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NECORAS |
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El
nombre científico de la nécora es Port o Macropipus puber.
Lo de Portunus recuerda al dios que tenía
las llaves de los puertos, porque la nécora se encuentra en ellos, y por las
noches, sobre todo cuando ocurren las bajamares intensas del otoño, se pueden coger con una linterna
(quedan quietas con la luz), protegiéndonos las manos con unos guantes
fuertes para evitar que las muerdan, y echándolas en un cesto de mimbre que
puede tenerse en el agua con las nécoras vivas. Aunque lo normal es pescarlas
con nasas, cebadas con peces, fuera de la época de veda, que se extiende
desde el uno de mayo al uno de octubre, y deben tener un mínimo de cinco
centímetros de delante atrás. El incumplimiento de estas disposiciones es
manifiesto, y cada vez hay menos nécoras y más pequeñas. |
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Y, al
nombre científico, se le añade "puber"
en razón de una ligera pubescencia que las cubre. La
nécora es más ancha que larga, con el abdomen pequeño (no como en los otros
crustáceos) y tiene diez patas (es un decápodo) pero las dos primeras son
"quelípodes" (pinzas) como, también lo
son en todos los crustáceos superiores, y muy fuertes, que le ayudan a coger
las presas. Porque las nécoras comen todo lo que no se pueda defender de
ellas, incluyendo otras nécoras, y como son omnívoras, no rechazan los restos
de algas que encuentran en el fondo. Al frente, entre los ojos, tienen
dientes, y también los tienen a los lados, hasta los quelípodes,
en número de cinco, fuertes, agudos, dirigidos hacia adelante. El color sepia
oscuro que tienen las nécoras vivas, se vuelve rojo con la cocción. Se
trata de un animal ovíparo, y las hembras van arrastrando con ellas los más
de doscientos mil huevos que ponen. Las hembras se distinguen bien de los
machos porque tienen el abdomen (por dónde se abren cuando se empiezan a
comer) mucho más ancho que los machos, en los que el abdomen termina en
ángulo agudo.
Puestos a comer nécoras (con los "santiaguiños"
la carne quizá más exquisita de los crustáceos), fijaos en ellas y echadle el
ojo a una hembra como presa y cogedla (esperando que pese) sin darle
importancia, como si fuera al azar, para no quedar mal con los otros
comensales, porque las hembras "en comida", tienen lo que se llaman
"corales", un suplemento rojo, de donde sale la puesta, y de un
sabor extraordinario. Hay que ser educado. |
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