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FCM-UNA

Octubre 2003

Número 6
Publicación digital

Mirar de frente y hablar en serio

Helmut Segovia Lohse (3er curso, Medicina)

"¡Odio la corrupción que me envuelve!" Es algo que se escucha muy a menudo. "¡Parece que nunca vamos a salir adelante!" "¡Que cátedra más aburrida!" Son comentarios de cada día. Pero, ¿en serio la gente quiere cambiar?

Todo el mundo quiere el cambio: como paraguayos, como estudiantes de medicina....y de kinesio... Y los jóvenes resultan ser la esperanza del mañana… pero de un mañana que cuando llega no llena las expectativas. O simplemente resulta ser un mañana inalcanzable, que nunca es nuestro presente. Y no nos damos cuenta de que somos nosotros los que ponemos tropiezos a la realización de este ideal.

Se habla de que existen tantas ganas de mejorar, pero se actúa de una manera muy diferente, no siempre coherente. Como ejemplo, siempre seguimos culpando a los políticos por nuestro presente (que sí tienen mucho que ver en nuestra pésima situación e imagen del país), y no reflexionamos en nuestras actitudes no-positivas del día a día.

¿En dónde están mi honestidad y mis ganas de mejorar, si me paso copiando en los exámenes de microbiología, histología o bioquímica? ¿Cómo puedo exigir que los diputados hagan su trabajo sin desangrar a nuestro país si también yo estoy haciendo trampa, ofreciendo coimas? ¿Qué futuro estoy construyendo así?

Querer ser radical y llevarse todo por delante sería lanzarse a un precipicio sin fondo, a un vacío. No serviría de nada. Por eso siempre se debe empezar de algún punto, y no decir "otros van a hacer ese trabajo..."

Tenemos muchos derechos. Pero también tenemos obligaciones, y son estas las que debemos empezar a cumplirlas. Obligaciones como estudiantes de la UNA, como compañeros y como paraguayos, o quizás extranjeros.

Y es acá en donde nos damos cuenta que nada de "esto de cambiar" es fácil. Si todo fuese sencillo y ligero y viniese servido en bandejas de oro la vida no valdría la pena vivirla, aunque tal vez muchos no compartan esta opinión, ahora, hoy. Pero ¿y si mañana fuese tarde y tengamos que repetir lo de nuestros padres "tus hijos seguramente van a vivir diferente…"? ¿O será que solo los de espíritu rebelde ven a las dificultades como desafíos-que-superar, como combates-que-ganar?

Buenos ejemplos a imitar hay demasiados. Y podemos mejorarlos, y así mejorar la imagen que damos y da nuestra facultad, la imagen de nuestro país y la de nosotros mismos.
El dilema sigue estando en hacerse la pregunta (y tomar en serio la respuesta):

¿....en realidad seré valiente para mejorar…?

Hoy es tiempo de actuar. Quiero una facultad y un país diferente, ¿y vos?

 

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