EL CAMINO Y LA VIDA
"La vida práctica como escuela es formidable, pero tomarla como un fin en sí misma, es manifiestamente absurdo"
Samael Aun Weor
El Camino Iniciático
"Hay escuelas que enfatizan la idea de que existen doce caminos, que se hallan correlacionados con las doce Constelaciones
Zodiacales. Existen instituciones que suponen que los caminos son siete"...
"Jesús el Cristo, que ha sido el mayor instructor de los últimos tiempos, no dijo que hubieran varios caminos. Quienes hemos
estudiados a fondo, tanto los cuatro Evangelios como los llamados "Apócrifos" (que realmente de "Apócrifos" no tienen nada),
hemos podido evidenciar, verificar, que en ninguna de sus enseñanzas figuran varios caminos".
"Cuando nosotros investigamos a Gurdjieff y a su discípulo, Ouspensky, o al Sr. Collins, o al Dr. Nicoll, verdaderos exégetas de
la "Cuarta Vía", podemos evidenciar que, realmente, sólo aceptan un solo camino".
Samael Aun Weor: Conferencia "Los Cuatro Caminos"
Un Camino Hermético y Secreto
Jesús el Gran Kabir dijo: «Conoced
la Verdad y ella os hará libres».
Más allá de nuestras hipótesis, creencias, suposiciones o teorías está
eso que se conoce como la VERDAD, la GRAN REALIDAD: El manantial puro de vida
capaz de liberarnos de este mundo de apariencias, de este mundo relativo, de
este mundo de ilusiones.
Esa VERDAD no es y no será jamás patente exclusiva de ninguna escuela,
credo, filosofía o grupo social. Está más allá del tiempo y sólo puede ser
experimentada con plena manifestación de la divina Conciencia.
Adquirir esa preciosa joya (la
Conciencia) y bucear en el océano de la GRAN REALIDAD, sólo es posible viviendo
de instante en instante los postulados, claves y prácticas que enseña y ha
enseñado siempre el Gnosticismo Universal.
Esa actitud frente a la vida, esa doctrina atemporal, lleva al neófito
de la mano por una senda muy particular, una senda misteriosa: El Camino a lo
Real.
Sin embargo, sin querer en modo alguno herir delicadas
susceptibilidades, debemos enfatizar la idea básica de que en el ambiente
cultural-espiritual de la humanidad contemporánea, coexisten variadas
instituciones venerables, que muy sinceramente creen conocer ese Camino secreto
y que sin embargo no le conocen.
Permítanos el lector la libertad de decir con gran solemnidad que no
queremos hacer crítica destructiva; ENFATIZAMOS, y es ostensible que eso no es
delito. Obviamente, y por un simple respeto muy profundo hacia nuestros
semejantes, jamás nos pronunciaríamos contra ninguna institución.
A ningún elemento humano podría criticársele por el hecho de desconocer
algo que nunca se le ha enseñado. El Camino secreto jamás ha sido develado
públicamente.
En términos rigurosamente socráticos, diríamos que muchos eruditos que
pretenden conocer a fondo la Senda del Filo de la Navaja, no sólo ignoran, sino
además ignoran que ignoran.
No queriendo indicar o señalar organizaciones espirituales de ningún
tipo y sin el ánimo de zaherir a nadie, diremos simplemente que el ignorante
ilustrado no solamente no sabe, sino además no sabe que no sabe.
En todos los libros sagrados de la antigüedad se hace alusión al Camino
secreto, se le cita, se le nombra en muchos versículos, mas la gente no le
conoce.
Develar, indicar, enseñar la senda esotérica que conduce a la liberación
final, es ciertamente el propósito de estos estudios.
Ante todo tenemos que anhelar un cambio verdadero, salir de esta rutina
aburridora, de esta vida meramente mecanicista, cansona...
El Camino Antiguamente y Ahora
Es evidente que debido a la universalidad de los Sagrados Misterios que
han de conducir al hombre a la liberación final, éstos han florecido en todas
las épocas que ha vivido este planeta.
En tiempos ya pasados a nadie se le entregaba este Conocimiento si
previamente no demostraba gran anhelo por liberarse, extremado valor para afrontar
las adversidades y profundo respeto por esas enseñanzas y tesoros, todavía para
él secretos.
A fin de orientar a nuestros queridos lectores quiero verter en estas
páginas algunos recuerdos de épocas ancestrales...
Si dijera públicamente que yo recuerdo perfectamente mis existencias
anteriores, quizás causaría mofa entre los doctores de la razón. Pero, haciendo
honor a la verdad, he de decirles a ustedes qué ni a nosotros ni a la ciencia
importa esta risa irónica. Con justa razón decía Víctor Hugo: «el que se ríe de lo que desconoce, está en
camino de ser idiota».
Dar fe de todo aquello que realmente hemos experimentado directamente,
es un deber para con nuestros semejantes, y ese es nuestro único propósito. Mi
caso, francamente, no es el único. Otras personas también recuerdan sus
existencias con claridad. Para nosotros la reencarnación es un hecho y no meras
conjeturas de la mente...
Pues bien, deben saber ustedes que yo estuve reencarnado en la tierra
sagrada de los Faraones durante la Dinastía del Faraón Kefrén Conocí a fondo
los antiguos Misterios del Egipto secreto y en verdad digo que jamás he podido
olvidarlos.
Una tarde cualquiera, no importa cual, caminando lentamente por las
arenas del desierto, bajo los ardientes rayos del sol tropical, atravesé
silente como un sonámbulo una calle misteriosa de esfinges milenarias, ante la
mirada exótica de una tribu nómada que desde sus tiendas me observaba.
A la sombra de una antiquísima pirámide, hube de acercarme un momento
para descansar brevemente y arreglar con paciencia las correas de una de mis
sandalias. Después, diligente, busqué con ansia la augusta entrada; anhelaba
retornar al camino recto.
El guardián como siempre, estaba en el umbral del misterio. Imposible
olvidar aquella figura hierática de rostro de bronce y salientes pómulos.
Este hombre era un coloso... En su diestra empuñaba con heroísmo la
terrible espada, su continente era todo formidable y no ha duda de que usaba
con pleno derecho el mandil masónico.
El interrogatorio fue muy severo: «¿Quién
eres?». «Soy un suplicante que vengo ciego en busca de la luz». «¿Qué deseas?». «Luz». (Muy largo sería
transcribir aquí dentro del marco de este capítulo todo el ya consabido examen
verbal). Después, en forma que yo califico de violenta, se me despojó de todo
objeto metálico y hasta de las sandalias y de la túnica.
Lo más interesante fue aquel instante en que aquel hombre hercúleo me
tomó por la mano para meterme dentro del Santuario; inolvidables fueron
aquellos instantes en que la pesada puerta giró sobre sus goznes de acero
produciendo eso DO misterioso del viejo Egipto.
Lo que sucedió después, el encuentro macabro con el «HERMANO TERRIBLE»,
las pruebas de Fuego, Aire, Agua y Tierra, puede ser encontrado por cualquier
iluminado en las memorias de la naturaleza.
En la prueba de FUEGO hube de controlarme a mí mismo lo mejor que pude,
cuando atravesé un salón en llamas; el piso aquel estaba lleno de vigas de
acero encendidas al rojo vivo: muy estrecho era el paso entre aquellos tirantes
de hierro ardiente, apenas si había espacio para poner los pies; por aquellos
tiempos muchos aspirantes perecieron en este esfuerzo.
Todavía recuerdo con horror aquella argolla de acero enclavada en la
roca, al fondo sólo se veía tenebroso el horrible precipicio, sin embargo salí
victorioso en la prueba del AIRE; allí donde otros perecieron, yo triunfé. Han
pasado muchos siglos y todavía no he podido olvidar a pesar del polvo de tantos
años, aquellos cocodrilos sagrados del lago; si no hubiera sido por las
conjuraciones mágicas, habría sido devorado por esos reptiles como sucedió a
muchos aspirantes.
Innumerables desdichados fueron triturados y quebrantados por las rocas,
en la prueba de la TIERRA, mas yo triunfé y vi con indiferencia dos moles que
amenazaban mi existencia cerrándose sobre mi como para reducirme a polvareda
cósmica. Ciertamente yo no soy más que un mísero gusano del lodo de la tierra,
pero salí victorioso.
Así en verdad fue como retorné al sendero de la REVOLUCION DE LA
CONCIENCIA después de haber sufrido mucho. Fui recibido en el COLEGIO
INICIATICO; se me vistió solemnemente con la túnica de lino blanco de los
Sacerdotes de ISIS y en el pecho se me colocó la Cruz TAU Egipcia.
Todas estas pruebas iniciáticas eran realmente un filtro. Atrás quedaban
siempre los miedosos y curiosos. Las enseñanzas que iba a recibir el aspirante
eran demasiado valiosas como para que alguien las profanara. No podían permitir
los sabios de aquellos templos que se vulgarizara o tergiversara el Sagrado
Misterio del Ser. Sólo el valor y el corazón sincero triunfaba en estas
pruebas.
Hoy en día las pruebas han cambiado. Ya no se pasan en el mundo físico.
La forma, y no el fondo, se ha modificado. Los tiempos en que vivimos así lo
requieren.
Siendo la misma Enseñanza, la eterna Gnosis, que se entregó en todos los
Templos y Escuelas Iniciáticas, actualmente el filtro para conocerla no son ya
las cuatro pruebas de la Naturaleza del antiguo Egipto, u otras pruebas que han
tenido beneméritas instituciones; el filtro es la misma marabunda de filosofías
y credos que poseen sendas escuelas y que confunden en extremo al que sincero
busca el camino hacia la Luz.
Para el navegante inexperto, en la oscuridad de la noche, no le resulta
nada fácil encontrar entre las estrellas aquella que señala el norte...
Amigo lector, llegado este punto sólo podemos decirle una cosa:
investigue, compruebe y verifique los postulados gnósticos. No se conforme con creer o no creer. Esta enseñanza le
proporcionará todas las claves y prácticas para que por usted mismo la corrobore.
Sólo así podrá saber con acierto si la Gnosis es una teoría más o realmente es
ese «mapa del Camino» que ha de conducirnos a la Gran Realidad que todo lo
sustenta...
La Vida Rutinaria
“Es indispensable saber de dónde
venimos, para dónde vamos, por qué estamos aquí y para qué. Vivir por vivir,
comer para existir, trabajar para comer, no puede ser en verdad el único objeto
de la vida. Indubitablemente tenemos que resolver el enigma de nuestra
existencia, tenemos que entender el sentido de la vida”...
“Así que, ha llegado la hora de saber
quiénes somos. El cuerpo físico no es todo; ver el organismo humano de
cualquier persona, no es haber conocido en verdad al SER”...
Samael
Aun Weor: Conf. “Lo que somos y lo que debemos ser”.
Aunque parezca increíble, es muy cierto y de toda verdad que esta tan
cacareada civilización moderna es espantosamente fea, no reúne las
características trascendentales del sentido estético, está desprovista de
belleza interior.
Es mucho lo que presumimos con esos horripilantes edificios de siempre
que parecen verdaderas ratoneras.
El mundo se ha vuelto tremendamente aburridor, las mismas calles de
siempre y las viviendas horripilantes por doquier.
Todo esto se ha tornado cansón, en el norte y en el sur, en el este y en
el oeste del mundo.
Es el mismo uniforme de siempre: horripilante, nauseabundo, estéril.
¡Modernísimo!, exclaman las multitudes.
Parecemos verdaderos pavos vanidosos con el traje que cargamos y con los
zapatos muy brillantes, aunque por aquí, por allá y acullá circulen millones de
infelices hambrientos desnutridos, miserables.
La sencillez y belleza natural, espontánea, ingenua, desprovista de
artificios y pinturas vanidosas, ha desaparecido en el sexo femenino. Ahora
somos modernos, así es la vida.
Las gentes se han vuelto espantosamente crueles: la caridad se ha
resfriado, ya nadie se apiada de nadie.
Las vitrinas o aparadores de los lujosos almacenes, resplandecen con
lujosas mercaderías que definitivamente están fuera del alcance de los
infelices.
Lo único que pueden hacer los parias de la vida es contemplar sedas y
joyas, perfumes de lujosos frascos y paraguas para los aguaceros; ver sin poder
tocar, suplicio semejante al del Tántalo.
Las gentes de estos tiempos modernos se han tornado demasiado groseras:
el perfume de la amistad y la fragancia de la sinceridad han desaparecido
radicalmente.
Gimen las muchedumbres sobrecargadas de impuestos; todo el mundo está en
problemas; nos deben y debemos; nos enjuician y no tenemos con qué pagar; las
preocupaciones despedazan cerebros, nadie vive tranquilo.
Los burócratas con la curva de la felicidad en sus vientres y un buen
cigarro en la boca, en el que psicológicamente se apoyan, juegan malabares
políticos con la mente sin importarles un comino el dolor de los pueblos.
Nadie es feliz por estos tiempos, y menos la clase media, ésta se
encuentra entre la espada y la pared.
Ricos y pobres, creyentes y descreídos, comerciantes y mendigos,
zapateros y hojalateros, viven porque tienen que vivir, ahogan en vino sus
torturas y hasta se convierten en drogadictos para escapar de sí mismos.
Las gentes se tornaron maliciosas, recelosas, desconfiadas, astutas,
perversas; ya nadie cree en nadie; se inventan diariamente nuevas condiciones,
certificados, cortapisas de todo género, documentos, credenciales, etc., y de
todas maneras nada de eso sirve ya, los astutos se burlan de todas estas
tonterías: no pagan, esquivan la ley aunque les toque ir con sus huesos a la
cárcel.
Ningún empleo da felicidad, el sentido del verdadero amor se ha perdido
y las gentes se casan hoy y se divorcian mañana.
La unidad de los hogares se ha perdido lamentablemente, la vergüenza
orgánica ya no existe, el lesbianismo y el homosexualismo se han vuelto más
comunes que lavarse las manos.
Saber algo sobre nosotros mismos, tratar de conocer la causa de tanta
podredumbre, inquirir, buscar, es ciertamente lo que nos proponemos en la
Gnosis.
Inquietudes
Es evidente que a toda esa vida rutinaria y cruel, llena de sufrimientos
y sinsabores, hay que añadir la gran frialdad entre las gentes, es el frío de
lo que no tiene importancia, de lo superficial.
Creen las multitudes que importante es lo que no es importante, suponen
que la última moda, o el coche último modelo, o la cuestión esta del salario
fundamental es lo único serio.
Llaman serio la crónica del día, la aventura amorosa, la vida
sedentaria, la copa de licor, la carrera de caballos, la carrera de
automóviles, la corrida de toros, el chismorreo, la calumnia, etc.
Obviamente, cuando el hombre del día o la mujer del salón de belleza
escuchan algo sobre esoterismo, como quiera que esto no está en sus planes, ni
en sus tertulias, ni en sus placeres sexuales, responden con un no sé qué de
frialdad espantosa, o sencillamente retuercen la boca, levantan los hombros, y
se retiran con indiferencia.
Esta apatía psicológica, esa frialdad que espanta, tiene dos basamentos:
primero, la ignorancia más tremenda; segundo, la ausencia más absoluta de
inquietudes espirituales.
Falta un contacto, un choque eléctrico; nadie lo dio en la tienda,
tampoco entre lo que se creía serio, ni mucho menos en los placeres de la cama.
Si alguien fuera capaz de darle al frío imbécil o a la superficial
mujercita el toque eléctrico del momento, el chispazo del corazón, alguna
reminiscencia extraña, un no sé qué demasiado íntimo, tal vez entonces todo
sería distinto.
Mas algo desplaza a la vocecilla secreta, a la primera corazonada, al
anhelo íntimo; posiblemente una tontería, el hermoso sombrero de alguna vitrina
o aparador, el dulce más exquisito de un restaurante, el encuentro de un amigo
que más tarde no tiene para nosotros ninguna importancia, etc.
Tonterías, necedades que no siendo trascendentales, sí tienen fuerza en
un instante dado como para apagar la primera inquietud espiritual, el íntimo
anhelo, la insignificante chispa de luz, la corazonada que sin saber por qué
nos inquietó por un momento.
Si esos que hoy son cadáveres vivientes, fríos noctámbulos del club o
sencillamente vendedores de paraguas en el almacén de la calle real, no
hubieran sofocado la primera inquietud íntima, serían en este momento
luminarias del espíritu, adeptos de la luz, hombres auténticos en el sentido
más completo de la palabra.
El chispazo, la corazonada, un suspiro misterioso, un no sé qué, fue
sentido alguna vez por el carnicero de la esquina, por el engrasador de calzado
o por el doctor de primera magnitud, mas todo fue en vano. Las necedades de la
personalidad siempre apagan el primer chispazo de la luz; después prosigue el
frío de la más espantosa indiferencia.
Incuestionablemente a las gentes se las traga la Luna tarde o temprano;
esta verdad resulta incontrovertible.
No hay nadie que en la vida no haya sentido alguna vez una corazonada,
una extraña inquietud, desgraciadamente cualquier cosa de la personalidad, por
tonta que esta sea, es suficiente como para reducir a polvareda cósmica eso que
en el silencio de la noche nos conmovió por un momento.
La Luna gana siempre estas batallas, ella se alimenta, se nutre
precisamente con nuestras debilidades. La Luna es terriblemente mecanicista; el
humanoide lunar, desprovisto por completo de toda inquietud solar, es
incoherente y se mueve en el mundo de sus sueños.
Si alguien hiciera lo que nadie hace, esto es, avivar la íntima
inquietud surgida tal vez en el misterio de alguna noche, no hay duda de que a
la larga se asimilaría la inteligencia solar y se convertiría por tal motivo en
hombre solar.
Eso es, precisamente, lo que el Sol quiere, pero a estas sombras lunares
tan frías, apáticas e indiferentes, siempre se las traga la Luna; después viene
la igualación de la muerte.
La muerte iguala todo. Cualquier cadáver viviente desprovisto de
inquietudes solares, degenera terriblemente en forma progresiva hasta que la
Luna lo devora. El Sol quiere crear hombres, está haciendo ese ensayo en el
laboratorio de la naturaleza; desgraciadamente, tal experimento no le ha dado
muy buenos resultados, la Luna se traga la gente.
Sin embargo, esto que estamos diciendo no le interesa a nadie, mucho
menos a los ignorantes ilustrados; ellos se sienten la mamá de los pollitos o
el papá de Tarzán.
El Sol ha depositado dentro de las glándulas sexuales del animal
intelectual equivocadamente llamado hombre, ciertos gérmenes solares que
convenientemente desarrollados podrían transformarnos en hombres auténticos.
Empero el experimento solar resulta espantosamente difícil debido
precisamente al frío lunar. Las gentes no quieren cooperar con el Sol y por tal
motivo a la larga los gérmenes solares involucionan, degeneran y se pierden
lamentablemente.
La clavícula maestra de la obra del Sol está en la disolución de los
elementos indeseables que llevamos dentro. Cuando una raza humana pierde todo
interés por la ideas solares, el Sol la destruye porque no le sirve ya para su
experimento.
Como quiera que esta raza actual se ha vuelto insoportablemente lunar,
terriblemente superficial y mecanicista, ya no sirve para el experimento solar,
motivo más que suficiente por el cual será destruida.
Para que haya inquietud espiritual continua se requiere pasar el centro
magnético de gravedad a la Esencia, a la Conciencia...
Desafortunadamente las gentes tienen el centro magnético de gravedad en
la personalidad, en el café, en la cantina, en los negocios del banco, en la
casa de citas o en la plaza de mercado, etc.
Obviamente, todas éstas son las cosas de la personalidad y el centro
magnético de la misma atrae a todas estas cosas; esto es incontrovertible y
cualquier persona que tenga sentido común puede verificarlo por sí misma y en
forma directa.
Desgraciadamente, al leer todo esto, los bribones del intelecto,
acostumbrados a discutir demasiado o a callar con un orgullo insoportable,
prefieren tirar el libro con desdén y leer el periódico.
Unos cuantos sorbos de buen café y la crónica del día resultan magnífico
alimento para los mamíferos racionales.
Sin embargo, ellos se sienten muy serios; indubitablemente sus propias
sabihondeces los tienen alucinados, y estas cosas de tipo solar aquí escritas
les molestan demasiado. No hay duda de que los ojos bohemios de los homúnculos
de la razón no se atreverían a continuar con estos estudios...
CONCLUSION:
Las Dos Líneas de la Vida
“Nos hallamos pues, de instante en
instante, ante dos Caminos: el Horizontal y el Vertical”...
“Es ostensible que el Horizontal es muy
«cursi», por él andan «Vicente y toda la gente», «Villegas y todo el que
llega», «Don Raimundo y todo el mundo»”...
“Es evidente que el Vertical es
diferente; es el camino de los rebeldes inteligentes, el de los Revolucionarios”...
“Cuando uno se acuerda de sí mismo,
cuando trabaja sobre sí mismo, cuando no se identifica con todos los problemas
y penas de la vida, de hecho va por la Senda Vertical”...
Samael
Aun Weor: “Psicología Revolucionaria”
¿Cuál es el objeto real de nuestra existencia? ¿Para qué estamos aquí?
¿Por qué? Esto es algo que debemos dilucidar con claridad meridiana, ésto es
algo que debemos sopesar, analizar, enjuiciar serenamente...
Vivimos en el mundo, ¿con qué objeto? Sufrimos lo indecible, ¿para qué?
Luchamos por conseguir eso que se llama «pan, abrigo y refugio», y después de
todo ¿qué? ¿En qué quedan todos nuestros esfuerzos? Vivir por vivir, trabajar
para vivir y luego morir, ¿es algo maravilloso? En verdad amigos que se hace
necesario comprender el sentido de nuestra existencia, el sentido del vivir.
Hay dos líneas en la vida; la una podríamos llamarla HORIZONTAL, la otra
VERTICAL; y forman cruz dentro de nosotros mismos, aquí y ahora, ni un segundo
más adelante, ni un segundo más atrás. Necesitamos objetivizar un poco estas
dos líneas.
La HORIZONTAL comienza con el nacimiento y termina con la muerte; ante
cada cuna existe la perspectiva de un sepulcro; todo lo que nace debe morir...
En la Horizontal están todos los procesos del nacer, crecer, reproducirse,
envejecer y luego morir; en la Horizontal están todos los vanos placeres de la
vida, licores, fornicaciones, adulterios, etc.; en la Horizontal está la lucha
por el pan de cada día, la lucha por no morir, por existir bajo la luz del Sol;
en la Horizontal están todos esos sufrimientos íntimos de la vida práctica, del
hogar, de la calle, de la oficina, etc.; nada maravilloso puede ofrecernos la
línea Horizontal...
Mas existe otra línea diferente; nos referimos a la VERTICAL. En esta
Vertical extraordinaria, en esta escalera maravillosa, están los distintos
NIVELES DEL SER, están los poderes trascendentales y trascendentes del INTIMO;
en la Vertical están los poderes esotéricos, los poderes que divinizan, la
Revolución de la Conciencia, etc.
Con las fuerzas de la Vertical podemos nosotros influir decididamente
sobre los aspectos horizontales de la vida práctica, podemos cambiar totalmente
nuestro propio destino, hacer de nuestra vida algo diferente, algo distinto,
pasar a ser algo totalmente distinto a lo que hemos sido, a lo que somos, a lo
que hemos conocido en esta amarga existencia.
Es pues, la Vertical, maravillosa, revolucionaria por naturaleza; pero
se necesita tener un poquito de inquietudes.
Ante todo nos preguntamos, y preguntamos con ello a nuestro caro lector:
¿estamos acaso contentos con lo que somos? ¿Quién se siente feliz, en el
sentido más completo de la palabra? ¿Quién se siente realmente dichoso?
Debemos ser sinceros: ninguno de nosotros puede decir que se halla en un
oasis de bienaventuranza; tenemos inquietudes terribles, sinsabores,
ansiedades, amarguras, sufrimos mucho y nuestro corazón palpita con intensidad
tremenda...
Necesitamos salir de este fango en que nos encontramos. Necesitamos, de
verdad, cambiar radicalmente, y ésto solamente sería posible si nosotros
apelamos a los poderes trascendentales de la Vertical.
Cuando uno, que marcha por la Horizontal, se acuerda de sí mismo, de su
propio SER (su realidad íntima); cuando uno se pregunta: ¿Quién soy? ¿De dónde
vengo? ¿Para dónde voy? ¿Cuál es el objeto de la existencia?...
Indubitablemente entra por la senda Vertical, la senda de la Revolución de la
Conciencia, la senda que conduce al Super-Hombre.
Ha llegado la hora del Super-Hombre; el «animal intelectual», realmente,
no es más que un puente tendido entre el animal inferior y el Super-Hombre. Nosotros
necesitamos convertirnos en verdaderos reyes de la creación, en amos de sí
mismos, en señores de todo lo que es, de todo lo que ha sido, de todo lo que
será...
Urge un cambio, una transformación total; urge salir cuanto antes de
este breñal, de este caos en que nos encontramos, en que nos debatimos
miserablemente.
Las leyes de la Tierra jamás podrían brindarnos a nosotros la paz, las
leyes de la tierra nunca podrían brindarnos la auténtica felicidad que
transforma radicalmente, las leyes de la Tierra no podrían brindarnos nunca la
libertad.
Así, pues, es urgente meternos por el CAMINO VERTICAL que llevamos
dentro de nosotros mismos, aquí y ahora; ha llegado la hora de la GRAN
REVOLUCION, de la REVOLUCION PSICOLOGICA, de la Revolución en marcha, de la Revolución
que ha de conducirnos hacia el Super-Hombre...
Amigos, reflexionemos sobre el Super-Hombre... Es extraordinario entrar
por la SENDA VERTICAL revolucionaria que ha de conducirnos inevitablemente a la
liberación final.
¿Quién es feliz por estos tiempos? No lo somos, y no lo seremos nunca,
si no nos dedicamos a recorrer con firmeza la SENDA VERTICAL; no seremos
felices mientras no lleguemos a la altura del Super-Hombre, no seremos felices
en tanto no liberemos la Conciencia del fango doloroso de este mundo; no
seremos felices en tanto no experimentemos ESO que es lo REAL, ESO que no es
del tiempo, ESO que es la VERDAD...
En la SENDA VERTICAL está la Revolución de la Conciencia; cuando uno
admite que tiene una psicología propia, indubitablemente comienza a trabajar
sobre sí mismo, entonces es obvio que entra por la SENDA VERTICAL. Somos un
verdadero enigma para nosotros mismos, un enigma que hay que descifrar, un
enigma que hay que resolver, un enigma que hay que quebrantar. No nos
conocemos, lamentablemente, aunque creemos que sí nos conocemos.
Necesitamos ser sinceros consigo mismos, necesitamos hacerle la
disección al «Mí mismo», al «Sí mismo», al «Yo mismo», es decir, a todo ese
conjunto de elementos indeseables que cargamos en nuestro interior: Ira,
Codicia, Lujuria, Envidia, Orgullo, Pereza, Gula, etc., etc., etc...
Fácilmente se admite que tenemos un cuerpo físico, provisto de órganos,
mas pocos comprenden de verdad que tenemos una psicología particular. Cuando
uno entiende que tiene una psicología, comienza a trabajar sobre sí mismo, aquí
y ahora; cuando uno comprende que tiene una psicología, empieza con el proceso
de la auto-observación psicológica.
Quien empieza a observarse a sí mismo, se convierte de hecho en un
individuo diferente, distinto a todos, completamente distinto. Mas las gentes
tienen tendencia a admitir solamente la cuestión física, lo tridimensional, el
cuerpo denso, porque lo pueden ver, oír, tocar y palpar; pocos en verdad son
aquellos que sinceramente aceptan tener una psicología de tipo bien particular.
Cuando alguien lo acepta, de hecho comienza a observarse y ésto lo vuelve algo
diferente ante el prójimo. Observarse para conocerse es trascendental,
definitivo...
Cuando uno se conoce a sí mismo profundamente, conoce los secretos del
Universo entero; en la SENDA VERTICAL nos proponemos ante todo conocernos a sí
mismos, porque sólo conociéndonos a sí mismos conoceremos los misterios del
Universo que nos rodea.
En la SENDA VERTICAL, querido lector, tenemos que hacer un inventario psicológico
de sí mismos para saber cuánto tenemos y cuánto nos falta. Hay mucho en
nosotros que debemos eliminar: muchos errores, muchos vicios, muchos defectos;
y también hay mucho que debemos conquistar: muchas facultades, muchas virtudes.
Es ostensible y cualquiera lo puede comprender, que las dos líneas, HORIZONTAL
y VERTICAL, se encuentran de momento en momento en nuestro interior psicológico
y forman cruz... Dentro de nosotros mismos existe un punto matemático... No se
encuentra en el pasado, tampoco en el futuro...
Quien quiera descubrir ese punto misterioso, debe buscarlo aquí y ahora,
dentro de sí mismo, exactamente en este instante, ni un segundo adelante, ni un
segundo atrás... Los dos palos VERTICAL y HORIZONTAL de la santa Cruz, se
encuentran en ese punto...
Cada instante el ser humano se debate entre dos Caminos: el HORIZONTAL y
el VERTICAL. Es evidente que el HORIZONTAL no es difícil de vivir; igual que un
madero sin esfuerzo es arrastrado por la aguas de un río, así el hombre de la
Horizontal es arrastrado por la vida. El VERTICAL, sin embargo, implica grandes
esfuerzos, hay que nadar contra la corriente; en el Vertical encontramos al
hombre que piensa, siente y actúa rectamente, y nadie podría negar que esto no
resulta nada fácil. Nos encontramos en este mismo momento ante dos
alternativas. Si observamos atentamente cualquier instante de nuestra vida
captaremos siempre algo que desea vivir por vivir, sin ningún sentido
trascendente; opuestamente, seguro que también encontramos alguna inquietud, un
hermoso anhelo, una chispa de ilusión por llevar una vida más profunda, más
seria, definitiva para despertar a la Gran Realidad que todo lo sustenta.
Amable lector, nos encontramos, pues, en una gran encrucijada...
Filosóficamente lo diríamos así: SER o NO SER, he ahí el dilema...
Los Diferentes Niveles de Ser
“¿Ya se dieron cuenta, acaso, de su propio Nivel de Ser, del Nivel
del Ser en el cual se encuentran? ¿Están conscientes ustedes de que están
hipnotizados, de que están dormidos? ¿Ya se han dado cuenta de que ustedes se
identifican, no solamente con las cosas externas, con el mundo exterior, sino
que también andan identificados con ustedes mismos, con sus pensamientos
lujuriosos, con sus borracheras, con sus iras, con sus codicias, con la auto-importancia,
con la vanidad, con el «pero-orgullo», con el orgullo místico, con el
auto-mérito, etc.?”. “¿Ya se dieron cuenta ustedes de que no solamente se han
identificado con lo exterior, sino también con eso que es vanidad, con eso que
es orgullo? Por ejemplo: ¿triunfaron hoy ustedes sobre el día, o el día triunfo
sobre ustedes? ¿Qué hicieron en el día de hoy, mis queridos hermanos; qué
defecto psicológico eliminaron? ¿Están seguros de no haberse identificado hoy,
ustedes, con algún pensamiento morboso, o con algún pensamiento codicioso, o
con el orgullo, o con el insultador, o con alguna preocupación, con alguna
deuda, etc., etc., etc.? ¿Están ustedes seguros de eso?” “¿Qué hicieron en el
día de hoy: ya se dieron cuenta del Nivel del Ser en que se encuentran?
¿Pasaron a un Nivel del Ser superior, o se quedaron donde estaban? ¿Qué
hicieron, a qué se dedicaron en el día de hoy, mis caros hermanos? ¿Creen
ustedes, acaso, que es posible pasar a un Nivel del Ser superior si no elimináramos
defectos psicológicos? ¿O es que están ustedes contentos con el Nivel del Ser
en el que actualmente se encuentran?”. Samael Aun Weor: Conf. “Los Secretos de
la Luna”.
En la SENDA VERTICAL están los distintos NIVELES DEL SER; cuando uno
comienza a trabajar sobre sí mismo para eliminar tal o cual defecto
psicológico, indubitablemente, entra de hecho y por derecho propio en un Nivel
Superior del Ser... Nadie puede negar que existen distintos niveles sociales;
hay gentes de iglesia y de prostíbulo; de comercio y de campo, etc...
Así también existen distintos Niveles de Ser. Lo que internamente somos,
espléndidos o mezquinos, generosos o tacaños, violentos o apacibles, castos o
lujuriosos, atrae las diversas circunstancias de la vida...
Un lujurioso atraerá siempre escenas, dramas y hasta tragedias de
lascivia en las que se verá metido... Un borracho atraerá a los borrachos y se
verá metido siempre en bares y cantinas, eso es obvio... ¿Qué atraerá el
usurero, el egoísta? ¿Cuántos problemas, cárceles, desgracias?
Imaginemos por un momento una vaca al pie del establo: su propio Nivel
de Ser atrae su propia vida. Si a una vaca la sacamos nosotros del establo y la
llevamos a nuestra casa, si le ponemos allí un ayudante de cámara, la peinamos
muy bien, la llenamos de talco, la perfumamos, no por ello dejará de ser vaca;
ella continuará con sus costumbres de vaca, ella hará entonces de nuestra
hermosa casa un establo; el Nivel de ser de cada cual atrae su propia vida...
Si sacamos de entre las multitudes a un mendigo harapiento y lo llevamos
al Palacio de Buckingham, para que viva allí al lado de la Reina Isabel, en
principio será atendido por muchos criados, se le considerará un gran señor,
pero su Nivel de Ser atraerá su propia vida; pronto los criados de aquél
Palacio encontrarán en el mendigo costumbres muy distintas a las del Palacio,
verán que es avaro, verán que guarda los dineros en forma terrible, que no
gastará jamás un céntimo, ni para ayudar a un amigo; se darán cuenta de su
irritabilidad, se darán cuenta de su inescrupulosidad, se darán cuenta de su
chismografía, del «dicen que se dice», se vengará de enemigos, etc, y llegará
por último el momento en que él se verá a sí mismo solo, en pleno Palacio de
Buckingham, aunque se vista lo mejor posible, continuará siendo lo que es: un
mendigo...
El Nivel de Ser de cada cual atrae su propia vida; un hombre es lo que
es su vida... Muchos se preocupan por tener enormes cantidades de dinero;
dicen: «Si yo me sacara la lotería, cuán
distinta sería mi vida; con la Extraordinaria de Navidad, cambiaría
radicalmente»...
Mas eso es falso, completamente falso, por que el Nivel de Ser atrae su
propia vida... Conviene que nosotros reflexionemos en todas estas cuestiones;
no es consiguiendo enormes cantidades de dinero como vamos nosotros a cambiar
nuestra misma existencia, no; lo que necesitamos es pasar a un Nivel Superior
del Ser.
Coloquémonos por un momento en uno de esos lugares extraños de la
ciudad, en una de esas ciudades perdidas, en uno de esos terrenos donde viven
los «paracaidistas» (así se le llama en México a esas gentes que invaden un
terreno y de la noche a la mañana forman allí una colectividad, dijéramos,
infrahumana).
Cercanos a una colonia campestre del D.F., llegaron un grupo de esos
«paracaidistas», vivían en un terreno ajeno que habían ocupado, se peleaban
entre sí diariamente, se emborrachaban, se herían, se mataban, y aquella
«Colonia» que otrora viviera tranquila, tuvo que pasar por sorpresas inauditas.
Diariamente las patrullas de policía hacían resonar por allí sus sirenas, se oían
gritos de dolor, de odio, de ira, etc., y aquéllas infelices gentes
continuaban, como siempre, sufriendo terriblemente. Obviamente, su Nivel de ser
atraía su propia vida...
Si por un momento uno de esos hombres hubiera reflexionado, aun cuando
fuera por un instante; si se hubiera propuesto estudiarse a sí mismo, si
hubiera descubierto sus defectos psicológicos y, osado, se metiera por la SENDA
VERTICAL revolucionaria de la Psicología, obviamente habría podido eliminar
algunos defectos, tal vez la ira, posiblemente el odio, el egoísmo, la
chismografía, etc. Conclusión: cambiaría su Nivel de Ser, y cambiando de Nivel
de Ser, se refinarían sus costumbres. Indubitablemente, entonces ya no podría
entenderse con aquellas gentes que le rodeaban, esas gentes tampoco se
entenderían con él; precisado se vería a hacer nuevas amistades y por Ley,
sencillamente de AFINIDADES PSICOLOGICAS, contraería nuevas amistades.
Total, al cambiar de Nivel de Ser cambiaría su vida, posiblemente esas
nuevas amistades le brindarían nuevas oportunidades; mediante la interrelación
cambiaría el aspecto económico de su propia existencia, conseguiría un trabajo
diferente, mejoraría notablemente. Así pues que, el Nivel de Ser de cada cual
atrae su propia vida... En la SENDA VERTICAL tenemos la posibilidad de cambiar
nuestro propio Nivel de Ser; si eliminamos de sí mismos los defectos
psicológicos, el resultado será extraordinario, porque al cambiar nuestro
propio Nivel de Ser cambiará también toda nuestra vida; cuando uno cambia
radicalmente, cambia también todo lo que le rodea.
Las circunstancias éstas molestosas de la existencia, las circunstancias
nada agradables de la vida, no son sino meras proyecciones de lo que en nuestro
interior sucede. Si en nuestro interior nosotros cambiamos, las circunstancias
externas cambiarán también, pero si interiormente no cambiamos, las
circunstancias externas tampoco cambiarán. Ya Don Emmanuel Kant, el filósofo de
Koenisberg, dijo: «Lo exterior es lo
interior». En otras palabras aclararemos diciendo: «Lo exterior no es más
que el reflejo de lo que interiormente somos».
Si somos personas iracundas, si odiamos, si somos recelosos, envidiosos,
perversos, las circunstancias que nos rodearán serán perversas, fatales,
siniestras, podrán ser anotadas hasta en la «prensa roja». Y si somos nosotros
personas decentes, si vivimos en armonía con el Infinito, si respiramos paz, si
irradiamos amor, dicha, contento, las circunstancias que emanarán de sí mismos
serán hermosas, tendremos relaciones bellísimas, habrá armonía con todos los
que nos rodean...
Son muchos los que se quejan de los problemas de la vida: «que mi marido se fue con otra» (dice la mujer);
«que mi esposa ya no me quiere» (dice el marido); «que no me llega el dinero a
fin de mes» (dice uno); «que mi papá se emborracha y pega a mi mamá» (dice el
hijo); «que me van a echar de la casa y no se dónde ir» (dice otro); «que mis
hijos son delincuentes» (dice con aflicción una madre)...
Todos quieren resolver sus problemas, todos anhelan vivir en paz, tener
una armonía extraordinaria, tener felicidad. Pero no se dan cuenta, los que así
piensan, que la raíz de todos los problemas la llevan en su interior, que esos
problemas no son más que las proyecciones de su interior, que de dentro de
ellos están saliendo los problemas, porque un hombre es lo que es su vida. Si
no cambia su propio Nivel del Ser, si no cambia su vida interior, no cambiará
nada; lo exterior no es más que la proyección de lo interior...
Ha llegado la hora de entender ésto. Quieren felicidad, pero ¿de dónde
la van a sacar? No quieren pues admitir que las causas de todo lo que les está
acaeciendo las llevan dentro de sí mismos. Sí, cada cual lleva las causas de
sus sufrimientos dentro de sí mismo, y mientras las causas no se disuelvan, los
sufrimientos tampoco se disolverán; todo efecto tiene su causa, toda causa
provoca su efecto.
Así pues, si realmente queremos un cambio radical, lo que primero
debemos comprender es que cada uno de nosotros (ya sea blanco o negro, amarillo
o cobrizo, ignorante o ilustrado, etc.) está en tal o cual «Nivel de Ser». Es
muy cierto y de toda verdad que CAMINO VERTICAL es también el Camino de la
Auto-Realización, el Camino que nos conduce a la Verdad que todo lo sustenta;
es el Camino del Super-Hombre, el Camino donde se conquistan extraordinarios
poderes, atributos, y dones.
Sin embargo, paciente lector, ese Camino largo, estrecho y difícil,
comienza aquí y ahora, no rehuyendo las adversidades de la vida, sino
enfrentándose a ellas con el propósito de mejorar nuestro Nivel de Ser. Nunca
hemos conocido un verdadero asceta de ese Camino, un Maestro en el Sendero del
Conocimiento Secreto, que fuera adúltero, chismoso, iracundo o envidioso.
Ese Camino Iniciático requiere que previamente cambiemos nuestro Nivel
de Ser. Ahí, pues, comienza el Camino. De que nos servirían los poderes que
divinizan si dentro de nosotros todavía cargamos el rencor, el odio, el amor
propio, la codicia, el miedo o la ira.
Así, pues, que los que nos metemos a andar la SENDA VERTICAL, ante todo
nos proponemos el auto-descubrimiento, conocer nuestros propios errores para
extirparlos, para sacarlos de sí mismos, porque sólo así podremos cambiar
fundamentalmente...
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