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Bolet�n de Poes�a 8 de Julio N� 0
 

Nos ver�n llorar

quienes vengan

a compartir el llanto.

 

Para ellos y los dem�s

ni ausencia ni falta

la alegr�a de la lucha.

N�stor Ventaja

  

Estofado

Escribir con la paciencia de un
entom�logo, la displicencia de un dandy
y la febrilidad del buscador de oro.
El poema, la m�s fr�gil transparencia
nupcial.

 

Luisa Futoransky

 

 

Yo tambi�n estoy destrozado

 

Yo tambi�n estoy destrozado

a pesar de que (dentro de mis limitadas posibilidades) visto

correctamente,

me afeito todos los d�as, excepto los domingos,

visito mensualmente al peluquero y de vez en cuando al

dentista,

lustro mis zapatos y desempe�o con aplicaci�n ciertos oficios

irreales

tales como bibliotecario, profesor y jefe de familia.

Y aunque Rimbaud me pasma y admiro a Gotfried Benn, quien dijo

que el cerebro es nuestra tarea y nuestra maldici�n,

y soy capaz como cualquiera de entusiasmarme con la pampa

cuando viajo y exclamar: �qu� incre�ble pa�s!,

y no exhibo ninguna actitud filos�fica original con respecto

al desgarramiento que significa la existencia,

yo tambi�n estoy destrozado.

yo tambi�n, mis amigos, yo tambi�n, les juro y aseguro,

Cuando empez� a romperse todo en m� no sabr�a decirlo.

posiblemente fue cuando vi llorar a mi abuelo por falta de

trabajo

o cuando vi llorar a mi padre por el mismo motivo

o cuando un capit�n me trat� de piojoso

o cuando vi apalear a mis amigos

por la simple raz�n de so�ar en voz alta

o cuando vi una pr�mula en la hierba

o cuando vi el fantasma de una estrella de mar

seco en una vitrina.

No sabr�a decir cuando empez� a romperse todo en m�,

cuando fui destruido por una infinita desaz�n

cuando se puso amarga la belleza en mi copa

pero lo cierto, amigos,

y a pesar de que bajo determinadas condiciones me

conduzco de un modo bastante razonable,

yo tambi�n soy un hombre de los arrastran sus pedazos

por una tierra sin sentido.

 

Ra�l Gustavo Aguirre

 

Desde el ocaso

 

Espacios y silencio de los d�as

marcan el punto muerto del lenguaje

la monta�a proclama su color deslucido

el destino declin� su luz y reposa.

Detr�s de un mont�n de huesos

su nombre

a la intemperie de un cr�ter

donde alguna vez rugi�

furiosa lava ardiente.

La lluvia acaricia el rostro

En un tiempo sin auroras

cenizas a orillas de lo que fue

tormenta.

El horizonte del diluvio

tortura el sue�o que toc� el cielo

la memoria cristaliza

una ribera oscura de reproches

y, el misterio de la vida

sangra el vuelo de un p�jaro

condenado a quedarse solo.

 

Rosana Dimuccio

 

Un solo, un sordo, transitar la especie

especie de derrotero, continuidad

en la derrota nos reconocemos,

nos palpamos, en cada naufragio

algo se salva, empieza desde el desmayo

un despertar constante, una piedra

en la mitad del rostro permite

beber la propia sangre, no ser sed

tr�nsito vac�o de sentido,

animal sin manada, uno mas

en la manada, camino al matadero

se disfruta tambi�n del paisaje

si a empujones o pisando cabezas

llegaste a ventanilla: Tirate!

Tirate mientras puedas, en el margen

en la ruta, en el abismo

hay un d�a desbocado

una noche sin codicia

un sue�o para tantos,

por los libres, perseguido.

 

N�stor Ventaja

 

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