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FCM-UNA

Marzo 2004

Número 8
Publicación digital

Universitarios, ¿hacia dónde vamos?

Fausto Oliveira (x curso, Medicina)

            Abordaré este problema desde lo que creo es la raíz. En principio lo llamo DESINFORMACIÓN confiando en que la mayoría de los que actúan de forma incoherente lo hacen por ignorancia y no por mala voluntad; esta desinformación está arraigada en lo profundo de la conciencia social de nuestra universidad y del paraguayo en general, desinformación en cuestiones tan generales como el valor del ser humano, los principios éticos y morales, los derechos humanos, la constitución nacional, hasta cosas específicas como el papel del universitario, su actitud ante el conocimiento, los estatutos de la universidad, de la facultad, del centro de estudiantes, la ciencia, y nuevamente desinformación sobre el ser humano que se desarrolla y aspira a una vida mejor. Aquí quisiera proponer un alto para hacer una pregunta cuya respuesta todos supuestamente sabemos: ¿hacia donde vamos?, y en consecuencia ¿en qué se fundamenta nuestra perezosa, cómoda y conformista forma de actuar? Hablando de desinformación, me encantaría estar muy equivocado en las críticas que voy a realizar a continuación, claro, por estar desinformado.

            Se participa de la universidad en tres aspectos: se investiga, se aprende y/o se ayuda a la sociedad (investigación, docencia y extensión). En nuestro caso, la principal y prácticamente única actividad, por mucho y a fuerza de no aplazarse, es el estudio memorístico, "folletístico", poco crítico y terriblemente mediocre, realizado por una imposición paternal que responde a un comportamiento infantil; si hay una dificultad gritamos, pataleamos y apropiadamente hacemos huelgas (término que deriva de holgar, en su primera acepción, tiempo que uno pasa sin trabajar, emparentado con holgazanería) hasta conseguir el "chupetín" del momento -de hecho, la huelga en sí es un chupetín para muchos- llámese cambiar la fecha de un parcial, una mesa para rendir en marzo, feria o modificación a posteriori del reglamento para que todos podamos aprobar una materia muy en detrimento de nuestra formación académica. "Si señora, yo saque 2 en esa materia, es decir, salí medio sabiendo porque en la escala 60% equivale a pasar la materia" ¡Y que pasa con el 40% que se queda uno ignorando! ¿Se aprende después…? Por favor, es hora de ser sensatos, hay muchas otras maneras de protestar que no van en detrimento del mismo protestante. A esta postura de algunos estudiantes se suma el enfoque erróneo de algunos dogmáticos y omnipotentes catedráticos profesores que pretenden enzoquetar en la cabeza del estudiante una gran cantidad de conocimientos desparramados que solo a ellos les parecen ciertos y necesarios según su indocumentada experiencia, conocimientos fuera de contexto, sin evidencia, que van a ser poco o nada útiles en la verdadera y real vida profesional a la cabecera de la cama del paciente; otros (y creo que son la mayoría) creen que la única materia que uno tiene que estudiar, y lógicamente, la más importante de la carrera, es la que ellos tienen a su cargo. Al final, tenemos programas de estudios extensos, con fuertes cargas horarias para "adecuarnos al MERCOSUR", con objetivos poco realistas (hay que ver la cara de los instructores cuando ven los programas…), con contenidos contradictorios, interminablemente repetitivos, mal estructurados, poco prácticos, que malgastan el tiempo de docentes y alumnos, con unas extensas jornadas que dejan poco o nada de tiempo para aprender en serio, ver pacientes, investigar, y por que no, de vivir como persona y no como estudiante de medicina. Terminamos sabiendo poco de mucho y mucho de nada. Peor todavía, el sistema está diseñado para favorecer la participación de politiqueros autodenominados gremialistas y excluye a las verdaderas mentes brillantes apartidarias. ¿Se siente aludido? "al que le caiga el guante que se lo chante".

            El título profesional es cuestionable: doctor es una persona que sabe mucho de algo; ¿realmente al terminar la carrera sabemos mucho de medicina y cirugía? Mi parecer es un categórico no. A la altura del quinto o sexto curso (que no es mayor cosa, quizás pura inercia) me atrevo a decir que recién ahora empiezo a tener una noción relativa de lo que hay que hacer con el prójimo que me expone sus dolencias. Voltaire afirmaba que "los médicos introducen medicamentos que no conocen en cuerpos que conocen menos todavía". Confieso el temor que me inspiran dos armas tan benéficas como letales: un sello y un bolígrafo, añadiendo una tercera, el procedimiento (incluso una simple "suturita" de cabeza), reunidas con el desinterés y poco humanismo que se respira en nuestro ambiente; en ocasiones no se tiene compasión ni siquiera de perjudicar al futuro colega con tal de lograr objetivos académicos o políticos, y ejemplos se ven a menudo.

            Pese al probable desagrado de algunos, ¿por qué como "DOCTORES EN MEDICINA Y CIRUGÍA" no presentamos una tesis o demostramos de una manera válida que somos universitarios y que tenemos los conocimientos básicos para desempeñarnos como médicos? Pasamos por esta Facultad dejando poco o ningún legado intelectual, y mucho menos material. El Hospital de Clínicas cada vez tiene menos pacientes, menos recursos humanos y económicos, y no nos preocupamos por plantear y solucionar estos problemas ¿Realmente actuamos como universitarios? Aparte de aspirar a un estatus, ¿qué le estamos aportando a nuestra universidad y a nuestra sociedad?

            En vez de pasar sin pena ni gloria por las aulas sería más efectivo convertirnos en "técnicos en medicina": tomar la última Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS, consultar un reporte de una asociación norteamericana sobre medidas terapéuticas, diagnosticar y tratar perfectamente las enfermedades de primer mundo. Tos, fiebre, catarro, tenés qué hacerte una TAC, una resonancia y angiografía (¿cómo? no se ni me interesa, tenés qué), cáncer, enfermedad coronaria, Parkinson, y nuestros projimitos además se nos mueren de diarrea, vómito, desnutrición, difteria, dengue o lo que fuera, física y moralmente. Para quien paga la universidad, o sea, EL PUEBLO (y no es populismo ni una desgastada frase, verdaderamente es la misma gente que a fuerza de ignorancia paga sus impuestos aunque se los roben y luego acude al Hospital de Clínicas para buscar una solución a las iatrogenias realizadas en los demás servicios públicos, sin que por lo menos los miren como seres humanos) quizás sería mucho más benéfico que nos convirtiéramos en promotores de salud e ir al interior para enseñarle a una madre cómo hacer para que su niño no se muera de diarrea, que no sirve de nada rayarle la panza con una espina a una criatura cuando tiene "tiricia", que tiene que controlarse su presión, su azúcar, que debe realizarse un PAP y el autoexamen de mama, y que la depresión tiene solución. A lo mejor seríamos más útiles convirtiéndonos en "Escuela de medicina" o "Instituto de medicina" pero no vanagloriarnos con el título de universitarios para convertirnos en profesionales de la aristocracia aplicando la experimentación en hospitales públicos con gente indefensa y luego ostentar nuestros conocimientos en el privado a tarifas exorbitantes.

            En síntesis, la actitud hacia el estudio debe ser diferente teniendo en mente que estamos en la universidad libremente y por gusto; venimos a aprender, investigar y servir, no a holgazanear. Los docentes deben transmitir solo conocimientos realmente útiles, necesarios y científicamente válidos, adaptados a la realidad local. Son estupendos los trabajos extranjeros pero es IMPERIOSO hacer ciencia y asistencia contextualizada a nuestra realidad, y con ello cumplir nuestra misión de universitarios al brindar soluciones a esta sociedad abarrotada de problemas.

            Recordemos además que es interesantísimo conocer lo poco que se sabe acerca del cuerpo humano y, por sobretodo, que todo ese conocimiento podrá ser empleado para ayudar a seres humanos en todo similares a nosotros mismos sin importar su condición. ¿Existe acaso una causa más honorable que esta? ¿Qué profesión más bella y humana que la Medicina?

La universidad es el cerebro de la sociedad:

¡no seamos una simple careta!
 

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