Se
despertó con la luz de la mañana, silbó como un estornino,
Cantó,
"¡Ven, derry-dol, alegre-dol, querida!"
Palmeó
su abollado sombrero, botas, chaqueta y pluma;
Abrió
la ventana al clima soleado.
El
sabio Viejo Bombadil era un sujeto cauteloso;
De
chaqueta azul brillante y botas amarillas.
Nadie
atrapó nunca al Viejo Tom en las colinas o en la cañada,
Andando
por los senderos del bosque, o junto al Tornasauce,
O
en los estanques de lirios, en un bote sobre el agua.
Pero
un día Tom fue y capturó a la Hija del Río,
Con
su vestido verde, su suelto cabello, sentada en el juncal,
Cantando
antiguas canciones de agua a los pájaros en los arbustos.
¡La
atrapó, la agarró velozmente! Las ratas de agua se escabulleron,
Las
plantas silbaron, las garzas gritaron, y el corazón de ella se agitaba.
Dijo
Tom Bombadil: "¡Aquí está mi hermosa doncella!
¡Deberías
venir a casa conmigo! La mesa está puesta:
Crema
amarilla, panal de miel, mantequilla y pan blanco;
Rosas
en la ventana y pájaros piando en los postigos.
¡Deberías
venir bajo la colina! ¡No temas por tu madre
En
su profundo y herboso estanque: ¡no hallarás un amante allí!
El
viejo Tom Bombadil tuvo una alegre boda,
Coronado
de ranúnculos, sin pluma ni sombrero;
Su
esposa con nomeolvides y lirios como guirnalda
Estaba
vestida de verde y plata. Él cantaba como un estornino,
Zumbaba
como una abeja, tocaba el violín,
Abrazaba
a su Doncella del Río por su delgada cintura.

Las
lámparas brillaban en su casa, y la cama era blanca;
En
la brillante luna de miel, los Tejones llegaron con paso suave,
Bailaron
bajo la Colina, y el Viejo Hombre Sauce
golpeó,
golpeó el cristal de la ventana, mientras dormían en la cama,
En
la orilla junto a las cañas la Dama del Río suspiraba,
Oyendo
al viejo Tumulario gritar en su montículo.
El
Viejo Tom Bombadil no prestó atención a las voces,
Golpes,
crujidos, pies danzantes, ruidos nocturnos;
Durmió
hasta que el Sol salió, y entonces como un estornino cantó:
"¡Hey!
¡Ven derry-dol, alegre-dol, querida!"
Sentado
junto a la puerta, cortando ramas de sauce,
Mientras
la Hermosa Baya de Oro peinaba sus rubias trenzas.