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CAPÍTULO SEGUNDO: PRESENTACIONES Y... Entre [ ] pensamientos En cursiva cambio de Idioma <<< <<< Escena en Gris (Escena del Pasado) Akane caminaba por los pasillos de la Facultad, buscando alguna forma de llegar a la cafetería donde había quedado con Ukyo para concretar sus horarios de Clase. Sin percatarse de que todos sus movimientos estaban siendo observados.
- Esta Ukyo… mira que dejarme sola… - un suspiro de resignación se escapó de los labios de la chica - [¡Maldición!] - pensó.
De entre uno de sus Libros sacó una pequeña plantilla de lo que podría ser su definitivo horario de Clases. Iba caminando ensimismada y al torcer la esquina…
- ¡Aush! – dijo al chocar con… – [¡¡Dios!! es el chico de ayer…] – sus nervios afloraron - Vaya, Lo siento… - dijo él, buscando la mirada de ella – Iba pensando en mil cosas y no te ví… - Si – dijo ella sonriendo – No te preocupes, yo también iba distraída – deslizó un mechón de su cabello tras su oreja. - Bueno… nos vemos… - Sí... – susurró ella. El chico comenzó a andar - ¡Perdona! - ¿Si? – dijo girándose - Errm...– ella rió nerviosa. Puso su mano libre sobre su cadera, ladeándola ligeramente - ¿Podrías…Podrías decirme dónde está la cafetería? Es que… soy nueva y… ando bastante perdida… - Vaya, - el sonrió - yo iba ahora hacia allá… si quieres acompañarme… - Ah, vaya… - una mezcla de sorpresa y alegría se denotó en su voz - Gracias…
Ambos comenzaron a andar.
- Y dime… - dijo él – Er… mm… - Akane… - interrumpió ella, que no quitaba la vista del suelo - Akane… ¿Te gusta esto? - Sí, la verdad es que el Campus Residencial es precioso… No imaginé que fuese así. - Está bien si… Además es bastante tranquilo. - Tiene pinta de serlo… - Veo que ya conoces el Nekohanten…. Te recomiendo que no vayas a partir de las 2 de la mañana. - ¿Por qué? – preguntó curiosa y con una sonrisa
El abrió la puerta de la cafetería y le dio paso a ella. Akane observó por unos segundos la gran cafetería de forma circular, rodeada de amplias cristaleras que dejaban ver todo el paisaje de los alrededores, las grandes mesas de color terracota y la amplia barra que había en el centro. Mientras pasaba:
- Por que hay demasiado pulpo suelto… A no ser claro, que te guste… - Jajaja, de acuerdo gracias por el aviso. - Bueno, esta es la cafetería… Espero que te hayas quedado con el camino… Por que tengo un amigo que se pierde de forma extraordinaria… - dijo dando a entender que el caso estaba perdido - En fin… Un placer haberte conocido Akane. - Gracias e igualmente…errm.. uumm… - ella dudó un segundo - ¿No me has dicho tu nombre o es que no lo recuerdo? - Creo que no te lo he dicho… Me llamo Ranma. - ¡¡Akane!! – se oyó gritar a Ukyo desde una mesa, haciendo señas con la mano. - Te reclaman… - dijo mirando a la chica que había llamado a Akane, para después volver a posar sus ojos sobre ella. - Eso parece… Gracias de nuevo Ranma… - No hay de qué. Nos vemos – hizo un gesto con la mano y se dirigió a la mesa dónde se encontraban algunos compañeros de clase.
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Akane llegó al lado de Ukyo, dejó su mochila en la mesa y se sentó cansadamente frente a ella.
- Pedazo de perra… - dijo Ukyo - ¿Qué hacías con ‘el bombón’? Veo que os lleváis bien… ¿Te lo vas a tirar? - preguntó ansiosa - No seas vulgar… Además, no corras tanto. Solo que me choqué con él al doblar la esquina en un pasillo, y le dije que si podía decirme donde estaba la cafetería que había quedado con una desagradable amiga que el primer día de clase me deja perdida en la infinidad de estos muros… - Jajaja, no exageres Akane…. – ella la miró divertida, mientras Akane endurecía su mirada hacia la chica – Vale, lo siento… Pero bueno, al tema… él amablemente decidió acompañarte ¿no? - No – dijo Akane rotundamente – El venía hacia aquí y yo le acompañé. - ¿Así sin más? - Claro - Pues no te creo. Que casualidad que venía hacia aquí… ¡Falso! Fijo que le gustas… estoy segura… - Solo ha sido amable… Por que tu solo seas amable con un chico únicamente por que quieras llevártelo a la cama no quiere decir que ellos funcionen de la misma forma. Ukyo miró con cara pícara hacia Akane, la cual se puso bastante nerviosa demostrándolo comenzando a jugar con entrelazando los dedos de sus manos. - ¿Qué te pasa? - Que estás colada por él… - dijo triunfante Ukyo - ¿Qué dices? No seas Idiota… - ¡¡AKANE!! Nos conocemos desde pequeñas… a mi no me engañas, estás coladita por él... y estás deseando tirártelo… - Y dale… ¡¡Que si a mi me gusta un chico no lo quiero solo para tirármelo!! – Akane elevó la voz, provocando que algunas chicas que estaban en las mesas de alrededor voltearan a mirarla. Ella se ruborizó al máximo mientras Ukyo reía sin parar, dando algunos golpes en la mesa con la mano. - ¡Aha! – pronunció acusadoramente mientras ahogaba sus risas – ¡Admites que te gusta! ¿Lo ves? No puedes engañarme – se echó hacia tras con la silla, cruzando las brazos.
Akane se dio cuenta de su error, un rubor cubrió sus mejillas y comenzó a rebuscar en su mochila intentando distraer a Ukyo para olvidarse del tema. Ella sabía lo pesada que era cuando se trataba de hombres; y por supuesto la conversación era de tipo: hombres-sexo [Ninfómana…] pensaba Akane en forma divertida.
- Tu chico se va… - dijo Ukyo señalando hacia la puerta de la cafetería. Akane instintivamente giró para echarle un vistazo – Y no se va con cualquiera… si no con su compañero de casa y el segundo ‘bombón’ de la facultad… Lo que les haría si los pillara… - Eres una obsesa… - susurró Akane mientras observaba de arriba abajo a su ‘bombón’. - Es posible… Pero al menos a mi los bombones se me derriten en la boca, y no de mirarlos…
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Ranma y Ryouga salían del Edificio, en dirección a los amplios jardines que había en las traseras de la facultad. Un gran paseo de piedras sobre el espeso y verde césped, y una hilera de árboles, grandes y robustos que propinaban frescas sombras en verano. No había mucha gente en los alrededores, así que Ryouga interrumpió el silencio, comenzando con su charla.
- He estado comprobando algunos datos sobre "Ivory". - Adelante. - Todos los días 3 de cada mes recibe un pago, procedente del Padre. Ni un día antes ni un día después. Concretamente se efectúa a las 0.25 de la madrugada del día 2 al 3. No tiene demasiados gastos, suele guardar lo sobrante en la cuenta 0098; lo típico de una chica de su edad, tiendas de ropa, algunos gastos en joyería, música, y teléfono – saca de su bolsillo derecho delantero del pantalón una hoja con un listado – Todos esos son los teléfonos a los que llama – Ranma comenzó a estudiar la hoja - ordenados por continuidad en llamada. Nombres de los propietarios, dirección y nacionalidad. La chica a la que más llama es Ukyo Kuonji – ambos se miraron y sonrieron tenuemente. Ranma volvió a la hoja de papel, mientras Ryouga continuaba mirando al frente, con ambas manos cruzadas atrás - Tiene un coche a su nombre, un BMW CS1 descapotable, en color champagne. Ahora está en el taller, revisión periódica. Matricula KX35207-BHZ: tiene 9 meses, pagado con la cuenta número 135 de su Padre.
Unos segundos de silencio. Ranma sacó un mechero y prendió la hoja de papel. La dejó caer en el suelo, cubierto de una blanca arena.
- ¿Lo has comprobado? – interrumpió Ryouga - Sí. Todo en orden - Perfecto…
De nuevo silencio. Los dos chicos miraron hacia la hoja de papel; consumiéndose por el fuego.
- ¿Tienes los horarios? – preguntó Ranma - Aún no está finalizado, algunas horas están en blanco. En tres días estará completo. – Silencio. La hoja terminó de consumirse - Ya estamos colocados. - Perfecto.
Estaban uno frente a otro, Ranma estaba de brazos cruzados y Ryouga seguía con las manos tras su espalda. Sus miradas eran frías, vacías. De repente ambos sonrieron, una sonrisa de ‘qué se le va a hacer’.
- Te invito a algo… - dijo Ryouga - Vale… - Empieza la fiesta… - Cierto… – susurró Ranma, observando de reojo la pareja que estaba sentada en el césped. - ¡Cierra la boca! Y relájate… no es buena tanta seriedad - ¿Seriedad? Cállate y… - le da una palmada en la espalda a Ryouga - yo invito.
Volvieron a mirarse y una media sonrisa se dibujo en sus rostros. Entraron al edificio, con intención de tomar algo en la cafetería antes de ir a la presentación del curso, que comenzaría a las 13.00.
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12.50. Ukyo y Akane ya estaban en el aula de clase de Matemática A, junto con unos 40 alumnos más. Todos estaban hablando y murmurando, bien por que ya se conocían o por que se estaban conociendo. El aula en realidad estaba bastante desordenada, los alumnos sentados en las mesas, o de pie, incluso muchos fuera. Akane estaba sorprendida, eso en las escuelas dónde ella estuvo antes no ocurría, y pensaba que en la Universidad y más siendo la que era serían más severos.
- Nada tu no te preocupes… - hablaba Ukyo – que esto no es tan complicado. O eso espero… ¿Akane? ¿Me estás escuchando? - ¿Qué? – dijo la chica - Vale… ¿Qué te pasa? Te estaba hablando y creo que no has escuchado nada de lo que te he dicho… - ¿A mi? Me fijaba en el desorden de la clase. Donde hemos estado estudiando siempre, esto no estaba permitido, me sorprende…. - Pues acostúmbrate. En la Universidad todo funciona diferente… Al igual que las clases, tu asistes a las que ‘quieras’, no te echarán la bronca, aunque bueno… pueden suspenderte, pero… Eso según la persona. Y el revuelo de antes de clases es normal. Además, si necesitas salir de clase puedes salir, nadie te dirá nada. Digamos que nos dan un voto de confianza… No somos críos. - Ya, pero no deja de sorprenderme… - Hablando de sorpresas… ¡¡Mira quienes entran en escena!!
Akane abrió los ojos en aspecto sorpresivo al ver la cara de su amiga, pero más se abrieron al girar la vista y ver quienes entraban por la puerta del aula. Giró rápidamente la vista hacia el otro lado, con un ligero rubor.
- Y decías que… no te gustaba, ¿eh? - No digas tonterías, no está mal pero tampoco es nada del otro mundo… - Claro, claro… Pues haz lo que quieras, yo voy a hablar con ellos un rato. Ahora, si se me escapa algo como ‘A Akane le gustas’ pues… no me hago responsable… - Ukyo se levantó de la silla sacando la lengua a Akane, con dirección a donde los dos chicos estaban, saludando a unos amigos, hacia el final del aula.
Akane inmediatamente se levanto
- ¡Ukyo Kuonji! – dijo estando a su lado y agarrándola del brazo. - ¿Qué te pasa? – la chica la miraba con una media sonrisa y con una expresión de ofensa - ¿Dónde crees que vas? – dijo ella amenazante - Pues mira, yo voy a hablar con los bombones esos que están ahí ¿Y Tú? - Yo… - ¿Tú también vas a hablar con ellos? O… ¿Qué? - No, yo no… - ¡Hola chicos! – dijo Ukyo sonriente
Akane miró al frente y se encontró con Ranma y Ryouga. [¿Cuándo demonios hemos llegado hasta ellos?]
- Hola – dijeron los dos - ¿Qué tal? – dijo Ukyo sentándose frente a ellos – Soy Ukyo Kuonji y ella es… - Akane – dijo Ranma mirándola fijamente – Pero… Me parece que no llegaste a decirme tu apellido… - Tendo – Akane levantó un poco la vista hacia los dos – Akane Tendo…
Tanto Ryouga como Ukyo observaban a los dos. Ukyo un poco sorprendida, y Ryouga con satisfacción.
- Bueno, como nadie parece que va a presentarme… - interrumpió Ryouga – Me presentaré yo. Ryouga Hibiki, un placer – dijo tomando la mano de Ukyo y besándola. Y repitió la misma escena con Akane, la cual, al no estar tan acostumbrada como Ukyo a relacionarse con chicos, se sonrojó levemente. - Y este de aquí es… - Ranma Saotome – interrumpió Ukyo con una sonrisa provocativa - El mismo… - dijo el sin quitar la vista de Akane - ¿Te sabes ya el camino a la Cafetería? - Sí, si… Gracias. – le ofreció una sonrisa - Me alegro. Por que Ryouga siempre anda perdiéndose… - Cierra el pico Ranma. - Hey ¿qué pasa? Eres tu el que nació sin sentido de la orientación - ¿De veras? – dijo Ukyo – Yo puedo ayudarte a buscar el camino…
Akane miró hacia Ukyo algo avergonzada por la insinuación de su amiga.
- Ukyo… por favor… - dijo Akane – Córtate un poco, quieres… - Me encantaría que me lo enseñases – interrumpió Ryouga
Ahora era Ranma quién observaba sorprendido a su amigo, después echó una mirada a Akane y comprobó que se encontraba en la misma situación que él.
- Ejem – interrumpió Ranma – Vale, parejita, los caminos os lo enseñáis luego pero… - apuntó hacia delante de la sala – Tenemos compañía… - Los tres giraron y vieron que entró el que parecía su profesor. - ¡Joder! – dijo Ukyo – Venga Akane, luego sigues coqueteando… - la agarró del brazo y tiró de ella para que se sentase a su lado, que casualmente, Ranma quedaba a su derecha. - ¿Cómo? ¿Qué yo estaba coqueteando? Será posible… - le decía a Ukyo, a su izquierda - Shhh. Cálmate… o nos echarán el primer día – dijo Ranma con una sonrisa - Lo…Lo siento [Perra… Ukyo esta me la pagas… Como que me llamo Akane Tendo…] – se cruzó de brazos, mirando hacia abajo con los dientes apretados por la rabia.
- Buenos Días – dijo el profesor. Era un hombre bajito, un poco gordito, de unos 50 años. Con el poco pelo que tenía canoso y unas sencillas gafas redondeadas. Para nada tenía pinta de ser un profesor, parecía más bien un hombre de vida rural y campestre – Me llamo Steve Martin y seré su profesor de Matemática A. Ante todo decirles que soy muy estricto en tema de puntualidad, aunque ya saben como es esto de las Universidades… Cada cual hace lo que le viene en gana… - sacó un pañuelo de su bolsillo, se apoyó sobre la mesa y empezó a limpiar sus gafas – En realidad no se cuantos son en este clase ¿50? ¿60? ¿70?. Bueno… supongamos que son 70, les aseguro que al final de curso quedaran escasos 25 en mi clase. No se tomen esto a la ligera señores… - el hombre se puso de nuevo las gafas. Echó una mirada general a sus alumnos deteniéndose por un momento en Ranma - ¿Nos conocemos? – le dijo con un tono sorpresivo. - Creo que no tengo ese gusto… - dijo Ranma - Me recuerda a alguien… - Usted a mi no… - Ranma tenía una irónica sonrisa en el rostro. Todos los alumnos observaban la conversación como si de un partido de Tenis fuese. Akane le miraba confusa. - ¿Cuál es su nombre? – Todos los alumnos giraron la vista al profesor, e inmediatamente a Ranma. Todos esperando su respuesta. - Ranma Saotome. - Uhm… Nada – el hombre sacudió la mano en el aire – Estaré perdiendo la cabeza… Que tal si se van presentando uno a uno - el hombre se dirigió tras la mesa, sentándose - a ver si es posible que me quede con sus nombres, aunque será complicado… Empecemos por ti – dijo señalando a uno de los alumnos - siguiendo hacia atrás.
Los alumnos iban levantándose y presentándose según el turno. El profesor les hacia algunas preguntas sobre de dónde venían, si tenían estudios complementarios, etc.
- Psht – dijo Ryouga al oído de Ranma - ¿Ese es…? - El mismo. – dijo Ranma que continuaba cruzado de brazos. - Joooder…
Guardaron silencio, llegó el turno de Ukyo.
- Señorita, su turno. – Ukyo se levanto - Me llamo Ukyo Kuonji, tengo 19 años y soy de Tokyo. - Y… - el hombre la echó una mirada de arriba abajo, cargada de lujuria - ¿Sabe que esto será difícil, verdad? Sabe que tipo de asignatura es esta ¿cierto? - Claro que lo sé – dijo Ukyo con su característica espontaneidad – Matemáticas… - ¿Sólo eso? – dijo el hombre - Claro, ¿qué más si no? - De acuerdo… - el hombre suspiró – Siéntese - Viejo verde… - murmuró Ukyo. Esto llegó a los oídos de Akane, lo que la provocó una pequeña risita nerviosa. - Su turno señorita… - señaló a Akane. - Me llamo Akane Tendo, también tengo 19 años y al igual que ella soy de Tokyo – ofreció una dulce sonrisa. - Vaya… ¿Son.. amigas? – al igual que con Ukyo el hombre comenzó a mirar de arriba abajo a Akane - Sí, lo somos, desde niñas.
Ranma observaba a Akane, le parecía una chica muy inocente, tierna y muy atractiva… [Mierda, no puedo formar esas ideas en mi mente…] – pensó el chico, que volvió su vista hacia el profesor.
- Me alegra que usted… - hizo un gesto con la mano ordenándola que se siente – El siguiente. Ranma se levantó. - Vaya, su turno señor… Saotome. - Qué rápido se aprendió mi nombre… - dijo Ranma sarcástico - Ya le dije que me recordó a alguien… - Ranma Saotome, 20 años, vengo desde Osaka. - ¿Osaka? - Sí, eso he dicho.
De nuevo los alumnos divisaban un partido de Tenis.
- ¿Le sorprende Profesor? - Baje aquí – dijo haciéndole a su vez un gesto con la mano en el aire - Ranma… - susurró Ryouga - Tranquilo. - Pero… - El nunca lo supo.
Ukyo y Akane escucharon esa conversación atónitas ¿Qué tenían entre manos? Mientras Ranma bajaba el hombre escribió un ejercicio en la Pizarra. Los alumnos comenzaron a murmuran a cerca de la complejidad.
- Hágalo – señaló el profesor - ¿Por qué? – dijo Ranma mirándole desafiante - Solo hágalo. - Sí, señor – dijo con voz gutural. - Tome – ofreciéndole tiza - No la necesito. La solución es 25 – dijo sin apartar la vista del profesor.
De pronto se hizo el silencio en el aula. Todos los alumnos tenían la vista puesta en la pizarra y en los dos hombres que estaban frente a ella. El profesor miraba fijamente a los ojos de Ranma. Se quitó las gafas y volvió a observarle. Ranma sonrió tenuemente. El hombre se rascó la barbilla, borró el ejercicio de la pizarra y comenzó a escribir otro. Los alumnos no perdían detalle del ejercicio, las caras de asombro crecían a medida que el ejercicio era escrito, debido a la complejidad del mismo.
- Eso es imposible… - susurró Akane - ¿El qué? – dijo Ukyo observando que Akane había tomado nota del ejercicio anterior y estaba haciéndolo – Akane atiende a lo que está haciendo el profesor, y lo que hará tu chico… - Deja de llamarle así… - Shshshs – se escucharon a algunos alumnos. - Bien… - dijo el profesor – Haz este – escribió el número que cerraba el ejercicio - 385,78220 Periódico
El hombre empalideció y los alumnos estaban atónitos, no conseguían comprender que estaba sucediendo.
- El último… - dijo el hombre casi sin aire. Escribió otro ejercicio – A ver este. - Imposible. - ¿Imposible? – dijo el profesor apoyándose en la mesa, dando la espalda al resto de alumnos - No puedo darle el resultado. - ¿Por qué? – dijo el hombre con una sonrisa victoriosa. - ¿Alguno de aquí sabe ruso? – preguntó Ranma, en ruso, fijándose en la cara de cada alumno. Ryouga estaba sonriente.
Miró de nuevo al profesor que estaba algo pálido y comenzó a conversar con él.
- Sabe que no puedo darle el resultado delante de tanta gente. - ¿Por qué no? – el hombre continuaba hablando en Japonés - Por que usted sabe quién y qué soy yo, y yo se quién y qué es usted… Por el bien de los dos, será mejor que olvidemos esta conversación y… - miró hacia sus compañeros – que esta escenita ha ocurrido alguna vez.
Se miraban fijamente, serios. Se palpaba la tensión creciente en el ambiente. Ambos asintieron débilmente con la cabeza. Ranma comenzó a reírse.
- Le estaba tomando el pelo profesor… No tiene solución. - Vaya chico… Eres demasiado bueno ¿no deberías estar adelantado de nivel? - ¿Yo? Que va… Esto es solo por que el resultado de los ejercicios se los he leído en esta hoja – dijo señalando un folio en blanco de la carpeta.
Todos los alumnos comenzaron a reír.
- ¿Qué había creído profesor? - Vaya… y yo que ya había pensado que eras una especie de Genio… ¡¡Que despiste dejando la hoja ahí!!. Pues nada, vuelve a tu sitio, mi gozo en un pozo. - Si, ‘jefe’ – eso último lo dijo en un susurro solo apreciable por el profesor. Dándole la espalda, subió las escaleras de camino a su sitio, mientras algunos alumnos le hacían gesto de ‘ha estado genial’.
Llegó y se sentó, mientras un gesto de aprobación surgía en el rostro de Ryouga.
- ¿En qué has hablado antes? – preguntó arrollada por la curiosidad Akane. - Ruso – dijo Ranma. Ella le miraba de forma extraña y él aclaró – Viví allí dos años con mi Padre, cuando era pequeño. - Ah… - la chica observó la mirada del joven, esa mirada zafirina… - ¿Tu y yo no nos hemos visto antes? - ¿Cómo? – preguntó él, no entendiendo qué quería decir con esa pregunta. - ¡Silencio! – gritó el profesor Martin – Estamos en la Universidad por amor de Dios, si no les interesa mi clase se marchan, pero no interrumpen… - ¡Lo Siento! – dijo Ranma al Profesor. Volvió la mirada hacia Akane – Luego hablamos… - susurró.
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Todos los alumnos esperaron hasta que el Profesor Martin salió del aula para comenzar a recoger y salir.
- ¡Vaya! – dijo Ukyo dirigiéndose a Ranma y terminando de recoger los apuntes – Menudo espectáculo has dado antes… Yo me lo he creído todo. - Sí Ranma, no sabía que fueses tan buen actor…. – dijo Ryouga en tono irónico. - Pero si no ha sido nada, solo una broma, típico del primer día… - Pues de las mejores chico, te Felicito – Ukyo pasó por su lado susurrándole – Tendrías que darme clases particulares… - le guiñó un ojo y continuó andando fuera de la fila de sillas, seguida por Ryouga. - Tú amiga es un poco… - ¿Descarada? – dijo Akane poniéndose la mochila e incorporándose. - No es esa la palabra…
Akane se echó el pelo hacia atrás con la mano derecha.
– Sí, lo se. Pero es mi amiga, lo que ella haga en ese aspecto no me Importa, aunque a veces me molesta que sea así. Creo que en realidad… - miró de nuevo fijamente a los ojos del chico – no…no puede evitarlo… - ¡Hey! ¡Parejita! ¡¡Quiero tomarme un café antes de entrar a la próxima clase!! – los dos chicos comenzaron a ir hasta donde se encontraban Ukyo y Ryouga - Así que dejar los mimitos para más tarde… - Ukyo….- dijo Akane visiblemente enfadada. - ¿Que te parece si los dejamos para esta noche en el cine Akane?
Akane giró la vista sorprendida, pero incluso se podría decir que Ukyo lo estaba mucho más. Ryouga solo se limitaba a ver la escena de forma divertida.
- ¿Ci-ci—cine? - consiguió decir, luchando contra sus nervios. - Vaya, vaya… - comentó Ukyo - Si, Cine… - Buena Idea – interrumpió Ryouga – Qué te parece Ukyo ¿nos vamos al cine tu y yo esta noche también? - Un placer… - dijo Ukyo casi como un ronroneo - Akane… ¿Qué dices? – preguntó Ranma - Bueno pues… - sus ojos seguían clavados en los de él [Esos ojos…] – e-está bien… - Bien… Vayamos a tomar ese café… Hoy he dormido muy poco… - dijo Ranma adelantándose al grupo.
Akane le observó durante unos segundos, mientras su mente calibraba [Estoy segura de que conozco esa mirada... y esos ojos... ¿Pero de qué…?] sus ojos se abrieron de repente ante la idea de [No...No puede ser...] - una sonrisa llena de alegría se reflejo en sus labios - [Podría pero...] - su sonrisa fue substituida por una completa seriedad, incluso tristeza - [Es imposible...]
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