¿Cómo rescata y aprovecha la naturaleza las creaciones de todas y cada una de las cosas, incluido el hombre y su comportamiento?
La naturaleza que nos genero, ¿rescata nuestros comportamientos significativos?
Sin dudas de la observación cotidiana, con precisión, detalles y reflexiones contemplativas, podemos concluir que sí.
La teoría evolucionista propone una aceptable explicación, incluso las demás teorías, aun la más rígida y estructurada que podamos encontrar, conforma una manifestación que da certeza de un proceso donde inciden consecuentemente los comportamientos de todas las cosas del universo, incluido el hombre.Entonces, si lo hace, donde las pone, donde las escribe, donde debemos leerlas?
Alguno recordara la anécdota de cuando el griego Socrates con preguntas le hizo demostrar un teorema a un acarreador de bultos, aparentemente sin conocimientos dado que no poseía los estudios académicos que jerarquizaban a un hombre como inteligente.
Socrates sin dudas comprendió que lo que concebía cualquier hombre ya en su mente ya en su postura o simplemente en su comportamiento, era rescatado e incorporado al conocimiento universal de la naturaleza, quizás por ello no dio importancia a escribirlo con palabras en un papel, dado que allí podía cometer el error de confundir lo que clara e inequívocamente la naturaleza rescataba y ponía a disposicion de todos los hombres y demás partes del universo. Por lo que dedicándose a la enseñanza y persuadiendo a los Atenienses para que hicieran examen de conciencia y se ocuparan de su alma, indicaba como se construía una mas concreta trascendencia. Dado que Sócrates manifestándose desde una irónica profesión de ignorancia, (catalogada por otros como ironía socrática), y poseedor de una agudeza mental y gran ingenio demostraba con cada comportamiento como se podía incidir en el proceso natural de aprendizaje del universo y que cada hombre podia participar desde su particularidad de la misma forma natural como acontecen las cosas.
En definitiva se mostraba leyendo las creaciones de la naturaleza y reconformandola en nuevas creaciones que involucraba a quienes lo escuchaban como protagonistas del proceso natural de aprender crear y trascender.
Eso revela, y confirma el proceso, por el cual, la naturaleza del universo se sustenta en un proceso de aprendizaje que rescata los comportamientos que significativamente inciden en todas y cada una de las cosas que conforman al propio universo, constituyendose como cosa y manifestandolo como universo.
De este modo el sistema natural de aprendizaje, ineludiblemente rescata e incorpora los comportamientos que significativamente cualquier cosa (incluida el hombre), crea al constituirse como producto (cosa) y desarrollar un comportamiento que se manifieste a todas y cada una de las cosas del universo, como producto que incide en el proceso universal.
El hombre es en si mismo producto pero con la libertad de ser proceso y trascender.