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LA DESINTEGRACIÓN DE LA ECONOMÍA MUNDIAL.

A)La Primera Guerra Mundial, consecuencias económicas de la paz

B)El debate sobre la Gran Depresión

CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA GUERRA

Con anterioridad a 1914, la economía mundial había funcionado libremente y en conjunto, de forma eficaz. A pesar de algunas restricciones, en forma de aranceles proteccionistas, monopolios privados y cártels internacionales, el grueso de la actividad económica, tanto nacional como internacional, estaba regulado por mercados libres.

Durante la guerra, los gobiernos de cada nación beligerante impusieron un control directo sobre los precios, los productos y la asignación de mano de obra. La guerra trastornó tanto el comercio internacional como la agricultura, se perdieron las rentas provinientes de las inversiones en el extranjero, elevación de los precios: inflacción (disparidad en los valores de las monedas que dificultó en extremo la reanudación del comercio internacional y causó grandes repercusiones sociales y políticas).

CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA PAZ

La conocida como Paz de París, en lugar de intentar resolver los graves problemas económicos generados por la guerra, los empeoró. Los tratados de paz dieron lugar a dos tipos diferentes de problemas económicos:

1) El crecimiento del nacionalismo económico
2) Los problemas monetarios y financieros.

De los tratados reales el más importante quizá sea el de Versalles, con Alemania, en el que ésta perdió Alsacia y Lorena, cuenca hullera del Sarre, Prusia occidental y alta Silesia, el trece por ciento de su tierra cultivable, todas las colonias.

Alemania también tuvo que aceptar restricciones en sus fuerzas armadas, la ocupación de Renania y la humillante “culpabilidad de la guerra”.

Jonh Maynard Keynes, consejero económico de la delegación británica renunció a su puesto y escribió un famoso libro The Economic consequences of the peace, en el que predecía calamitosas consecuencias, no sólo para Alemania sino para toda Europa, si no se revisaban las claúsulas.

En el este, se había desmembrado por completo el antiguo imperio Austrohúngaro. Este había realizado una valiosa función económica creando una amplia área de comercio libre en la cuenca del Danubio. Los nuevos estados que surgieron, envidiosos unos de otros, defendieron su nacionalidad y autosuficiencia económicas. Rusia desapareció de la economía internacional durante su Guerra Civil. Cuando resurgió bajo el régimen soviético, sus relaciones económicas se llevaron de forma completamente diferente a las anteriores: el Estado se convirtió en único comprador y vendedor.

En occidente, los países que con anterioridad habían dependido del comercio internacional recurrieron a diversas restricciones, incluyendo no sólo aranceles proteccionistas sino también medidas más drásticas como prohibiciones de importar. Gran Bretaña, campeona del libre comercio antes de la guerra, había impuesto aranceles durante la guerra que después se mantuvieron como política proteccionista oficial.

Los Estados Unidos, que ya tenían aranceles altos antes de la guerra los subieron después a niveles sin precedentes. Cada nueva medida de restricción provocaba represalias de otras naciones.

El nacionalismo económico produjo el efecto contrario al que pretendían los que la instauraro: niveles de producción y renta más bajos.

Los trastornos financieros y monetarios causados por la guerra y agravados por los tratados de paz llevaron finalmente al derrumbamiento de la economía internacional. El problema de las reparaciones estaba en el fondo de estos desórdenes, pero el enredo de las reparaciones era en realidad un complejo problema que implicaba las deudas de guerra entre aliados y a todo el mecanismo de finanzas internacional, por ende.

LA GRAN RECESIÓN, 1929-1933

A diferencia de Europa, Estados Unidos salió de la guerra más fuerte que nunca. Sólo en términos económicos, había pasado a ser deudor a acreedor, se había hecho con nuevos mercados en su país y en el extranjero a costa de los productores europeos, y había establecido una balanza comercial sumamente favorable. Con sus numerosos mercados, la creciente población y el rápido avance tecnológico parecía haber encontrado la clave para la prosperidad perpetua. Los críticos sociales que insistían en las vergonzosas condiciones de los barrios bajos urbanos y rurales o que hacían notar que la nueva prosperidad era compartida de una forma muy desigual por las clases medias urbanas, por una parte, y los obreros y agricultores por otra, fueron rechazados por aquellas como chiflados, que no compartían el sueño americano. Para ellas la “nueva era” había llegado.

En el verano de 1928, los bancos e inversores americanos comenzaron a restringir la compra de obligaciones alemanas y de otros países para invertir sus fondos a través de la bolsa de N. Y., que empezó consecuentemente a subir de forma espectacular. Durante el alza especulativa del “gran mercado alcista” muchas personas con ingresos modestos se vieron tentadas de comprar acciones a crédito. A finales del verano del 29, Europa estaba sintiendo ya la presión del cese de inversiones americanas en el extranjero, e incluso la economía americana había dejado de crecer. El 24 de octubre de 1929 (el jueves negro de la historia financiera americana) el pánico provocó una avalancha masiva de venta de acciones en la Bolsa, haciendo que los precios de las mismas cayeran en picado y eliminando millones de dólares en valores ficticios de papel. Otra oleada de venta se produjo el 29 de octubre <> y el índice de precios siguió cayendo... Los bancos exigieron el pago de los préstamos, forzando aún más si cabe, a los inversores a lanzar sus acciones al mercado al precio que quisiera dárseles. Los americanos que habían invertido en Europa dejaron de hacerlo y vendieron su activo allí para repatriar los fondos. A lo largo de 1930 continuó la retirada de capital de Europa, situando a todo el sistema financiero bajo una presión insoportable. Los mercados financieros se estabilizaron pero los precios de las mercancías bajaban cada vez más transmitiendo la presión a productores como Argentina o Australia.

La quiebra de la bolsa no fue causa de la recesión pero fue una clara señal de que estaba en camino.

La recesión, que se había extendido ya en los años 30-31 por toda Europa y Estados Unidos, había provocado que los bancos nacionales no pudieran afrontar pagos en patrón oro y los suspendieran. Así, sin un patrón internacional para el comercio, diferentes monedas fluctuaban sin sentido en los mercados internacionales, contribuyendo también, en gran parte, a la anarquía resultante el establecimiento de aranceles proteccionistas.

El verano de 1932, los representantes de las naciones europeas se reunieron en Lausana (Suiza) para discutir el final de la moratoria de Hoover {1} : ¿debía Alemania reaunudar los pagos? ¿Debían los deudores europeos reaunudar los pagos de la guerra a los Estados Unidos? Aunque los europeos convinieron el práctico final de las reparaciones y, con ello, el de las deudas de guerra, el acuerdo nunca fue ratificado por los Estados Unidos.

De este modo, tanto las reparaciones como las deudas de guerra, simplemente prescribieron.

Hitler declaró en 1933 el final de la “esclavitud de los intereses”.

¿Qué causó la Recesión?

Después de casi sesenta años, todavía no hay un consenso general sobre la cuestión. Para algunos las causas fueron principalmente monetarias (un drástico descenso de la cantidad de dinero en las economías industriales importantes, especialmente en los Estados Unidos, que extendió su influencia al resto del mundo). Para otros las causas estuvieron en el sector “real”: una caída autónoma del consumo y de las inversiones que se propagó a toda la economía, y por el mundo mediante el mecanismo del acelerador-multiplicador. Se han ofrecido más explicaciones: la previa recesión de la agricultura, la extrema dependencia de los países del Tercer Mundo de los inestimables mercados de sus productos primarios, una escasez, o mala distribución de las reservas de oro mundiales, etc. Una visión ecléctica es la que considera que no hubo un único factor responsable, sino que una desgraciada concatenación de elementos y circunstancias, monetarios y no monetarios, dio origen a la recesión. Se puede afirmar, además, que estos acontecimientos y circunstancias pueden remontarse en parte (quizá en gran parte) a la Primera Guerra Mundial y a los acuerdos de paz que la siguieron. La quiebra del patrón-oro, la interrupción del comercio, que nunca se recuperó por completo, y la política económica nacionalista de la década de 1920 también tienen lugar en la explicación.

Las consecuencias de la Depresión a largo plazo, también merecen atención. Entre ellas estuvo un aumento del papel del Gobierno en la economía, un cambio gradual en la actitud hacia la política económica (la llamada revolución keynesiana) y los esfuerzos por parte de los países de Iberoamerica y otros del Tercer Mundo por desarrollar unas industrias propias que sustituyeran las importaciones. La recesión también contribuyó, a través del sufrimiento y el malestar que causó, al surgimiento de movimientos políticos extremistas tanto de izquierda como de derecha, sobre todo en Alemania, y de este modo, indirectamente, a los orígenes de la Segunda Guerra Mundial.

Notas

{1}El presidente norteamericano Hoover, forzado por las circunstancias, tuvo que reconocer la interdependencia de las deudas de guerra y las reparaciones, proponiendo una moratoria de un año en todos los pagos intergubernamentales.

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