LOS BUSCA-MISTERIOS.
NO. 5
23-VIII-91
en:
EL MONSTRUO DE LAS PROFUNDIDADES.
Capítulo 5
—¿Qué dijiste, Chinito?
—Que hay que atacal el ploblema de laíz.
¡Hacia el cenlo de la Tiela!
—Pero es arriesgado, ¿no te parece?
—Así sel, Jojoflito, pelo no haber más
lemedio.
—Bien. Preparemos el equipo.
Llegaron al cuartel, cada quien tomó su
equipo BM y se dirigieron hacia el hoyo que el gigantesco monstruo había dejado
y entraron. Todo estaba sumamente oscuro, hasta que llegaron a las alcantarillas
y donde estaba más iluminado. Siguieron descendiendo. Más debajo de las
alcantarillas, todo eran cuevas y oscuridad, no se escuchaba nada más que sus
pasos y una que otra charla.
—¿Creen que lleguemos a algún lado por
aquí?
—Supongo que sí, hermano.
—¿Quién piensan que sea el autol de todo
esto?
—Ni me imagino. ¿Y tú, Kikilikey?
—Tampoco.
—Pelo eso sí. Tiene que sel alguien muy
malo y podeloso, ¿no?
—Sí. Eso seguro.
Siguieron descendiendo muy lentamente.
Cada vez hacía más calor. Todos empezaban ya a
sudar y a agotarse. Poco a poco,
había menos luminosidad y se vieron en la necesidad de encender sus lámparas de
mano. De repente, olfatearon un olor familiar. Poco a poco pudieron distinguir
aquel olor que enrarecía el aire.
—¿Huelen?
—Sí, y me temo que es... ¡GAS!
—¡Nos asfixiaremos!
CONTINUARÁ...