La sentencia de BABILONIA

 

Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

 

Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. (Apocalipsis 17:1-3)   Vea: La bestia

 

Esta mujer ramera, bien representa a una institución religiosa fuera de toda ley de Dios, una falsa iglesia, ya que la mujer vestida de sol representa a la verdadera iglesia de Dios:

 

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida de sol, con una luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. (Apocalipsis 12: 1)

 

La mujer es símbolo de la iglesia de Dios, el Israel espiritual. Las doce estrellas hacen referencia a las doce tribus del pueblo de Israel, como se comprueba cuando José, hijo de Jacob (Israel), tiene un sueño profético:

 

Vio también otro sueño, que refirió a sus hermanos, diciendo: He visto entre sueños, como que el sol y la luna, y once estrellas me adoraban.

 

Y habiéndolo contado a su padre y a sus hermanos, su padre le respondió, diciendo: ¿Qué quiere decir ese sueño que has tenido?; ¿Por ventura yo y tu madre y tus hermanos postrados te habremos de adorar? (Génesis 37:9,10)

 

Entonces la mujer ramera es la falsa iglesia, adornada de oro, de púrpura y escarlata y está sentada sobre muchos pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas, una institución de dominio mundial:

 

Me dijo también: las aguas que has visto, donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. (Apocalipsis 17:15)

 

Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de las abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. (Apocalipsis 17: 4,5)

 

Aquí el nombre de Babilonia es simbólico y no representa el lugar físico, sino a una institución de gran poder y dominio mundial.

 

Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con grande asombro.

 

Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos.

 

La bestia que has visto , era y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo a la bestia que era y no es, y será. (Apocalipsis 17: 6-8)

 

El imperio romano es el único imperio que ha sido restaurado en la historia, en el año 476 un rey de origen germánico destronó al último emperador, Rómulo Augusto, ésta fue la caída del imperio romano, sin embargo fue restaurado: “Vi a una de sus cabezas como herida de muere pero su herida mortal fue sanada” Apocalipsis 13

 

Esto para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes sobre los cuales se sienta la mujer, y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aun no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo.        Vea: La bestia

 

La Biblia hace mención de seis reinos de dominio mundial lo largo de la historia: EGIPTO, ASIRIA, BABILONIA, MEDOS Y PERSAS, GRECIA Y ROMA. Cuando Juan escribe el libro del Apocalipsis, las cinco primeras ya habían sido, una era, Roma y la que ha de venir la restauración de éste último imperio, la Unión Europea.    

 

La bestia que era y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a perdición. Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes que aun no reciben reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. (Apocalipsis 17:9-12)

 

Una hora es palabra simbólica que representa un corto periodo de tiempo en que estos reyes tendrán poder, tres años y medio:

 

Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses (Apocalipsis 11: 2)

 

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

 

Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

 

Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.

 

Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra. (Apocalipsis 17: 13- 18)

 

Para la mente que tenga sabiduría, esta ciudad es una gran institución religiosa de dominio mundial.

 

Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.  Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

 

Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.  (Apocalipsis 18: 1-3)

 

Esta es la descripción de un sistema con implicación mundial, un sistema político-religioso y económico de gran poder y dominio.

 

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis participes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;  porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.

 

Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle al doble según sus obras; en el cáliz que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble. (Apocalipsis 18: 4-6)

 

La primera parte de esta paga está descrita en el capítulo 9, cuando suena la sexta trompeta.

 

Por cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto;  por lo cual en un solo día vendrán sus plagas, muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor que la juzga. (Apocalipsis 18: 7,8)

 

Todas las plagas del capítulo 16 vienen sobre Babilonia, en un solo día.

 

Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación por ella, cuando vean el humo de su incendio, parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu juicio!

 

Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías; mercadería de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de perlas, y de lino fino, y de púrpura, y de seda, y de escarlata, y de toda madera olorosa, y de todo vaso de marfil, y de todo vaso de madera preciosa, y de cobre, y de hierro, y de mármol; y canela, y especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano y de vino, y de aceite; y flor de harina y trigo, y de bestias, y de ovejas; y de caballos, y de carros, y de siervos, y de almas de hombres.

 

Los frutos deseados por tu alma se apartaron de ti; y todas las cosas exquisitas y excelentes te han faltado, y nunca más las hallarás.

 

Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido, se pondrán lejos de ella por el temor de su tormento, llorando y lamentando, y diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, y de púrpura, y de escarlata, y estaba adornada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas!

 

Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas. Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se pararon  lejos; y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?

 

Y echaron polvo sobre sus cabezas; y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los que tenían navíos en la mar se habían enriquecido de sus riquezas; que en una hora ha sido desolada!

 

Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles, y profetas; porque Dios ha hecho justicia en ella.

 

Y un ángel poderoso tomó una piedra como una grande piedra de molino, y la arrojó en la mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, aquella grande ciudad, y nunca jamás será hallada.

 

Y voz de arpistas, y de músicos, y de flautistas y de trompetas, no será más oída en ti; y todo artífice de cualquier oficio, no será más hallado en ti; y el sonido de molino no será más en ti oído.

 

Luz de lámpara no alumbrará más en ti; y voz de esposo ni de esposa no será más en ti oída; porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra; porque en tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

 

Y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra. (Apocalipsis 18: 9-24)

 

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