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Los
orígenes del shih-tzu son muy oscuros.
Las mejores informaciones señalan que es de origen tibetano en donde
se les tenía en los templos a manera de perros sagrado. Se sabe que durante la Dinastía Manchú
(siglo XVIII) ocasionalmente se entregaban a los emperadores de China a
manera de tributo de gran honor, siendo así como se establecieron en ese
país.
En China, estos perros pronto se
convirtieron en “pequeños perros del templo” quedándose en palacio en donde
fueron custodiados y cuidados por los eunucos de la corte. Se sabe que una de las últimas
autoridades, la Emperatriz Viuda, supervisaba personalmente la crianza del
raro y sagrado perro de palacio.
Poco se sabe de lo que sucedió con la raza después de la muerte de
la Emperatriz en 1908. Algunos
ejemplares permanecieron en palacio y probablemente algunos otros fueron
donados a familias chinas importantes.
Cuando en 1934 se fundó el “Peking Kennel Club” hubo mucha confusión
en cuanto a las diferencias entre algunas reducidas variantes. Hay quienes admiten que el Shih-Tzu se
desarrollo en el Tibet como una pura raza, mientras que otros opinan que hubo
un cruce entre el Tibetan Apso y el Pequinés. En 1938 se estableció una norma individual para el Shih-Tzu,
y fue reconocido como raza separada de otras razas tibetanas, con las que
anteriormente había estado clasificado en un grupo.
El Shih-Tzu viene al oeste:
Los Brown
Riggs están relacionados con la llevada a Gran Bretaña, en 1928, del primer
pequeño perro del templo. En 1933
se reconoció al Shih-Tzu como raza separada del Tibetan Apso,
estableciéndose su nombre, que distingue esta raza en particular de otras
de tipo similar. Alternativamente,
los individuos de la raza se conocen como “pequeño perro león”. Este nombre no solo describe la
semejanza de aspecto con el gran felino de la jungla, debida probablemente
a la abundante melena dorada de algunos ejemplares de la raza , sino que
indica también que al igual que el león es muy reverenciado e incluso
adorado dentro de la religión budista, en donde tanto el Shih-Tzu como el
león están considerados animales sagrados.
Al estallar
la guerra se sabían menos de doscientos perros fuera de China. Incluyendo los de Inglaterra y de un par
de países escandinavos, de los que algunos han sido exportados. Según una interesante historia contada
en This is the Shih-Tzu por el Reverendo D. Allan Easton y Joan
Brearley, la esposa del ministro danés en China vio varios perros que iban
a ser incinerados como parte de una ceremonia fúnebre, y los salvo. Un cachorro de esta línea fue donado a
la reina Isabel entonces aún princesa, a principios de la década de los 30.
Así, el
pequeño perro viajó desde los templos del Tibet hasta el Palacio Real de
Pekín y finalmente al Palacio de Buckingham.
Historia actual:
Con la guerra y la toma
de Pekín por los comunistas en enero de 1949 ya no hubieron más
exportaciones de China. En 1952
hubo un fuerte temor de que la raza estuviera empobreciendo su estructura,
por lo que se decidió cruzar un pequinés en la línea de Inglaterra. El objetivo era conseguir un perro de
patas más cortas, con una capa mejorada y hocico más corto. Esto se consiguió; sin embargo, las patas delanteras
arqueadas del pequinés, es algo que aún se puede ver en algunos Shih-Tzu
actuales.
En
Inglaterra hubo también un grupo llamado “Manchu Club” que pretendía un
perro más pequeño, representando mejor la verdadera herencia de los perros
de los templos. El Kennel Club lo
reconoció en su norma de 1938 fijando el peso ideal entre 9 y 16 libras
(unos 4 a 7 kilos) que es lo que la actual norma admite.
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