Jornadas Marianas 1997: María, modelo de fe


PONENCIAS DE LAS JORNADAS MARIANAS 1997

VOLVER A PÁGINA PRINCIPAL JORNADAS MARIANAS



Las Jornadas Marianas1997:  María Modelo de Fe.

Qué son las Jornadas Marianas

Es un evento que se está realizando en la Arquidiócesis de Barquisimeto enmarcado en los tres años de preparación para el jubileo del año 2.000, decretado por el Papa Juan Pablo II. 

En estas Jornadas se pretende ayudar a las personas a comprender mejor lo que significa la Iglesia, su identidad de cristianos, a través de la comprensión de la persona y el rol de María dentro de la Iglesia, tomando en cuenta los Documentos del Concilio Vaticano II, los Documentos del CELAM como Medellín, Puebla, Santo Domingo, las enseñanzas del Magisterio, el Catecismo de la Iglesia Católica y las investigaciones teológicas y pastorales que se vayan realizando en este campo. 

Cada año está dedicado a una Persona de la Santísima Trinidad, el año 97 es dedicado al Hijo, Jesucristo, y las Jornadas Marianas, que se realizaron del 5 al 7 de Septiembre de1997, se denominaron: "María Modelo de Fe".

Los temas relacionados a estas Jornadas giran alrededor de la Devoción Mariana, su relación con la Nueva Evangelización, con el Ecumenismo; las Experiencias de Evangelización de diversos movimientos marianos como la Legión de María, los Esclavos de María, etc. 

También se ofrecen aspectos históricos, teológicos y doctrinales de diversas Advocaciones Marianas presentes en santuarios de Venezuela, especialmente del Estado Lara. 

María nos ayuda a creer en Jesucristo; ella es la primera y más perfecta cristiana, por eso es modelo de fe para la Iglesia de todos los tiempos. Desde el principio, los cristianos han reconocido en ella una especial santidad y adhesión a su Hijo Jesús, por lo cual la encontramos presente en la Biblia, que nos dice en Lc 1,48: "desde ahora me felicitarán todas las generaciones", lo que se ha traducido a lo largo de la historia en una devoción mariana hacia múltiples figuras de la Virgen, que demuestra el cariño y la confianza del pueblo cristiano hacia la madre de Jesús, que es su propia Madre. 

La religiosidad popular, a veces poco instruida, puede quedar atrapada en formas imperfectas de religiosidad, pero hay que saber detectar en ella una profunda espiritualidad y amor a la madre de Jesús, que está ligado sin solución de continuidad al amor a Dios. 

Aceptando esta religiosidad y trabajando en ella, se puede realizar una importante labor de Nueva Evangelización, donde no se pierda la identidad de la Creación, dada por el Padre, pero se asuma plenamente la identidad de la Redención, dada por el Hijo, en la identidad del ser Iglesiaviva, dada por el Espíritu Santo

CONTENIDO TEOLÓGICO  

Vamos a ofrecer en esta página las diversas Ponencias que se realizaron en estas Jornadas Marianas 1997 a manera de enriquecer a las personas que así lo deseen. 

Los expositores son en general profesores de los Seminarios e Institutos de Formación Religiosa, así como algunos Directores de Santuarios Marianos. También contamos con expositores venidos de zonas rurales para contar sus experiencias en la Evangelización con María y en sus frutos respecto a la organización societaria. 

 


PONENCIAS MARIOLÓGICAS 

Pbro. Nelson Torrealba Pinto Pbro. Pablo González Pbro Juan Bautista Briceño Mons Omar Ramos Cordero Pbro Javier Alson SMC Pbro Johann Roten SM Esclavos de Jesús y María
 
 




MARÍA MODELO DE FE - MATERNIDAD DIVINA Y PERSPECTIVA ECUMÉNICA

PBRO NELSON TORREALBA PINTO



INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO PRIMERO:

DIMENSIÓN ANTROPOLÓGICA DE LA VIRGEN EN SU COOPERACIÓN A LA OBRA DE LA SALVACIÓN.

CAPÍTULO SEGUNDO:
MARÍA Y LA IGLESIA LATINOAMERICANA EN SU DIMENSIÓN ANTROPOLÓGICA Y SOCIAL.

CAPÍTULO TERCERO:
MARÍA ESPLENDOR DE LA IGLESIA Y EL PROCESO DEL HOMBRE OPRIMIDO.

CAPÍTULO CUARTO:
LA MATERNIDAD DIVINA. PERSPECTIVA ECUMÉNICA.

CONCLUSIÓN.

PREGUNTAS PARA TRABAJO EN GRUPO.



 

INTRODUCCIÓN 

Esta reflexión quiere ser un granito de arena en ese anhelo de asimilar el mensaje de Cristo, hecho vida, testimonio, silencio, caminar, sufrir y alegría en el corazón de la Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia.

El tema de la ponencia es ambicioso, motivado por la emoción que nos trae la celebración de estas Jornadas Marianas, es una sencilla aportación, sobre una temática en cierto modo inexplorada y llena de riqueza para proseguir su investigación.

Se trata de descubrir todo el valor de la inculturación, de la encarnación de la "buena nueva" y María nos ayuda a descubrir este tesoro. Hemos de descubrir que nos dice el Evangelio en nuestra realidad latinoamericana, al hombre y mujer latinoamericanos. "María puede ser tomada como espejo de las esperanzas de los hombres de nuestro tiempo" (Marialis Cultus Nº 37).

Descubrir toda la significación humana de la experiencia de María, he ahí nuestra tarea. Por este camino no encontramos una "mujer pasivamente remisiva o de religiosidad alienante, antes bien fue mujer que no dudó en proclamar que Dios es vindicador de los humildes y de los oprimidos y derriba de sus tronos a los poderosos del mundo" (Cf. Lc. 1, 51-53); reconocerá en María, que "sobresale entre los humildes y pobres del Señor" una mujer fuerte que conoció la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio (Cf. Mt. 2, 13-23): situaciones todas estas que no pueden escapar a la atención de quien quiere secundar con espíritu evangélico las energías liberadoras del hombre y de la sociedad; y no se presentará a María como una madre celosamente replegada sobre su propio Hijo divino, sino como mujer que con su acción favoreció la fe de la comunidad apostólica en Cristo (Cf. Jn. 2, 1-12) y cuya función maternal se dilató, asumiendo sobre el calvario dimensiones universales. Son ejemplos. Sin embargo aparece claro en ellos como la figura de la Virgen no defrauda esperanza alguna profunda de los hombres de nuestro tiempo y les ofrece el modelo perfecto del discípulo del Señor, artífice de la ciudad terrena y temporal, pero peregrino diligente hacia la celeste y eterna; promotor de la justicia que libera al oprimido y de la caridad que socorre al necesitado, pero sobre todo testigo activo del amor que edifica a Cristo en los corazones." (Marialis Cultus Nº 37).

Es esta dimensión antropológica, es decir la apertura de la Virgen a la voluntad de Dios y su valiente cooperación a la obra de la salvación de los hermanos. No sólo contemplamos a María en pobreza de medios, sino también en ese ponerse en las manos de Dios, Con un corazón limpio y lleno de fe. Se lanza en el claroscuro de la fe y proclama en el Magnificat la humillación y la liberación.

Veremos como se nos está invitando a realizar una reflexión profunda, llena de amor a la Iglesia, de fidelidad al Magisterio para elaborar nuestra Mariología desde nuestra realidad concreta, social y cultural. Y así nos dice el Documento de la III CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO:

"… en nuestros pueblos, el Evangelio ha sido anunciado presentando a la Virgen María como su realización más alta. Desde los orígenes - en su aparición y advocación de Guadalupe -; María constituyó el gran signo, de rostro maternal y misericordioso, de la cercanía del Padre y de Cristo con quienes ella nos invita a entrar en comunión. María fue también la voz que impulsó a la unión entre los hombres y los pueblos. Como el de Guadalupe, los otros santuarios Marianos del continente son signos del encuentro de la fe de la Iglesia con la historia latinoamericana." (DP. 282).

Pablo VI afirmó que la devoción a María es "un elemento cualificador" e "intrínseco" de la "genuina piedad de la Iglesia" y del "culto cristiano". Ésto es una experiencia vital e histórica de América Latina. Esa experiencia vital e histórica de América, esa experiencia, lo señala Juan Pablo II, pertenece a la íntima "identidad de estos pueblos" (Juan Pablo II, Zapopán 2). (DP. 283).

El pueblo sabe que encuentra a María en la Iglesia Católica. La piedad Mariana ha sido, a menudo, el vínculo resistente que ha mantenido fieles a la Iglesia sectores que carecían de atención pastoral adecuada. (DP. 284).

El pueblo creyente reconoce en la Iglesia la familia que tiene por madre a la Madre de Dios. En la Iglesia confirma su instinto evangélico según el cual María es el modelo perfecto del cristiano, la imagen ideal de la Iglesia. (DP. 285).

Espero que esta humilde reflexión pueda servir de alguna forma para purificar nuestra fe y así poder captar y ver la imagen de la Virgen en la belleza de la claridad evangélica, libre de toda deformación y confusión.

SIGLAS USADAS

(D.P.) DOCUMENTO DE PUEBLA

(L.G.) LUMEN GENTIUM

(V.II) VATICANO II

(D.C.S.D.) DOCUMENTO DE CONSULTA SANTO DOMINGO

(E.N.) EVANGELII NUNTIANDI
&NBSP

CAPÍTULO PRIMERO: DIMENSIÓN ANTROPOLÓGICA DE LA VIRGEN EN SU COOPERACIÓN A LA OBRA DE LA SALVACIÓN.  



1. Condicionamientos culturales y presencia de la Virgen María. 

La dimensión antropológica resalta en la obra del Concilio "Para conocer a Dios hay que conocer al hombre" (Pablo VI, Homilía de clausura del Concilio Vaticano, 7-12-1965). La doctrina conciliar nos presenta a María en la obra de la salvación (L.G. 63-65). Pero no vemos que el nexo entre mariología y antropología aparezcan en primer plano "por lo que no se percibe inmediatamente el significado de María para el hombre de hoy y la relatividad de su figura presentada por las diferentes épocas culturales… Es urgente repensar la mariología a partir del hombre y en función del hombre."

La Encíclica Marialis Cultus de Pablo VI desea que lleguemos a examinar críticamente los "esquemas representativos de las distintas épocas culturales" y "las peculiares concepciones antropológicas subyacentes a ellos."

La encíclica nos exhorta a recurrir a las mismas Ciencias Humanas para purificar la devoción a la Virgen y encuadrar la piedad en las condiciones de vida de la sociedad contemporánea, considerando la realidad antropológica y los mismos condicionamientos culturales en los que está inmersa la mujer: el ambiente doméstico, evolución de las costumbres, participación en la sociedad, igualdad y corresponsabilidad con el hombre en la dirección de la vida familiar, bien el campo político, social, cultural (investigación científica, éxito intelectual).

Y nos alegra que siguiendo las enseñanzas de la Sagrada Escritura y penetrando en su contenido, vemos que la Santísima Virgen "llena de gracia" es la mujer valiente, la mujer que da su "Sí" a la "Obra de los siglos" como se ha llamado justamente la "Encarnación del Verbo", su virginidad es una donación, una opción valiente para consagrarse totalmente al amor de Dios. La Virgen no es una mujer alienada, antes bien con viva voz, con valor proclama que Dios es vindicador de los humildes. Una mujer que sufre el exilio.

La humilde muchacha ha de salir de su vida escondida, para hacerse Mujer-Pueblo, colocando todos sus carismas, lo que la "Gracia de Dios" le ha colmado, al servicio de la muchedumbre: "La Pobreza de María, que es humildad, vida escondida, existencia ordinaria, pertenencia a la más común humanidad, en una desconocida aldeahuela, es toda ella llamada de la gracia, y glorificación de la magnificencia del Señor. Dios escoge las débiles realidades de este mundo para hacer resplandecer su poder."

La Virgen como persona humana, hace resplandecer todo lo que la Gracia pudo hacer en una criatura, la exaltación de una criatura humana "El significado antropológico de María consiste en su capacidad de representar al hombre y su destino según el plan de Dios. Cristo es el hombre nuevo, el modelo trascendente de toda perfección humana pero sólo en María, persona humana y meramente humana podemos descubrir "todo lo que la gracia podía hacer de una criatura, de la humanidad, sin extraerla del orden creado."

María se empeña en la obra de la salvación "dio su propio consentimiento a una obra que habría de empeñar las energías todas de su frágil naturaleza: He aquí la esclava del Señor hágase en mí según tu palabra. Desde aquel momento se consagró Ella toda entera al servicio no tan sólo del Padre Celestial y del Verbo encarnado, hecho Hijo suyo, sino también al (servicio) de todo el género humano, habiendo comprendido bien que Jesús, además de salvar a su pueblo, habrá de ser Rey de un Reino mesiánico universal e imperecedero.

En la cooperación de María vemos la grandeza de Dios que responsabiliza a la criatura más excelsa, Ella nos representa y repara la irresponsabilidad de Eva. Y palpamos su caminar en la dificultad del claroscuro, en el camino del dolor, del desprecio, por ello hemos de experimentar que así como Ella pasó victoriosa por las dificultades de la vida, así nosotros tenemos que superar tantas pruebas y dificultades: "Cuando celebramos a María, podemos decir que celebramos una manera cristiana de comprender nuestra propia existencia… celebramos y proclamamos la idea cristiana del hombre."

 

2. María es una respuesta al misterio del hombre. 

María es una respuesta al misterio del hombre. Vivimos en este siglo que ha sido llamado "el siglo del hombre". Hemos de captar la resonancia de la importancia de los antropológico. La historia avanza o fracasa con el hombre, la libertad o la esclavitud depende de la cerrazón o apertura del corazón de la humanidad.

María proclama la grandeza de Dios y tiene en cuenta la humanidad, en el canto del Magnificat. La relación entre la Gloria de Dios y la Gloria del hombre es una tarea dinámica en la travesía de la vida de fe. Ya San Ireneo nos va a decir que "La Gloria de Dios es el hombre". María descubre en la proclamación de la "Grandeza de Dios" la importancia de lo humano:

La gloria de Dios se da a conocer en la historia como gloria del hombre. En la persona de Jesús ambas se suman. De esta forma se identifican el destino de una y otra. No es posible pensar la Gloria de Dios separada de su Hijo encarnado y éste ya es encarnado para siempre arrastrando, como cuerpo suyo expresivo y constitutivo, a la humanidad entera llamada a se Iglesia. Allí donde es vulnerada, negada y humillada la Gloria de Dios. Y a la inversa, dado en ese destino revelado por Cristo, ya no es renunciable, allí donde se niega, excluye o degrada la Gloria de Dios, se está negando la suprema posibilidad del hombre y se le está empobreciendo hasta el límite, ya que habiendo conocido al infinito y teniendo necesidad de él se le condena a vivir exclusivamente de su finitud y a carecer de aquello que es su máxima grandeza posible.

Toda esta dimensión de elevación en la condición humana es atacada desproporcionadamente, en un mundo donde se radicalizan posiciones, perdiendo la visión global, el equilibrio para ponderar una recta interpretación del valor de la persona humana y también por el desconocimiento profundo del mensaje en la Palabra de Dios. Así nos encontramos con las críticas feministas a la mariología católica en estos términos:

1. "María se les propone a las mujeres como modelo de silencio, de pasividad, de escondimiento.

2. Como Virgen Madre constituye un ideal irrealizable, y por tanto desesperanzador; en efecto como Virgen es un modelo peligroso, inherente, que induce a la frustración de una "política machista".

3. Como Madre, María sostiene, la ideología que absorbe en esa función, detrimento de su existencia como persona. Se trata de una figura maternal aplastante en una época de contestación de la madre. Por eso las corrientes feministas no manifiestan mucho entusiasmo por la exaltación de María en el catolicismo.

4. Su figura resulta ambigua: se trataría de un medio para rebajar a todas las mujeres a través de la elevación de una sola, elevada a excepción real.

5. Se trata de un intento de divinizar lo femenino, pero abortado; es una lástima que los prejuicios masculinos hayan malogrado ese impulso.

Así pues, las críticas y las valoraciones feministas tienen sus excesos y su espíritu de sistema. Al endurecerse frente a los sistemas machistas no son menos sistemáticas."

Sin duda ninguna que estas críticas son expresión de ignorancia acerca de una visión antropológica de lo femenino en el Evangelio: la Virgen María exalta dignamente la humanidad y en aquel mundo judío muestra todo el camino de luz que traza el plan de Dios, para manifestar su Amor al hombre. Se ha de ir más allá de las categorías puramente humanas y racionalistas; más adelante profundizaré en este aspecto.
 

CAPÍTULO SEGUNDO: LA DIMENSIÓN ANTROPOLÓGICA Y SOCIAL DEL MENSAJE DE LA VIRGEN MARÍA, MADRE DE DIOS EN RELACIÓN CON LA IGLESIA LATINOAMERICANA.  





1. Reflexión antropológica y social mariológica en el Documento de Puebla. 

El Documento de Puebla (DP) presenta a María inserta en humus cultural religioso de América Latina y encontramos allí un consistente, profundo y ameno discurso teológico, en conexión con grandes documentos: Capítulo VIII de la L.G., Exhort. Apost. "Marialis Cultus" y de la Evangelii Nuntiandi y Doctrina Mariana del Papa Juan Pablo II.

Puebla ha sido voz clara y nítida motivante para impulsar la reevangelización del mundo religioso-popular latinoamericano a la luz de una enseñanza mariológica bíblica y eclesial, purificando todo lo que pueda haber de superstición, sincretismo, fatalismo, todo ello enraizado en la ignorancia. Así en Puebla encontramos doctrina bíblico-dogmática sobre la Virgen, en el contexto de la Iglesia servidora del mundo y en concreto del mundo latinoamericano, con sus particulares características y encontramos en un segundo nivel la constatación de la imagen popular que el pueblo tiene de la Virgen (piedad popular). Estos dos aspectos van relacionados en la enseñanza del Documento y en esta relación fundante encontramos dibujado y resplandeciente el mensaje antropológico y social de la Virgen para América Latina y el mundo. Y así María es presentada como: MARÍA, MADRE Y MODELO DE LA IGLESIA. MARÍA MODELO PARA LATINOAMÉRICA.



1.1. María, Madre y Modelo de la Iglesia. 

(DP 283) María "pertenece a la íntima identidad propia de estos pueblos."

(DP 282) "En nuestros pueblos, el Evangelio ha sido anunciado a la Virgen María como su realización más alta. Desde los orígenes en su aparición y advocación de Guadalupe; María constituyó el gran signo, de rostro maternal y misericordioso, de la cercanía del Padre y de Cristo con quienes ella nos invita a entrar en comunión. María fue también la voz que impulsó a la unión entre los hombres y los pueblos. Como el de Guadalupe, los otros santuarios marianos del continente son signos del encuentro de la fe de la Iglesia con la historia latinoamericana."

(DP 284) "El pueblo sabe que encuentra a María en la Iglesia Católica". La piedad mariana ha sido, a menudo, el vínculo resistente que ha mantenido fieles a la Iglesia sectores que carecían de atención pastoral.

(DP 444) "La religión del pueblo latinoamericano, en su forma cultural más característica, es expresión de la fe católica. Es un catolicismo popular."

(DP 445) "Con deficiencias y a pesar del pecado siempre presente, la fe de la Iglesia ha sellado el alma de América Latina marcando su identidad histórica esencial y constituyéndose en la matriz cultural del continente, de la cual nacieron los nuevos pueblos."

(DP 446) "El evangelio encarnado en nuestros pueblos los congrega en una originalidad histórica cultural que llamamos América Latina. Esa identidad se simboliza muy luminosamente en el rostro mestizo de María de Guadalupe que se yergue al inicio de la Evangelización."

(DP 286) "La Iglesia" instruida por el Espíritu Santo venera "a María" como madre amantísima, con afecto de piedad filial (LG. 13).

(DP 286) "Se nos ha revelado la admirable fecundidad de María. Ella se hace Madre de Dios, del Cristo histórico, en el fiat de la anunciación, cuando el Espíritu Santo la cubre con su sombra. Es Madre de la Iglesia porque es Madre de Cristo."

(DP 289) "María no sólo vela por la Iglesia. Ella tiene un corazón tan amplio como el mundo e implora ante el Señor por todos los pueblos. Ésto lo registra la fe popular que encomienda a María, como Reina maternal, el destino de nuestras naciones."

(DP 290) "Mientras peregrinamos, María será la Madre educadora de la fe (LG. 63). Cuida de que el Evangelio nos penetre, conforme nuestra vida diaria y produzca frutos de santidad. Ella tiene que ser cada vez más la pedagoga del Evangelio en América Latina."

(DP 291) "María es verdaderamente Madre de la Iglesia. Marca al Pueblo de Dios. Pablo VI hace suya una concisa fórmula de la tradición; "No se puede hablar de la Iglesia si no está presente María" (M.C. 28) Se trata de una presencia femenina que crea el ambiente familiar, la voluntad de acogida, el amor y el respeto por la vida. Es presencia sacramental de los rasgos maternales de Dios. Es una realidad tan hondamente humana y santa que suscita en creyentes las plegarias de la ternura, del dolor y de la esperanza.

Puebla nos habla de María modelo de la Iglesia en su relación a Cristo:

(DP 292) Según el plan de Dios, en María "todo está referido a Cristo y todo depende de Él" (M.C. 25). Su existencia entera es una plena comunión con su Hijo. Ella dio su sí a ese designio de amor. Libremente lo aceptó en la anunciación y fue fiel a su palabra hasta el martirio del Gólgota. Fue la fiel acompañante del Señor en todos sus caminos. La maternidad divina la llevó a una entrega total. Fue un don generoso lúcido y permanente. Anudó la historia de amor a Cristo íntima y santa, única, que culmina en la gloria.

(DP 293) "En María se manifiesta preclaramente que Cristo no anula la creatividad de quienes le siguen. Ella asociada a Cristo, desarrolla todas sus capacidades y responsabilidades humanas, hasta llegara a ser la nueva Eva junto al nuevo Adán. María, por su cooperación libre en la nueva Alianza de Cristo, es junto a Él protagonista de la historia. Por esta comunión y participación, la Virgen Inmaculada vive ahora inmersa en el misterio de la Trinidad, alabando la gloria de Dios e intercediendo por los hombres."

En Puebla contemplamos a María "Modelo para la vida de la Iglesia y de los hombre:

(DP 294) "La virginidad maternal de María conjuga en el misterio de la Iglesia esas dos realidades: toda de Cristo y con Él, toda servidora de los hombres."

En Puebla contemplamos el extraordinario ejemplo de fe de la Virgen María:

(DP 296) "María es reconocida como modelo extraordinario de la Iglesia en el orden de la fe. Ella es la creyente en quien resplandece la fe como don, apertura, respuesta y fidelidad. Es la perfecta discípula que se abre a la palabra y se deja penetrar por su dinamismo: Cuando no la comprende y queda sorprendida, no la rechaza o relega; la medita y la guarda. Y cuando suena dura a sus oídos, persiste confiadamente en el diálogo de fe con el Dios que le habla; así en la escena del hallazgo de Jesús en el templo y en Caná, cuando su Hijo rechaza inicialmente su súplica. Fe que la impulsa a subir al calvario y a asociarse a la cruz, como el único árbol de la vida. Por su fe es la Virgen fiel, en quien cumple la bienaventuranza mayor: "feliz la que ha creído." (Lc. 1, 45).



1.2 María modelo para Latinoamérica. 

Contemplando la realidad del hombre sufrido latinoamericano, su dolor, su pobreza vemos la interpelación que nos hacen dogmas marianos:

(DP 298) "La Inmaculada Concepción nos ofrece en María el rostro del hombre nuevo redimido por Cristo, en el cual Dios recrea más maravillosamente aún el proyecto del paraíso. En la Asunción se nos manifiesta el sentido y el destino del cuerpo santificado por la gracia. En el cuerpo glorioso de María comienza la creación material a tener parte en el cuerpo resucitado de Cristo. María asunta es la integridad humana, cuerpo y alma que ahora reina intercediendo por los hombres, peregrinos de la historia. Estas verdades y misterios alumbran un continente donde la profanación del hombre es una constante y donde muchos se repliegan en un pasivo fatalismo.

(DP 334) "Ante Cristo y María deben revalorizarse en América Latina los grandes rasgos de la verdadera imagen del hombre y la mujer: todos fundamentalmente iguales y miembros de la misma estirpe, aunque en diversidad de sexos, lengua, culturas y formas de religiosidad, tenemos por vocación común un único destino que ¾ por incluir el gozoso anuncio de nuestra dignidad ¾ nos convierte en evangelizados y evangelizadores de Cristo en este continente."

La enseñanza de Puebla nos hace contemplar la exaltación que Dios ha hecho de la humanidad caída y también hemos de tener el mensaje dignificador que la Virgen regala para la mujer latinoamericana, en un continente donde tantas veces la mujer lleva sola, las tareas del hogar y tiene que enfrentarse a la vida, día tras día. El sufrimiento de la mujer latinoamericana: y en casos particulares hasta se puede hablar del heroísmo de la mujer que se enfrenta al reto de vivir en medio de injusticias sociales:

(DP 299) "María es mujer. Es la "bendita entre todas la mujeres". En ella Dios dignificó a la mujer en dimensiones insospechadas. En María el Evangelio penetró la feminidad, la redimió y exaltó. Ésto es de capital importancia para nuestro horizonte cultural, en el que la mujer debe ser valorada mucho más y donde sus tareas sociales se están definiendo más clara y ampliamente. María es garantía de la grandeza femenidad…"

Podemos constatar el dinamismo y belleza que nos da Puebla de la Santísima Virgen. Con claridad podemos ver a la Madre del Señor, sirviendo y cooperando a la salvación humana y cristiana de la humanidad.



2. Dimensión misionera del mensaje de la Virgen. 

El dinamismo y fuerza de la fe, hacen que la Virgen se haga servidora en el silencio de la vida de Nazaret y en sacrificio humilde de inmolación de la vida pública del Señor: Ella supo ocultarse y no obstaculizó la misión de su Hijo, por el contrario cooperó ofreciendo su vida;

(DP 300) "La Virgen María se hizo la sierva del Señor. La Escritura muestra como la que, yendo a servir a Isabel en la circunstancia del parto, le hace el servicio mucho mayor de anunciarle el Evangelio con las palabras del Magnificat. En Caná está atenta a las necesidades de la fiesta y su intercesión provoca la fe de los discípulos que "creyeron en Él" (Jn. 2, 11). Todo su servicio a los hombres es abrirlos al Evangelio e invitarlos a su obediencia: "haced lo que Él os diga" (Jn. 2, 5).

(DP 300) "Esa Iglesia, que con nueva lucidez y decisión quiere Evangelizar en lo hondo, en la raíz, en la cultura del pueblo, se vuelve a María para que el Evangelio se haga más carne, más corazón de América Latina. Ésta es la hora de María, tiempo de un nuevo Pentecostés que ella preside con su oración, cuando, bajo el influjo del Espíritu Santo, inicia la Iglesia un nuevo tramo en su peregrinar. Que María sea en este camino "estrella de la Evangelización siempre renovada." (EN. 81).
 

CAPÍTULO TERCERO: MARÍA ESPLENDOR DE LA IGLESIA Y PROCESO DEL HOMBRE OPRIMIDO.  





1. María en el sufrimiento del pueblo latinoamericano. 

La reflexión teológica latinoamericana tiene la aportación especial de hacer reflexión a partir del hombre en situaciones inhumanas; algunos hablan de hacer teología a partir del no-hombre y en esta reflexión teológica, encontramos puntos de relevancia y aprovechables: "una espiritualidad de la liberación que se funda en algunas intuiciones básicas:

A) Ante todo, la convicción de que la conversión a Dios pasa por la conversión del prójimo, al hombre oprimido, a la clase explotada, al país dominado. Bíblicamente conocer a Dios es practicar la justicia (Cf. Jer. 22, 13-16) y a Cristo se le encuentra en el prójimo (Cf. Mt. 25, 31-46), en la humanidad que es el templo de Dios.

B) Esta conversión implica el compromiso realista y concreto en el proceso de liberación de los pobres explotados.

C) Una tercera intuición fundamental es reconocer el valor de la pobreza: A la luz de la Biblia, la pobreza se presenta como un estado escandaloso que atenta contra la dignidad humana y es contrario a la voluntad de Dios. Este mal, que hoy ha adquirido enormes proporciones, no es una fatalidad, sino algo que se debe anunciar y combatir; la bienaventuranza de la pobreza (Lc. 6, 20) no quiere consagrar la resignación ante la injusticia apelando al más allá, sino felicitar a los pobres porque el reino de Dios iniciado pondrá fin a la pobreza."

Es muy significativo el documento que con ocasión del Año Mariano publicara el Episcopado Venezolano, en el cual se refiere expresamente al tema en consideración con las siguientes palabras: "El presente esfuerzo del año mariano nos permitirá a todos un adentrarnos en el compromiso con nuestro pueblo en el que nos encarnamos; pueblo que ha caminado en su fe con la ayuda y protección de María, la Madre del Redentor. No faltará quien diga ante las prácticas devocionales del año mariano que lo que el pueblo necesita no es rezar sino que se le resuelvan sus graves problemas sociales. Queremos recordar al respecto que jamás entendemos la devoción como un divorcio de las realidades temporales. Tampoco la entendió así Jesús. En el Padre Nuestro nos manda a pedir el Reino y el pan de cada día. Y en la predicación dramatizada del Juicio Final conectó la entrada en el Cielo con dar de comer al hambriento y dar de beber al sediento.

La Virgen cantó en el Magnificat la exaltación de los humildes, por eso Ella será nuestra abanderada en la promoción integral de los pobres y desheredados de la fortuna, que constituyen una de las preocupaciones preferenciales de la Iglesia.

Este tiempo de gracia nos permitirá profundizar en el papel y el lugar de la mujer en la historia de la salvación. María es modelo de la mujer de nuestro pueblo que debe acercarse a Ella y a la vez imitarla en su feminidad y en su dedicación de ser servidora.

Y en este camino que nos conduce al hombre sufrido, encontramos una Iglesia experta en humanidad, que nos urge a detenernos ante el hermano que está en el camino, herido, triste y abandonado: "El camino de la Iglesia, pues, ya al final del segundo milenio cristiano, implica un renovado empeño en su misión. La Iglesia, siguiendo a aquél que dijo de sí mismo:" (Dios) me ha enviado para anunciar a los pobres la Buena Nueva (Cf. Lc. 4, 18), a través de las generaciones, ha tratado y trata hoy de cumplir la misma misión. Su amor preferencial por los pobres está inscrito admirablemente en el Magnificat de María.

Para la Iglesia lograr con éxito el socorro al hombre que sufre, tiene que entrar ella misma en el proceso del dolor: "Cuando ha de haber una acción del Espíritu Santo en un período de evangelización, hay también una repetición de las características del obrar del Espíritu: entrar en el sufrimiento. María se hizo madre entrando en esa "nube" de "silencio" repetido de Dios desde la encarnación hasta la cruz. La Iglesia se hace madre en las mismas constantes de una acción del Espíritu que hace entrar en el desierto (Lc. 4, 1 y Apoc. 12, 6). Esta constante del actuar del Espíritu tiene lugar en la vida de cada persona, de cada apóstol, de cada institución eclesial y de cada período histórico."

La tarea de la Iglesia nos abre las puertas para un gran reto: Encarnar el mensaje del Evangelio en el mundo de hoy. Tener en mente el lugar que ocupa el hombre en la cultura contemporánea y desde aquí acercarnos a curar las heridas de la humanidad que espera el esplendor de la gloria.



2. La Belleza de Dios en María. 

La llena de gracia, es receptáculo de belleza que viene de Dios y por el camino de lo estético debemos hacer teología de la Virgen. Dios se comunica al hombre a través de los sentidos, la experiencia de María de haber albergado en su seno virginal al Hijo de Dios es una experiencia singular, superior a la experiencia del colegio de los doce: tocó, sintió, experimentó con sus propios sentidos al Hijo de Dios. Es ésto un camino altamente bello y esta experiencia va en sintonía con la experiencia de la Iglesia. Hoy en día se trata de interpretar sistemáticamente la revelación con la ayuda de la categoría "belleza" objeto de la estética. Entre ellos sobresale la labor del teólogo alemán Urs Von Balthasar: "la interpretación estética no mutila ni desvirtúa la revelación, como hacen las interpretaciones cosmológica y antropológica. Mientras estas interpretaciones miden la revelación con el parámetro del mundo y del hombre, la intuición estética la capta sin reducciones y en toda su complejidad; la intuición estética nos sitúa ante lo otro en cuanto otro, desinteresadamente; por eso es mucho más idóneo para salvaguardar la trascendencia de la revelación; el mensaje cristiano es esencialmente mensaje de amor, y el amor es inseparable de la belleza. El objeto amado aparece siempre arrebatador, maravilloso, sobre todo si se trata del logos divino, que se manifiesta como amor, ágape y, por tanto, como gloria y esplendor."

La mariología contemporánea tiene en el horizonte caminos inmensos que cultivar y uno de ellos es la obra de este gran teólogo alemán: Hacer teología desde la categoría de la "Belleza": "el mensaje del cristianismo es mensaje de amor, y el amor es inseparable de la belleza."

En esta vía se abre un gran mundo de aportación a través de la literatura, la pintura, la música, el teatro y la escultura. Hacer que la teología vaya en sintonía con la experiencia vital del arte.

Hoy la mariología contemporánea nos abre un mundo insospechado para conocer a la humilde Virgen de Nazaret, que goza en la plenitud de la Gloria de la Belleza que Dios depositó en su ser.

Hemos de aprovechar todo lo que a nivel popular hay en el canto, en la poesía y en las diversas manifestaciones artísticas y desde allí, asumir esa categoría de la belleza para transmitir en multitud a la portadora de belleza, la Santísima Virgen María Madre de Dios.


CAPÍTULO CUARTO: LA MATERNIDAD DIVINA. PERSPECTIVA ECUMÉNICA.  



Veamos algunos textos: Lc. 13, 31: "Confirma a tus hermanos"; Lc. 22, 31: "Yo he rogado por ti para que tu no desfallezcas". Veamos Ezequiel 37, 16-28 (los dos maderos) (recurre al simple símbolo de los dos maderos primero separados, después acercados uno al otro, expresaba la voluntad divina de "congregar de todas las partes" a los miembros del pueblo herido "Seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y sabrán las naciones que Yo soy el Señor").

Es todo el dinamismo del Espíritu que clama por la unidad. Recientemente la Pontificia Comisión Bíblica publicó un precioso documento La interpretación de la Biblia en la Iglesia y allí se puntualiza todo lo referente a Escritura y Magisterio de la Iglesia, ubicando el tesoro de la tradición y hemos de estar consciente de todo lo que significa la explicitación (iluminación) de la revelación, después de la muerte del último apóstol.

Es todo el dinamismo de la Iglesia que se hace peregrina y en medio de las alegrías y tristezas, va sembrando el reino, con el sudor, con las lágrimas, con la cotidianidad y con la fortaleza y va viendo y verá el esplendor de esta obra.

El movimiento ecuménico ha hecho camino en estos años. El Bautismo nos unifica como parte de una única Iglesia. Se está en camino de una expresión común de la fe y convencidos de lo esencial de la fe, ya estamos en el vínculo de la unidad. Ahora la pregunta es que si hemos hecho nuestra adhesión a Cristo como es posible que sea María la que se le quiera ubicar como causa de división.

Siguiendo a San Agustín podemos decir: "en las cosas necesarias la unidad, en lo no necesario libertad, en todas las cosas la caridad."

El Ecumenismo es conversión y la Santísima Virgen María es la Mujer de la reconciliación.

Hemos de encontrarnos en lo que nos une o nos puede unir. René Laurentin nos va a decir "Los protestantes pueden descubrir a María mediante la Escritura y los católicos pueden descubrir a María en la Escritura."

En el diálogo ecuménico nos podemos reunir para encontrar y contemplar a María como pobre, como sierva.

"Debemos dejar de considerar la mariología como una represensible desviación de ortodoxia del Evangelio, Ella es una legítima consecuencia del Evangelio".

"No debemos olvidar jamás que es María en la historia de la Salvación, la Madre de Cristo y por consiguiente la Madre de Dios."

La maternidad divina llega a ser el "primer principio" del tratado de Mariología, entendida como reflexión sistemática y completa acerca de María (Stefano de Flores).

"El misterio de María no tiene la lógica de un teorema pero sí aquélla de un libre destino, abandonado a las orientaciones tantas veces desconcertantes del Espíritu."

La maternidad divina hemos de contemplarla en toda la realidad de la Gracia, es Madre de Cristo, todos los privilegios le vienen del Señor. El Señor resalta los nexos espirituales sobre la realidad natural (Lc. 1, 28) "Bienaventurados los que cumplen la palabra."

"María no habría aprovechado en nada de la intimidad física si primero no habría concebido a Cristo con mayor felicidad, con el corazón y sólo sucesivamente con el cuerpo (San Agustín, de la Santa Virginidad, 3).

San Luis María de Montfort (+ 1716) tiene en cuenta de la infinita diferencia cualitativa entre Dios y la Virgen, y la subraya eficazmente pero para comprender mejor que la actitud mejor es aquella del silencio contemplativo."

"El más grande milagro de la Gracia, de la Naturaleza y de la Gloria."

Recemos con amor el Ave María y recemos con amor la antiquísima oración Sub tuum presidium, que usa por primera vez el Theotokos.

Pablo VI en la Marialis Cultus, refiriéndose a la Celebración de la Fiesta María Madre de Dios nos dice en el Nº 5: "Es fiesta conjunta de Cristo y de la Virgen, del Verbo que se hace Hijo de María (Mc. 6, 3) y de la Virgen que llega a ser Madre de Dios."

Vaticano II.

En la L.G. cap. VIII usa 12 veces el término Madre de Dios, es verdadera Madre de Dios.

L.G. 53, Acoge en el cuerpo el Verbo de Dios.

L.G. Nº 57, 6-63: Concebirlo -darlo a luz- nutrirlo.

Estas indicaciones realistas descalifican todo tentativo de docetismo.

L.G. 56. Vemos como la maternidad de María es históricamente una maternidad creyente y responsable.

L.G. 61. La cooperación de María a la obra de la salvación. Es Madre en el orden de la Gracia.

L.G. 53. "Precede en gran medida todas las demás criaturas, celestes y terrestres."

"María no fue instrumento pasivo en las manos de Dios, pero cooperó a la salvación del hombre con fe libre y obediencia." (L.G. 56).

L.G. 66. "Este hecho justifica el culto de especial veneración de la Iglesia desde tiempos antiguos a la Madre de Dios."

María tipo de la Iglesia: "En el misterio de la Iglesia, la cual justamente llamada Madre y Virgen, la bienaventurada Virgen está delante, presentándose en modo eminente, cual Virgen y Madre."

HEMOS DE CONFESAR CON VIVA FE LA MATERNIDAD DIVINA, LA INMACULADA CONCEPCIÓN, EL PARTO VIRGINAL, LA ASUNCIÓN.

Hemos de colocar a María en el lugar digno que se merece para nuestra tarea de diálogo ecuménico. Un buen hijo no esconde a su Madre, la presenta, la honra y la embellece. Es falso un ecumenismo que pretenda esconder a María Santísima. El centro es Jesucristo, pero ahí está la Madre corriendo para atendernos, para que el Señor nos cambie el agua en vino.
 

CONCLUSIÓN.  

Ojalá que esta reflexión incentive en nuestros corazones vivos deseos de seguir profundizando en el conocimiento de Jesucristo y en Él encontramos la emoción y la belleza para conocer cada vez más a María Madre de la Iglesia.
 

PREGUNTAS PARA TRABAJO EN GRUPO.  



1. ¿Habías reflexionado alguna vez sobre el mensaje de dimensión humano y social de la Santísima Virgen María, Madre de Dios?

2. ¿Has captado la importancia de la cooperación de la Virgen María, Madre de Dios en la obra de la Salvación?

3. A nivel de la cultura de nuestro pueblo: ¿Qué manifestaciones artísticas serían aprovechables para nuestra reflexión teológica?

4. ¿Qué conclusiones sacarías acerca de la doctrina mariológica del Documento de Puebla?
 





ESTAMOS EN CONSTRUCCIÓN SI DESEAS OBTENER ESTA PONENCIA PONTE EN CONTACTO VÍA EMAIL Y TE LA ENVIAREMOS CON GUSTO



[email protected]
[email protected]





volver arriba

VOLVER A PÁGINA PRINCIPAL JORNADAS MARIANAS

 
 Copyright © Servicio Mariano de Comunicación
Hosted by www.Geocities.ws

1