Las raíces del terrorismo
 

 

 


(Tomado de: “E.U bajo ataque” del programa:  El Mundo de Mañana

por Mario Hernández)

 

 

 

La primogenitura perdida

 

 

Hizo Isaac plegarias al Señor por su mujer, porque era estéril; y el Señor le oyó, dándole a Rebeca virtud de concebir.

 

Pero luchaban entre sí en el seno materno los gemelos, lo que le hizo decir: Si esto me había de acontecer, ¿Qué provecho he sacado yo de concebir? Y fue a consultar al Señor.

 

El cual le respondió, diciendo: Dos naciones están en tu vientre, y dos pueblos saldrán divididos desde tu seno, y un pueblo sojuzgará al otro pueblo, y el mayor ha de servir al menor.

 

El que salió primero era rubio, y todo velludo a manera de un pellico y fue llamado Esaú (hombre hecho o Seir que también es velludo).

 

Saliendo inmediatamente el otro, tenía asido con la mano el talón del pie del hermano; y por eso se llamó Jacob (el que suplanta).

 

Isaac amaba a Esaú, porque gustaba de comer de sus cacerías, y Rebeca quería a Jacob.

 

Había un día guisado Jacob cierta menestra cuando Esaú, que volvía fatigado del campo, se llegó a él, y le dijo: Dame de esa menestra roja que has cocido, pues estoy sumamente cansado. Por cuya causa se le dio después el sobrenombre de Edom (“rojo”, como el plato de lentejas por el cual vendió la primogenitura).

 

Díjole Jacob: Véndeme tus derechos de primogénito.

Respondió él: Yo me he de morir, ¿De qué me servirá ser primogénito?

Pues júramelo, dijo Jacob. Esaú se lo juró y vendióle el derecho de la primogenitura.

 

Y así habiendo tomado pan y aquel plato de lentejas, comió y bebió, y marchose, dándosele muy poco de haber vendido sus derechos de primogénito.

 

Los derechos de primogénito eran traspasados de generación en generación en los hijos mayores, por tanto correspondía a Esaú llevar en sus descendientes estos derechos que corresponden a doble porción de tierra, el sacerdocio y el cetro.

 

El es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios. Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones, la cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac. La estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto sempiterno. (Salmos 105: 7-10)

 

Como Isaac ya era viejo y la vista le había faltado, llamó a Esaú y le mandó a cazar para que le preparara un guiso, a modo que le diera su bendición antes de morir.

 

Pero al oír esto Rebeca, mandó a Jacob a traerle dos cabritos para que los guisara, y diera a Jacob la bendición, y le envolvió las manos con las pieles de los cabritos. Hecho esto le llevó el guiso y su padre le dijo: acércate, hijo mío para que reconozca, cierto que la voz es de Jacob; pero las manos son manos de Esaú. (Génesis 27: 1-27)

 

Déte Dios del rocío del cielo, y de la fertilidad de la tierra, abundancia de trigo y vino. Sírvante los pueblos, y adórente las tribus: sé señor de tus hermanos, e inclínense delante de ti los hijos de tu madre. (Génesis 27:28,29)

 

Oídas las palabras del padre, arrojó Esaú un grito furioso: y consternado dijo: Dame también tu bendición, ¡Oh padre mío! (Génesis 27: 34)

 

Isaac conmovido, le dijo estas palabras: en la grosura (grasa o petróleo) de la tierra, y en el rocío que cae del cielo, será tu bendición. Vivirás de tu espada, y servirás a tu hermano; pero llegará el tiempo en el que te sacudas del yugo, y librarás de él tu cerviz.

 

Esaú, pues, mantenía siempre vivo su odio a Jacob, con motivo de la bendición que le había dado el padre, y dijo en su corazón: Vendrán los días de luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob. (Génesis 27:39-41)

 

 

Los descendientes de Esaú

Los países islámicos

 

Hijo de hombre, dirige tu semblante contra el monte de Seir, y vaticinarás acerca de ella, y le dirás:

Esto dice el Señor Dios: Heme aquí contra ti, ¡Oh monte de Seir!, y yo descargaré sobre ti mi mano, y te dejaré asolada y desierta. Arrastraré tus ciudades, y quedarás despoblada, y conocerás que yo soy el Señor. (Ezequiel: 35: 2,3)

 

Esaú, pues, por otro nombre Edom, asentó su morada en el monte de Seir. Y los descendientes de Esaú, padre de los idumeos, en el monte de Seir fueron estos: (Génesis 36 8). La Idumea corresponde actualmente a los países islámicos del medio oriente, principalmente Irak, donde estaban las ciudades más importantes de la Idumea.

 

Bastante habéis ido rodeando por estos montes: id ahora hacia el Septentrión: Y tú da esta orden al pueblo, diciéndole: Vosotros pasaréis por los confines de vuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seir, y os temerán. Mas guardaos bien de moverles guerra, porque no os daré de su tierra ni siquiera la huella de un pie, por cuanto di a Esaú en posesión las montañas de Seir (Deuteronomio 2: 3-5)

 

Por cuanto has sido enemiga eterna, y has perseguido espada en mano a los hijos de Israel en el tiempo de su aflicción, en el tiempo de su extrema calamidad, por eso juro yo, dice el Señor Dios, que te abandonaré, y la sangre te perseguirá, y por lo mismo que tú odiaste tu sangre te perseguirá. (Ezequiel 35: 3-6)

 

Por cuanto tú dijiste: Dos naciones y dos tierras serán mías, (Israel y Judá) y no las poseeré como herencia; siendo que el Señor estaba allí; por esto te juro, dice el Señor Dios, yo te trataré como merece tu ira, y tu envidia, y tu odio contra ellas; y yo seré conocido por medio de ellas, cuando te habré juzgado a ti. (Ezequiel 35: 10,11)

 

              

Los descendientes de Jacob

Israel y Judá

Dos naciones totalmente separadas.

 

       

Fuera de la promesa espiritual de la salvación para toda la humanidad por medio de Jesucristo, también hay promesas de herencia material de riquezas y territorios para los descendientes de Abraham.  Al fin y al cabo, él iba a ser padre de muchas naciones.(Génesis 22:17).

 

La mayoría de la gente y muchos eruditos bíblicos consideran los términos Israel y Judá como sinónimos; y por esta razón no pueden entender las profecías del Antiguo Testamento que se refieren a Israel.

 

Israel es el nuevo nombre que Dios le dio a Jacob (Génesis 32:28) después de luchar con él toda la noche.   Jacob demostró su tenacidad y por eso recibió un nombre que significa “el que prevalece con Dios”.   Jacob tuvo doce hijos y de ellos provienen las doce tribus de Israel.   Por esta razón, en algunos textos Israel se refiere a todos los descendientes de Jacob.   Judá fue uno de los doce hijos de Israel y de su nombre proviene la palabra “judío”.

 

En los días del profeta Samuel la nación quería tener un rey.   Entonces Dios les dio a Saúl como su primer rey; gobernó 40 años y le sucedió David (Hechos 13:21).   A la muerte de David su hijo Salomón fue su sucesor en el trono de Jerusalén.

Con la muerte de Salomón ocurrió un hecho de grandes consecuencias. Una delegación se presentó ante Roboam, hijo de Salomón, para exigirle que redujera los altos impuestos que había fijado su padre.   Roboam rechazó el sabio consejo de los ancianos, amenazó a la delegación y provocó una rebelión contra su gobierno (1 Reyes 12:1-8).

Las diez tribus del norte eligieron a Jeroboam, hijo de Nabat, como su rey y establecieron un reino independiente (vs. 20-25).   Las tribus del sur, Judá y Benjamín y la mayoría de los levitas permanecieron fieles a Roboam quien gobernó en Jerusalén.

Los libros 1 y 2 de Reyes relatan la historia de unos 200 años de rivalidad entre estos dos reinos de Israel y Judá.   Algunas veces se aliaron y a menudo pelearon entre sí.   De hecho, en 2 Reyes 16:5-6 se hace referencia a una guerra entre Judá e Israel.

 

En el año 721ac Israel fue llevada en cautiverio por los asirios y obligada a establecerse en la región que se encuentra entre el Mar Negro y el Mar Caspio.

(Después de esos años,  empiezan a surgir tribus bárbaras:  celtas germanos y góticos, pueblos que eran descendientes de las diez tribus de Israel que fueron llevados cautivos por los asirios, los cuales son los alemanes de la actualidad. Los celtas poblaron el noroeste de Europa, y estos vinieron del oriente, del pueblo de Israel.)            Para más información vea: The lost master key

 

Tiempo después los asirios vinieron sobre Judá, pero Dios intervino en respuesta a las fervientes oraciones del Rey Ezequías y salvó a la nación de Judá.   Sin embargo, poco más de 100 años después, los babilonios bajo el Rey Nabucodonosor invadieron el reino de Judá.   Cerca del año 586ac Jerusalén fue destruida, el templo quemado y los judíos fueron llevados en cautiverio a Babilonia.

70 años después de la primera invasión de Nabucodonosor, en los días de Ciro rey de Persia, los judíos iniciaron su regreso a Jerusalén.   El regreso fue dirigido por Zorobabel y la nación judía fue restablecida.   Las diez tribus de Israel jamás regresaron a su tierra en el Medio Oriente, pero han trascendido en la historia como “las diez tribus perdidas de Israel”.

 

 

Estados Unidos  e Inglaterra

Herederos de la primogenitura

 

 

He aquí los hijos de Rubén, primogénito de Israel (en efecto fue este su primogénito; mas por haber violado el tálamo de su padre, los derechos de primogenitura se dieron a los hijos de José, hijo también de Israel y aquél no fue reputado como primogénito.)

 

De Judá, el cual era el más poderoso entre todos sus hermanos, descendieron los príncipes (1Crónicas 5:2); pero los derechos de la primogenitura fueron adjudicados a José.

 

Puso después a Efraín a su derecha, esto es, a la izquierda de Israel; y a Manasés a su siniestra, que correspondía a la derecha del padre, y de esta suerte los arrimó ambos a Jacob. El cual, extendiendo su mano derecha, púsola sobre la cabeza del hermano menor Efraín y la izquierda sobre la cabeza de Manasés, que era el mayor de edad, cruzando las manos de intento.

 

Y bendijo Jacob a los hijos de José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me sustenta desde mi juventud hasta el día de hoy, el ángel que me ha librado de todos los males, bendiga estos niños y sea sobre ellos invocado mi nombre, como también los nombres de mis padres Abraham e Isaac y multiplíquense más y más sobre la tierra.

 

Llegarían a ser los descendientes de Efraín una “multitud de naciones” (Inglaterra, Irlanda, Canadá, Nueva Zelanda y Australia) y los de Manasés un gran “pueblo” o nación. (E.U)

 

Reparando, empero que José, que su padre había puesto la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, sintiólo mucho y tomando la mano de su padre, intentó alzarla sobre la cabeza de Efraín, y trasladarla sobre la cabeza de Manasés, diciendo a su padre: No están así bien las manos, padre; porque este otro es el primogénito: pon tu derecha sobre su cabeza, mas él rehusando dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé. Este será ciertamente padre de pueblos y multiplicarse ha; mas su hermano menor será mayor que él y su linaje se ha de extenderse en naciones. (Génesis 48:17-19)

 

La palabra “British” (británico) surge de dos palabras hebreas que juntas se traducen como “Hombre del Pacto”, el que recibió la primogenitura, y ello incluye a los Estados Unidos.

 

Cuando Jacob bendijo a sus hijos les declaró lo que les había de acontecer en el tiempo del fin, describió en forma poética a los hijos de José como un pueblo colonizador que se extendería como los retoños de una rama plantada junto a una fuente.

 

Hijo que va en auge José; hijo que siempre va en auge y de hermoso aspecto, las doncellas corrieron sobre los muros para admirarle. (Génesis 49:22)

 

Las promesas de la primogenitura

 

No ha habido pueblo en la historia de la tierra que haya recibido las bendiciones que Dios le prometió a Abraham como los norteamericanos y los británicos.   Con un inicio bastante modesto a principios del siglo diecinueve, surgieron hasta llegar a tener predominio mundial durante los siguientes 200 años.

 

Los británicos llegaron a poseer un imperio que abarcó la cuarta parte de la superficie habitada de la tierra.   Incluidas estaban prácticamente todas las puertas marítimas de la tierra, lo cual les permitía controlar los movimientos navales del resto del mundo.

 

En 1803 los Estados Unidos compraron el territorio de Louisiana a razón de cinco centavos por acre.   A este territorio, que abarca la mayor parte del centro de los Estados Unidos, se le llama “el granero del mundo”.

 

Si sumamos la producción agrícola de los Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda; sobrepasa a la producción total del resto del mundo. Los territorios dedicados por estas naciones al ganado, tanto vacuno como ovino, son enormes.   La producción de trigo, maíz y otros cereales no tiene comparación; así como la producción mineral principalmente de carbón, hierro, cobre, petróleo, oro y diamantes.

    

 

 

La guerra perpetua de Esaú contra Israel

El perfil terrorista desde el Génesis

 

 

 

Esaú, pues, por otro nombre Edom, asentó su morada en el monte de Seir. Y los descendientes de Esaú, padre de los idumeos, en el monte de Seir, son estos, y tales son los nombres de sus hijos: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esaú; Rahuel, hijo de Basemat, mujer también suya.

 

Asimismo Tamna era también mujer secundaria de Elifaz, hijo de Esaú: y ésta le parió a Amalec. (Génesis 36 : 8-12)

 

Amalec era el nieto de Esaú, al que le hubiera correspondido la primogenitura que despreció su abuelo Esaú.

 

Y echando una mirada hacia el país de Amalec, profetizando, dijo: Amalec ha sido la primera de las naciones (que han atacado a Israel); mas su fin será el exterminio (Números 24: 20)

 

Amalec era la cabeza de naciones, Esaú tuvo catorce pueblos, muchos de ellos con líderes amalecitas.

 

Sobrevinieron después los amalecitas y presentaron batalla a Israel  en Rafidim. (Éxodo 17: 8)

 

Y Josué derrotó a Amalec, y pasó a cuchillo a su gente. Entonces el Señor dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y adviérteselo a Josué: Que yo he de borrar de debajo del cielo la memoria de Amalec. Edificó allí Moisés un altar al Señor al que puso por nombre: El Señor es mi exaltación, diciendo:

 

CIERTAMENTE QUE LA MANO DEL SEÑOR SE EXTENDERÁ DESDE SU SOLIO CONTRA AMALEC, Y GUERRA LE HARÁ EL SEÑOR DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN (Éxodo 17: 13-16)

 

Acuérdate de lo que hizo contigo Amalec en el viaje, cuando saliste de Egipto; como te asaltó, acuchillando a los últimos de tu ejército, que cansados se quedaban atrás, estando tú muerto de hambre y de trabajos, y no tuvo temor de Dios.

 

Luego, pues, que el Señor Dios te diere reposo, y te sujetare todas las naciones del contorno en la tierra que te ha prometido, raerás el nombre de Amalec de debajo del cielo: Mira que no lo olvides (Deuteronomio 25:17-19)

 

Cuando Saúl fue ungido como rey de Israel por Samuel, le dice el mandato del Señor, el cual consistía en arrasar al pueblo de Amalec y dar muerte a su rey Agag, pero Saúl y el ejército perdonaron a éste lo cual le costó el reino a Saúl.

(I Reyes 15).

 

De este rey Agag descendieron otros hombres que hicieron los mismos actos que Amalec (nieto de Esaú), contra el pueblo de Israel. Esto se puede leer en el libro de I de Reyes y el libro de Ester.

 

Estos actos “terroristas” han prevalecido de generación en generación entre el pueblo de Esaú (los países islámicos) y el pueblo de Israel, por cuanto ya se lo había decretado Dios a Moisés.

Los descendientes de Esaú han querido recuperar la primogenitura perdida, y por ello, hasta los Estados Unidos ha llegado esta ira, por ser fieles aliados de la nación de Israel; sin olvidar que son también hermanos.

 

 

Estados Unidos bajo el ataque terrorista

 

 

Las bendiciones de la primogenitura prometidas a Abraham y sus descendientes las han recibido las naciones de habla inglesa.   No ha habido otra nación sobre la tierra que haya recibido tanta bendición. Ya hemos visto que los Estados Unidos son descendientes de la tribu de José por línea de su hijo Manasés.

 

Posiblemente el pecado más común es la falta de gratitud. Moisés les dio la siguiente advertencia sobre este pecado y sus consecuencias a los antiguos israelitas, antepasados de los actuales pueblos anglosajones y celtas:

 

Cuídate de no olvidarte del Eterno tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides del Eterno tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;... y digas en tu corazón:   Mi poder y la fuerza de mi mano me ha traído esta riqueza.   Sino acuérdate del Eterno tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día” (Deuteronomio 8:11-14, 17-18).

 

               No hay ningún pueblo en la historia que haya recibido más bendiciones materiales que los descendientes de los anglosajones.  

 

Tristemente, la forma de “agradecer” todas esas bendiciones ha sido el asesinato de los niños (aborto), la perversión sexual (homosexualismo y lesbianismo); el lenguaje soez y el materialismo, el cual es una forma de idolatría.   Como lo advirtió Moisés, estos pueblos tendrán que sufrir grandes castigos por haberse olvidado del Creador y sus leyes.        

 

Ten, pues, entendido que no por tus virtudes te ha dado el Señor Dios tuyo en posesión esta excelente tierra, pues eres un pueblo de durísima cerviz. Acuérdate y no olvides que provocaste a ira al Señor Dios tuyo en el desierto. Desde el día en que saliste de Egipto hasta este lugar, siempre has sido rebelde al Señor. (Deuteronomio 9: 6,7)

 

Si seguís mis preceptos, y observáis mis mandamientos y los cumplís, os enviaré lluvias en su tiempo, y la tierra producirá sus granos, y estarán los árboles cargados de frutos.

 

Y la trilla de las mieses alcanzará la vendimia y la vendimia la sementera; y comeréis vuestro pan en hartura y habitaréis en vuestra tierra sin temor ninguno. Haré que reine la paz en vuestros confines. Dormiréis y no habrá quien os espante. Ahuyentaré las bestias dañinas y no entrará espada en vuestros términos. (Levítico 26: 3-6)

 

Pero si no me escuchareis, ni cumpliereis todos mis mandamientos y despreciareis mis leyes y no hiciereis caso de mis juicios, dejando de hacer lo que tengo establecido e invalidando mi pacto......... a los que de vosotros quedaren, infundiré espanto en vuestros corazones en medio de los países enemigos; se estremecerán al ruido de una hoja volante, huyendo de ella como una espada; caerán sin que nadie los persiga; y se atropellarán unos a otros, como quien huye de la batalla; ninguno de vosotros tendrá valor para resistir al enemigo. (Levítico 26:14-37)

 

El derrumbamiento del Centro Mundial del Comercio (World Trade Center), ha venido a ser un mensaje claro para todo el mundo:

 

Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pareceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables  que todos los hombres que habitan en Jerusalén? (Lucas 13: 3,4)

 

Así, haciendo una comparación, no debemos pensar que los otros países son mejor que aquellos hombres que mataron la caída de las torres gemelas del World Trade Center.

 

El simbolismo del derribamiento del centro mundial de comerció es una clara señal del inicio de muchas de las profecías del tiempo del fin. El centro mundial de comercio será traspasado a Europa “sede de la bestia, Babilonia la grande” para que se cumpla lo dicho en el libro de la Revelación: El resurgimiento de una potencia que dominará económicamente al mundo entero, la restauración del antiguo Imperio Romano.      Vea:  El gigante de la historia

 

 

 

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