Dejarse amar por una persona
del signo de Leo es más fácil que amarla. Son sumamente
exigentes y no cualquiera les hará sentir sensaciones placenteras.
Las leoncitas son muy juguetonas y cariñosas, para ellas el
preámbulo es tal vez hasta más excitante que el mismo
clímax de la relación. Igualmente los leones gustan
de seducir, rodear, coquetear y simplemente estimular a su presa al
grado de acorralarla y después "devorarla" lentamente,
disfrutando cada bocado como un manjar de los dioses. Los leo además
odian fingir, por lo tanto en el "preciso" momento sabrás
si has sido una relación satisfactoria para Leo o por el contrario,
el peor chasco de cama en su vida. Es duro, pero así son "los
reyes de esta selva".