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Algebra
Tratar�
de demostrar
que los autos por la avenida Cabildo
ejecutan exactamente
la m�sica de la soledad.
Admitamos
un as�ptico bar,
con f�rmicas, ventanas,
chaquetas, m�sica ambiental,
tickets, etc�tera.
En frente, un cine o un garage,
o un cartel luminoso,
o simplemente el tiempo T
(�l es lento, sombr�o, fatigado,
viscoso y previsible).
Ahora bien,
en el caso de que el cartel luminoso
golpee insistentemente hasta la n�usea,
y si eliminamos por simplificaci�n
(y por razones obvias) el garage y el cine,
nos quedan agrupados los siguientes recuerdos :
una calle de tierra,
una magnolia,
un perro al que uno amaba,
una zanja con yuyos donde estaba el asombro,
los huevitos de gallo
y la siesta.
Descomponiendo entonces siesta en sus usuales t�rminos :
palomas, aguaciles, pereza
y patio con frescura,
podemos f�cilmente admitir la existencia
de otro tiempo T'
particularmente azul
e id�ntico al prodigio.
Pero como por definici�n
est�n los autos en la avenida Cabildo,
sumados al smog,
a la nostalgia,
al correr despiadado de los a�os,
y a lo que llamaremos provisoriamente X,
multiplicamos por neurosis,
dividimos por la constante 1954,
y queda por lo tanto :
X igual a miedo, igual a impenetrable c�scara,
igual a envenenada y perra soledad.
Que es justamente
lo que quer�amos demostrar.
Humberto
Constantini
VAGONEROS
En
los vagones de la vida
acartonada
por el fr�o
cruza
un paso
a
nivel clandestino.
Las
v�as entorno del miedo
guirnaldas
de cajitas que adormecen
la
angustia decorosa del silencio.
Cada
ma�ana la ambici�n se escarcha
cuando
sale a buscar le�a para el fuego.
Como
velas sin lumbre
piden
una moneda
a
la hora de la siesta.
La
tos de la bronca pelea sin fe
colitas
de trapos
esperanzas
flacas pueblan el basural.
Las
manos crujen
mi
coraz�n tambi�n
llora
miserias.
Rosana
Dimuccio
Comiqueo
del modelo
La
vererdad del Modelo, es su
propia
caricatura
y esta revela
la
mentira de su falsa perfecci�n.
Vi�ndonos, as�, caricaturescos,
nos entendemos: espejos somos,
de lo deforme que el Modelo oculta.
Vida, como parodia de la vida,
risible senda en la que el suicidio,
su idea, ronda hasta al beb�.
La mezcla, el remedo y el disfraz
que a nosotros el Modelo inspira,
anuncian, desde siempre, la tragedia.
Desde el re�r, lo tr�gico mirado;
la tragedia que empieza en la parodia,
sigue en caricatura y da en grotesco.
La tragedia que cede su lugar
a esas tres formas; y con ellas,
se confunde en violento carnaval.
En ese albur, es claro, estamos todos;
somos batracios de una misma charca,
con un croar que nos identifica:
el croar de la �poca; un griter�o,
que expresa nuestro horror que causa risa
y nuestra risa que provoca horror.
As�, el torniquete de la historia
sentir nos hace su chiste a carcajadas,
que devolvemos con m�s locura y crimen.
Y tr�gicos por c�micos y c�micos
por tr�gicos, en este laberinto
de horror y risa, sea nuestra gu�a
el arte del buf�n, sus comiqueos.
Leonidas
Lamborghini
(gracias
Axel)
Pierde
el tren, el �ltimo
se
queda con el boleto, se ovilla
en
el extremo and�n.
La
estaci�n desnuda
lentamente
su temor.
-
No tiene puertas � piensa.
Cierran
el quiosco
de
diarios, los espejos
�l
se mira en la luna.
-
Ah� no hay nadie.
Se
sube las solapas
acomoda,
su orgullo
en
el bolsillo izquierdo.
Tanto
viajar para volver ma�ana.
Todas
las noches, �ltimo tren.
Tanto
viajar ma�ana
ma�ana
ni siquiera tiene
pasaje
de tren.
N�stor
Ventaja
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