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HISTORIA DE SEMTAD - EL ALTO (1955 - 2009) Aporte: Eliseo Tintaya, 2009 E-mail: [email protected] SEMTAD
- EL ALTO Antecedentes En 1946, nace en Bolivia con el primer culto el 12
de mayo en la ciudad de Cochabamba a
cargo de los hermanos Everestt y Mirtha Hale, que en esos años ser
evangélico era algo no
considerado en la sociedad[1].
La familia del Waldo Nicodemos y de Earl Wilkie
fueron los acompañantes del inicio de la obra de Cristo en
Bolivia. Y en 1952 se integran David
y Betty Grams, luego del aprendizaje de la lengua española inicia la
obra en La Paz[2].
En 1954, se llevó
un proyecto piloto con una semana de estudio en la Ciudad de La Paz,
para probar el ambiente y la seriedad de los estudiantes, fue positivo.
Sin embargo, el Espíritu Santo quería que se lleve su escuela
educacional con una filosofía de “estudio contextualizado”: en su
propio ambiente, estilo de vida y
un precio accesible[3]
para los emprendían a estudiar, y estaban preparándose para ser
obreros eficaces para conquistar su pueblo, y toda Bolivia. Su
nacimiento Según M. Orlando Nutt (1996), afirma que “en 1955
se compró una pequeña propiedad en General Pando, en Provincia Pacajes,
a 100 Km. de la Ciudad de La Paz, era el centro del avivamiento
espiritual, lugar rústico con la ventaja es que no llevaba al obrero
fuera de su ambiente. Los alumnos dormían sobre las bancas y los
maestros sobre sus camionetas. No había electricidad, instalación
sanitaria, ni calefacción. El agua en las jarras amanecían congeladas.
Los maestros temblaban de frío con abrigo y guantes, pero perseveraban
con gozo al ver el progreso
de sus alumnos en las cosas de Dios”[4]. Por otro lado, M. David Grams(2005), nos reafirma
que en 1955, se inicia la primera clase formal con 25 alumnos, el 15 de
junio, en una tienda pequeña sin ventanas, el cual servía de capilla y
el aula de clases: Cada estudiante pagaba por el ciclo estudios el valor
de una oveja con chuños, carnes o papa. Los primeros docentes eran los
misioneros: Earl y Ruby Wilkie, David Grams como Administrador. Como
resultado de aquello, luego de seis semanas de estudio, terminaron
veintiún hermanos, y diez obreros se lanzaron a la obra. Desde
un principio, se inculcaba la estricta disciplina similar a un cuartel
militar, ya que estos eran “soldados de la cruz”. Y en las fotografías
sus vestimentas se observan con traje
y corbata, deduciendo que eran ministros del Rey de reyes.
A las 6:30 se tocaba la campana; todos los alumnos y profesores
oraban media hora, luego el desayuno. Con el tiempo, velando por los
ministros sobre sus necesidades mientras abrían nuevas iglesias, se
incluyó en el plan de estudios las áreas técnicas como la sastrería,
sombrerería y carpintería. Y se ofrecían clases especiales para
mujeres, con la ayuda de las misioneras Perla Estep y Flora Shafer. Su
Desarrollo David
Grams, uno de los misioneros pioneros en Bolivia de Las Asambleas de
Dios, nos cuenta detalladamente sobre el desarrollo del Instituto Bíblico,
denominada de ese entonces. “La
historia del Instituto Bíblico de las Asambleas de Dios en General
Pando comienza con un mover del Espíritu Santo en Bolivia.
Durante el periodo de clases en un pequeño Instituto Bíblico en
Cochabamba en el año 1952, varios hermanos recibieron el bautismo del
Espíritu Santo, entre ellos Humberto y Concepción Angulo y un joven de
apellido Ticona de la provincia Camacho.
En el mes de mayo del mismo año, el misionero Everett Hale,
radicado en Santa Cruz de la Sierra, acompañó al joven misionero David
Grams, recién llegado a Bolivia, para visitar las primeras obras por el
Altiplano. Primero
hicieron un culto en una casa humilde en las riberas del Lago Titicaca,
cerca del pueblo de Carabuco. El
testimonio del joven Ticona había tenido efecto y un grupo de hermanos
estaba listo para el bautismo en las aguas frígidas del Titicaca, y
hablaron de formar una congregación.
Esa misma noche, en la casa mencionada, se derramó el Espíritu
Santo, y entre los que recibieron la Promesa estaba el hermano Andrés
Condori de Queascapa. En
la misma gira los dos misioneros visitaron también a una pequeña
congregación en Machacamarca, provincia Aroma y a otra en Corocoro, provincia
Pacajes, que pertenecía a las Asambleas de Dios por un “obsequio”
de la misión Amigos de Oregon. Los
misioneros extranjeros allí radicados, después de trabajar muchos años
con muy poco resultado en ese pueblo difícil entre los mineros del
cobre, decidieron entregar la obrita a la nueva misión pentecostal que
estaba tratando de instalarse en La Paz y el Altiplano. El
grupito en Corocoro necesitaba un pastor, y en esa época lo que más
hacía falta eran obreros preparados.
El hermano Grams habló con un hermano de la congregación de la
Calle Yungas que estaba dispuesto a arriesgarse para ir con su esposa a
Corocoro. Aguantaron el “shock”cultural y el frio por un par de
meses y regresaron a la ciudad. Qué hacer con Corocoro?
El Señor tenía la respuesta.
El hermano Andrés Condori de Quescapa me visitó en nuestra casa
en La Paz con el sorprendente anuncio que estaba listo para ir a
pastorear el grupo en Corocoro. Me
contó que un ángel le habia aparecido a él y a su esposa, diciéndoles
que el Espíritu les estaba guiando para ir a Corocoro.
Me dijo que había vendido ya su toro, puesto un candado en la
puerta de su casita, y que ya traía a su esposa e hijita con unos
bultos de enseres en unos aguayos, y que por favor lo llevara a Corocoro.
“Es época de lluvia”, le dije, pero me aseguró que los
camiones estaban pasando por el camino. Fuimos
en la camioneta a la mañana siguiente, y después de plantarnos
malamente en un pequeño río y resbalar en el barro por horas, los dejé
en Corocoro y después de encomendarlos al Señor, retorné por el mismo
camino. Andrés tenia muy
poca preparación, apenas hablaba el castellano, pero estaba lleno del
Espíritu Santo y tenía una pasión por las almas y el convencimiento
de que el mismo Dios lo estaba llamando a Corocoro. Después
de dos meses volvió a aparecer en la puerta de nuestra casa.
“Pastor”, me dijo, ‘’tengo 30 hermanos nuevos listos para
el bautismo en agua, y ya les he enseñado el ‘Reglamento Local’.
Necesito que vengas para bautizarlos.”
Concordamos sobre una fecha en el mes de mayo, después que se
secara un poco el barro del camino, y en esa ocasión, juntamente con mi
esposa Betty Jane con su acordeón, y el hermano Humberto Angulo, fuimos
para ver la situación en Corocoro.
Cual no sería nuestro asombro al ver la sala alquilada sobre la
placita de Corocoro llena de hermanos, orando fervientemente, y después
de una predicación, postrados en el suelo bajo el poder del Espíritu
Santo. En seguida fuimos
todos al pequeño Lago de Caquingora, a una legua del pueblo, y después
de empujar la capita de hielo en el lago, entramos Grams y Angulo para
bautizar a 36 hermanos y hermanas!
Al regresar al pueblo, Andrés insistió en llevarnos a la
estancia de Jankomarca, a una distancia de varias leguas, diciendo que
allí también se estaba formando otra congregación y que seis parejas
de jóvenes de las que se habían bautizado eran de ese lugar.
Al llegar, vimos que las paredes para un nuevo templo ya se
estaban levantando y que ellos querían llevar a Andrés para ser
su pastor. También
nos señaló Andrés que a una legua de allí había otro grupo en
formación en Chojjñapampa y en Challa Belén y que por otras partes se
estaba sembrando las buenas nuevas con buenos resultados.
Nos acordamos de las palabras de Jesús, que la mies era mucha
pero faltaban obreros. Y
esos nuevos hermanos en Pacajes, jóvenes casados, llenos del Espíritu
Santo querían estudiar y prepararse para servir a Dios.
Hacía falta un lugar donde estudiar.
El primer intento resultó en fracaso.
Después de mandar a 16 hermanos de la ciudad de La Paz y a
varios del Altiplano al instituto de Cochabamba en el año 1953, ninguno
se incorporó a la Obra. Más
bien, al encontrarse con un clima benigno, con abundancia de vegetales,
fruta y leche…optaron por la vida más fácil de la ciudad en lugar de
enfrentarse con el clima y circunstancias crueles del Altiplano.
Era evidente que esa no era la respuesta, y el Espíritu Santo
nos dirigió para afirmar una filosofía educacional muy importante, es
decir, llevar los estudios
cerca de donde vivían los alumnos, dentro de su propio ambiente y
estilo de vida, y a un precio accesible para ellos.
En el año 1954, llevamos a cabo un “proyecto piloto” de una
semana de estudios en la ciudad de La Paz, para “palpar el ambiente”
y ver la seriedad de los que estaban pidiendo ingresar a un instituto bíblico.
El resultado fue totalmente positivo.
Era momento de establecer un lugar serio de estudios.
Pero, ¿donde?
Era lógico buscar un lugar en la provincia de Pacajes donde había
ya varias congregaciones y donde los hermanos sintieron un llamado a la
Obra y su necesidad de preparación.
Primero se pensó en el pueblo de Corocoro, pero los hermanos
sugirieron un lugar más tranquilo, el pueblito de la estación de
ferrocarril La Paz-Arica (General Pando); en pleno altiplano, con una
población de unas 150 personas, una escuelita y una iglesita católica.
Y unas tienditas tristes sobre la calle frente a la estación del
tren que dos veces por semana hacía escala allí.
General Pando, cien kilómetros al sur de La Paz, que después de
pasar por Viacha, ofrecía nada más que caminos de tierra y en época
seca, un río seco para los últimos cinco kilómetros.
Cinco horas de viaje.
En esa misma calle se compró una de esas tienditas con unos
metros cuadrados de propiedad que antes había sido una estuquería y
todavía tenia su galpón viejo y medio caído con un montón de estuco.
Y detrás del galpón, más escombros.
Triste escena, todo deteriorado, pero lo compramos por un
equivalente de 250 dólares. Más
dinero no había, y nos dimos cuenta que Dios nos había entregado esa
propiedad en ese pueblito para establecer un centro de estudios para los
hermanos fieles del Altiplano.
Ya corrían los primeros meses del año 1955 y se había
anunciado la noticia del comienzo de clases en General Pando para el mes
de junio, y la propiedad seguía en su estado desastroso.
Primero, la tienda tenía que convertirse en aula de clase y
capilla. Parecía una tumba
sin ventanas. El joven Grams
con Desiderio Apaza, un hermano fiel, pusieron manos a la obra, y con un
pesado combo y otras herramientas comenzaron a abrir huecos para
ventanas y otros para puertas. Paredes
viejas de adobe. Nubes de
polvo viejo y mal oliente. Con
un gran esfuerzo lograron alistar el aula de clases con
piso de ladrillos, limpiar
la propiedad y colocar un portón de calamina sobre la calle.
Al llegar el 15 de junio de 1955,
comenzamos las clases del primer año.
En pleno invierno con temperaturas hasta de 10 grados bajo cero.
Se daban las clases en los meses más fríos, cuando la helada
impedía el trabajo agrícola y los hombres estaban libres para asistir.
Eran momentos históricos y de gran aprovechamiento.
El lugar era totalmente rústico, pero tenia la ventaja que no
llevaba al obrero fuera de su ambiente.
Cada uno pagó por el ciclo de estudios el equivalente al precio
de una oveja; en carne o en papas, chuño o quinua. Ese primer año, no
había dormitorios para los alumnos.
Los 25 alumnos varones durmieron sobre pieles de ovejas colocadas
sobre los bancos prestados de la iglesia de Corocoro.
Los misioneros durmieron en sus camionetas.
No había electricidad, instalación sanitaria ni calefacción.
El agua en las jarras amanecía congelada.
Los profesores de ese primer año eran los misioneros Earl y Ruby
Wilkie, que llegaron desde Cochabamba.
A su lado estaba David Grams como administrador.
Veintiun hermanos terminaron sus seis semanas de estudio y como
resultado del esfuerzo, unos diez hermanos se lanzaron a la viña del Señor.
David Grams sirvió como director después del primer año. Comenzando
con ese primer año, los alumnos tenían que trabajar dos horas diarias
en forma obligatoria, demoliendo las viejas paredes, haciendo adobes,
para levantar nuevas habitaciones, un comedor y una cocina.
La misma necesidad lo demandaba, y todos quedaron contentos y
orgullosos al ver, de año en año, las nuevas instalaciones que ellos
mismos habían levantado. Durante
los primeros años, la cocina era del tipo conocido en el altiplano,
hecha de barro, en el suelo. El
combustible también era del lugar, recogido con la camioneta del
director y la ayuda de varios alumnos.
Con los picos se cortaron las “t’olas” y pagando a un
campesino el precio convenido, regresábamos al instituto con grandes
cantidades de bosta seca de toro y taquia de llamas y ovejas.
Desde
el principio, el instituto seguía una estricta disciplina similar a un
cuartel militar, ya que estos eran “soldados de la cruz”.
El día comenzaba a
las 6:30 al tocarse la campana, que era un viejo cigüeñal de camión
que se tocaba con otro hierro. Primero,
todos, alumnos y profesores, a
una media hora de oración, todos de rodillas en la capilla.
Eso, antes de salir el sol, y el frío se soportó sólo con el
fervor de la oración en voz alta, cada uno en su lugar!
Y luego, el desayuno de sultana con un pan que se tomaba de pie y
de cara al sol. Se mantenía
un estricto control sobre las horas de clase y las demás actividades
del día. General Pando pronto llegó a conocerse como un lugar de
estudio serio. El
plan de estudios se ajustaba a las condiciones.
El primer año, las clases eran de sólo seis semanas, luego se
aumentaron dos semanas más y en el año 1962 se adoptó el Plan CEIBAL,
recomendado por una comisión internacional de las Asambleas de Dios, y
General Pando siguió adelante con tres meses al año, tomando seis años
para completar el programa. Con
el tiempo se dieron también clases en sastrería, sombrerería y
carpintería con el fin de que los obreros se sostuvieran mientras abrían
nuevas iglesias. Durante los
primeros años se ofrecían también dos semanas de clases especiales
para mujeres, gracias a la buena voluntad de nuestras misioneras Perla
Estep y Flora Shafer. Al
finalizar el curso del año 1960 se hizo la primera graduación en que
Manuel y Felipe Tarqui, Justino Quispe y Silverio Condori recibieron sus
diplomas. El
aspecto de la propiedad se mejoraba de año en año.
Los primeros dormitorios se techaron con paja “brava” del
altiplano, lo mismo que el edificio de dos pisos al fondo de la pequeña
propiedad que tenia que servir como comedor y aula de clase y su segunda
planta como alojamiento para los maestros.
Nunca me olvidaré el polvo y la tierra que tuvimos que soportar
los hermanos Gordon y Marilyn Marker y yo durante las semanas de clases
del año 1960, cuando se cambió el techo de paja por uno de calamina
mientras seguíamos alojados en las habitaciones.
Faltando lugar para construir otras aulas de clase, ya que se
daban por lo menos cuatro cursos a la vez, el Señor nos ayudó para
comprar otra propiedad justamente detrás de la nuestra, y allí seguíamos
con otras aulas de clase y unas habitaciones para los profesores.
Para mejorar la situación de luz para el estudio de noche, se
instaló un pequeño motor para luz eléctrica.
También se mejoró mucho la pared que daba a la calle y se puso
un letrero grande encima con el nombre de la institución. Enseñar
durante los meses de invierno en General Pando era para los valientes.
Desde el año 1956 y durante varios años nos acompañaron las
misioneras Perla Estep y Flora Shafer.
Otros misioneros que prestaron sus servicios eran los hermanos
T.O. y Artie Johnston, Gordon y Marilyn Marker y Bryan Mock.
Desde el Perú nos ayudó el joven Fernando Moroco, primero como
soltero y luego con su esposa Dina.
Pero el futuro del instituto tenía que asegurarse con la
participación como maestros de
los mismos bolivianos. Entre
ellos, Humberto Angulo y Fernando Monrroy, y una vez egresados del
mismo, los valientes Silverio Condori, Celestino Condori y Mateo Mamani. El
instituto de General Pando ocupó un lugar de mucha importancia en la
vida de toda la familia Grams. Durante
los primeros años, David tenía que dejar a su esposa Betty Jane en La
Paz para ella suplir su ausencia con ministerio pastoral y para cuidar a
los tres niños todavía pequeños.
Cada fin de semana el esposo-padre viajaba a la capital (5 horas
de viaje) para predicar, arreglar asuntos pendientes, y comprar algunos
alimentos para el instituto que no se conseguían en la estación de
tren. A partir de 1964, me
acompañaron al instituto Rocky y Raquel, quedando Betty Jane con MonaRé
en la ciudad. Ya en el año
1965, toda la familia quedamos en General Pando durante los tres meses,
ya que el hno. Bruno Frígoli había sido nombrado como director del
Centro Evangelístico de La Paz. Ese
año ha quedado grabado profundamente en la memoria de cada miembro de
la familia Grams hasta el día de hoy.
Betty Jane enseñaba y MonaRé también formaba parte de la
docencia como profesora de castellano.
Rocky, en horas aparte, les enseñaba trompeta a algunos
pastores. Y Raquelita, con sus nueve añitos, se hizo amiga del maestro
de la escuelita fiscal a dos cuadras de la propiedad, y acepto
“dictar” clases en inglés. Lo
interesante era que los meses de clases en General Pando coincidían
exactamente con las vacaciones de nuestros hijos en su colegio en La
Paz. Así que cada año,
ansiosos de terminar sus clases en Cala Coto en junio, se alistaron
“para ir con papi a Pando”. Aprendieron
a respetar, apreciar y amar al pueblo aymara, y en particular, a cada
uno de los valientes estudiantes/pastores presentes.
Rocky no faltó ninguna mañana de estar a mi lado a las 6:30
a.m., de rodillas sobre una tablita de madera, orando juntamente con
todo el grupo de estudiantes. Allí,
en General Pando, comenzaron a formarse nuevos misioneros Grams que hoy
están en diferentes países del hemisferio, sirviendo al Señor. En
su “Informe a la Convención Nacional” en Cochabamba del día 18 de
octubre de 1966, el director del Instituto Bíblico de General Pando,
David Grams, presentó el siguiente documento: “El
curso de estudios del presente año en General Pando comenzó el día 14
de junio y finalizó el 11 de septiembre.
Con este año, se han cumplido 12 años consecutivos de estudios
y preparación para nuestros hermanos del Altiplano.
Los 38 alumnos varones llegaron de 21 diferentes iglesias, y
estaban repartidos en cuatro cursos: 22 en el primero, 10 en el segundo,
2 en el tercero, y 4 en el sexto. Los
maestros que colaboraron en el esfuerzo han sido: Perla Estep, Flora
Shafer, Silverio Condori, Celestino Condori, Mateo Mamani, Betty de
Grams, Mona Ré Grams, y un servidor suyo. “Nuevamente
este año las iglesias del altiplano y de la ciudad de La Paz prestaron
una valiosa colaboración en el “Día del Kilo”.
Más de 12 quintales de víveres fueron obsequiados por 23
diferentes iglesias. El
instituto recibió estas ofrendas de papas, chuños, ocas, arroz,
quinua, azúcar, fideos, y muchas otras cosas con mucho agradecimiento,
sabiendo que en algunas regiones del altiplano los hermanos habían
sufrido ya tres años de muy poca cosecha. “En
este informe se debe mencionar la bendición del Señor que se sintió
durante los tres meses de estudio, porque durante este tiempo unos 15
hermanos recibieron el bautismo en el Espíritu Santo, y también muchos
sintieron el llamado del Señor para salir a la obra o para colaborar en
forma más amplia en sus iglesias locales.
Durante las actividades de clausura, tuvimos el gozo de ver a
unos 400 hermanos congregados para los tres días especiales, en los
cuales se celebró un culto de bautismos, la Santa Cena del Señor, un
culto de confraternidad, y sobre todo, el culto especial de clausura. “Las
cuatro semanas de estudio especial para las hermanas se llevaron a cabo
desde el 13 de septiembre al 7 de octubre.
A este curso asistieron 30 hermanas alumnas.
La hermana Flora Shafer dirigió el curso, teniendo la colaboración
de la hna. Perla Estep, y los hermanos Silverio Condori y Celestino
Condori como maestros. “Creemos,
hermanos, que los esfuerzos hechos en General Pando durante estos cuatro
meses del presente año resultarán en mucha bendición para el avance
de la obra, y sobre todo, damos gracias a Dios porque ciertamente al
participar en estas labores hemos sentido que ‘el Señor obró con
nosotros…’” Un
informe similar podría haberse preparado para las actividades de 1967.
Otra gran experiencia de aprendizaje, de compañerismo entre
maestros y alumnos, y de un nuevo Pentecostés para todos.
En lo personal, era mi última participación como director y
profesor en nuestro querido instituto de General Pando.
En
junio del año 1968 la familia Grams salió de Bolivia para entrar en
otro capítulo de su ministerio, el de dedicarse a tiempo completo al
Instituto de Superación Ministerial para todos los países de la América
Latina. Al terminar esta historia, me da mucha satisfacción mencionar
que la filosofía educacional que dio nacimiento al instituto en General
Pando fue la misma que tuvo gran influencia en la creación del ISUM—el
de llevar la enseñanza cerca de donde vive el ministro, a un precio
accesible, y en segmentos breves que le permiten ausentarse y retornar a
sus mismas responsabilidades
ministeriales”[5].
Ignacio
Tintaya Chambi (2002), uno de los pioneros de Las
Asambleas de Dios de Bolivia, afirma haber sido discípulo de los
misioneros:
David Grams y su familia en 1960 y 1961,
el mismo es de Queascapa
donde se inicia la primera obra en Provincia Camacho, después de
Pacajes en La Paz. Trabajó
en Provincia Camacho y Manco Kápac junto a los Ptres. Justino Quispe,
Martin Tintaya, Agapito Cuellar, Celestino Condori y entre otros. “En
el instituto nos enseñaban tocar trompetas, acordeones, hacer
sombreros, a tejer algunas veces. Pero, principalmente estaba centrado
en la Palabra de Dios. El llamado era cada vez más renunciante,
nos íbamos a predicar a pueblos, cantones y a otras comunidades,
así hemos levantado varias iglesias con ayuda de Dios. Ahí conocí al
Hno. Pablo Hoff, un hombre dinámico que viajaba a pie a los lugares del
valle repartiendo Biblias. Luego más tarde inauguramos el Instituto
Teológico de El Alto. El hijo mayor del misionero David Grams, subió a
armar tejerales sin miedo con su martillo, así se construyó el ITADEA
El Alto”[6]. Su
traslado Durante
14 años, el Instituto Bíblico estaba establecido en General Pando,
luego en 1969 se traslada a la Ciudad de El Alto, zona 16 de julio que
actualmente funciona en el mismo lugar. Y la nueva infraestructura fue
construida por el misionero
Bruno Frigoli junto a los obreros que seguían el estudio. Han
pasado cantidad de ministros de Jesucristo por “ITADEA” (Instituto
Teológico de Las Asambleas de Dios - El Alto) denominado
posteriormente. La mayoría de las personas que han seguido la carrera
en la institución, están trabajando
como obreros en la viña del Señor, algunos como pastores, otros como
diáconos, líderes en diferentes departamentos o como maestros. Es
como informa el Ptr. Genaro Tarquino Tiñini(2002), sobre los logros
obtenidos en su directorio durante siete años de 1995 al 2002: -
el
mejoramiento de la infraestructura -
el
mejoramiento de ambientes de clases -
la
implementación de equipos de oficina -
la selección
de docentes capaces con ministerios y profesionales. -
el incentivo
a la superación y actualización docente -
el prestigio
institucional con el reconocimiento especial de parte de C.E.C. (Comisión
de Educación Cristiana) -
la extensión
interdenominacional y el funcionamiento de tres periodos sin interrupción. -
la extensión
a las provincias y la superación ministerial con el Post-grado.
-
la
conservación de la dependencia de nuestro Señor Jesucristo, Maestro de
los maestros. Concluyendo
su informe, alienta a los estudiantes “que sigan
superándose en el área ministerial, a fin de ser obreros
eficaces para la gloria de Dios, con la colaboración de las iglesias y
alumnos de la institución”[7]. En
2003 - 2004, siendo el Ptr. Octavio Ruíz, Director de ITADEA, se logra
mantener los principios institucionales y el incentivo a la superación
ministerial.
En
2005, se realizó LAS BODAS DE ORO de la institución (1955 - 2005).
Los 50
años
dedicado a la formación de ministros RESPONSABLES Y COMPROMETIDOS en la
obra de Dios. Toda la Gloria y la honra merece el amado Espíritu Santo
por haber sido, es y seguirá
siendo Maestro de los maestros, enseñándonos lo que Él quiere enseñarnos.
¡FELICIDADES…!
En su BODAS DE ORO.
De
2005 - 2008, la institución estuvo a cargo del Ptr. Primo Cordero como Director,
como secretario: Ptr. Roberto Quilca, Tesorero: Ptr. Alfredo Marca y el
Supervidor de obra y práctica: Ptr. Eugenio Huanca. Se dio a
cambios importantes, en especial el nombre la institución del
“Instituto Teológico” al “Seminario Teológico Ministerial”,
dando así mayor peso académico y
formación ministerial. Antes denominada “ITADEA”, ahora,
“SEMTADEA” o “SEMTAD – EL ALTO”. También se proyectó a la
nivelación ministerial y sus conocimientos a llevar adelante como el
Post-Grado "Bachiller en Biblia". Finalmente, El Ptr. Primo Cordero presentó un proyecto de infraestructura institucional, con la visión de ampliar la institución en su formación académica y ministerial. En
la actualidad Desde el mes de enero de 2009, ejerce la nueva directiva a la institución, las cuales se proyectan según las bases cristo céntricas, los objetivos y fines con la que fue creada la institución. Se fortalece el pensum académico del Seminario Superior, y se implementa las modalidades de graduación como: examen de grado, y la defensa de la tesis monográfica, para mejorar la formación ministerial y académico.
[1]
Voz de Vida, Boletín informativo, 2002 [2]
Nutt, Orlando. Las Asambleas de Dios de Bolivia, 1996. pp. 23, 25 [3]
Grams, David. Historia del Instituto Bíblico de Gral. Pando. (Florida,
E.U.A. Documento enviado, mayo/05) [4]
Idem, Nutt. [5]
Idem, Grams, David. [6]
Tintaya, Eliseo. Historia de las Asambleas de Dios en Camacho. (Trabajo
presentado en ITADEA), 2002 [7]
Callisaya, Julia y Quispe Abigail. Siente años de bendición
(Entrevista a voz de vida), 2002
pp. 1, 2
|
Sigue preparándose para el ministerio de su Obra. |
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