Nos
ver�n llorar
quienes
vengan
a
compartir el llanto.
Para
ellos y los dem�s
ni
ausencia ni falta
la
alegr�a de la lucha.
N�stor
Ventaja
Estofado
Escribir con la paciencia de un
entom�logo, la displicencia de un dandy
y la febrilidad del buscador de oro.
El poema, la m�s fr�gil transparencia
nupcial.
Luisa
Futoransky
Yo
tambi�n estoy destrozado
Yo
tambi�n estoy destrozado
a
pesar de que (dentro de mis limitadas posibilidades) visto
correctamente,
me
afeito todos los d�as, excepto los domingos,
visito
mensualmente al peluquero y de vez en cuando al
dentista,
lustro
mis zapatos y desempe�o con aplicaci�n ciertos oficios
irreales
tales
como bibliotecario, profesor y jefe de familia.
Y
aunque Rimbaud me pasma y admiro a Gotfried Benn, quien dijo
que
el cerebro es nuestra tarea y nuestra maldici�n,
y
soy capaz como cualquiera de entusiasmarme con la pampa
cuando
viajo y exclamar: �qu� incre�ble pa�s!,
y
no exhibo ninguna actitud filos�fica original con respecto
al
desgarramiento que significa la existencia,
yo
tambi�n estoy destrozado.
yo
tambi�n, mis amigos, yo tambi�n, les juro y aseguro,
Cuando
empez� a romperse todo en m� no sabr�a decirlo.
posiblemente
fue cuando vi llorar a mi abuelo por falta de
trabajo
o
cuando vi llorar a mi padre por el mismo motivo
o
cuando un capit�n me trat� de piojoso
o
cuando vi apalear a mis amigos
por
la simple raz�n de so�ar en voz alta
o
cuando vi una pr�mula en la hierba
o
cuando vi el fantasma de una estrella de mar
seco
en una vitrina.
No
sabr�a decir cuando empez� a romperse todo en m�,
cuando
fui destruido por una infinita desaz�n
cuando
se puso amarga la belleza en mi copa
pero
lo cierto, amigos,
y
a pesar de que bajo determinadas condiciones me
conduzco
de un modo bastante razonable,
yo
tambi�n soy un hombre de los arrastran sus pedazos
por
una tierra sin sentido.
Ra�l
Gustavo Aguirre
Desde
el ocaso
Espacios
y silencio de los d�as
marcan
el punto muerto del lenguaje
la
monta�a proclama su color deslucido
el
destino declin� su luz y reposa.
Detr�s
de un mont�n de huesos
su
nombre
a
la intemperie de un cr�ter
donde
alguna vez rugi�
furiosa
lava ardiente.
La
lluvia acaricia el rostro
En
un tiempo sin auroras
cenizas
a orillas de lo que fue
tormenta.
El
horizonte del diluvio
tortura
el sue�o que toc� el cielo
la
memoria cristaliza
una
ribera oscura de reproches
y,
el misterio de la vida
sangra
el vuelo de un p�jaro
condenado
a quedarse solo.
Rosana
Dimuccio
Un
solo, un sordo, transitar la especie
especie
de derrotero, continuidad
en
la derrota nos reconocemos,
nos
palpamos, en cada naufragio
algo
se salva, empieza desde el desmayo
un
despertar constante, una piedra
en
la mitad del rostro permite
beber
la propia sangre, no ser sed
tr�nsito
vac�o de sentido,
animal
sin manada, uno mas
en
la manada, camino al matadero
se
disfruta tambi�n del paisaje
si
a empujones o pisando cabezas
llegaste
a ventanilla: Tirate!
Tirate
mientras puedas, en el margen
en
la ruta, en el abismo
hay
un d�a desbocado
una
noche sin codicia
un
sue�o para tantos,
por
los libres, perseguido.
N�stor
Ventaja