EL AGUILA EN EL
NOPAL
FUNDACION DE TENOCHTITLAN
Nota: Basado en textos de la
cr�nica mexicayatl redactada por Fernando de
Alvarado Tezozomoc, alrededor de 1600 y a su vez
fundado en documentos muy antiguos de la Casa
Real de Mexico. B�sicamente es el fondo de muchos
mitos que han sido repetidos por varios autores,
pues el texto es muy antiguo. Ver Secci�n de
Bibliograf�a.
Los enlaces dentro del texto te dar�n una
explicaci�n -tratar� de que sean breves- para
un mayor entendimiento de la historia.
Cuaucohuatl y Axolona fueron pasando y miraron
mil maravillas all� entre las ca�as y los
juncos. Tal hab�a sido el mandato que les di�
el dios Huitzilopotchtli a ellos y a sus padres,
que eran sus guardianes. Y les dijo:: "En
donde se tienda la tierra entre las ca�as y
juncos, all� se pondr� en pie y reinar�
Huitzilopotchli". As� por su propia voz les
hab�a ordenado.
Y despu�s de un largo peregrinar, lo que a su
vista se extend�a era tal como el dios hab�a
dicho: sauces blancos, bien enhiestos; ca�as y
juncos blancos y a�n ranas, culebras y peces
blancos. Y en un sitio rocoso, donde las piedras
sobrepuestas se part�an, hab�a una cueva. Cuatro
rocas la cerraban.
Una roca, al oriente, carec�a de agua. La
segunda roca de la cueva miraba al norte: est�
sobrepuesta y de ella brotaba agua de color azul
verdoso.
Al ver todo esto los ancianos lloraban
d�ndose cuenta de que �se era el sitio indicado
y se dec�an entre si: "Conque aqu� ha de
ser."
El dios les indic� que buscaran un sitio
especial: 'Habr�n de ver maravillas muchas
entre ca�as y juncos.' "�Las estamos
mirando!" exclamaban, "y estamos
admirados." Con enorme gozo llamaron a los
mexicas dici�ndoles: "Vamos, vamos a
admirar lo que hemos contemplado. Digamos al
Sacerdote, el decidir� lo que hemos de
hacer."
De este modo se dirigieron a Temazcatitl�n y
ya por la noche hablaron con el sacerdote
Cuauhtlaquetzqui, quien hablaba por el mismo
Huiztilopocthli, y les interrog�.
"Cuauhcohuatl, �lo vieron todo? �lo que
hay entre las ca�as y los juncos? �A�n resta
otra cosa por ver! Ir y buscar un
nopal
salvaje, y all� tranquila ver�is un �guila que
est� enhiesta. All� come, all� se peina las
plumas y eso dar� alegr�a a vuestro coraz�n
pues, �all� est� el corazon de
Copil,
que fu� arrojado all� donde el agua gira y
gira!. Alli donde fu� a caer, en la cueva que
hab�is visto entre ca�as y juncos, �del
coraz�n de Copil ha brotado ese nopal salvaje!
�Y all� estaremos y desde all� reinaremos:
all� esperaremos e iremos al encuentro de toda
clase de gentes!
�Nuestros pechos, nuestras cabezas, nuestras
flechas, nuestros escudos, all� les haremos ver:
a todos los que nos rodean all� les
conquistaremos! !All� estar� perdurable
nuestra ciudad de
Tenochtitlan!!
�El sitio donde el �guila grazna, en donde
abre sus alas; el sitio donde come, donde
vuelan los peces y donde las serpientes ruedan y
silban!!
��se ser� M�xico
Tenochtitlan y muchas cosas han de
suceder!!"
Y Cuauhcohuatl dijo: "�Muy bien, mi
se�or sacerdote. Est� concedido! Vamos a que lo
oigan mis padres y los ancianos todos
juntos!"
Y reunieron a todos los ancianos y se les dio
a conocer las palabras de Huitzilopotchli seg�n
las hab�a referido el sacerdote. Y oy�ndolas se
dirigieron de nuevo entra las ca�as y juncos, a
la orilla de la cueva. Cuando llegaron al sitio
donde crec�a el nopal salvaje, all� al borde de
la cueva, vieron tranquila a un �guila parada en
el nopal. 'Alli come, alli devora y echa a la
cueva los restos de lo que come.'
Y cuando el �guila vi� a los mexicas, se
inclin� profundamente. Desde ah� se ve�a su
nido y era asiento de todas cuantas plumas finas
hay, de azulejos, de aves rojas y de
quetzal.
Y tambien hab�a cabezas de aves preciosas y
patas de aves y huesos de aves finas tendidos por
tierra.
Les habl� el dios y as� les dijo: '�Ah,
mexicas: aqu� ser�!! �M�xico es aqu�!'
Y aunque no ve�an qui�n les hablaba, se
pusieron a llorar y dec�an: "�Felices
nosotros, dichosos al fin! Hemos visto donde ha de
ser nuestra ciudad! �Vamos, y reposemos
aqu�!"
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