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EquinoccioPor: RainKnight |
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Capitulo II - Pecado original
"Ya zvezda, ty zvezda.
Nas prikazano szhech'
Kto-to sdal i dostal
Adresa nashih vstrech
Potolki po glazam
I nikto ne naidyot"
------------------------
"I'm a star, you're a star
Someone was told to extinguish us
Someone handed in and obtained
The addresses of our meetings
From eyes on the ceiling
And no one will find."
Zachem Ya -
Stars
Escombros de la cortina de hierro.
Una época llego a su fin con la caída de la unión soviética, uno de los países más poderoso del mundo llegaba a su fin incapaz de soportar el estúpido juego de la guerra fría. Después de encabezar la carrera espacial, después de hacer temblar al mundo con su armamento nuclear, después de imponer respeto y temor al otro gigante económico al otro lado del mundo la URSS se derrumbaba bajo su propio peso, bajo su propia arrogancia.
¿Como podía competir la producción agrícola de las estepas siberianas contra la rica producción de los campos de Arizona?, ¿cómo podía competir esa economía totalmente cerrada contra el imperialismo comercial que sojuzgaba al resto del mundo?. La enorme inversión que el gobierno destinaba a la manutención de su maquinaria de guerra arrastro poco a poco ha su gente a la miseria y al hambre.
¿Donde habían quedado los sueños utópicos del comunismo?
La estatua de Lennin se derrumbaba bajo el empuje de una muchedumbre enardecida, defraudados por la filosofía de un gobierno del “pueblo para el pueblo”. Una muchedumbre que derrumbaba al ex héroe nacional, furiosos no con su sueño de igualdad sino con la traición de que durante generaciones fueron victimas cuando el poder fue arrebatado a los zares para ser tomado por los lideres corruptos de una revolución fracasada.
Oleg Volkov había sido uno de los que enardecidos aplaudieron la caída de la estatua de Lennin, no con alegría si no con lagrimas en los ojos y no fueron vítores los salían de su boca, si no gritos de reproche. Por que él como muchos no habían perdido la fe en el sueño comunista, aún creían que esa sociedad utópica podía alcanzarse, pero no cuando se tiene hambre, no su propia hambre si no el hambre de un bebé llamado Yulia Volkova, su hija. Así que Oleg abandono sus sueños e ideales y se adapto al nuevo mundo que estaba naciendo y se hizo pionero del comercio arrancando a su familia de la miseria y el hambre.
Sergey Katin fue otro que tuvo que enfrentar el cambio desde una perspectiva diferente, el pertenecía a la clase privilegiada del antiguo régimen, un artista protegido y alimentado por el estado, y sin embargo un hombre con otro tipo de hambre, hambre de libertad para expresar sus pasiones con el arte de que había sido proveído, con un mar de canciones ocultas en el segundo fondo de un escritorio por no ser “aptas” para el publico según el estado. Era un intelectual que había luchado silenciosa y pacíficamente por el cambio y ahora que este cambio se había dado tenia que aceptar y aprender a vivir en el nuevo mundo creado por sus acciones. Así que un día tomo el puñado de sus canciones antaño prohibidas y armado con el valor que le daban sus hijos y en especial la pequeña niña de ojos tan verdes como los suyos se lanzo en un plan descabellado a conquistar el nuevo mundo.
Eran hombres de una casta diferente, hombres con temple de acero que reconstruían un mundo de las cenizas, un mundo nuevo que ni siquiera disfrutarían ellos, el mundo que heredarían a su sangre.
Esos hombre hicieron todo por ellas, las hicieron soñar y les dieron las alas para alcanzar esos sueños....¿realmente fue así?. O fue la determinación de sus padres lo que las comprometió y las obligo a perseguir sus sueños a cualquier precio aun que ese precio fue perderlos a ellos.
La imagen que le devolvían los espejos del bar no eran del rostro que Lena reconocía como suyo, el golpe de un vaso sobre la barra la sustrajo de sus pensamientos. El vodka entintado con algún otro licor para darle un tono sofisticado desapareció rápidamente en sus labios y resbaló con facilidad por su garganta...no como aquella vez...
Julia reía incansable mientras Lena hacia aspavientos tratando de jalar aire para mitigar el fuego que ascendía desde el fondo de su estomago y quemaba hasta sus fosas nasales.
- Te dije que solo un poquito...-continuaba riendo la rubia.
Lena con los ojos llorosos solo alcanzo a darle una patada en las botas haciéndola perder el precario equilibrio que mantenía en el banquillo polvoriento de la bodega de la escuela de música. Yulia continuo riendo aún en el suelo, en cuanto la tos se le tranquilizo ella también empezó a reír mientras se secaba las lagrimas. Salto sobre el diablillo de ojos azules y empezó a hacerle cosquillas en venganza. Por un instante mientras Yulia luchaba por quitársela se encima sus ojos quedaron enganchados y sus risas se silenciaron. Lena se perdía en aquellos ojos de mirada tan limpia como el mas claro cielo...la mirada inocente de una niña que se había perdido hacia mucho tiempo...
De pronto ya no eran los dulces ojos de esa Yulia los que la sometían en silencio, eran unos ojos de azul acerado y su rostro ya no estaba enmarcado en el oro de sus cabellos que se agitaban libres en el viento, ahora eran negros como alas de cuervo y la luz azulada de esa mirada parecía provenir del mas profundo abismo cuando Yulia se aferraba a ella encadenando su manos en su nuca para impedirle huir...como si pudiera...como si quisiera... La pestilencia del vodka brotaba de esos labios corrompiendo el recuerdo de aquella tarde de niñas en que sus labios semejaban fresas silvestres.
De vuelta al presente, sin darse cuenta Lena ya había vaciado tres vasos mas de aquel vodka barato. Extrajo unos rublos de sus bolsillos y los arrojo sobre la barra, el cantinero los recogió de un manotazo e hizo deslizar un nuevo vaso. Lena no entendió si había pagado de más o era cortesía de la casa, de todas formas fue bien recibido. Volvió a mezclarse entre la gente antes de que algún valiente se animara a acercarse de mas en busca de conquistar su cuerpo y tal vez con suerte su corazón. Había otro tipo de cazadores en el bar...pero ella estaba esperando al peor de todos.
"Soskol'znut golosa
I slomayetsya lyod
I nich'ya bez klyucha
I mogila postel'
I pora vyklyuchat'
I oni na hvoste"
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"Voices will crack,
And the ice will break.
And I'm lost with out the key
And my bed is my grave
And it's time to switch off
And they've almost caught us."
Zachem
Ya – Why me
Nichya…
Yulia se había mezclado entre la gente a la entrada del bar, a empujones y codazos logro acercarse a la cadena que impedía el paso a la entrada. Sabía que no tendría problemas en pasar, una chica sola y de buen ver nunca tenia problemas para entrar a ningún antro, lo sabia por experiencia. El tipo que resguardaba la entrada era de una figura tan clásica que casi parecían haberlos clonado en todos los antros del mundo, alto entre fornido y barrigón con la cabeza rapada y brilloza como si la hubiera lustrado. Yulia le dirigió unas palabras y el tipo la examino con curiosidad.
<< Nunca me han reconocido...no lo hagas ahora...no soy nadie.... solo soy otra chica más copiando mi estilo...no soy nadie......>> pensó o mas bien suplicó Yulia mientras esquivaba la mirada directa del gorila. Hasta se había quitado el piercing de diamante de su nariz y había disimulado el orificio con maquillaje.
La cadena fue retirada, Yulia y un par más de chicas fueron invitadas a entrar. También se libro de la revisión de armas. El pasillo de la entrada terminaba con un espejo cuya imagen tampoco reconoció. Sus ojos...¿donde había perdido el brillo de sus ojos?.
“This was an accident
Not the kind where sirens sound
Never even noticed
We're suddenly crumbling”
SHOW ME LOVE
All the things she said
Una vez más se encontraba en la dirección de la escuela, una vez más la amenaza de perder la Beca sería escuchada, Yulia hundía su mentón en la palma de la mano mientras esperaba en la antesala de la oficina del director a que este le diera el sermón clásico de cada mes. Lo observaba a través de la puerta entreabierta de su oficina inmerso en un mar de papeles acariciándose los pocos cabellos que aun le quedaban. Odiaba esa oficina, todo en ella olía a viejo tristemente le recordaba su propia casa.
La puerta que daba al pasillo se abrió un poco, una carita curiosa se asomo tímidamente, ese rostro rollizo enmarcado por tupidos cárieles rojizos y de resplandecientes ojos verdes, inmensos capturaron su atención, una sonrisa juguetona se dibujo en los labios de la niña mientras entraba a la antesala y la saludaba agitando su manita.
- Una muñeca –pensó Yulia mientras devolvía automáticamente el saludo y sin saber por que correspondía a la sonrisa- parece una muñeca recién salida de un estuche caro.
La sonrisa de la niña era tan radiante que inmediatamente todo el malestar de Yulia se disipo. La niña se paro en la puerta entreabierta del director y cómicamente volvió a asomarse al interior.
- ...es nueva –pensó Yulia- nadie en su sano juicio interrumpe a...-
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el estruendo de los ya típicos regaños del director. La niña pelirroja se quedo congelada en el marco de la puerta mientras este se explayaba en un discurso que Yulia conocía de memoria.
- ...burlarse de los profesores...bla,bla,bla,..no atender clases...bla,bla,bla...perder oportunidades..-.
El rostro del director se tornaba cada vez más rojo mientras releía la boleta de acusaciones que le habían pasado. El rostro de la pelirroja por el contrario se ponía cada vez más pálido. Yulia se retorcía de la risa al darse cuenta que el anciano director quien portaba sus gafas para leer había confundido a la Pelirroja con ella. Sin embargo el remordimiento la hizo callar cuando vio a la pobre pelirroja empezar a tambalearse. Yulia salto junto a la pelirroja y tuvo abrir la puerta de la oficina para ser vista pues la “muñequita” era ligeramente más alta que ella.
- Yo soy Volkova...- dijo levantando el dedo índice como pasando lista.
El director se quedo congelado al verla, de un manotazo se quito las gafas y aun en su cansada visión distinguió la diferencia del cabello rubio y el cuerpecito delgado de Yulia. Se dejo caer sobre el asiento golpeándose la frente con la palma de su mano y deshaciéndose en disculpas para con la pelirroja. Yulia se acerco al oído de la niña y le susurro:
-No pasa nada...- pero si paso algo, la niña puso los ojos en blanco y cayo de espaldas como una regla. - ¡Huy...que delicada......!
Cuando Lena despertó se encontró con esos inmensos ojos azules otra vez y aun que tenia la vaga idea de haberlos visto antes no pudo recordar donde. El rostro de la niña que la sostenía parecía tan angelicalmente perfecto, sus facciones tan finas y el aura de sus cabellos dorados tan pulcra que su primer pensamiento fue “¿es un ángel?....¿me he muerto ya?”. Unos no tan suaves golpes en sus mejillas terminaron por hacerla reaccionar. Yulia se esmeraba en despertarla sabiendo que esta situación en nada la favorecería, por el pasillo ya se escuchaban los apresurados pasos de Nadya, la enfermera. Yulia también era “cliente” regular de la enfermería así que la conocía bastante bien.
Levanto la vista hacia el anciano director y lo encontró de bruces sobre su escritorio.
- ¡Hay no!....¡ya le dio un infarto! –exclamó Yulia con lagrimas en los ojos.
Esa noche sucedió lo que Yulia temía, fue confinada a la sala de castigos. Una habitación de paredes grises y (difusas )diminutas ventanas como rendijas en los costados del techo que delataba su ubicación en el sótano del instituto. En otro tiempo fue dormitorio así que conservaba viejas y herrumbrosas literas, después había sido destinada a bodega, cuando había algo que guardar, ahora solo guardaba a alumnos extremadamente problemáticos. Yulia odiaba verdaderamente este sitio, odiaba estar sola. Durante los primeros años de su vida Larissa su madre y Oleg tuvieron que romperse el alma para llevar algunos rublos a casa, Yulia paso la mayor parte de si infancia en guarderías del estado donde cada niño se aislaba en su propio mundo, después vinieron los internados en las escuelas publicas. Un psicólogo infantil diagnostico que la rebeldía de Yulia era el intento de llamar la atención de todo el mundo, principalmente de sus padres, una suplica para no quedarse sola.
Ya había entrado la noche y Yulia se envolvía en los viejos y polvozos cobertores para protegerse del frió. Se encontraba hecho un ovillo junto a la reja que ahora tomaba el lugar de la puerta. Cantaba suavemente solo para ella cuando el sonido de la puerta al final del pasillo la hizo saltar, otra vez esa carita de muñeca fina se asomo tímidamente al interior, otra vez esa sonrisa que irradiaba todo con calidez apareció en sus labios. Lena camino por el pasillo llevando consigo un cobertor más decente.
- ¿Qué haces aquí? –preguntó Yulia extrañada.
- Vengo a hacerte compañía...¿quieres que me vaya?.
- ¡No! –contestó la niña de ojos celestes casi con un grito.
- Bien...-y sin decir más Lena se acomodo junto a Yulia con los barrotes de por medio.
Compartieron en cobertor a través de ellos y comenzaron a charlar tímidamente al principio, poco a poco se ganaron confianza y al poco rato ya reían en voz baja. Había química en ellas.
- ...¿ por que viniste, Lena?, ¿Por qué te arriesgas a que te castiguen? –preguntó al fin Yulia.
Lena rió quedamente como lo hacia cada vez que se ponía nerviosa.
- Por tus ojos....fue por el brillo en tus ojos, cuando desperté y vi el brillo de tus ojos me prometí que serías mi amiga.
Yulia le obsequio una mirada coqueta y bajo el cobertor busco su mano y por primera vez la estrecho entrelazando sus dedos. Había soledad en los ojos de Lena, encontraba en esos ojos verdes y profundos como el mar el reflejo de los suyos, una soledad diferente a la propia, una soledad que existe aun rodeado de gente, rodeado de extraños. La niña rica de ese colegio pomposo también estaba tan sola como ella.
- ¿En que momento perdí el brillo en mis ojos? –se pregunta a si misma volviendo al presente.
Ahora en su mano le quema la ausencia de aquella otra mano juguetona, en sus oídos retumba el estruendo de la música que nada tiene que ver con su risa, el brillo de sus ojos ha sido sustituido por el verdoso reflejo neón de la luces que en gran medida semejan el veneno que destilan sus lagrimas por ella.
La multitud salta en un frenesí cacofónico a sus pies. Cuerpos, cabezas, pieles y telas se confunden en un mar multicolor de reflejos de neón. El acero oculto en su bolsillo ya no estaba frió, una tibieza lo había invadido como un aliento de vida y ahora semejaba un animal salvaje agazapado en espera de su presa.
- ¿Donde estas Lena?...¿dónde te ocultas Gatita...?-.
“Ochen' slozhno
Skryt' tvoi povadki
Ochen' trudno
Skryt' moi stradan'ya
Ochen', ochen', ochen', ochen'
Neprilichnoye zhelan'ye”
-------------------- &nbssp;
“Very difficult to
Hide your habits
Very hard to
Hide my suffering
Very, very, very, very
Indecent desire”
Mal'chik-Gei - Malchik Gay
Hide my suffering
Iván vació la ultima copa con la misma prontitud que la primera, las recomendaciones del doctor le prohibían el alcohol pero ¡que diablos!.
- Yulia..Yulia..¿por qué tenías que estar ahí..?-maldijo en voz baja mientras hacia un gesto al barman para que anotara su consumo en su cuenta. Privilegios de un cliente frecuente. Imágenes que debían ser atesoradas como un sueño se revelaban formando parte de una pesadilla.
Esos labios que corrían en descenso por su pecho hasta alcanzar su vientre, los ágiles movimientos al desprenderse la camisa en el reducido espacio de la parte trasera de su automóvil, en la falsa intimidad del más profundo recoveco del estacionamiento del edificio de la disquera. Sus dedos hundidos en esos cabellos negros, revueltos y rebeldes mientras el ultimo botón de sus pantalones había cedido y aquellos labios alcanzaban sus secretos. Un instante después el mundo desaparecía y sus manos se aferraban a la piel desnuda de esa delicada espalda demasiado pequeña, demasiado frágil para su fuerza de hombre adulto y de músculos bien desarrollados, ese cuerpo adolescente que se sintió, se lastimo ante el embate de su pasión. El aire se lleno de gemidos que ya no eran de placer...entonces se topo con esos ojos azules que lo miraban con sorpresa y miedo, anegados en lagrimas.
Ella corrió por los oscuros pasillos formados por los otros vehículos y él trato de alcanzarla sin éxito retrazado por la faena de volver a usar sus ropas.
Una llamada telefónica a casa de sus padres fue su ultimo recurso. Ella contestó, tal vez por que sabía que tenia que llamar.
- Yulia…lo siento...déjame explicarte...
- No digas nada, no tienes que decir nada...no paso nada...- y colgó.
Esa noche volvía a su mente cada vez, nunca más hubo confianza después de esa noche, ¿cómo podría haberla?, esa noche fue cuando realmente empezó el desastre, Lena nunca supo lo que sucedió esa noche, ahora pensaba que debió haberlas reunido y hablar con ellas, haber concluido los eventos de esa noche en vez de ocultarlos y dejar que crecieran y se retorcieran cada vez más. En este medio todo se sabe y todo se malversa. Recordaba muy bien esa entrevista con la prensa británica, una reportera le pregunto.
- Sr. Shapovalov ¿ha tenido usted relaciones sexuales con menores de edad?
Iván sintió un golpe en rostro con esa pregunta, ¿cómo se habían enterado?, ¿habría sido Yulia?, ¿Habría decidió delatarlo?. No podía creerlo, las ambiciones de esa niña estaban por encima de todo. Sin quererlo dirigió su mirada hacia Yulia quien se la sostuvo con sus acerados ojos.
- Si –contesto Iván sabiendo que no podía mentir, que no tenia caso mentir.
- ¿Ha tenido relaciones sexuales con algún integrante de su equipo?-pregunto incisivamente la reportera. Un silencio de muerte lleno el recinto.
Pero Iván era un hombre de aplomo y rápidamente recupero el control de si mismo.
- No tengo por que contestar esa pregunta, por respeto la persona que fuera esa pregunta no es ética...solo puedo contestas que no fue forzada..si tuve una aventura con alguien, pero fue en su total consentimiento.- dirigió la respuesta hacia Yulia.
Ella ni siquiera parpadeo, lo que no alcanzo a ver fue que sus miradas habían sido captadas perfectamente por Lena. La mano de la pelirroja busco instintivamente la mano de Yulia, pero ésta absorta en el rostro de Iván no se dio cuenta. Una lagrima se le escapo a la pelirroja cuando su mano se quedo suspendida en el vació.
La luz roja del semáforo regreso al productor de sus tristes recuerdos, recostó la cabeza contra el descanso del asiento y por un instante se quedo dormido.
Esos ojos grises y vacuos lo miraban otra vez, Iván era solo un adolescente cuando los ojos de su padre lo miraron por ultima vez. Militar de carrera, hombre duro y de armas que lo había educado con puño de hierro y rectitud. Un militar más que a la caída del antiguo régimen se había quedado en la calle como tantos otros. Todo lo que sabía hacer, todo lo que le importaba ser era ser un soldado, pero el presupuesto para la milicia desapareció y la tercera parte del ejercito desapareció. En el nuevo mundo este soldado no era nadie, así que un día hablo con Iván de hombre a hombre aun que él tan solo era un muchacho, después se llevo su pistola reglamentaria a la sien y la ultima bala que conservaba firmo su despedida.
Iván despertó de golpe cuando el claxon de un vehículo tras el suyo le indico el cambio de color en el semáforo, pero no reacciono. De pronto descubrió por que se había sentido aterrorizado esa tarde cuando Julia y Lena estuvieron con él en la oficina. La mirada en los ojos de las niñas era la misma que tenía su padre esa día. Exactamente la misma.
Oprimió a fondo el acelerador y fue a llamar a un par de puertas sin encontrar respuesta, recurrió a su celular sin mejor resultado. Detuvo el vehículo junto al parque Gorky y comenzó a caminar alrededor de él exprimiéndose el cerebro.
- ¡Elena! –exclamó para sí. Elena Kiper fue la ultima persona en hablar con ellas. Marcó su número telefónico un par de veces antes de recordarlo por completo. Absurdamente nunca lo había grabado en su celular, siempre pasa. La voz de ella contesto somnolienta.
- Elena soy yo...Iván-.
- ¿Qué quieres ahora?...¿no crees que es muy..-
- Discúlpame, esto es importante..¿sabes donde están ahora?, ¿dónde las puedo localizar?-
- ..¿a quienes..?…Ah...Iván, por favor, solo déjalas en paz...-
- No entiendes, algo terrible va a pasar...¡tengo que verlas!, ¡tengo que detenerlas! -.
- ¿De que estas hablando?, no te entiendo..-
- No me preguntes como lo sé, pero créeme...van a matarse Elena, ¡van a matarse la una a la otra!...
“Tell me how you've never felt
Delicate or innocent
Do you still have doubts that
Us having faith makes any sense”
SHOW ME LOVE
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DE FANS PARA FANS Esta obra ha sido publicada bajo consentimiento de su autor y sin fines de lucro. Es una obra de ficción donde se protagoniza con personajes reales en situaciones ficticias. Toda semejanza con la realidad es pura coincidencia. Para cualquier aclaración ó duda: [email protected] |
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