LOS BUSCA-MISTERIOS.

NO. 6

                                                                                                                      30-VIII-91

en:

EL MONSTRUO DE LAS PROFUNDIDADES.

Capítulo 6

 

—¡GAS!

—¡Y no traemos protección!

—¡Moriremos!

—No habel pol qué pleocupalse.

—¿Pero qué dices, Chinito? ¿No ves que el gas nos matará?

—No lo halá.

—¿Qué?

—Lo que oyeron. No nos hará daño. Milen.

Y sacó de su mochila tres máscaras anto-gases que dio a sus amigos.

—Nos salvaste la vida, Chinito.

—¿Y cómo se te ocurrió?

—Yo sel muy plecavido.

—Continuemos.

Ahora, ya sin el peligro del gas, continuaron bajando por las cuevas, oscuras y tenebrosas. Cada vez se hacía más estrecho el lugar por donde iban. Así continuaron durante un rato, y al cabo de una hora ya no aguantaban el calor que ahí reinaba.

—Descansemos un poco, ¿no?

—Estal bien.

—Tengo hamble. ¿Qué trajiste de comel  Jojoflito?

—Unos sandwiches y una Coca-Cola maxilitro. ¡Ah! Y unas papas adobadas.

—¿...Nomás eso?

—De comer sí, pero de postre...

—No decilme. Yo adivinal. Chocolates, gansitos, churrumáis y todo eso.

—¿...Cómo adivinaste?

—Fácil, es lo de siemple... Bueno, comamos.

Se sentaron en el ardiente suelo y se dispusieron a comer, cuando sintieron que temblaba. Cada vez más fuerte y el techo se empezó a desmoronar. Kikirikey comenzó a gritar, pero su hermano le tapó la boca, diciéndole que no gritara por que si no, se desmoronaría más el techo. Pero fue inútil. Grandes fragmentos de piedra se desprendían del techo y caían, haciendo un ruido infernal.

—¡Huyamos!

CONTINUARÁ...

Hosted by www.Geocities.ws

1