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PONENCIAS DE LAS JORNADAS MARIANAS 1998
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Breve explicación
Las Jornadas Marianas son una experiencia de
Nueva Evangelización, desde el carisma mariano, donde se profundizan los temas
referentes a María en diversas dimensiones. Se comenzó con el año dedicado a
Jesucristo, luego el del Espíritu Santo en 1998, María, mujer dócil al Espíritu,
y en el 99 será María, hija predilecta del Padre.
Estas Jornadas Marianas se
realizan en Barquisimeto, alrededor del final de septiembre, y tienen
concurrencia de muchas partes de Venezuela. Vienen ponentes de varias partes del
mundo, el año 98 vino el Padre René Laurentín, de Francia, a hablar acerca de
María y el Espíritu Santo; este año se espera la venida de sacerdotes de Estados
Unidos, Colombia y México.
En esta sección estaremos publicando las
ponencias de cada jornada, esperando sirvan para las personas interesadas en
profundizar acerca de quién es la Virgen María, cual es su relación con Dios y
con nosotros.
En el año dedicado al Espíritu Santo las Jornadas
tocaron este tema, dando una serie de hermosos aportes, relacionando a María con
la Familia, con los Ministerios Laicales, con el Concilio Plenario de la Iglesia
en Venezuela y algunos temas más.
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EL ESPÍRITU SANTO, MARÍA Y LA FAMILIA | ||||
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Vivimos en un mundo masificado, despersonalizado y todos vamos transitando por él buscando nuestra identidad, siguiendo rumbos y caminos que aveces no son los mejores. Estamos tan materializados que vivimos constantemente siguiendo lo que los demás nos indican, y es por eso que miles de personas mueren sin haberse conocido y sin haber sabido para que vivieron. Dios nos dio a Gladys y a mi, la oportunidad de vivir un encuentro con él, a través de esta experiencia nació en nosotros el deseo y la inquietud de empezar a conocernos como personas. No podemos romper radicalmente con el mundo pero Dios nos da la libertad para actuar con conciencia y responsabilidad en el ambiente en el cual nos desenvolvemos. Descubrimos que somos personas únicas e insustituibles, que en todo el mundo no hay otro “yo” como “tú”, que actúe, piense y razone como “tú”, que tenga tus ojos, tu voz, tus manos, en otras palabras que sea igual que “tú”, y a través de este descubrimiento empezamos a valorarnos como personas y a valorar y entender a todas las personas con las cuales compartimos en nuestro día a día y especialmente con la más cercana que es nuestra FAMILIA. | ||||
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Para conocernos debemos ser muy honestos y sinceros, descubrir todos nuestros defectos y virtudes, conocer nuestras capacidades y también nuestras debilidades, nuestras necesidades, nuestros valores, para poder mejorar lo que no es tan bueno y realizar lo bello que hay en cada uno de nosotros y así, aceptarnos tal y como somos y aceptar de la misma manera a todos los que viven a nuestro alrededor . | ||||
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En la Biblia (Mt. 22, 39) dice “ AMARAS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”. | ||||
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Un auténtico amor a nosotros mismo es positivo, hermoso y sano y es el punto de partida para toda las clases de amor. El no amarnos a nosotros mismo es la raíz de mucho males y afecta tanto al matrimonio como a la familia y como a la propia sociedad, no debiendo caer en el exceso de amor a nosotros mismos ya que nos volvemos egoístas y narcisistas. El propio conocimiento no tiene término en el tiempo, es algo de todos los días y representa un proceso muy profundo en nuestra vida. Esta búsqueda de nosotros mismos no se haría realidad sino fuera por la acción del Espíritu Santo y, como comentaba un sacerdote amigo, ni siquiera la señal de la cruz podríamos hacerla sino fuera por esa fuerza que él nos transmite. El Espíritu también nos indica el modelo de María, que a través de su enseñanza nos muestra su santidad , su entrega incondicional, su humildad y su disposición a cumplir la voluntad de Dios, y desde allí podemos ver claramente la relación y la unidad que existe entre el Espíritu Santo y la Virgen y que debería inspirarnos también a nosotros a relacionarnos como matrimonio . | ||||
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En este mundo actual donde todo es permitido, la mayoría de las personas piensan que mantener un matrimonio sólido y estable es muy difícil, y es por eso que todo los esposos debemos defender “ juntos “ y con mucha seriedad nuestra relación matrimonial y conyugal de los desafíos, retos y amenazas que quieran destruirlas como consecuencia destruir la Familia protagonista esencial de la sociedad donde vivimos . Cuando tomamos conciencia de esto, debemos buscar resolver nuestros conflictos y diferencias, sabiendo que como matrimonio, tenemos un inmenso caudal de valores y a pesar de que el convivir diario no es fácil , podemos aceptar plenamente al otro, y esto sólo lo podremos hacer. Cuando dejemos entrar en nuestra relación al autor del matrimonio y la familia. Dios Padre que por la acción del Espíritu Santo nos va guiando a ese modelo espiritual de vida conyugal y familiar que el mismo Jesús, con María y José, compartió en su vida terrenal. Para poder vivir a plenitud nuestra vida matrimonial debemos escuchar con el corazón, el oído de nuestro cuerpo el mensaje maravilloso que Dios nos envía a través de su palabra, por medio de la cual nos enseña los valores morales, éticos y religiosos que nos ayudan a actuar en la vida con más humildad y con mayor entrega y seguridad . La palabra nos cambia y nos transforma haciéndonos más personas y mejorar familia haciéndonos saber que mientras más nos abramos a la acción de Dios y del Espíritu Santo, más nos unirá como matrimonio. | ||||
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La Virgen María es el mejor modelo de escucha: Ella escuchó humildemente “He aquí la esclava del Señor” (Lc. 1,38). Ella permitió que la palabra produjera fruto en su vida: “hágase en mi según tu palabra” le dijo al ángel Gabriel (Lc. 1, 38). Como resultado “la palabra se hizo carne” (Jn.1,14). Y si escuchamos y no entendemos, entonces de nuevo, como María, debemos “guardar fielmente la palabra en el corazón” (Lc. 2,51) (1). A través del mensaje que recibimos de la palabra conocemos que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, como personas y como familia. Aprendemos a conocer que somos imagen viva de Dios, ya que el Señor nos creó a su imagen y semejanza, y que a pesar de que somos diferentes debemos complementarnos y ayudarnos unos a los otros para conseguir la fuerza que nos impulse a seguir adelante teniendo como ejemplo a Jesús, María y José, comunidad viva de amor llena del Espíritu Santo. Todo lo que María vivió lo hizo guiada por el Espíritu Santo, que la fue conscientizando en la forma de proceder en el camino de la FE y en ese sentido ella fue fusionando su experiencia como creyente con su experiencia como mujer Virgen, Esposa, Madre y Viuda . Debemos ser como familia testimonio de Unidad y Amor y vivir en una comunicación profunda con el Padre el Hijo y el Espíritu Santo. | ||||
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“EL PLAN DE DIOS ES LA UNIDAD” . | ||||
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“El plan de Dios es la Unidad, pero Él no la impone ni al Matrimonio, ni a la Familia. Es su don a los matrimonios y a las familias que le sirven con humildad, fidelidad y confianza. El grado en que los matrimonios pueden acercarse a la unidad está limitado, sólo, por la infinitud de Dios mismo. El Don de la Unidad que Dios ofrece gratuitamente al matrimonio tiene un precio; la muerte al orgullo y al egoísmo individual para dar la vida por el cónyuge; la muerte al orgullo y egoísmo matrimonial para dar la vida por los hijos, y la muerte al egoísmo y orgullo familiar para llegar a ser una Familia Unida pero abierta a la Sociedad” (2). | ||||
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¿COMO LLEGAR A SER UNA FAMILIA UNIDA?. | ||||
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Tomando consciencia y decidiendo libremente compartir las pequeñas cosas que vivimos, nuestras alegrías y tristezas, nuestros problema, nuestros sueños y esperanzas a través de una comunicación constante y sincera, teniéndonos confianza unos a otros; nosotros como esposos, como padres y como hijos. Debemos tenernos Fe unos a otros, entregándonos sin límites, sabiendo que las raíces de la confianza mutua se encuentran en Dios y solamente invitando diariamente a Jesús para que viva en nuestro matrimonio y en nuestra familia lográsemos vivir en paz y ser UNA FAMILIA EN EL SEÑOR teniendo presente que debemos invitar a la Virgen Santísima, María, a que nos asista con su poderosa y amorosa intercesión. | ||||
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Desde que nos bautizaron el Espíritu Santo vive en nosotros y en esto se fundamenta la espiritualidad Cristiana, y en el Sacramento del Matrimonio vemos la presencia viva de Jesús que nos une, nos santifica y nos acompaña siendo huésped permanente en nuestra relación matrimonial. Solamente reforzando nuestro compromiso de vivir diaria e intensamente esta relación, seremos capaces de ser testimonio de Amor, de Unidad, de Paz, de Alegría, no solo para nuestros hijos y nuestras familia sino para el mundo entero, y es por la acción del Espíritu Santo que podemos dar este testimonio de la presencia viva y actuante de Jesús en nuestra vida, porque es el Espíritu que nos recuerda a cada momento el don de la Fe del Bautismo, y desde allí, desde esa pureza de nuevo cristiano que podemos volver nuestra mirada hacia Dios, para pedir perdón, para tener paciencia, para transformar el dolor en paz, el odio en Amor y la muerte en Vida. | ||||
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Otro elemento esencial para vivir una relación de Amor y Unidad con nuestro Padre Dios es la Oración y nosotros como familia debemos aprender a Orar juntos. La oración personal es primordial e insustituible, pero para los matrimonios es fundamental entender el mensaje que el Señor nos envía a través de la Sagradas Escrituras cuando nos dice que nos creó varón y hembra, que dejemos a nuestro padre y nuestra madre para formar una sola carne y lo que Él unió no lo separe nadie, además debemos entender que la oración matrimonial nos transforma y enriquece para que seamos educadores en la Fe de nuestros hijos y nuestra familia. | ||||
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La oración es un Don de Dios y para poder orar necesitamos de la ayuda e inspiración del Espíritu Santo y se nos dice en Rm. 8. 26-27 “que nos socorre en nuestra debilidad, que intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar y que ruega por lo Santos según la manera de Dios”. El Espíritu nos hace crecer dentro del Amor de María y a través del conocimiento profundo de esto, aprendemos a hacer crecer a Jesús con más fuerza dentro de nosotros y con su ejemplo de humildad, de entrega, de santidad sea un modelo de vida profunda e íntima con el Señor. | ||||
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Cuando entendemos que la oración es algo vital en nuestras vidas, va surgiendo en nosotros la necesidad de transmitir y multiplicar el mensaje que hemos recibido, convirtiéndose desde ese momento nuestra vida en un Servicio Apostólico y Misionero. El Servicio es una llamada de Dios a ser testigo de su Amor y Unidad en el mundo y cuando lo realizamos se va concibiendo en nosotros su Plan siendo esto una manera de contribuir con nuestro esfuerzo un mundo más humano y cristiano, y en la medida en que nuestra entrega sea efectiva y vivencial podremos llegar a ser y a formar ¡FAMILIAS EN EL SEÑOR! | ||||
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Aulogelio y Gladys Rodriguez E.F.V. | ||||
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CITAS: | ||||
| (1) MANUAL ORIGINAL ENCUENTROS CONYUGALES, pág. 21. | ||||
| (2) MANUAL ORIGINAL ENCUENTROS CONYUGALES, P. Gabriel Calvo, Parráfo 6, pág. 25. | ||||
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MARÍA, LA BIBLIA Y LAS SECTAS | ||||
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Sin duda María tiene un lugar muy especial en el Plan de la Salvación, que Dios estableció desde la eternidad. Al ser destinada la Madre de Jesús, el Hijo único de Dios, se transformó en la más grande criatura. En realidad, nadie como María puede llamar a Jesús “hijo mío” (Lc. 2, 48). Por eso la misma María exclamó: De hoy en adelante todas las generaciones me llamarán bienaventurada (Lc. 1, 48). Pero al mismo tiempo María es grande por su fe y obediencia: | ||||
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“Feliz tú que has creido, porque de cualquier manera se cumplirán las promesas del Señor” (Lc. 1, 45). | ||||
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“He aquí la Esclava del Señor: que se haga en mí según tu palabra” (Lc. 1, 38). | ||||
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Por eso María es el modelo de todo cristiano, que, al recibir el llamado de Dios, está invitado a responder con generosidad en un espíritu de fe y obediencia. ¿Y qué pasa? Que tantos hermanos separados no quieren saber nada de María, tratándola como una mujer cualquiera y buscando algún pretexto para atacarla. Un motivo más para darnos cuenta que andan mal. Ojalá que estas breves reflexiones sirvan para invitarlos a reflexionar y abandonar una actitud poco cristiana. | ||||
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ARCA DE LA NUEVA ALIANZA: | ||||
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Es uno de los temas que encontramos en el primer capítulo del Evangelio de San Lucas. Al contener a Jesús en su vientre durante nueve meses, María se tranformó en el “Arca de la Nueva Alianza”. Veamos los textos de San Lucas relacionados con los textos del Antiguo Testamento, a los cuales se refieren. | ||||
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Danza | ||||
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“Al oír Isabel el saludo, el niño dió saltos en su vientre” (Lc. 1, 41). | ||||
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“David, vestido de lino, danzaba con todas sus fuerzas delante de Yavé, miestras subían el Arca (2Sam 6, 14). | ||||
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“¿Quién soy yo para que venga a verme la madre de mi Señor” (Lc. 1, 43) | ||||
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“¿Como voy a llevar a mi casa el Arca de Yavé?” (2Sam. 6, 9). | ||||
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Tres Meses | ||||
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“María se quedó cerca de tres meses en casa de Isabel” (Lc. 1, 56). | ||||
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“El Arca permaneció tres meses en casa de Obededón” (2Sam. 6, 11). | ||||
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Sombra del Altísimo | ||||
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“El Espiritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc. 1, 35). | ||||
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“La Nube cubrió entonces la Tienda de las citas y la gloria de Yavé llenó la morada” (Ex 40, 34). | ||||
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“Cuando los sacerdotes salieron del Lugar Santo... la Nube llenó la casa de Yavé. Por causa de la Nube, los sacerdotes no pudieron continuar con la ceremonia, pues la gloria de Yavé había llenado su casa”. (2Cro. 5, 11-14) | ||||
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Como la Nube(=Gloria de Yavé) llenó la Morada, así Jesús llenó a María. | ||||
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“En el Arca no hay nada fuera de las dos tablas de piedra que Moisés colocó allí en el Hored” (1Re. 8, 9-10). | ||||
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En el vientre de María sólo estuvo solamente Jesús, el Autor de la Nueva Alianza. | ||||
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INMACULADA | ||||
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Dios, habiendo destinado a María como Madre de su Hijo, la liberó de cualquier mancha de pecado, desde el momento de su concepción. | ||||
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He aquí la Bula “Inefabilis Deus” del Papa Pío IX, del 8 de diciembre de 1854: | ||||
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Para honor de las Santa e Indivisa Trinidad, para la gloria y ornamenta de la Virgen Madre de Dios, para la exaltación de la fe católica y acrecentamiento de la religión cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la Nuestra declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creida por todos los fieles. (Denzinger, 1641). | ||||
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Mientras nosotros nacemos con el pecado original, por los méritos de Jesús, fue liberada de esta mancha desde antes de recibirla. Es como si se librara a un preso, antes de caer en la cárcel. | ||||
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¿Qué dice la Biblia al respecto? “Llena de Gracia” (Lc. 1, 28) es decir, llena del Amor de Dios. La Tradición explica que se trata de una liberación total de cualquier mancha de pecado, hasta el pecado original. | ||||
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Con la definición dogmática, el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, esta doctrina, ya presente en la Tradición desde un principio, se vuelve obligatoria para siempre y para todos. | ||||
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MADRE DE DIOS. | ||||
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María dió a Jesús el cuerpo humano. Sin embargo, al tratarse del cuerpo que pertenece a la persona del verbo, María se transforma en la Madre del verbo, que es Dios, la Segunda persona de la Santisima Trinidad. | ||||
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He aquí el documento aprobado en el concilio de Efeso (año 431): | ||||
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Pues, no decimos que la Naturaleza del Verbo transformada, se hizo carne; pero que tampoco se transmutó en el hombre entero, compuesto de alma y cuerpo; sino, más bien, que habiendo unido consigo el Verbo, según hipóstasis o persona, la carne animada del alma racional, se hizo hombre de modo inefable e incomprensible y fue llamado hijo del hombre, no por sola voluntad o complacencia, pero tampoco por la asunción de la persona sola, y que las naturalezas que se juntan en verdadera unidad son distintas, pero que de ambas resulta un solo Cristo e Hijo, no como si la diferencia de las Naturalezas se destruyera por la unión, sino porque la divinidad y la humanidad constituyen más bien para nosotros un solo Señor y Cristo e Hijo por la concurrencia inefable y misteriosa de la unidad... Porque no nació primeramente un hombre vulgar, de la Santa Virgen y luego descendió sobre Él el Verbo; sino que, unido desde el seno materno, se dice que se sometió a nacimiento carnal, como quien hace suyo el nacimiento de la propia carne... De esta manera (Los Santos Padres) no tuvieron inconvenientes en llamar Madre de Dios a la Santa Virgen. (Dezinger 111a). | ||||
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Por lo tanto, todos los ataques contra esta doctrina provienen del hecho de desconocer el significado profundo de la expresión “Madre de Dios”, como si nosotros Católicos pensáramos que María habiera dado origen a Jesús como Dios. | ||||
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MADRE DE LA IGLESIA. | ||||
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La Iglesia es la continuación de Cristo en el Mundo, es su cuerpo místico: | ||||
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“Todos nosotros, ya seamos judíos o griegos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en el mismo Espíritu para formar un único cuerpo. Y a todos se nos ha dado a beber del único Espíritu” (1Cor. 12, 13) | ||||
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Al ser María, la madre del cuerpo físico de Jesús, es también la madre de su cuerpo místico, que es la Iglesia. | ||||
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SIEMPRE VIRGEN | ||||
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Es una doctrina que encontramos muy claramente en la Iglesia desde un principio. Las objeciones vienen de una mala interpretación de los textos bíblicos. | ||||
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COMPROMISO DE MARÍA | ||||
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El mismo diálogo con el ángel Gabriel hace suponer un compromiso de María al respecto: | ||||
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¿Cómo puede ser esto, puesto que no tengo relación con ningún hombre” (Lc. 1, 34). | ||||
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POR OBRA DEL ESPIRÍTU SANTO | ||||
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Jesús nació por obra del Espíritu Santo: | ||||
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“El Espíritu Santo descenderá sobre tí y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso tu hijo será Santo y con razón lo llamarán Hijo de Dios” (Lc. 1, 35). | ||||
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HASTA QUE | ||||
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“Y María no tuvo relación con José hasta que nació el Niño” (Mt. 1, 25). | ||||
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“Hasta que” no quiere decir que después sí hubo relaciones entre María y José. Se quiere afirmar sencillamente que Jesús nació por Obra del Espíritu Santo y sin participación de San José. Este es el tema que se está tratando. Por lo que se requiere al futuro, no se afirma nada. Es como si yo dijera: “Hasta que salí de la ciudad, no hubo ninguna huelga de camiones”. Con esto no quiero decir que despues si hubo una huelga. Habría que investigar mejor para ver si después hubo o no hubo huelga. | ||||
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Con respecto a esta manera de expresarse, la misma Biblia dice: | ||||
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“Mikol no tuvo hijos hasta el día de su muerte” (2Sam. 6, 23) | ||||
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¿Qué quiere decir? ¿Que después de su muerte sí tuvo hijos?. Claro que no. Veamos otro ejemplo: | ||||
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“Siéntate a mi derecha, hasta que haga de tus enemigos el estrado de tus pies” (Sal. 110, 2). | ||||
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¿Qué quiere decir? ¿Qué después ya no estará sentado a su derecha?. Claro que estará sentado a su derecha?. A este respecto se pueden ver también estas citas: Gén. 8, 7; Gén. 28, 15; Mt. 28, 20. | ||||
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PRIMOGÉNITO: | ||||
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Dicen algunos: | ||||
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“La Biblia presenta a Jesús como hijo primogénito (Lc. 2, 7). Esto quiere decir que María tuvo más hijos. De otra manera la Biblia diría Hijo unigénito”. | ||||
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Respuesta: Esta manera de pensar no esta de acuerdo con la Biblia. Para la Biblia primer nacido o primogénito es lo mismo (Ex. 13, 2; Núm. 18, 15). Para éstos existían leyes especiales que había que aplicar pronto, para ver si se trataba de un hijo único o el primero entre muchos. | ||||
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“Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo a la Ley de Moisés, debían cumplir la purificación de la madre, llevaron al Niño a Jerusalen. Allí lo consa- graron al Señor, tal como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor . Además ofrecieron el sacrificio que ordena la Ley: una pareja de tórtolas o dos pichones” (Lc. 2, 22-24). | ||||
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Como prueba extrabíblica, el año 1922 se encontró en Tell El Yejudieh (Egipto) una lápida sepulcral escrita en griego el año 5 antes de Cristo. Dice así: "La joven madre judía Arsénoe murió entre los dolores del parto al dar a luz a su hijo primogénito". No obstante que esa mujer no pudo dar a luz a más hijos, de todos modos al primero y único hijo se le llamó primogénito y no unigénito. Lo mismo pasó con Jesús. | ||||
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Hermanos de Jesús | ||||
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La expresión bíblica "hermanos de Jesús" representa el plato fuerte de los enemigos de María y de la Iglesia Católica. | ||||
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He aquí algunas observaciones al respecto: | ||||
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1.- Idioma hebreo. | ||||
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La palabra "hermano" (ah, ahót) en hebreo y arameo tiene un significado más amplio que en nuestros idiomas. | ||||
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Se usa para toda clase de parentesco: primo, sobrino, cuñado, etc.; se usa también para señalar a los componentes de la misma tribu y del mismo pueblo, a los amigos, a los aliados y al prójimo en general. | ||||
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Por ejemplo, Abraham tío de lot (Gén. 11,27), declara que los dos son hermanos (Gén. 13,8). San Pablo llama "hermanos suyos a Tito y Epafrodito (2Cor 2,13; Fil. 2,25). Jesús nos invita a no presentarnos frente al altar, si tenemos algo en contra de un hermano = prójimo (Mt. 5,23). | ||||
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Reunió David a los hijos de Aarón... y a sus hermanos, ciento veinte (1Cro. 15,4). | ||||
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Uno de aquellos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos, que era alrededor de ciento veinte (Hch. 1, 15). | ||||
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¿Es posible que todos estos "hermanos" hayan tenido a la misma mujer como madre?. | ||||
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Con relación al significado tan amplio de la palabra "hermano", tenemos muchísimas citas bíblicas. He aquí algunas: Gén. 14,14-16; 29,15; Jos 17,4; Lev 10,4; 2 Sam 19, 12-13; 1 Cor 2,1; Mt 18, 21-35. etc. | ||||
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2.- Jesús, hijo de María; María, madre de Jesús. | ||||
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Cuando se habla de la familia de Nazareth, se mencionan siempre a Jesús, María y José. Nunca se mencionan otros hermanos. | ||||
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Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua (Lc 2,41). | ||||
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Se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos (Lc 2,44). | ||||
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Hijo, ¿por qué te has portado así?. (Lc. 2,48) | ||||
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Su madre guardaba fielmente en su corazón todos estos secretos (Lc 2,51). ¿Dónde se encontraba, pues los "hermanos de Jesús". | ||||
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Fíjense bien: Nunca la Biblia dice que los "hermanos de Jesús" fueran "hijos de María" (Mt. 1,18; 2,11; Lc. 2,34; Mc. 6,3; Jn 2,1) etc. | ||||
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A los tres días se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús era de la fiesta (Jn 2,1). | ||||
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Si María hubiera tenido más hijos ¿por qué aquí se menciona a María solamente como "la madre de Jesús"?. | ||||
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3.- Los cuatro "hermanos de Jesús" | ||||
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He aquí la cita fundamental, que subrayan los hermanos separados: | ||||
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¿No es este Jesús el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? y sus hermanas ¿no viven aquí entre nosotros? (Mc. 6,3). | ||||
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Así que los cuatro hermanos de Jesús son: Santiago, José, Judas y Simón. Pues bien, la misma Biblia aclara quiénes son sus padres. Antes que nada, notamos que se trata de padres diferentes. | ||||
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Santiago y José. | ||||
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Unas mujeres miraban desde lejos... entre ellas, María Magdalena, María, la madre de Santiago el Menor y de José y la madre de los Zebedeos (Mt. 27,56). | ||||
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En Mt. 10,1-4, se aclara que los hijos de Zebedeo son Santiago el Mayor y Juan; mientras Santiago el Menor y José son hijos de Alfeo (=Cleofás) y por lo tanto su madre María no es la madre de Jesús, sino otra María. | ||||
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Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, la hermana de su madre María mujer de Cleofás, y María Magdalena (Jn 19,25). | ||||
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Aquí se habla de una María, que es prima de la madre de Jesús (hermana = prima), esposa de Cleofás (=Alfeo) y madre de Santiago el Menor y José. | ||||
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Judas y Simón. | ||||
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En todas las listas son mencionados con los nombres de sus padres y hasta con sus apodos. En ninguna parte dice que su padre fuera José, el esposo de María, la madre de Jesús (Mt. 10, 1-4, Mc. 3, 13-19, Lc. 6, 13-16). Se habla siempre de "Judas Tadeo, hermano de Santiago" y de Simón el Cananeo, apodado el Zelote". | ||||
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Es importante notar como los apóstoles Santiago el Menor y Judas Tadeo, parientes entre ellos, se consideran " servidores de Jesús", (Sto. 1,1 y Jud 1.1). Si hubieran sido hermanos carnales de Jesús seguramente habrían hecho alguna referencia al respecto. | ||||
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Además, si se hubiera tratado de hermanos carnales, ¿ por qué, antes de morir, Jesús entregó su madre a Juan, que era un extraño? ( Jn 19, 25-27 ). | ||||
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4.- Los que hacen La voluntad del Padre | ||||
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La siguiente cita bíblica ha sido muy utilizada por muchos grupos de hermanos separados para desprestigiar a María: | ||||
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Estaban todavía hablando con el pueblo, cuando su Madre y sus hermanos, que estaban afuera, quisieron hablar con él. Alguien dijo a Jesús: " Mira, tu Madre y tus hermanos, están afuera y preguntan por ti." pero él respondió: ¿Quién es mi Madre y quienes son mis hermanos? E indicando con la mano a sus discípulos,dijo: Estos son mi Madre y mis hermanos. Porque todo el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi Madre. (Mt 12, 46-50) | ||||
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Lo que Jesús quiere subrayar aquí es que la escucha y el cumplimiento de su palabra están por encima de cualquier tipo de parentesco. No quiere reprender a María por no escuchar y cumplir la voluntad del Padre. ¿Acaso esos hermanos, que interpretan así este pasaje bíblico, se olvidaron de la respuesta que dio María al Angel Gabriel ( Lc 1, 38) o del elogio que hizo Santa Isabel acerca de su fe? (Lc 1,45). Aquí se nota claramente la mala fe de esos hermanos, que se dedican a manipular la Biblia con el fin de desprestigiar hasta la Madre de Jesús. | ||||
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Conclusión | ||||
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María fue siempre Virgen. Este ha sido siempre el sentir de la Iglesia desde un principio. Así la Iglesia interpretó Is 7,14, " La Virgen que concibe " un hijo, que es Jesús. | ||||
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Solamente el año 380 d.c., un tal Elvidio empezó a decir que los " hermanos de Jesús" eran hermanos " carnales" de Jesús enfrentándose al rechazo general de todos los cristianos. Ahora surgen sectas y hacen lo mismo. Una señal más para darnos cuenta de que andan muy mal. | ||||
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APÓSTOLES DE LA PALABRA. | ||||
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EL ESPÍRITU SANTO, INSPIRADOR DE LA CORREDENCIÓN EN MARÍA | ||||
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Pbro. Antonio Larocca SMC | ||||
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Introducción y presentación del tema: | ||||
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Hablar hoy en día de María, bajo la advocación de Corredentora, es un reto, debido al proceso actual de investigación teológica que busca de ubicar la devoción mariana en un justo lugar, donde ni se quite ni se añada a la verdadera expresión de la fe y al mismo tiempo se logre una auténtica espiritualidad en el diálogo ecuménico (1). | ||||
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María, nuestra madre, la madre de Jesús el Hijo de Dios, es siempre la misma, la toda santa, la primera redimida, la madre del Redentor, la Virgen pura e inmaculada, la madre de la Iglesia, la mujer de fe, la que nos precede llena de esperanza en el camino de Salvación, llena desde su Asunción a los cielos. Todos los cristianos nos llevamos por dentro la honda impresión de su ternura en Belén, de su testimonio en Nazaret, de su drama al pie de la Cruz, de su presencia en Pentecostés, pero cuando empezamos a hablar a un nivel teológico más profundo, descubrimos a María como un Evangelio vivo para quien quiere acercarse un poco más a Jesús, como nos lo recuerda Pablo VI en la Marialis Cultus (MC 56). | ||||
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Recordaremos la respuesta de María en la Anunciación Lc 1,28 "Hágase en mí según tu palabra" y la oración de Jesús en el huerto Mc 14,36: "...pero que lo que yo quiero, sino lo quieras tú" y sentiremos la misma actitud de disponibilidad, de oración, tanto en el Hijo como en la madre, lo que puede sugerir una misma relación de diálogo en el Espíritu, Heb 5,7: "El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente..", (2) De aquí se abre esa gracia de unión que María vivió con Jesús por acción del Paráclito, gracia que pone en evidencia "La profundización de la acción del Espíritu Santo en la historia de la salvación.....la relación arcana entre el Espíritu de Dios y la Virgen de Nazaret y su acción sobre la Iglesia" (MC 27) | ||||
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Con este sentimiento de nuestra razón (como nos habla Rómulo Gallegos) que nos produce mucho asombro y nos hace sentir el deseo de glorificar al Señor por tantas maravillas y misericordia (el Magnificat) realizadas en el ser humano, nos ponemos en manos del Espíritu Santo para poder compartir la temática. | ||||
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1-¿Quien es María Corredentora? | ||||
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La advocación que se refiere a la participación y la compasión de María en el misterio redentor como asociada a la Redención, colaboradora, cooperadora, se resume, en un cierto sentido, en el término corredentora, en latín cum-redemptrix, término que es compuesto por la partícula cum que significa con (ver compadre, comadre en español) y que indica un sentido de acompañamiento en la relación pero que no expresa literalmente el sentido de compartir la condición física de estado (como pudiera ser la palabra co-presidente), y, que por estar ayudando en algo, explica más bien un sentido de instrumento (por ejemplo: agarro con la mano) que un valor de condición de igual a igual. "Así para el origen de la vida terrena de Jesús, el Espíritu ha tenido necesidad del seno y de la colaboración libre de una Virgen; de otra manera , Jesús no hubiera podido ser hermano de los hombres y su Salvador" (3). | ||||
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Además el término es acompañado por el sustantivo "redentor" que significa el que redime, el que quita la deuda, el que solventa una situación de legalidad entre un obrero y el encargado de trabajos, entre una situación de esclavitud y liberación de una deuda o de la misma situación de esclavo. Esta palabra compuesta "corredentora" busca entonces de comunicarnos no sólo la relación de María con respecto a Jesús, sino más bien la unión espiritual entre Ella y el Espíritu Santo y la Iglesia: "Esta cooperación de María con la acción del Espíritu, sin embargo, no se ha limitado solamente a dar cuerpo a la humanidad de Jesús, sino que continúa todavía constituyendo el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia" (4). | ||||
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Esto nos hace entender que para hablar de la Corredentora hay que hablar esencialmente del papel del Espíritu Santo en la Corredención como el inspirador de la acción participativa (protagónica) de lo divino en lo humano y de lo humano en lo divino (Comunicatio idiomatorum), de esa comunión de lo cual todos somos testigos en la Eucaristía en la consagración de las ofrendas y en la consagración comunitaria entre celebrante, dones y asamblea de los fieles "En la Epíclesis, la Iglesia pide al Padre que envíe su Espíritu Santo sobre el pan y el vino, para que se conviertan, por su poder, en el cuerpo y en la sangre de Jesucristo, y que quienes tomamos parte en la Eucaristía sean un solo cuerpo y un solo espíritu ",(5) y la maternidad espiritual de María adquirida al pie de la cruz, "ha sido comprendida y vivida particularmente por el pueblo cristiano en el sagrado banquete, en el cual Cristo, cuyo verdadero cuerpo nació de María Virgen, se hace presente", 44c RM. | ||||
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Si no se enfocara desde el Espíritu Santo el tema de la Corredención en María y la Iglesia se correría el riesgo de limitar la verdadera acción del Paráclito y tomarlo en cuenta sólo en María, de forma aislada, creando así la necesidad de justificar una condición particular de la acción de la gracia de Dios que necesecitaría méritos y funciones especiales de Ella, sin tomar en cuenta, que dentro del Cuerpo Místico de Cristo, el valor de María es el valor de la Iglesia y el valor de la Iglesia es el valor de María (6). | ||||
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2-La Esposa, Viuda de Israel del Antiguo Testamento | ||||
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El término Redentor adquiere un significado especial respecto a la Historia de la Salvación donde se habla de la esclavitud de la muerte y del pecado relacionada a la esclavitud de Egipto, de Babilonia y del Imperio Romano. Es una palabra que ayuda a entender la continuidad de las promesas hechas después del pecado original donde se involucra en un solo "acto original" de Dios todo el camino de misericordia divina que se va dando a lo largo de la Historia de Israel, el pueblo de Dios, y que expresa la relación entre Dios y el hombre, entre el creador y la creatura. "La acción redentora equivale a un plasmar, a un crear o un llamar a la existencia: Pero esto dice el Señor, tu creador, Jacob; aquel que te formó, Israel: No temas,pues yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; mío eres IS 43,1. La redención conduce al Matrimonio con el esposo divino: Tu esposo es tu creador, cuyo nombre es Señor todopoderoso; tu redentor, el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra. Is 54,5. Una relación íntima, amorosa, esponsal une a Yhwh con su pueblo redimido. Pues Yhwh salva a la viuda Israel casándose con ella.".(7). | ||||
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"..mas la prueba que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros.", Rm. 5,8.Y así como estuvo presente Dios en esa donación de su amor a pesar de sí mismo, y de su mismo castigo por desobediencia, así también Dios se hace presente en Cristo Jesús para salvarnos del pecado cometido. | ||||
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Para esto fue necesario que el hombre participara de las promesas no sólo como aquel que iba a ser rescatado del pecado (Adán y Eva), sino también como la propia imagen original, que Dios tenía proyectada desde el comienzo (Jesucristo y María) para la expresión completa de su misterio de amor: Rm 5, 12-15. Sólo el Hijo conoce al Padre y lo da a conocer y sólo por la madre viene el hombre al mundo y es reconocido entre los suyos. "Un gran silencio hoy reina en la tierra, un gran silencio porque el Rey duerme...ha ido a despertar a los que dormían desde hacía siglos...Va para liberar de sus dolores a Adán, nuestro primer padre, encadenado y a Eva (nuestra primera madre), cautiva con él."(Antigua homilía para el Sábado Santo, n. 635 del Catecismo). | ||||
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Y quién es el que permite reconocer al Padre y al Hijo y su actuación en la Madre (María)? Qué simple hubiera sido para los teólogos, que buscan de explicar la fe, si la cuestión de Dios se hubiese limitado a la demostración del Padre y el Hijo, poniendo a María, la llena de gracia, en representación del Espíritu Santo. La solución de muchos estudiosos en el pasado fue ésta, pero no era ni suficiente ni completa. | ||||
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Todos creemos que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo y entonces ¿de qué forma nosotros podemos comprender cómo el Espíritu actúa en la Encarnación, si en el misterio de la Redención aparecen directamente involucrados el Padre, el Hijo y María y no se explica la presencia operante del Consolador en esta economía? Es un acto de fe radical lo que se necesita, desde el cual la razón empieza a obrar y el mismo Espíritu nos guía a la verdad completa. En realidad es una continuación del si razonado de María en la Anunciación: "¿Cómo va a ser posible esto, si no conozco varón?". El Santo Padre Juan Pablo II nos dice en la Encíclica Dominum et Vivificantem que "La concepción y el nacimiento son la obra más grande realizada por el Espíritu Santo en la historia de la creación y de la salvación: la suprema gracia, la gracia de la unión fuente de todas las demás gracias, como explica Santo Tomás."(8). | ||||
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Es entonces la unión lo que caracteriza el misterio que envuelve a María en su encuentro personal con Dios, unión que se extiende a toda la Iglesia a partir de nuestra Señora y que además pone juntos cielo y tierra, Antiguo y Nuevo Testamento, la fe de Abraham, de María y de la Iglesia. Es en esta fe donde comprendemos poco a poco cómo el Espíritu actúa en María y en cada quien. Desde el momento de la Inmaculada Concepción, en la Encarnación hasta Pentecostés, el Espíritu Santo guía la vida de María fomentando su santificación y su participación en la Redención: "Nos gloriamos hasta en la tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia, la paciencia virtud probada, la virtud probada esperanza, y la esperanza no falla porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado." Rm.5, 3-5. | ||||
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Es por este fuerte amor receloso a María, que muchos protestantes y evangélicos, preocupados de demostrar que solo Jesús salva, afirman de que nosotros los católicos no tomamos suficientemente en cuenta la realidad del Paráclito y reservamos a la Virgen María elementos que en realidad se refieren específicamente a la tercera persona de la Trinidad. Ellos se olvidan de que "La maternidad de María en la economía de la gracia perdura sin cesar... hasta la consumación perpetua de todos los elegidos" (LG 62) porque "El Espíritu irradia su fuerza santificadora por medio de las personas espiritualizadas y ninguno más que María puede contribuir a transformar a los hombres en Cristo." (9). Pero todos sabemos que María fue y es aquella que se relacionó totalmente con el Espíritu de Dios y se espiritualizó por completo a lo largo de toda su vida y por lo tanto ahora, desde esa gloria que Ella vive en la Comunión de los Santos, expresa y comunica la plenitud de la santidad que ayuda a santificar la Iglesia, hecho, que ninguna persona humana ha realizado en su vida después de Cristo, hecho que se da por la condición objetiva de ser Ella la Madre de Dios: "La Virgen, por fin, fue completamente compenetrada y transformada por el Espíritu y por él vivificada, es redimida también de la corrupción corporal y asunta al cielo... por la presencia del Espíritu ya en su vida tuvo un cuerpo espiritualizado, es decir, transformado por el Espíritu."(10). | ||||
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Es desde este ángulo que estamos tratando el tema de la Corredención de María, desde la inspiración del Espíritu Santo de la corredención, hecho que ocurre no sólo en María como pionera, sino en toda la Iglesia de Cristo, y quién sabe sino también en cada humano cristiano y no cristiano que sufre y aprende a trascender por el Espíritu el significado profundo contradictorio de su dolor, y de su muerte y de su vida. "La perspectiva pneumatológica en la mariología está radicada en las Escrituras y no sólo en la tradición cristiana; esto permite explicar correctamente la doctrina de la cooperación de María por la acción del Espíritu Santo... la misma unicidad de la mediación de Cristo está asegurada si se considera que en el Espíritu María participa de ella igual como la Iglesia (por la comunión de los santos)." (11) | ||||
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3- ¿Cómo actuó el Espíritu Santo en, con, por María en el Nuevo Testamento? | ||||
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Es necesario recordar los Evangelios y los otros libros del Nuevo Testamento que de manera progresiva nos van poniendo en contacto con la figura de María (12). Primero que todo recordaremos el Evangelio de Marcos que en su brevedad nos presenta a María sólo en determinadas circunstancias, como en la visita a una sinagoga de Galilea en Mc 3, 31-35, aunque no se menciona directamente el nombre de María sino el de madre "tu madre y tus hermanos", mientras que en la sinagoga de Nazaret se le llama "¿no es este el hijo de María...?"Mc 6,3. | ||||
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La sencillez de Marcos no se puede atribuir con seguridad a una presunta intención del autor de limitar el devocionismo mariano ya presente en la primera Iglesia como lo atestigua la liturgia y la arqueología en sus descubrimientos, sino más bien por ese principio evolutivo en la exposición del misterio divino que el Espíritu Santo inspira y que pedagógicamente nos acompaña en el crecimiento de la fe y del conocimiento del misterio divino. El contraste que Jesús genera en su predicación va más allá de un simple predicador o rabino o conocedor de la ley y de la palabra, ni es cuestión de pertenencia a la tribu levítica o de derecho en los oficios del Templo y de la sinagogas, sino que la predicación de Jesús expresa otro estilo de palabra; la palabra encarnada. | ||||
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De allí la cuestión sobre "quiénes son mi madre y mis hermanos de verdad sino aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen". Es el surgir de la Iglesia lo que en efecto pone de relieve el Evangelio de Marcos estableciendo así de forma unívoca la relación de María con la Iglesia dentro de la maternidad de la palabra: María participa como madre y con los discípulos hijos en la verdadera y única salvación y representan el verdadero papel de la Iglesia madre y maestra; pero es evidente que aunque no se mencione directamente, la presencia del Espíritu que revela la complacencia del Padre en el Jordán y que lleva a Jesús a vivir la prueba del desierto, todo implica ante la supuesta negativa de un papel preponderante de María una reafirmación a partir de la acción del Espíritu de lo que se le pueda atribuir a Ella: "Este saludable influjo está mantenido por el Espíritu Santo, quien, igual que cubrió con su sombra a la Virgen María, comenzando en ella la maternidad divina, mantiene así continuamente su solicitud hacia los hermanos de su Hijo." (RM,38b). | ||||
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El Evangelio de Mateo a su vez al no tratar el punto de la Iglesia como en Marcos en su contraposición con la Sinagoga y el Templo sino más bien como una continuidad histórica, expresa la nueva realidad creada por el Espíritu que es la Iglesia de Cristo partiendo de la novedad del embarazo de Jesús en una mujer virgen desposada pero sin relaciones sexuales, dentro del marco de una revelación (en sueño) que recibe José el representante legal según las genealogías mencionadas al comienzo del Evangelio de Mateo para así confirmar la legalidad del nacimiento de Cristo. En este evangelio el papel del Espíritu con María es de continuador de las promesas, reafirmadas en Isaías 7,14 y Joel 3,1-5: "...Yo derramaré mi Espíritu en toda carne..... porque en el monte Sión y en Jerusalén habrá supervivencia". | ||||
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Aquí estamos presentes ante una mención directa de la relación entre el Espíritu Santo y María en el acontecimiento de la Encarnación, hecho que presupone una mayor conciencia en el tiempo dentro de la comunidad cristiana relacionada a Mateo con respecto a la relación entre María, el Espíritu Santo y la participación en el misterio de salvación. La referencia nuevamente a la madre y los hermanos en Mt 12,47 ya se abre más hacia el cumplimiento de la voluntad del Padre, lo que implica una mayor conciencia de la misión universal de la Iglesia y de ende el papel del mismo Espíritu que había fecundado a María en su maternidad espiritual para acompañar a los hijos de Dios en la realización plena y en la participación del plan de Dios, "la voluntad del Padre", en Cristo, por el Espíritu. | ||||
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La experiencia del Pentecostés se siente más fuerte y reafirma la conciencia de la primitiva comunidad cristiana a abrirse a nuevos horizontes de evangelización por fuera de Jerusalén. Se puede suponer que en esa época, cuando se redactó el Evangelio de Mateo ya había acontecido la muerte y la Asunción a los cielos de Nuestra Señora. Es probable: de ser así, se pudiera explicar la posible evolución entre los dos primeros evangelios (sin tomar en cuenta otras hipótesis de un posible evangelio Q perdido del cual derivarían los sinópticos y también de la existencia de evangelios apócrifos, no reconocidos por la Iglesia), lo que agregaría un elemento de meditación muy interesante en relación a la reflexión de la primera Iglesia acerca del papel del Espíritu Santo en la vida de María y de la Iglesia. | ||||
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Ahora los Evangelios de Lucas y de Juan presentan una clave mariológica en común que hace presuponer que el que escribió el Evangelio de Juan conocía el Evangelio de Lucas por la narración de la Anunciación y del Libros de los hechos donde se narra el Pentecostés de una forma no sólo mistagógica sino también cronológica, en el tiempo con acciones sucesivas y que explican una narración continuada a través de diferentes hechos relacionados entre sí y que de una cierta manera se pueden comprender en una lectura comparada entre los escritos atribuidos a San Lucas y e los escritos joánicos. | ||||
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"A este respecto, el mencionado P. René Laurentin llama a la Anunciación de María el proto-pentecostés, pues ella recibe un pentecostés adelantado y prepara el camino para que nos llegue la bendición del Espíritu Santo para colaborar en el mejor fruto de este mundo: el fruto trascendental que es Dios hecho hombre." (13). | ||||
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De hecho no se puede comprender el significado espiritual de las bodas de Caná sin tener conocimiento de la Anunciación y de Pentecostés sin cometer el error de interpretar la presencia de María como sólo de una invitada especial y no como aquella que provoca la acción del Espíritu por ser la Hija del Padre escogida de antemano como la madre de Jesús y de la Iglesia (RM,11b). La frase "hagan lo que Él os diga" toma significado y fuerza a la luz de una presencia viva de María dentro de la comunidad de los discípulos, lo que puede dejar ver una real experiencia física de la madre del Señor en la fiesta de Pentecostés, de manera tal que se celebrara en la Iglesia no sólo la memoria del acontecimiento sino sobre todo el carácter mariano que lo acompaña (DV, 14b) por quedarse por medio de la Iglesia-Madre en el mundo (Santo Domingo, 143). | ||||
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En realidad el Espíritu no deja de expresarse en aquella donde se manifestó el Verbo Divino sino que la fue continuamente adaptando, a su acción espiritualizante a lo largo de toda su vida. Y esta labor del Paráclito no se para frente a la muerte sino que vence en Ella el efecto de la muerte corporal y con el Hijo la devuelve al Padre en su asunción a los cielos. | ||||
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Y cuál mayor consolación para el Hijo fue tener a su madre junto a Él en la gloria, sobre todo porque en María se cumplían las promesas abiertas por Cristo mismo a toda la humanidad salvada! | ||||
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4-El Espíritu Santo y la Corredención | ||||
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Ahora ¿por qué tanta afinidad, tanta cercanía de María con el Espíritu Santo, hasta permitir decir a algunos padres de la Iglesia que María es la esposa del Espíritu Santo? | ||||
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Por la razón misma por la cual María fue tomada y escogida por Dios por la acción de su fe. El creer no es sólo un acto consciente de la persona que en base de algo decide y afirma su decisión en el aspecto moral sino que también expresa su adhesión a la realidad de los misterios divinos en los cuales se cree y que se manifiestan en el actuar de todos los días. Esa capacidad, ese don de decisión, esa fortaleza de esmero, de vigor en la debilidad y de fuerza en lo frágil, lo que nosotros llamamos el dolor, el sufrimiento, la compasión a lo ajeno, es propio del manifestarse del Espíritu en cada uno de nosotros. "Dios como Padre siente compasión por el hombre y comparte su dolor", (DV 39b) | ||||
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Qué mayor dolor el de ver a su propia madre sin pecado concebida padecer espiritualmente al máximo al pie de la cruz las consecuencias del pecado humano, mientras que Él, el Cristo, el único y verdadero Dios hecho hombre, se dejaba matar por ese amor-deseo irresistible de perdón-reconciliación, por ese amor que si no se manifestaba en misericordia hubiera muerto por sí mismo, si nosotros no lo hubiéramos matado en la cruz. | ||||
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Qué experiencia tan honda e íntima experimentó Cristo en la Cruz como hijo de María y como Hijo del Padre: sollozaba "..Padre .. Padre por qué me abandonas..." y en deseo tan hondo mezclaba las lagrimas de su madre a las suyas "Padre.. Padre por qué lo abandonas..". Si el amor del Hijo fue el más grande la compasión de la Madre fue la mayor (San Bernardo de los Sermones del oficio de lectura de Nuestra Señora de los dolores, Liturgia de las Horas ). | ||||
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Pero en todo esto ¿dónde estaba la presencia del Espíritu Santo? Mientras el drama de la cruz ataba a María, al Padre y al Hijo, dónde se cernía el Espíritu? Él, el Consolador, el Inspirador, el Abogado, el Animador, el Dador de Vida, el Esperanzador de nuestros sufrimientos y de nuestros dolores, el Discernimiento del bien y del mal, el Aliento Divino en la derrota, la Humildad en el éxito, Él dónde estaba? | ||||
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¿Podía la tercera persona del misterio trinitario haber desaparecido dejando el campo al vacío de la muerte por el pecado del hombre, podía haberse apartado de la unidad divina mientras el rebelde llevaba a cabo su obra en destruir al Hijo del hombre por manos de las mismas creaturas de Dios? | ||||
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Un silencio divino recubrió la tierra desde el Gólgota, un silencio que escapó de las manos al ángel endiosado rebelde y a sus seguidores. El silencio de la muerte del Hijo de Dios fue la ocasión propicia: El Espíritu estaba libre y volaba entre el cielo y la tierra y entraba en el corazón del Padre al llevarle el Espíritu de su Hijo muerto en la tierra, y volaba desde el corazón del Hijo al corazón de la Madre en consolarlo recíprocamente: "Se hizo un silencio en el cielo, mientras combatía el arcángel Miguel con la Serpiente, y se oyó una voz que decía: Victoria, honor y poder al Dios omnipotente!" (14). | ||||
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Ya el precio había sido recogido por el Espíritu, ya su acción de acompañante en el drama de la Cruz se había cumplido, ya todos los dolores estaban unidos en la misma sangre redentora, ya la obra de la corredención del Espíritu, motivando, suscitando, comunicando, relacionando la redención, se había manifestado. Nadie la había podido impedir, porque el Espíritu Santo estaba libre por encima de lo creado; ni el mismo mal había podido apresar la acción corredentora del Espíritu en el impulsar la redención, porque no lo había reconocido en el Edén como el Dador de Vida, como el Espíritu de la Verdad, y el Consolador, el Abogado de la humanidad pecadora. Él, estaba libre de manifestar la vida y de dar vida en abundancia, libre, sin que nadie lo pudiera retener: "El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que nace del Espíritu." Juan 3, 8. | ||||
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5-María Corredentora: | ||||
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El pecado original no se pudo perdonar por la desobediencia al Padre, por la negación del Hijo y por el rechazo al mismo Espíritu, pero fue disuelto por la nueva imagen de Dios. El Padre creador, el Hijo Rendentor y el Espíritu Corredentor-Recreador de lo nuevo, se habían manifestado al mundo para siempre y la Iglesia había nacido. | ||||
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Dentro del acontecimiento de Pascua queda María, la pobre, la viuda, la madre virgen, la inmaculada desde el principio, la fiel: ¿Qué ocurrió con Ella? ¿Cuál fue su destino después de Pentecostés? ¿Para qué un culto hacia Ella desde un comienzo? | ||||
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Los primeros cristianos, los discípulos, los apóstoles, las santas mujeres ya habían sentido el peligro en el naciente cristianismo de un culto excesivo a la Madre del Señor que pudiera desvirtuar el anuncio de la Buena Nueva a pesar de ese sentido de cariño que envuelve la fe de las comunidades que la conocieron de cerca. Y después de su muerte sigue un silencio respetuoso y profundo hacia la Señora que inclusive envuelve la tradición certera sobre la tumba de María (una tradición habla de Efeso y otra de Jerusalén), hecho que se pudiera haber interpretado como testimonio de la Asunción, pero que poco a poco fue abriendo paso a una devoción genuina de agradecimiento y de filiación espiritual promovida por el mismo Espíritu. | ||||
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La comunidad cristiana llega a reconocerse por ella en el consuelo del Espíritu, en la ternura del Padre, en la misericordia del Hijo. Descubre así en María el Rostro de la Iglesia, la nueva creatura, la nueva Eva, la Esposa junto al Esposo, la madre espiritual de los creyentes, la persona toda santa que intercede por nosotros por acción del Espíritu y vive con el Espíritu la purificación de nuestras conciencias y que une su dolor al nuestro en el mismo amor vivificante del Espíritu. | ||||
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Pudiéramos decir que la Iglesia comprende con la cooperación de María la actuación del Espíritu en cada creyente. Al mismo tiempo con María la Iglesia descubre que es el Espíritu el que da la vida y lo anuncia y coopera con Él en dar la vida (DV, 58a). Y la Iglesia responde al Espíritu con la misma comunicación que el Paráclito le ha trasmitido: con la vida que da la vida, con la corredención que coopera a la redención: "El hombre y el mundo redimido se acercan, bajo la acción del Espíritu Santo, a su destino definitivo en Dios", DV, 64d. Sobretodo la corredención inspirada en María por el Espíritu encuentra en Ella la persona que, por su condición de madre de Dios, se abre totalmente, con docilidad a la plena cooperación (RM, 18c) y por su fe unida a Cristo en su despojamiento en la cruz, participa como primera en la revelación y autodonación de Dios (RM,36b). Pudiéramos decir al fin que María es la plena realización humana de la Corredención del Espíritu Santo. | ||||
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6-Conclusion | ||||
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Por eso la Iglesia se va reconociendo a sí misma a medida que se reconoce en María porque en Ella ve lo que Dios va haciendo en la renovación de todas las cosas hasta que se cumpla la plenitud para que Cristo vuelva. Reconocer la corredención en María es reconocer sobre todo la manera como el Espíritu Santo ha estado presente a lo largo de la Historia de la Salvación y ha obrado en la Iglesia lo que ha ido haciendo en María. | ||||
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En lugar de pensar que María presentada como Corredentora puede afectar y parcializar el valor de un sólo redentor que es Cristo, pudiéramos entender que al reconocer en sí la Corredención, estamos reconociendo la labor del Espíritu Santo que inspira, motiva, asocia, suscita cooperación y colaboración en toda persona, en la Iglesia , en la Historia de los pueblos, para así dilatar, predisponer, purificar, asumir todo dentro del proceso salvador de la Redención. Recordaremos que en la Iglesia lo que no es asumido no es redimido. | ||||
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Y esta acción es la que el Espíritu promueve a tiempo y a destiempo para abarcar cada vez más. Y sólo el corazón de una madre, la Madre del Señor, lo podía entender por su don de madre, virgen y esposa, y sólo el corazón de María lo podía contener para ofrecerlo al mundo como don del Espíritu sin pedir nada a cambio: María Corredentora, madre de la Corredención. Nuestros pueblos Latino Americanos se identifican con la pasión de la Madre por su Hijo porque saben que María se identifica con el sufrimiento de ellos como hijos espirituales. Ella, la Madrecita, es expresión de acogida, misericordia, socorro, porque María a través de su sí filial y materno, esperando contra toda esperanza, creyó. Creer es abandonarse en la verdad misma de la Palabra de Dios viviente (RM,14). | ||||
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7-Citas bibliográficas: | ||||
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(1) "En el campo de la espiritualidad mariana, así como deseamos destacar la figura de la Virgen María como mujer de esperanza y modelo de discípulo, es necesario fomentar una devoción mariana madura y teológica... ". (De la Colección Tercer Milenio, del Celam, cap. 1.4., pag. 36) | ||||
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(2) "Maria e lo Spirito", de Alfonso Langella, Biblioteca Teológica Napolitana, pag. 205, M. Dáuria Editore, 1993, Napoli. | ||||
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(3) "El Espíritu del Señor", Comité para el Jubileo del Año 2000,pag. 99,B.A.C., Madrid, 1997. | ||||
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(4) Ibdm. | ||||
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(5) n. 1353 del Catecismo de la Iglesia Católica. | ||||
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(6) "Determinadas expresiones de autores espirituales católicos son criticables porque atribuían a María lo que es obra inalienable de Dios y del Espíritu Santo. Pero la función de María se sitúa en el Espíritu Santo, que la hizo Madre del Verbo Encarnado, que es el principio de toda santidad y de la comunión de los santos... María la primera agraciada, está asociada a la acción soberana del Espíritu.", del libro "El Espíritu Santo" de Yves M.-J. Congar, pag. 193, Biblioteca Herder, Barcelona, 1991. | ||||
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(7) Del Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, Ediciones Paulinas, voz: Redención, pag. 1601, Milán, 1988. | ||||
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(8) "Señor y dador de vida", C.E.V., pag. 37, Comisión de Catequesis, Caracas, 1997. | ||||
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(9) "El Espíritu del Señor", B.A.C., pag. 101. | ||||
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(10) Ibdm.pag. 96. | ||||
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(11) "María e lo Spirito Santo" de Alfonso Langella pag. 220. | ||||
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(12) "Señor y dador de vida ", C.E.V., pag.38. | ||||
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(13) Pan diario de la Palabra, Misal mensual de septiembre 1998, Edita San Pablo de Venezuela, pag.3. | ||||
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(14) Del Responsorio del oficio de lectura de la Fiesta de los Santos Arcángeles, 29 de sept., Liturgia de las Horas, pag. 1403, tomo IV, México, 1994. | ||||
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8-Bibliografía: | ||||
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- Espíritu carisma liberación de Heribert Muhlen, Koinonía,
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MARÍA Y EL ESPÍRITU SANTO
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|     En este año de 1998 donde el Papa nos invita a tomar una nueva conciencia del Paráclito, me han oportunamente pedido de tratar: María y el Espíritu Santo: una perspectiva particular pero clarificante.     A todo señor todo honor: el Espíritu Santo, tercera y última persona de la Santísima trinidad, que procede del Padre en y por el Hijo, es el vínculo que realiza la unidad misma de la Trinidad: el Amor. No hay unidad más profunda en el cielo y en la tierra que la del Amor.     María, madre del señor, es de todas las creaturas la más cercana de Dios y así la más cercana a los hombres. En la Anunciación ella fue el vínculo entre Dios y los hombres a imagen y bajo la influencia del Espíritu Santo.     Un grave reproche     La relación entre María y el Espíritu Santo es discutida desde hace medio siglo.     Desde 1951, el pastor L. Marchand reprochaba a la mariología católica de haber sustituido la Virgen al Espíritu Santo. Según San Juan, la maternidad del Espíritu no empieza plenamente más que después de la ida de Jesús (16,7). Así mismo, la maternidad de María en el Calvario. Jesús habla de la intimidad que el Espíritu mantiene con él (Jn16,13-14). Semejante intimidad es afirmada entre María y Jesús. “No los dejaré huérfanos”, dice Jesús anunciando el Espíritu Santo. Y la piedad católica entiende que Cristo ha pedido a María adoptarnos. El Espíritu Santo es consolador (Jn 14,16, 16-20;15,26) María es consoladora (....) Nos preguntamos, ante tan exactas correspondencias, si María no ha sido sustituida al Espíritu Santo (....) Así de enorme que esto pueda parecer, la piedad mariana es una inmensa, insuperable pero impotente reacción contra sí mismo del principio romano que ha limitado la acción del Espíritu Santo. (L. Marchand, El contenido evangélico de la devoción mariana en Vía y Vida, 49, 1951, p.515 y 521).     Este reproche se extendió a la salida del Concilio.     María no toma el lugar del Espíritu santo cuando A.C. Placi escribe (Das Geheinmis. P. 58..) “Ella forma Jesús en nosotros” escribe W. Borowsky, alemán luterano, Verdrängt Maria Christus? Schwiningen a N, 1965, p.98.     Otros han criticado inclusive el Concilio al respecto:     “En el capítulo octavo sobre la Virgen de la Constitución De Ecclesia”, un observador ortodoxo encuentra un parecido (excesivo) entre el trabajo del Espíritu santo como Paráclito consolador y María como Mediadora en un sentido específico”, escribía Nikos Nissiotis, The Main Ecclesiological problem of the second Vatican Council, en Revista de Estudios Ecuménicos 2, 1965 p.31-62: Nissiotis era entonces número tres en el Consejo Ecuménico Europeo. En el capítulo conciliar (...) la misión de abogado, de consolador (Paraklitos) el ejercicio de una intercesión universal, de una ayuda constante es también confiada a María, mientras que el Nuevo Testamento la reserva a Cristo y al Espíritu Santo (V. Subilia, Vaudois, La Eclesiología del Vaticano II en Revista reformada 17, 1966, p.25).     La buena fundamentación de estas objeciones había sido reconocida por el futuro cardenal Y. Congar, desde 1952: No hay que menospreciar la acusación que se nos hace de una especie de traducción en términos marianos de la obra y de la experiencia interior del Espíritu, que llegan hasta reemplazar al Paráclito con María. He conocido personalmente casos donde este reproche era justo.     El reproche también fue aceptado por el cardenal L.J. Suenens.     Heribert Mühlen, autor de la obra de mayor relevancia de nuestro siglo sobre el Espíritu Santo, hace notar igualmente: ¿Porqué entonces el Concilio no resaltó explícitamente y enégicamente la diferencia insperable que existe entre el Advocatus y la Advocata? La función intercesora de María no puede en efecto ser concebida más que en dependencia del Espíritu Santo (Una mystica persona Eine Pers in vielen Personen, 1964, 11, 91, Edición francesa, París, Cerf, 1969, t 2, p. 147).     ¿Hay que retirar entonces a María los títulos tradicionales del Espíritu santo, Abogado, consoladora, fuente de gracia y el de co-redentor, que pertenece sobre todo al Espíritu Santo? Las peticiones para la definición de María co-redentora, mediadora, abogada, actualizan estos problemas.     Para responder a estas cuestiones críticas hay sucesivamente que:        1. Definir la relación de María con el Paráclito.        2. Precisar la evolución de esta relación a lo largo de su vida.        3. Concluiremos con el problema ecuménico, su solución y sus consecuencias.     1- Cómo definir la relación de María y el Espíritu Santo     Teólogos y místicos habiendo percibido la profunda relación de María con el Espíritu Santo han rivalizado para encontrar términos a la altura del tema, no sin riesgo de exceso o desviación. Dos fórmulas exigen ser examinadas:        - Esposa del Espíritu Santo, según San Luis María Grignion de Monfort seguido por Kolbe.        - Unión hipostática con el Espíritu Santo, según San Maximiliano Kolbe seguido por Leonardo Boff, teólogo brasileño, por otro lado de tendencia crítica y progresista.        Esposa del Espíritu Santo        Este tema fue evocado la primera vez por el poeta Prudencio (348-410): Innuba Virgo nubit Spiritu. Virgen no desposada desposa al Espíritu Santo. Liber apotheosis (vers nº 571 CCL 126, 97, citado por Pablo Vi en Marialis cultus, nº 26, en AAS 66, 1974, p. 137).     Después de esto el título relativamente raro hasta nuestro siglo, se encuentra por la primera vez en Idelfonso, sermón sobre la Asunción, PL 96, 226 b.     El Espíritu Santo invitaba a María diciendo: Ven del Líbano esposa mía (Sponsa mea), seguido por el autor del Sermón Cogitis me (sucesivamente atribuido a San Jerónimo luego a Ambrosio Aupert, pero de autor desconocido entre el 800 y 1000).     En Oriente, Cosmas Vestitor, guardián del vestuario de León VI el Sabio(886-912): Joaquín el hombre del deseo del Espíritu habitado por un deseo de niño engendró la esposa del Espíritu santo (Tên tou Hagiou pneumatos nymphên, PG 10, 1006).     La historia del título ha sido estudiada por P.O. Van Asseldonk, María Santissima e lo Spirito, en De cultu Mariano saeculi XV-XIV, en Acta Congresus mariologis, Rome, vol 4, 1980, p. 414-490).     El título ha sido empleado por tres de los ocho últimos papas: León XIII, Pío XII y Juan Pablo II (después de Maximiliano Kolbe).     El título de esposa es dado con frecuencia a María de parte de Hipólito marraci, polyanthea Mariana, Edición póstuma 1685, reeditado en Bourassé Summa Aurea, tours 1866, t 10, reveló 350 usos de este título ambiguo, pero a menudo con variantes restrictivas: “Sponsa innupta”: esposa no desposada (de Prudencio al Akatisto). Cerca de la mitad de los textos evitan decir quién es el esposo, y los que lo precisan son por orden de frecuencia:        Dios 81 veces        Cristo 61        el Padre 18        el Espíritu Santo 9        la Trinidad 4        José 2 veces solamente     La rareza de atribuirlo al Espíritu Santo manifiesta una reserva en la tradición.     ¿Cómo decimos que Cristo ha nacido del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo no lo engendró, repetimos desde San Agustín (PL 40, 251-252).     Los Evangelios de la infancia (que he analizado en otra ocasión) excluyen implícitamente que el Espíritu santo sea el padre de Cristo y que María sea su esposa. Para expresar su rol en la concepción virginal, los dos evangelistas han escogido un término femenino en hebreo (lenguaoriginal de Mateo y de la fuente de Lucas) en la cual he establecido la existencia en Trazas de alusión etimológica en Luc 1-2, en Biblicce, 19).     Aun más, no solamente Mateo evita decir que el Espíritu Santo engendró a Jesús, pero su rol es significado por la misma fórmula que el de las cinco mujeres de la genealogía, por la partícula ek Judá engendró farés y Zara        de Thamar (...)        Booz de Rahab        Jobed de Ruth        Salomón de la ( mujer) de Urías (...)        María, de la cual nació Jesús (Mt 1,3-16).     !No es para indicar una relación homosexual! Pero para calificar el modo de acción trascendente del Espíritu Santo según el estilo gramatical de su nombre, descartando la imagen de las teogamias paganas, relaciones sexuales entre dioses y mujeres o diosas.     Está claro que no es el progenitor o fecundador de Cristo, según toda la tradición, su rol respecto de María no es el de un igual a igual. En ella como en nosotros, despierta cada uno desde el interior, a lo mejor de sí mismo: María, a la máxima realización de sus capacidades femeninas y maternales, para transformarse Madre de Dios y de los hombres. Es el Principio trascendente de una concepción formalmente virginal sin aporte externo, a imagen de la generación del Padre. Es importante si no queremos desconocer los roles trascendentes del Padre y del Espíritu, así como el rol temporal de María.     Comprendemos que el título gracioso de esposa haya sido dado a María para significar, de manera eminente, una relación de amor profundo, único, pero es de todas maneras inadecuado.     Unión Hipostática        Maximiliano Kolbe, que también llama a María “esposa del Espíritu Santo”, se atrevió a dar otra fórmula más audaz, para expresar lo inexpresable: “unión hipostática de María y el Espíritu Santo”.     Leonardo Boff retomó paradójicamente esta tesis a su manera en El rostro materno de Dios (O rosto materno de Deus. Ensayo Interdisciplinar sobre o femenino, Petropolis 1979; luego Ave María: o feminino e o Spiritu Sancto, ib, 1980). No solamente atribuye a María una especie de unión hipostática, pero sería el signo precursor de la unión hipostática otorgada a todas las mujeres en la escatología, para equilibrar el machismo que reserva la unión hipostática al sexo masculino en Jesucristo.        -”Somos maximalistas”, dice él en el primer libro (pg 33). Su tesis ha sido considerada debido al respeto que se tenía a su persona, pero no fue aceptada por ningún mariólogo. Podríamos preguntarnos si él había entendido bien lo que es la noción teológica de unión hipostática: Encarnación de una persona divina en una persona humana. En cambio María es una persona humana en relación interpersonal con las tres Personas.     San Maximiliano Kolbe sentía bien lo que había de exceso y aun inaceptable en su fórmula, es por esto que la precedía de restricciones: “de alguna manera”, etc..., reconocía que es impropia.     2- Cómo definir esta relación        Alfonso Langella, María e lo Spiritos Santo, Nápoles, 1993, 158 páginas, trata de definir las diversas posiciones en términos abstractos: relación eclesial, iconológica, personalista, voy a tratar de definirla en términos más concretos.        1. Templo        Si el apóstol Pablo dice que todos los cristianos son “templo de Dios” (1 Co 3,17; 2 Co 6,16) y más precisamente del Espíritu (1 Co 6,19), María lo es mejor que cualquiera y antes que nadie, no solamente la Kecharitômenê está habitada por el Espíritu Santo con la gracia desde su origen inmaculado (preservada del pecado), ella fue durante nueve meses el templo de Cristo que era Él mismo el templo por excelencia del Espíritu Santo. Ella vivió más que nadie la inhabitación del Espíritu Santo, que vino sobre ella (Lc 1,35) para que ella fuese, antes que Juan Bautista y Elizabeth (Lc 1,15 y 41) “llena del Espíritu Santo”. 2. Transparencia Es sin resistencia y sin mancha de pecado que María aceptó al Espíritu Santo, ella lo refleja mejor que cualquiera: ella es transparencia del Espíritu. 3. Imagen o ícono Ella es entonces la imagen y el ícono más perfecto sobre la base de sus afinidades con el Espíritu Santo: nombre femenino en hebreo, como hemos dicho. Ella es su imagen: como mujer, como madre, como don y amor perfecto bajo su infuencia sin comparación hacia las creaturas. Ella es la más pura imagen creada de su Persona y de sus funciones, incluida la co-redención, la maternidad, la función de abogada, veremos más adelante.        4. Asociada María asociada a Cristo (Socia Christi, insistía Pío XII) es también la asociada del Espíritu Santo, incluyendo toda su acción al servicio de la Redención. 5. Instrumento San Efrén hablaba de María como “la lira del espíritu Santo”. Todo artista sueña tener elinstrumento musical más sensible y afinado, donde ningún defecto traicione su inspiración. Es en este sentido no mecánico ni material, pero cualitativo, que María fue el instrumento, si se puede decir, de las inspiraciones y mociones del Paráclito. 3. Evolución de esta relación a lo largo de la vida de María La relación de María con el Espíritu Santo comenzó con su origen inmaculado, es por el Espíritu Santo que ella fue preservada del pecado y recibió su plenitud de gracia. Los momentos importantes donde aparece explícitamente su relación con el Espíritu Santo son la Anunciación y Pentecostés, donde Lucas expresa la relación en los mismos términos.        - En la Anunciación: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti” (Lc 1,35, cf. Mt 1,18 y 20).        - En Pentecostés: “El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes” (Hech 1,8).     La Anunciación fue el comienzo de la nueva creación anunciada por los profetas y en el anuncio del Pentecostés: un protopentecostés ya seguido por todos los pentecostés del Evangelio de la infancia según Lucas (1,16, 41, 67 etc.).     En la Visitación, María delante de Elizabet pronuncia una profecía, el Magníficat donde encontramos la misma predicción: “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1,26).     Así los padres de la Iglesia han a menudo atribuido a María el título de profeta. Y es el espíritu Santo que habla por los profetas según la Biblia y el Credo(A. Grillemier, Der Titel Marial prophein, in Geist und leben 30, 1957, p. 715; R. Lurentin, Les charismes de Marie en Ephemerides Mariologis, 1978, p. 399-421).     Podemos percibir su carisma de acogida en las primeras manifestaciones del Cristo a los pastores (Lc 2,14-22), a Simeón (2,25-35) y Ana (2,26-39).     A. Serra contributti dell Antica Letteratura Giudaica a Gv 2, 1-12, Roma, Herder, p. 29-138) manifestaba las referencias implícitas al Espíritu Santo en el Evangelio de Caná. El relato está basado sobre el modelo de la Alianza fundadora del pueblo de Dios, conluida con Moisés en Exodo 19 y 24, celebrada en la fiesta judía de Pentecostés. Entre otros contactos, la palabra de María:        “Hagan todo lo que les dirá” (Jn 2,5) hace eco a la ratificación de la Alianza por el pueblo de Dios:        “Todo lo que Yahvé ha dicho, lo hatremos (Ex 19,28; 24,3 y 7).     Caná se inscribe además en la trama pneumatológica del cuarto Evangelio como una etapa hacia la Cruz por una especie de inclusión, en preludio a los versículos pneumatológicos del cuarto Evangelio. En Caná Jesús remanda a María a su hora (Jn 2,4), es decir, la hora de la Cruz y la reencuentra en esa hora (Jn 19,27). Estos textos se inscriben en la serie evidentemente pneumatológica: Jn 1,33; 2,1-12; 3,5,6,8; 4,10 y 7,37-39, 14,15-17,25-26; 15,26; 16,7-14; Jn 19,30, donde Jesús “entrega el espíritu”, y 20,22: “Reciban el Espíritu Santo”.     Todos estos versículos evocan la influencia discreta, íntima del Espíritu Santo que se desvanece para hacer claro el Cristo y despertar cada uno a lo mejor de sí mismo.     Es en la Anunciación que su discresión se devela. María percibe hasta qué punto está en ella como ella está en él. Se devela cómo la ha colmado y le ha dado la fuerza de soportar la prueba insostenible del Calvario. 4. Gracias y carismas de María. En María, como en nosotros, el Espíritu Santo se manifiesta por la gracia y los carismas. A estos dos niveles María manifiesta la plenitud del don del Espíritu.        Gracia Ella recibe de él la gracia suprema expresada a través de la palabra Kecharitomene: el amor y la perfecta benevolencia de Dios, su inhabitación, la impronta que resulta de esto y la vida divina en su plenitud.        Carismas Si María es la primera en gracia, con y en Cristo, ella tiene también la primicia en los carismas. Ella es de hecho su culmen.     Hemos indicado, en el curso de su vida, su carisma particular como profeta en el Magnificat, y luego para revelar a Jesús: en Navidad, en la Presentación, y en Caná.     Nos queda por comprender el carisma fundamental de María. ¿Cuál es? Mi ponencia en el Congreso Eucarístico de Dublín en 1974, sobre el tema María la carismática, me llevó a la sorprendente y original conclusión que su carisma principal es su calidad de Madre del Señor. Este es el primer carisma, el fundamental y el prototipo (princes analogans) de todos los carismas posteriores. Esta no es una tesis para complacer o circunstancial. La preparé sobre estrictas bases bíblicas, en vista de un diálogo con David Duplessis y los Pentecostales presentes en el Congreso. Ellos recibieron bien esta teología de los carismas, y por esta visión carismática, lo que llamamos en forma abstracta la maternidad divina.     En efecto, qué es un carisma: si sintetizamos las nociones dadas por San Pablo, es un don libre del Espíritu Santo para la construcción del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia y las comunidades que la forman. La maternidad divina verifica plenamente todos estos rasgos:        - Es verdaderamente un don del Espíritu Santo, según Lucas (1,35).        - Es un don gratuito, según el sentido propio de la palabra: gracia, fuertemente significada en el Evangelio de la Anunciación. María es el objeto por excelencia de la gracia de Dios: Kecharitomene (1,28). Ella halló gracia (eures Karin) (1,30).        - Esta gracia tiene ciertamente por objetoformal y específico la edificación del cuerpo de Cristo en todo el sentido de la palabra.        - porque ella concibe entonces el cuerpo físico de Cristo (1,31,35) que ella va a formar sola y sin cooperación de ninguna creatura (sin “varón”, sin padre humano)(1,31).        - al mismo tiempo e inseparablemente, ella provee la base al Cuerpo místico por su consentimiento (Lc 1,38), su adhesión al Cristo que ella concibe por haber consentido y que la hace el primer miembro de este Cuerpo. Ella es el miembro fundador y constituye por lo tanto la semilla de la Iglesia.     El Espíritu Santo agregó muy pronto a este Cuerpo místico a Juan Bautista y sus padres (Lc 1,17,41,67) los pastores, primeros beneficiarios según Lucas además de Simeón y Ana (Lc 2,22-38).     El Fiat de la Anunciación funda a la vez el Cristo y la Iglesia, compromete irreversible e incondicionalmente la edificación del Cuerpo de Cristo en todo el sentido de la palabra. La maternidad divina es de hecho el primer carisma del Nuevo Testamento, no sólo cronológicamente, pero nocional y ontológicamente. Podemos considerar este carisma fundador como el princeps analogans, es decir, el prototipo primario y plenario al cual se refieren todos los carismas, el principio mismo de la analogía entre ellos según la definición del Apóstol mismo, porque todos tienen por función específica la edificación de la Iglesia Cuerpo de Cristo. Esta conclusión proviene de una teología bíblica. CONCLUSIÓN: Constitución o correlación-participación. María en todo relativa al Espíritu Santo Estamos ahora en la posibilidad de responder a la pregunta propuesta al comienzo de esta conferencia: ¿Ha sustituido el movimiento mariano el espíritu Santo por la Virgen como lo reprocha el pastor Marchand y lo asumen los cardenales Congar y Suenens? 1. La crítica es justificada en una amplia medida, pero ella no alcanza numerosos teólogos y aún mariólogos. A título de ilustración, San Luis María Grignion de Monfort (a quien se ha dado injustamente una reputación de mariolatría) y san Maximiliano Kolbe han puesto al Espíritu Santo en todo el primer plano, aún si han tenido dificultad en formular su relación con María. La Legión de María, basada en Monfort, estaba totalmente referida al Espíritu Santo y consideraba María en el Espíritu. 2. ¿Cuál es la conclusión? No se trata de eliminar a María (ni siquiera “rebajarla”) para develar al Espíritu Santo, más bien se trata de reasumir la plenitud trascendente del Espíritu Santo y la indisoluble subordinación, correlación y participación de María en el Espíritu, más allá de cualquier confusión.     Para esto es necesario restituir el rol humano de María en relación al rol divino y trascendente del Paráclito.     En otros términos se trata de reponer a plena luz el invisible Espíritu Santo demasiado desconocido por los mariólogos, sin borrar la participación humana, dinámica y privilegiada que ha suscitado en María. Profundizando las afinidades entre el Espíritu Santo y María, signo, transparencia, ícono e instrumento por excelencia del Paráclito, profundizaremos el conocimiento del uno y del otro. Vemos así a María a plena luz, en su luz propia que es la del Espíritu. Vemos también en alguna forma el Paráclito en transparencia.     Tales son el espíritu y lineamiento de San Luis María Grignion de Monfort: “María es toda relativa a Cristo”, decía él; hay que comprender mejor que ella es también “toda relativa al Espíritu”. En breve, se trata de desarrollar una auténtica teología de la relación, particularmente indicada en el momento en que tomamos consciencia que la teología es relatividad generalizada: de la relación trinitaria intra-divina a las relaciones creadas que son la creación, la Encarnación, la gracia, María, la Iglesia. Ellas se definen por una relación trascendente, creativa y concerniente solamente a Dios. Más concreta y precisamente: 1. La maternidad divina de María es el primer don y el primer carisma del Espíritu Santo, sin que esta participación de María invite a considerar el Espíritu Santo como Madre de Dios. Es a la paternidad eterna de la primera persona de la Trinidad y sobre su modelo que María es Madre de Dios.        2. Por consiguiente, había un real abuso de hablar tanto de María co-redentora con un total olvido de que el Espíritu Santo es el primer co-redentor a nivel divino, mientras que María se sitúa a nivel humano, en participación con el Espíritu Santo. La proclamación de María madre de la Iglesia, título raro, ambiguo, que Pablo VI no pudo definir sino con numerosas precisiones y restricciones, no debe hacernos olvidar dos cosas:           a- Según la Escritura y los padres, la Iglesia nació simbólicamente del costado traspasado de Cristo (Jn 19,35 explicitado por 1 Jn 5,6-8 para los padres de la Iglesia).           b- La Iglesia nació efectivamente de la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés; jugando el Paráclito respecto de la Iglesia un rol maternal más fundamental.     María es aquí de nuevo, signo e ícono humano de su rol invisible. 3. Debemos recordar que el título Madre de la Iglesia fue otorgado al Espíritu santo desde Beda el Venerable mucho antes de ser aplicado a María. Uno de los dos testimonios más antiguos de Mater Ecclesiae: el Cisterciense inglés, autor de las Dictinctionis Monasticae, a comienzos del siglo XIII nombra a María Madre de la Iglesia en referencia al Espíritu Santo:        La Madre universal de la Iglesia es la gracia del Espíritu Santo, Madre por excelencia (Antonomatisce) es nombrada María, Madre del Señor: ella también parece ser Madre de la Iglesia, pues siendo seguro Madre de la Cabeza, es conveniente comprender que ella es Madre del cuerpo. La Iglesia es por lo tanto Madre de María y María Madre de la Iglesia (Edition Pitra, Spicilegium, Solesmes, 3,p.130-131). Este texto subraya la maternidad recíproca entre María y la Iglesia. 4. El cardenal Billot escribía que María fue Constituida por Jesucristo (...) FUENTE Y PRINCIPIO para nosotros de toda vida sobrenatural (Prefacio a R.M. de la Broise, Marie, mère de grâce, Paris, 1921, p.IX).     Pero es el Espíritu Santo quien es divinamente, según las mismas Escrituras, fuente y principio de todas las gracias (Jn 4,14; 7,37) como de todo nacimiento (Jn 3,3-8) y de toda vida (1 Jn 5,6-8 y 11-12). María no es Dios, y Dios solamente es fuente de la vida divina. María participa en la obra de la gracia por su intercesión y su total comunión con las tres divinas personas y más particularmente con el Espíritu según su misión maternal. 5. Si podemos, después de San Ireneo (siglo II) dar a María el título de ABOGADA, es también en la participación con el Espíritu Santo, porque es a él solamente que Cristo da el título de Paráclito (latín: ad-vocatus: Jn 14,16,26; 15,26 16,7, el asegurador).     Este título se entiendo no en el sentido de hoy donde el abogado es una persona de mediación, entre los jueces y el público, pero en el sentido gratuito de otro tiempo: el paráclito era un hombre honorable que el acusado movilizaba como testigo y garante de moral, para hacer valer su inocencia o circunstancias atenuantes. Se presentaba con el acusado que defendía más por su crédito que por su elocuencia, de manera gratuita, generosa y no lucrativa. Es en este sentido que el término conviene al Paráclito y a María.     Sería difícil una posible definición dogmática de María como co-redentora y abogada atribuyéndole a ella estos términos en forma exclusiva, porque la mayoría de los cristianos ignoran que primero son títulos del Espíritu Santo.     Hemos considerado demasiado exclusivamente a María en función de Cristo de la cual ella es madre. Hay provecho y luz en considerarla también en referencia al Espíritu Santo y al Padre a los cuales ella es totalmente relativa. Allí donde está María, el Espíritu Santo acude, decía San Luis María Grignion de Monfort. Lo recíproco es verdad: allí donde está el Espíritu Santo, María viene a hacer su morada. R. Laurentin.
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