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FCM-UNA |
Marzo 2004 |
| Número 8 | ||
| Publicación digital | ||
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Universitarios,
¿hacia dónde vamos? Fausto Oliveira (x curso, Medicina) |
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Abordaré este problema desde lo que creo es la raíz. En principio lo llamo
DESINFORMACIÓN confiando en que la mayoría de los que actúan de forma
incoherente lo hacen por ignorancia y no por mala voluntad; esta
desinformación está arraigada en lo profundo de la conciencia social de
nuestra universidad y del paraguayo en general, desinformación en
cuestiones tan generales como el valor del ser humano, los principios
éticos y morales, los derechos humanos, la constitución nacional, hasta
cosas específicas como el papel del universitario, su actitud ante el
conocimiento, los estatutos de la universidad, de la facultad, del centro
de estudiantes, la ciencia, y nuevamente desinformación sobre el ser
humano que se desarrolla y aspira a una vida mejor. Aquí quisiera proponer
un alto para hacer una pregunta cuya respuesta todos supuestamente
sabemos: ¿hacia donde vamos?, y en consecuencia ¿en qué se fundamenta
nuestra perezosa, cómoda y conformista forma de actuar? Hablando de
desinformación, me encantaría estar muy equivocado en las críticas que voy
a realizar a continuación, claro, por estar desinformado.
Pese al probable desagrado de algunos, ¿por qué como "DOCTORES EN MEDICINA Y CIRUGÍA" no presentamos una tesis o demostramos de una manera válida que somos universitarios y que tenemos los conocimientos básicos para desempeñarnos como médicos? Pasamos por esta Facultad dejando poco o ningún legado intelectual, y mucho menos material. El Hospital de Clínicas cada vez tiene menos pacientes, menos recursos humanos y económicos, y no nos preocupamos por plantear y solucionar estos problemas ¿Realmente actuamos como universitarios? Aparte de aspirar a un estatus, ¿qué le estamos aportando a nuestra universidad y a nuestra sociedad? En vez de
pasar sin pena ni gloria por las aulas sería más efectivo convertirnos en
"técnicos en medicina": tomar la última Clasificación Internacional de
Enfermedades de la OMS, consultar un reporte de una asociación
norteamericana sobre medidas terapéuticas, diagnosticar y tratar
perfectamente las enfermedades de primer mundo. Tos, fiebre, catarro, tenés qué hacerte una TAC, una resonancia y angiografía (¿cómo? no se ni
me interesa, tenés qué), cáncer, enfermedad coronaria, Parkinson, y
nuestros projimitos además se nos mueren de diarrea, vómito, desnutrición,
difteria, dengue o lo que fuera, física y moralmente. Para quien paga la
universidad, o sea, EL PUEBLO (y no es populismo ni una desgastada frase,
verdaderamente es la misma gente que a fuerza de ignorancia paga sus
impuestos aunque se los roben y luego acude al Hospital de Clínicas para
buscar una solución a las iatrogenias realizadas en los demás servicios
públicos, sin que por lo menos los miren como seres humanos) quizás sería
mucho más benéfico que nos convirtiéramos en promotores de salud e ir al
interior para enseñarle a una madre cómo hacer para que su niño no se
muera de diarrea, que no sirve de nada rayarle la panza con una espina a
una criatura cuando tiene "tiricia", que tiene que controlarse su presión,
su azúcar, que debe realizarse un PAP y el autoexamen de mama, y que la
depresión tiene solución. A lo mejor seríamos más útiles convirtiéndonos
en "Escuela de medicina" o "Instituto de medicina" pero no vanagloriarnos
con el título de universitarios para convertirnos en profesionales de la
aristocracia aplicando la experimentación en hospitales públicos con gente
indefensa y luego ostentar nuestros conocimientos en el privado a tarifas
exorbitantes. La universidad es el cerebro de la sociedad: ¡no seamos una
simple careta! |