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CIGALA La
"cigala", que en Galicia se llama también en algunas partes "langostiño", es lo que Linneo
bautizó con el nombre de "Nephrops Norvegicus". El nombre alude a que tiene los
ojos reniformes, o sea, en forma de riñones, y el apellido a que fue
encontrado en Noruega, y allí estudiado, por primera vez. |
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De hasta 25 centímetros de longitud la cigala es un decápodo, abundante en
Galicia (pero ya comienza a recriarse en piscifactorías) de la familia del
bogavante que es el rey de los astácidos. El cuerpo
de la cigala es alargado, con una compresión dorsoventral, y con un par de
patas delanteras que son quelípodos suficientemente
grandes y suficientemente feroces para sus presas que encuentra en los fondos
de algas en los que gusta vivir, y que justifica su pesca por los
arrastreros.
Carne blanca y consistente, el buen comedor distingue fácilmente las hembras
de los machos. No hay más que mirarles el pleon aplanado y fijarse en el
primer par de apéndices que tiene junto al cefalotórax: si son como hilos es
una cigala hembra, si tienen dureza se trata de un macho. Lógicamente sólo
las hembras, antes de la puesta, tienen los llamados "corales".
Bocado exquisito. En la carne no se diferencian las unas de los otros. |
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