Mi hermana Catalina también la pretendía uno que tenía mucho dinero pero a ella no le gustaba porque el que le gustaba era su novio aunque era pobre .

Cuando cogíamos las cerezas o los higos mi madre  los vendía por los pueblos de alrededor ponía  a la burra un serón para cargar la mercancía y nos íbamos unos cuantos con ella para vigilar mientras atendía a los clientes no nos robaran otros niños que les pasaban al igual que a todos pasaban hambre eran tiempos muy difíciles para todos .

Con el dinero que ganaba mi madre con lo que vendía  que no era mucho... compraba alguna de las cosas  que hacían falta en casa  que eran muchas, volvíamos ya de noche y cuando se escuchaba algún ruido mi madre que era muy valiente siempre nos tranquilizaba diciendo que era un conejo o algún pájaro.

Una vez para Carnaval mi hermana Catalina se disfrazó con una vecina  se puso unos pantalones y una chaqueta de mi hermano y la otra un refajo hasta los pies nadie las conocía .En aquellos tiempos estaba prohibido disfrazarse y creo que fueron las primeras en disfrazarse  por aquellos lugares. Mi hermano  Juan era muy chistoso y a todos nos ponía motes , él era el Negrín , Mº Dolores la Pizanca, El Cristobal el Torcal,la Catalina la Gabinorra la Isabel la Jarrica,el Antonio Escombro, o Caifás, la Ángeles la Mosquera,  el Manuel el Charló, la Gloria la Pastora, y yo Chaleco, a mi me lo puso porque me dieron un chaleco y no me lo quitaba ni para dormir , a todos nos llamaba así por algo.

Recuerdo que teníamos una burra y mi padre quería que pariera se quedó preñada y tuvo un mulo que era una preciosidad , le llamamos Lucero , una vez mi hermano Cristóbal fue a buscar agua al pozo  con la burra y le acompañó mi hermano Manuel y también se llevó al  mulo que era muy juguetón   Cristóbal bajó a Manuel de la burra y el mulo le dio una patada a mi hermano  Manuel que le abrió la cabeza ,Cristóbal vino corriendo a mi casa para que mi madre le curara , al poco tiempo mi padre vendió el mulo y todos lloramos por ello , también llorábamos para la matanza del cerdo porque todo el año los cuidábamos, y no queríamos que lo mataran nos escondíamos detrás del cortijo llorando y nos tapábamos los oídos para no escuchar los chillidos del cerdo, en cambio cuando era la hora de comer ya se nos había pasado todo y como comíamos tanto siempre nos poníamos enfermos y mi madre nos tenía que poner lavativas de aceite , se sentaba en una silla y nos ponía en sus rodillas nos ponía la lavativa y nos apretaba el culo hasta que ya no podíamos aguatar y nos dejaba que fuéramos a echar todo lo que teníamos dentro., y al día siguiente ya estábamos

 

 

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bien, en esos tiempos no había medicamentos y muchas cosas se arreglaban con lavativas y remedios caseros,  cuando me dolían los oídos mi madre freía un ajo en aceite y me lo ponía en el oído, una vez recuerdo que hubo una epidemia no recuerdo de que y vinieron a ponernos una vacuna , mi hermano Antonio se fue corriendo al cerro se escondió y no bajó hasta que se marcharon  aquellos Señores   

 En un cortijo  que estaba algo lejos de mi casa se comentó que habían venido unos espiritistas y no se sabe que les dieron  a todos los de aquella casa que se volvieron todos locos, se pinchaban con agujas se ponían todos desnudos en la calle se los llevaron finalmente  a un manicomio y mi madre cuando nos portábamos mal nos asustaba diciendo.." que vienen los locos de los siervos..."  de aquella historia se hablo durante mucho tiempo .

Una vez mi madre nos llevó   a la Feria de San Lucas , era la  primera vez que íbamos a la capital, tan solo conocíamos nuestro pueblo y otro cercano  a nuestra casa también era la primera vez que nos subíamos en un coche y estábamos muy sorprendidos de todo lo que nos rodeaba mi madre me explicó que yo me perdí y que dormimos en casa de un familiar en el suelo las tres mi madre mi hermana Ángeles y yo .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                         

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