Es un maníaco del sexo! Este Don Juan venera el sexo en todas sus variantes. Los priápicos apetitos de este Casanova, este lujurioso Lothario, rendirían exhaustas incluso a las más entusiastas diosas del amor tántrico. La hija de ningún hombre está a salvo con Romeo Rian Hugues. ¡Oíd mi aviso!

Grant Morrison
Tahití, marzo 1994

 

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TINTA INVISIBLE: Invisibles nº16 USA

 

A finales de 1995, LOS INVISIBLES llevaba poco más de un año de publicación en Estados Unidos y las cosas no iban demasiado bien. La verdad sea dicha, iban bastante mal... La densidad y la audacia de una saga como Arcadia hizo que muchos lectores abandonaran y ya no volvieran a darle una oportunidad a la colección. En el umbral de Entropía en el Reino Unido, una de las sagas más importantes de la primera parte de LOS INVISIBLES y la primera que dibujaría Phil Jiménez, Grant quiso sincerarse con los fieles lectores que le quedaban. Pero no hizo sólo eso. Después de haber mencionado en más de una ocasión su interés por la Magia del Caos y de haber recomendado la lectura de autores como Phil Hine y Peter Carroll, Morrison impartió instrucciones muy precisas para la ejecución un acto de magia "caótica" con el fin de aumentar las ventas de LOS INVISIBLES. Esto es lo que escribió. Por lo que sabemos, puede que funcionara....

¿Os lo podéis creer? ¡Otra vez una puñetera página! Voy a guardarme el grueso de las cartas para el próximo número y en vez de eso utilizaré esta página para transmitir cierta información y proponer un maravilloso experimento mágico.

Puede que algunos de vosotros seáis conscientes del hecho de que la industria de los tebeos atraviesa en estos momentos, por varias razones, una de sus "crisis" periódicas. Lo que esto significa es que las tiendas están cerrando y las ventas caen drásticamente. Ahora bien, mientras X-Men y Spawn pueden permitirse pasar de un millón de ejemplares vendidos al mes a unos pocos cientos de miles, las colecciones no tan "mainstream" y sin superhéroes no pueden. Otros autores de Vertigo tendrán sus propias historias de echarse a llorar, pero, por lo que respecta a LOS INVISIBLES, tan sólo en los dos últimos meses hemos perdido 6.000 lectores. Si la tasa de descenso se mantiene constante, la colección pronto dejará de ser rentable e inevitablemente será cerrada. Sin embargo, creo que no hay necesidad de que eso suceda y me gustaría pedir a aquellos de vosotros a quienes os apetezca seguir leyendo LOS INVISIBLES que participéis en un acto de magia global, utilizando este sello que he preparado...

SELLO

La cosa funciona de esta manera. Un sello es una abstracción de un deseo en particular o de un propósito mágico. Pongamos por ejemplo que tu deseo puede resumirse en las palabras: "Es mi deseo visitar el bunker de Hitler" (sabe Dios que debe ser el deseo de alguien). Lo que debes hacer es eliminar las vocales y las letras repetidas de esa frase, quedándote con la siguiente hilera alfabética: SMDVTRLBNKH. Esto puede convertirse en un mantra reinsertando algunos sonidos vocálicos que produzcan como resultado una palabra bárbara y siniestra como "SEMDEVETRELBENEKAH". O -mi método preferido- puede transformarse en un sello combinando las letras en un único signo.

El objetivo es que el deseo original, reducido a la abstracción, pueda implantarse más fácilmente en la mente subconsciente para hacer ahí su trabajo. Al crear sellos, lo mejor es empezar con deseos muy concretos y que tengan alguna probabilidad de éxito. Hacer magia tiene mucho que ver con la organización de coincidencias aparentes y la creación de senderos a lo largo de los cuales puedan viajar los deseos o, para explicarlo en términos más sencillos, vale de muy poco crear un sello para que te toque la lotería si no compras un décimo... Los sellos se "cargan" concentrándose en ellos en momentos en que los procesos normales de la mente consciente son anulados por estados de extrema excitación o quietud: dolor intenso, la fatiga producida por el baile o por cualquier otra actividad física, la meditación profunda, el miedo intenso, justo en el instante de hacer "puenting" o tirarse en paracaídas, el momento del orgasmo, etc...

De todos los métodos disponibles, el más rápido y sencillo consiste en mantener la imagen del sello en la mente en el instante del orgasmo. A menos que seas experto en Tantra, la masturbación resulta la forma más fácil de conseguir la concentración necesaria; es íntima, fiable y la mayoría ya somos unos expertos. En este punto, los lectores remilgados pueden sentir la necesidad de arrojar el tebeo al suelo mientras otros sin duda estarán carcajeándose incrédulamente, pero ya veremos la pinta de serios e inteligentes que tienen la próxima vez que se la machaquen pensando en [escribir nombre aquí.]

Lo bueno de cargar sellos mediante la masturbación es que te permite meneártela en nombre del progreso espiritual y la gente que todavía está sofocando una risita mientras lee esto son aquellos a los que rogaría especialmente que lo intentaran; si no por el bien de mi querido tebeo, entonces en nombre de la simple experimentación. Yo era muy escéptico hasta que lo intenté y descubrí que funciona. Utilizando sellos he curado enfermedades "incurables", he localizado una guitarra robada, he recuperado mascotas perdidas, etc... Y si tú no me crees, inténtalo. Si no sólo no me crees sino que tampoco lo intentas entonces valdría la pena que examinaras la parte de ti que se ve amenazada por la posibilidad de que algo como esto sea verificable.

Así que... este número de LOS INVISIBLES debería salir a la venta a primeros de noviembre, creo. Por tanto, aquellos de nosotros que deseen ejecutar este experimento pongámonos de acuerdo para activar el sello elevador de ventas en cualquier momento del día o la noche del 23 de noviembre de 1995, el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. A pesar de lo que piensen los "Católicos Preocupados" esto no es "oculto" ni "diabólico"; se trata de una sencilla y eficaz pieza de tecnología psíquica a la que todo el mundo merece tener acceso. Concentraos en el sello, grabad su imagen en el centro de vuestra mente en el momento del orgasmo y luego destruidlo y no penséis más sobre ello. Destruir este tebeo o incluso sólo esta página de correo debería resultar particularmente efectivo. Y ahora que conocéis la técnica podéis crear sellos para cualquier cosa (aunque os aconsejaría empezar por cosas pequeñas y que os déis cuenta de que es mucho más sencillo hacerlo para otras personas.)

Sólo para asegurar los resultados y a fin de ofrecerle a la coincidencia un sendero por el que desplazarse, procederemos a continuación con la Fase Dos. Para llevarla a cabo, me gustaría pedir a todos los que estéis leyendo esto y os apetezca participar que hagáis un esfuerzo para convencer al menos a una persona de que compre el número 17 de LOS INVISIBLES. Si tenéis amigos interesados en las conspiraciones, si tenéis amigos interesados en los ovnis y las teorías sobre abducciones, si tenéis amigos a los que les guste Expediente X, amigos que sean fetichistas, amigos interesados en Aleister Crowley, Austin Osman Spare o la Magia del Caos, amigos que lean sobre los misterios antiguos y mitología comparada, amigos que tomen drogas, amigos que sean travestidos o ravers o que no tengan nada mejor que hacer, si tenéis algún amigo, intentad convencer al menos a uno de ellos para que compre el número 17 de LOS INVISIBLES. Igualmente, si navegáis por Internet buscad foros sobre conspiraciones, ovnis, de antiautoritarios, autoritarios, de travestidos, magos, paranoides, fans de Lovecraft, imitadores de Terence McKenna, ciberchamanes, freaks, perdedores y decidores de buenaventuras y habladles de LOS INVISIBLES. Utilizando estos métodos, estoy seguro de que podremos doblar las ventas por lo menos.

Por otra parte, ¿por qué ibais vosotros a querer doblar las ventas de LOS INVISIBLES? Ni flores. Mi situación es clara: puedo mantenerme fácilmente a flote durante esta crisis de la industria encargándome de un puñado de colecciones de superhéroes (algo que de todas formas pretendo hacer) pero LOS INVISIBLES es algo cercano a mi corazón y sin esta especie de vehículo para mis especulaciones de miras más amplias me sentiría bastante hecho polvo y menos realizado como escritor. Me gustaría que la colección continuara porque tengo una necesidad abrasadora de contar esta historia. Tú, como lector, tendrás motivos distintos, claro está, pero si te lo pasas bien leyendo esta mierda rara de Vertigo entonces, por tu propio interés, tendrías que ayudarme a regar este rinconcito del jardín de los tebeos.

Quiero oíros decir "¡¡¡SÍ!!!"

Os mantendré informados sobre cómo va todo. El servicio habitual se reanudará en el próximo número.

Grant.

 

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