Ravenloft Madness

 
   

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El diario de Rhiannon Chernaya

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Capitulo II

Aún cuando me había habituado a mi nueva vida con mis amigos, extrañaba mi tierra, mi hogar, y sobre todo, a mi familia, por lo que continuamente llegaba al borde de Mordent, y veía con añoranza Sithicus.

Un día, mientras pensaba en cuándo podría regresar, y en cómo estaría mi padre, apareció por detrás de mí un ser gigantesco, el cual me tomo en su puño, y al parecer buscaba sentir el crujido de mis huesos en la palma de su mano... poco a poco se me agotaba el aire en los pulmones, a pesar de mis continuos esfuerzos por desasirme.� Súbitamente, escuché una voz que decía: "¿Qué tienes ahí?", y el puño se abrió lo suficiente para permitirme ver a otros tres gigantes, y a un hombre montado a caballo al lado de estos.� Era él quien había hablado.

Después de un momento de duda, me preguntó qué hacía allí, y como mi respuesta no le satisfizo, ordeno al gigante que me diera un "apretón".� Continuó con este efectivo método hasta que logró mi declaración de lo sucedido, y en ese momento me propuso -obligó sería más preciso- a trabajar para él como espía, al tiempo que me daba un medallón con el que lo podría llamar si lo necesitaba.� Fue así como comenzó mi vida de servicio a las ordenes de Malocchio Aderre, señor de Invidia.

Tiempo después, acompañaba a Paul y a Marie en un viaje rumbo a Mordent, y nos detuvimos a descansar en un mesón, recuerdo que al lado de este había una feria, y en ese momento mostraban el ataúd de un humano, ya convertido en esqueleto, que tenía una estaca clavada en el pecho.� El presentador decía que si sacaba la estaca, el humano reviviría... y así sucedió, pero él ya no vivió para verlo.� Mientras todos los asistentes corrían llenos de pánico, Paul y Marie corrieron a atacar al ser.� De pronto, comenzaron a surgir de la tierra muchos cuerpos en diversos estados de putrefacción, y las nauseas me atacaron.� Aún así, corrí a ayudar a Paul.

De la posada también salieron otras personas a ayudar, fue ahí cuando conocí a Aramil (niño humano mimado noble al servicio de un templo), a Aalok (humano, bastante enamorado de su señor Morniglord)� y a Vladimir (un elfo oscuro, bastante callado).

El ser que había revivido, un vampiro que después me enteré se llama Duke Gundar, huyo del lugar, pero los zombis eran demasiados, así que no pudimos perseguirlo y terminamos buscando refugio en la posada, atrancando las puertas, pero continuamos atacando a los zombis a través de las ventanas.� No se si se haya debido a las nauseas que me provocaba el olor, pero mis ataques eran débiles, y por no tener cuidado terminé por romper mi arco, así que me acerqué a apuñalarlos, pero me quitaron el cuchillo.� Sintiéndome completamente inútil, me senté en las escaleras, hasta que el elfo oscuro me dio su ballesta, murmurando que si quería vivir, debía luchar.� Logré matar a uno o dos, pero la puerta estaba a punto de ceder, y mejor subí junto con el resto de los habitantes de la posada al segundo piso.� Traté de salir por una ventana y encaramarme al techo, pero mi nerviosismo hacía que fallara una y otra vez, en varias ocasiones estuve a punto de caer en manos de los zombis.� Hasta que Vladimir subió y me pudo izar, estuve relativamente a salvo, y pusimos a salvo también a muchas personas.

Ya estando todos arriba del techo, no teníamos medios de pasar a otra casa, ni de bajar, pero nos considerábamos a salvo... hasta que apareció un gigante zombie.� Al verlo, pensamos que ya no había nada que hacer, pero aún así, lo atacamos, y logramos vencerlo antes de que éste nos alcanzara y hundiera la posada.� Poco a poco fuimos acabando con el resto de los zombis, y por fin pudimos bajar a salvo.� El dueño de la posada estaba arruinado, toda la gente se sentía muy asustada, y buscaban a sus familiares, rezando por que estuvieran a salvo, o por lo menos con vida.�

La mayoría de la gente huyó del pueblo, Marie, Paul y yo íbamos a continuar con nuestro viaje, pero Marie dijo que sería mejor regresar a avisar a su padre, así que nos separamos y yo continué mi camino junto a los otros, que también iban a Mordent.� Por el camino me enteré de que Aalok era un paladín, lo que explicaba su extraño comportamiento, y su enamoramiento del Morninglord; Aramil era un noble que servía como monaguillo en una iglesia de Ezra; y Vladimir había perdido la memoria... aún así, yo sabía que ocultaba algo, pues parecía muy versado en las artes de la magia.� Además, no me quería contar el propósito de su viaje.

Cuando llegamos a Mordent ya nos habíamos convertido en un equipo, y fue así como un grupo de aventureros nos encontró en una posada y nos propuso recuperar algunos objetos que se encontraban en una herboristería abandonada.� Fuimos todos juntos en la noche, abrí las puertas de entrada que extrañamente tenían una trampa bastante poderosa para ser una simple herboristería, y entramos.� Ya adentro había estantes con hileras e hileras de libros, cosa ya bastante extraña para una herboristería, así que Aramil y yo fuimos a revisarlos, pero el verdadero shock se dio cuando los libros nos atacaron a Aramil y a mi, y además el cuarto se vio de pronto cubierto en nieblas que nos impedían la visión.

Después de algo de pelea, logramos salir de la habitación y vencimos a los extraños libros.� Subimos al desván y ahí localizamos los objetos que buscábamos.� Eran unas marionetas, una daga, una batuta y un collar.� Las marionetas, que antes parecían ser solo unos muñecos muy graciosos, nos atacaron lanzándonos unas agujas plateadas muy delgadas, que cuando pegaban en nuestros cuerpos nos impedían usarlos, y entonces eran ellas quienes nos controlaban.� A pesar de que lograron sujetarnos así algunas veces, nos deshicimos de ellas, pero en la pelea el grupo de aventureros que nos acompañaba se llevó el resto de los objetos.

De pronto apareció un sacerdote que dijo ser de la Orden de los Guardianes, y que esa herboristería pertenecía al Dr. Rudolph Van Richten.� Por supuesto, nada de esto fue dicho con calma, puesto que ahora estaba claro para nosotros que nuestros anteriores acompañantes no eran más que unos ladrones que nos habían utilizado para poder entrar a la tienda sin riesgos, y que las cosas que habían sacado de la tienda eran objetos malditos.� El hermano Dominic, de la Orden de los Guardianes, entonces nos urgió a recuperar los objetos a cambio de no mandarnos a la cárcel de por vida.

Mientras estábamos en Mordent, Vladimir comenzó a actuar de una manera muy extraña, pues regresaba a Hazlan muy seguido, y yo, que casi había olvidado mi servidumbre a Malocchio, fui llamada por él para prestar atención a algunos sucesos en Sithicus.

todos a Mordent, Nos contactan para recuperar el tesoro de una herboristería abandonada, se nos escapan los objetos malditos (marionetas -las matamos en la misma tienda- , daga de Johanna -la maldición de Aramil y mia-, batuta con la aventura en el teatro (no creo en nada de esto, es una ilusión!; ¿de verdad quieres saber lo que pienso? ¡¡Tu historia es pésima!!), collar de licantropía que tenia Steven y aventura en la montaña Baratok-Vladimir resulta afectado, infecta a Adolfo y al paladin...-), y los tenemos que buscar...

 

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Imagen de fondo por Paeng   |  Diseño por Silvia

Actualizado: 02.08.05 - Contador
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