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Las localidades estaban agotadas, los revendedores vendieron los �ltimos sitios a precios desproporcionados. El port�n hab�a sido cerrado herm�ticamente, sin permitir el acceso a nadie m�s. Afuera, la gente segu�a arremolinada, empujando y emanando un obsesivo y sofocante calor. El servicio de seguridad actu� severamente para contener a esas criaturas con ojos desorbitados, orejas tapadas, gestos grotescos y manos que s�lo golpeaban y ofrec�an dinero. Adentro estaba tambi�n saturado de esas impacientes y excitadas criaturas, que provocaban un bullicio aturdidor. Mientras que a�n se realizaban los �ltimos preparativos.
El colosal y moderno foro era ligeramente superior en dimensiones a la Torre de Babel; su arquitectura era el�ptica, amurallada, con una impresionante b�veda en la que se proyectaban constantemente estad�sticas. Los asientos para el p�blico eran independientes, pudiendo ser orientados hacia cualquier direcci�n con los botones de sus paneles; y adem�s, dispon�an de procesadores y equipos especializados mediante los cuales pod�an cruzar apuestas, recibir y transmitir informaci�n multimedia con sobrada capacidad. Los m�dulos los de comida r�pida y sint�tica, as� como los sanitarios estaban distribuidos en cada una de las trescientas sesenta y cinco plataformas. Hacia abajo, en el centro, se encontraba el espl�ndido escenario, con mesas y sillas ergon�micas, tableros y relojes, todo hecho con cristales, filos de plata y luces de ne�n. El cotizado trofeo, �nico en su tipo, se exhib�a en el coraz�n del lugar, en medio de las miradas. Se trataba de una hermosa esfera de zafiro, �nica en su tipo, que rotaba sobre un pedestal de cenizas.
Alrededor se desplegaban unas pantallas inmensas, en las que aparec�a el documental alusivo a la evoluci�n del Tecnoajedrez:

Los avances tecnol�gicos han logrado maravillas en el impulso de "El Evento".
Se replegaron las pantallas, dejando lugar a vistosos murales sobre el desarrollo del arte y la civilizaci�n, mismos que resultaban invisibles para esas criaturas.
El Comit� Coordinador estaba constituido por algunos de los propios competidores, quienes se encargaban de patrocinar las actividades y obten�an a cambio ciertas influencias, prestigio y atractivos rendimientos. El p�blico se mantuvo indiferente ante las elecciones de los integrantes de dicho comit�, s�lo se interesaba en el desenvolvimiento y rumores del magno torneo.
La propaganda hab�a surtido una tremenda repercusi�n, durante varios meses no se o�a hablar de otro tema que no fuera "El Evento". Los medios oficiales no pararon durante los �ltimos meses de informar y desinformar efectos y causas sobre la contienda, cubriendo intensivamente cada rinc�n del planeta. Sin embargo, es preciso destacar que siempre hubieron algunas personas, aunque muy pocas, que en realidad sab�an escuchar y, por ello, comprend�an el alcance de los acontecimientos, pero lamentablemente olvidaron su audacia.
Hab�a un desbalance muy marcado, los favoritos ten�an ventajas abismales. No obstante, era de temerse que los novatos sin escr�pulos fueran a dar cualquier sorpresa, ellos no hab�an sido estudiados tan a fondo y sus registros eran constantemente alterados. Las cifras generaban m�s estad�sticas y gr�ficas, los modelos de pron�sticos no se deten�an. Los par�metros de complicadas ecuaciones algebraicas eran estimados y ajustados autom�ticamente, formulaban pruebas de hip�tesis y continuaban escupiendo n�meros y m�s n�meros, ahogando la toma de decisiones de los especialistas.
Una vez repartidos los cl�sicos sobornos y de ejecutar otras tretas, el espect�culo estaba dando inicio. Los procesadores locales identificaron los nombres y caracter�sticas de los 215
jugadores, a la vez que los m�s sobresalientes iban siendo alumbrados por gigantescos reflectores. Ellos ostentaban elegantes ropas negras con distintivos rojos, mientras saludaban a la afici�n con el porte del torero; las aclamaciones hinchaban su arrogancia y presunci�n. La agitaci�n retumbaba en las tribunas, las posturas, aplausos y silbidos se precipitaban como interminables cascadas. As�, los tecnoajedrecistas estaban listos y en sus posiciones para principiar.
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A la hora fijada se dio el disparo de salida, seguido por ovaciones y un grito desgarrador originado desde las profundidades de los tiempos. | ||||
Los adversarios r�pidamente instrumentaban sus conocimientos y habilidades sobre las cuadr�culas. El dominio se manifest� de inmediato en ciertas zonas. Los predilectos r�pidamente se crec�an e iban a la b�squeda de otro encuentro, con planes ejecutados de manera magistral. Los perdedores bajo el ritual del Jaque-Mate sufr�an abucheos y eran sometidos a las sombr�as cajas de sus verdugos.
Los estrategas segu�an concentrados en su lucha intelectual: sacrificando y arriesgando terreno; cediendo, aplastando y ganando. Con el j�bilo y la adrenalina desbord�ndose, se crec�a el instinto de supervivencia. No hab�a lugar para titubeos, estaban inmersos en el juego. Era lo m�s importante. �Su fin!.
Los analistas hab�an distinguido determinados principios comunes entre los vanguardistas, quienes eran considerados maquiav�licos y altamente eficaces:
Llegaron a ser 40
los antagonistas ... Vertiginosamente disminu�an en n�mero y resistencia. No hab�a espacio para treguas, ni misericordia. No les importaba cambiar piezas hechas de la misma substancia. La burbuja sobrepasaba sus fronteras. Por las paredes se empez� a filtrar una brisa salada, que deterioraba los murales - nadie se percataba. Los fan�ticos estaban volcados en el arrebato: criticaban, sudaban, mug�an, babeaban, observaban estupefactos - �Interven�an sin hacerlo!.En pocos minutos quedaron 12
contendientes, que extend�an su imperio con sobria maestr�a. Saboreaban los avances, compensaban los retrocesos. El frenes� y la avaricia los corro�a. Una infinidad de venas punzaban con ardiente celo, apasionadas, trastornadas.La presea destellaba de manera misteriosa y desafiante, como queriendo ser o�da ... los espejos desdibujaban im�genes que hab�an sido secretamente guardadas en sus reflejos ... relojes y br�julas extraviaban su rumbo ...
S�lo 3
eran los invictos, que llenaban sus arcas de piezas inservibles y desgastadas,... el ruido y el nerviosismo sub�an de tono en la desenfrenada recta final, dentro y fuera del foro, ... de repente, se dej� sentir un trueno estremecedor (los horizontes parec�an sumergirse, algo se comenzaba a cerrar),... qued� bloqueado el sistema inform�tico del complejo y se sacudi� el subsuelo, derribando piezas y tableros,... el trofeo cay� y rod� esparciendo las cenizas, hasta perderse en ellas.Ingenuamente, un adversario se aprovech� del caos para hacer operaciones fraudulentas y trat� de coronarse con el triunfo. Pero justo antes de declararse con la gloria, los "Invencibles Gladiadores" comprendieron lo absurdo de la pelea. Rompieron sus m�scaras y terminaron por rendirse. �Todos perdieron!.
La miope muchedumbre protest� humillada, la capitulaci�n no era concebible. Enfurecidos, se perfilaron hacia los que cre�an sus h�roes, asfixi�ndolos, despedaz�ndolos (as� Abel ajustici� a Ca�n). En la trifulca, destrozaron sin piedad todo a su paso, atropellando, masacrando ... cristales y aparatos fueron reducidos en arena, los alimentos quedaron embarrados por doquier, las luces se extingu�an parpadeand.


Las criaturas con ojos desorbitados, orejas tapadas, gestos grotescos y, manos que s�lo golpeaban y cuyo dinero ya nada compraba, con esfuerzo lograron abrir el port�n por el que entr� una espesa y f�tida niebla glacial. No alcanzaron a ver el Sol, lo eclipsaba al parecer, la punta de un l�piz cada vez m�s grande que se aproximaba para marcar el punto final. - �En d�nde hab�a quedado el zafiro?. �Por qu� hab�a tanta ceniza?. Estaban desconcertados, sin entender aquella sombra y aquel lugar sin tiempo, era una especie de laberinto olvidado en lo hondo de un pantano. Se sintieron enfermos, asqueados.
S�lo aquellas criaturas que con verg�enza recordaron su alma se desplomaron sobre sus rodillas, mientras que un fuego interior nac�a a partir de peque�as chispas de inteligencia, imaginaci�n, amor e incluso de inocencia. Una serpiente desde lo alto de un obelisco truncado miraba con envidia la manera como se convert�an de nuevo en humanos - �Vaya necedad!. Se creyeron dignos de merecer toda virtud, cuando ya hab�an trazado su camino. Ellos mismos escribieron con pu�o, letra y sangre su destino. En siete noches venc�a su plazo, su ciclo.
La �ltima AVE que pudo volar rob� una manzana, pero de NADA le sirvi�: estaba podrida. Si alguna vez hubo un castigo, ahora ser�a el no tenerlo.
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Una peque�a luz se apag� en el firmamento. La esfera de zafiro fue olvidada. Las ilusiones se borraron y, con ellas, las palabr
EL TIEMPO DEL ZAFIRO.
G�nero: cuento corto. Tema: met�fora de un juego de poder. Tipo: met�fora. Tama�o: seis cuartillas. Premios: �vaya! primer lugar del XVI Certamen Literario CDI. Autor: Enrique S. Agradecimientos: Jorge Luis Borges. Derechos reservados. Versi�n WWW: primavera 2000.