Capítulo 36


En la base secreta de la Negafuerza, poco después del secuestro de los antiguos príncipes y antes de que comenzara la búsqueda...


Los jóvenes capturados, y sus familias esperan con temor lo que les depara el destino, todos juntos y apretujados en una inmunda celda a la que no llega mas luz que la de una solitaria antorcha situada fuera.

No saben cuanto tiempo ha transcurrido, pero parecieran siglos y la sensación de terror aumenta conforme pasan los minutos.

La situación de los jóvenes y sus familias es relativamente buena ya que las heridas se limitan a algunos golpes y raspones, y en el caso de los padres de Arthur, el demonio cumplió su promesa y les dio el antídoto para el veneno.

 Sin embargo, todos lucen en extremo asustados y confundidos por que nadie tiene idea de lo que sucede y los que podrían hacer algo para evitarlo parecen haber perdido cualquier iniciativa y deseo de escapar, o tienen miedo que sus familiares se den cuenta de sus extrañas habilidades; como en el caso de Arthur, donde sus padres no pueden dejar de observarlo con cierta preocupación mal disimulada.

 Todos esperan una explicación de lo que ha pasado.

“Hijo” dijo un señor y Arthur sintió que se le helaban las piernas “¿Qué es lo que esta ocurriendo?”

“¿Acaso tú sabes lo que pasa?” interrumpió el padre de Kyo, un hombre maduro muy parecido a su hijo.

“Bueno, en realidad no tengo idea de lo que esta sucediendo” respondió Arthur bajando la mirada “... y respecto a lo que pasó en casa, bueno, yo...” en ese instante volteo a mirar a sus amigos buscando apoyo, pero no encontró mas que caras asustadas que se dirigían hacia el corredor afuera de la celda.

Un grupo numeroso de cosas se estaban aproximando, pero era difícil verlas bajo la escasa luz de la antorcha. No obstante, en cuanto llegaron frente a la celda la hermana de Kyo gritó de horror: Monstruos solamente catalogables como demonios se encontraban frente a ellos y los miraban de fea forma.

“Ustedes cuatro, salgan. Nuestra Ama quiere hablar con ustedes” dijo el que parecía ser el líder de las criaturas demoníacas.

“¡Espera un momento!” gritó el padre de Van “¡No permitiré que te lleves a mi hijo!”


Como respuesta a su petición recibió un latigazo en la mano que le abrió una herida bastante profunda.


“¡Papá no!” gritó Van muy asustado.

“Mataremos al próximo” dijo el demonio, pero en lugar de intimidarlos con esas palabras, los padres de los muchachos parecían mas resueltos a impedir que se llevaran a sus hijos, cosa que sorprendió mucho a Kyo y Van por que sus relaciones familiares no eran las mejores del mundo, o eso pensaban.

 Pero el hecho era que podría ocurrir una desgracia si seguían oponiéndose, así que les dijeron que no se movieran, que estarían bien y que volverían pronto.

“Todo saldrá bien” dijo Andy a un par de aterrorizadas tías.

“Salgan ya” reitero el demonio mas feo y los cuatro jóvenes procedieron a seguirlo fuera de la celda.


¿Cuánto tiempo caminaron? Imposible saberlo ya que aunque todos ellos traían reloj, estos parecían no estar funcionando y la caminata no era lineal. Continuamente subían y bajaban por horribles corredores de los que colgaban enormes cadenas y grilletes que alguna vez debieron haberse utilizado para apresar a alguien, e incluso en un par de ocasiones pasaron por dos jaulas en las que había un polvo gris, que con algo de imaginación debía haber provenido de huesos en descomposición.

 La caminata se prolongó mucho tiempo hasta que llegaron a un par de enormes puertas, tan enormes que se necesitaba todo un destacamento de demonios para poder abrirlas y que tenían escritas gran cantidad de símbolos extraños con letras de oro.

“¿Qué dirá ahí?” preguntó Arthur, asustado pero asombrado a la vez de la magnitud de dicha obra.

“No creo que nada bueno” murmuró Andy.


Las puertas se abrieron revelando un enorme corredor que se prolongaba hasta un precipicio y más allá, flotando en medio del aire, una especie de roca negra.

 Los demonios no dejaron a los muchachos admirar la construcción mucho tiempo y con un par de golpes bien propinados continuaron con su lúgubre marcha.

 Cuando llegaron al borde del precipicio se dieron cuenta que dicha roca en realidad era una cabeza enorme tallada en piedra, que debía medir cerca de 10 metros y no estaba flotando como parecía en un principio. Estaba unida a un cuerpo, también tallado en roca, que se perdía en las profundidades del precipicio y era imposible de ver mas allá de los hombros por que compartía el color negro de la oscuridad circundante.

 Sin saber porque, los jóvenes sintieron que los invadía un terror casi absoluto al mirar el rostro de aquel coloso, y aunque se decían a si mismos que solo se trataba de una estatua no podían dejar de pensar que podría abrir los ojos en cualquier momento y comenzar a moverse.

Y eso fue lo que paso, la estatua abrió los ojos  y los muchachos cayeron de espaldas llenos de miedo. Esos ojos no se parecían en nada a los de ningún ser viviente y la luz que brotaba de ellos lastimaba enormemente la vista.

“Nos volvemos a ver” dijo una voz tenebrosa que salía de la boca de aquella estatua.

“¿N-nos conocemos?” preguntó Andy con voz temblorosa

“¡Oh si! Yo fui lo ultimo que vistes en tu vida pasada, príncipe Andy” luego de decirlo los enormes ojos se posaron momentáneamente en cada uno de los jóvenes presentes “Aunque no puedo decir lo mismo de los demás”

“¿Quién eres?” pregunto el chico de Marte, mas por curiosidad que otra cosa.

“No tengo un nombre, pero tu gente me llamaba muerte, destrucción, terror, odio”

“¿Eres la Negafuerza?” preguntó y al mismo tiempo rogando para que dijera que no, pero la risa tenebrosa que emitió se lo confirmo.

“Veo que aun me recuerdan. Eso me gusta”

“¿Q-que...quieres de nosotros?” preguntó Arthur tartamudeando.

“¿No lo imaginan al verme en este deplorable estado?”


Andy y Arthur la miraron momentáneamente y luego tragaron saliva bastante pálidos:


“¿Qué pasa?” preguntó Kyo mirándolos de reojo “¿Acaso quiere comernos?”

“Mas o menos” murmuró el mago de Plutón.

“Verán, hace algunos años tuve un pequeño encuentro con la hija de la reina de la Luna. Le habría ganado de no haber sido por la intervención de una estúpida bruja que, llena de celos, no hizo lo adecuado. Por su culpa perdí gran parte de mi poder y me vi obligada a guarecerme en este horrendo lugar mientras esperaba el momento de vengarme. Pues bien, ese momento ha llegado y ustedes me ayudaran a concluir lo que una vez empecé”

“¡¡Jamas te ayudaríamos a hacer algo así!!” gritó Van al tiempo que comenzaba a brillar “Tú...tú...tú... ¡Tú destruiste nuestro hogar durante el milenio de Plata! ¡Mataste a todos nuestros seres queridos y fuiste la causante de nuestra propia muerte! ¿Cómo diablos esperas que te ayudemos?"


La colosal cabeza pareció sonreír y de sus ojos salio un rayo de luz que impacto en el príncipe mas poderoso de todos haciéndole caer de rodillas y gritando de dolor.


“¡Déjelo!” gritó Andy acercándose para tratar de ayudar a su amigo, pero el ataque se repitió e involucró a todos los presentes y no terminó hasta que todos comenzaron a suplicar que se detuviera.

“¡Escuchen insectos!” gritó la enorme cabeza “Jamas podrán hacer nada contra mi y si aun se mantienen con vida es por que yo lo deseo. Me brindaran su magia para que pueda regresar a la vida                  ¡O matare a sus familias!”

“¿Qué cosa?” preguntaron los cuatro a la vez, muy asustados.

“Lo que oyeron, mataré a sus seres queridos”


La monstruosa estatua no estaba bromeando y aunque no lo hubiera dicho, los cuatro sabían muy bien que era perfectamente capaz de hacer esa y cosas muchísimo peores.


“Desde hace tiempo sé que ustedes habían renacido y que era cuestión de tiempo antes de que despertaran como lo dice la profecía”

“¿Profecía?” preguntó Andy en voz baja pero nadie le respondió.

“Sé todo acerca de ustedes y los elegí por que son las mas débiles de todos. No son mas que escoria sin virtud que puedo usar para mi beneficio. ¿Por qué creen que los traje junto con sus familias? Porque sé que harán lo que sea por ellos, incluso sé que los podría obligar a trabajar para mí. Pero no les pediré tanto, solo denme su magia y los dejaré ir”

“¿L-lo dice en serio?” pregunto Kyo no muy seguro de eso.

“Así es”


La poderosa entidad del pasado se estaba comportando muy amable y bondadosa, comparada con la de hacia 10 000 años, y no había que ser un genio para darse cuenta de que ocultaba algo.


“¿Por qué si es tan poderosa como dice que es no solo la toma y ya?” preguntó Van algo intrigado.

“Por que no puede” arguyó Andy dándose cuenta de inmediato de lo que pasaba “Desde el principio de todo cada planeta eligió a un héroe para que velara por el bienestar de los que en él vivían y le otorgó la habilidad de usar el poder mágico propio de cada planeta para lograrlo. Ese poder fue heredado a sus descendientes durante innumerables generaciones hasta llegar a nosotros”

“Aun no entiendo” preguntó Arthur.

“Junto con la magia iba la posibilidad de renunciar a ese poder y cedérselo a alguien mas si el dueño en turno lo consideraba necesario para el bien de los seres vivos. Claro que esa cláusula jamás se hizo valida y esa es la única forma de que alguien se apropie de nuestra magia”

“Yo no sabia eso” dijo Kyo.

“Ha pasado tanto tiempo desde entonces que ya nadie lo recuerda. Solo por que en Marte existían algunos viejos escritos referentes a esa leyenda es como yo lo sé” explicó con un poco mas de seguridad “Ni siquiera mi padre o mi abuelo estaban conscientes de ello”

“Es cierto, sin su cooperación lo único que podría hacerles es darles muerte” dijo de nuevo la Negafuerza “Pero como estoy segura de que valoran a sus familias por encima de su magia no se resistirán a entregármela”

La situación era terrible y la alternativa aun peor.

“¿Como sabemos que cumplirá su promesa y nos dejara ir si hacemos lo que dice?” preguntó Van temeroso.

“Porque ya no representarían ningún obstáculo para mi. No serían más que unos humanos normales que de cualquier forma morirán el día que destruya la Tierra. Será divertido ver sus caras de desesperación y culpa ese día, sabiendo que pudieron haberme detenido pero no lo hicieron”


Los chicos se sintieron terriblemente humillados, pero el oponerse requería de un sacrificio enorme que no estaba en sus manos poder realizar.


“¿Qué es lo que tenemos que hacer?” preguntó Kyo con gran dificultad y con la intención de terminar con esto lo mas rápido posible.

La cara de piedra hizo una mueca que con algo de imaginación debía tratarse de una sonrisa de satisfacción y dijo: “Solo tienen que decir que renuncian a todos sus derechos como guardianes de la magia de su planeta, decir que me los otorgaran a mi y ya, claro que todo esto en el idioma original no en su horrenda lengua común”

Durante breves instantes los chicos parecían tratar de resistirse, pero los recuerdos felices de sus respectivas familias terminaron por hacer que se rindieran y comenzaron a hablar en 4 idiomas que ya nadie recordaba y que se extinguirían el día que ellos murieran.

4 columnas de brillantes colores surgieron de los jóvenes y luego de dar vueltas e iluminar el enorme y oscuro salón cayeron con gran fuerza sobre la estatua parlante. Esta dio un enorme grito y luego se rompió en pedazos.

 Indudablemente algo estaba pasando en el fondo del abismo por que continuos destellos de luz iluminaban las paredes de roca, pero el deseo de investigar de los muchachos estaba muerto así que luego de un rato en que nada pasó, dieron media vuelta y vieron con sorpresa que la enorme puerta estaba abierta y allí, observándolo todo, estaban sus queridas familias.

 ¿Cuánto tiempo llevaban ahí? Es difícil saberlo, pero lo cierto es que gruesas lágrimas corrían por los ojos de todos ellos. La hermanita de Kyo fue la primera en correr hasta su hermano y lo rodeo con sus pequeños brazos, luego siguió la madre de Van y al final todos se reunieron en un grupo compactado en el que nadie decía nada pero estaba fundido en un solo abrazo.

 Los antiguos príncipes sintieron que habían hecho lo correcto después de todo.

“¡Miren hacia allá!” dijo el padre de Arthur señalando una luz que parecía provenir de un hueco en la pared.

Sin estar seguros de nada, pero con la imperiosa necesidad de salir de ese lugar, todos comenzaron a caminar hasta llegar frente a ese luminoso portal y vieron la imagen de un bosque del otro lado. Sin titubear todos cruzaron y luego de que el último ser humano salio dicha puerta se cerró.

Todo el lugar quedó en penumbras, excepto por un par de puntos brillantes que parecían haberlo visto todo y luego una risa desquiciada estremeció todo el lugar.




Una vez afuera...

Totalmente desorientados, los sobrevivientes de esta terrible aventura se han detenido un momento en lo que deciden que hacer.


“No estoy seguro, pero esas montañas del fondo me parecen conocidas” explicó el padre de Kyo mientras miraba los alrededores con gran detenimiento “Parecen ser de Gifú, las conozco bien por que solía acampar cerca de ahí cuando era joven”

“Nunca he visitado esa zona” comentó el padre de Arthur “¿Hay algún poblado cercano?”

“Un par de ellos, no son muy grandes pero por lo menos podremos encontrar transporte”

“Solo necesitamos un teléfono” dijo el padre de Van “Pediré un helicóptero para que venga por nosotros”


Los jefes de familia echaron un vistazo a sus respectivos hijos, los cuales comenzaban a ponerse pálidos y parecían estar exhaustos.


“Propongo que vayamos nosotros en busca de ayuda mientras los demás nos esperan” sugirió el señor Kusanagi “En una hora de descenso llegaríamos a la carretera y si tenemos suerte tal vez encontremos a alguien que nos lleve al pueblo o pueda prestarnos un teléfono"

“Estoy de acuerdo” dijo el señor Allen.

“Y yo también” respondió el señor Himura


Los hombres les explicaron el plan a sus respectivas familias y aunque no parecían estar muy convencidas de quedarse solas, tuvieron que aceptar el hecho de que los 4 jóvenes casi no podían dar un paso más. Por lo tanto bajaron un poco de la montaña hasta llegar a un claro bastante confortable y luego de despedirse momentáneamente los jefes de familia emprendieron la marcha.

 Durante varios minutos los chicos se mantuvieron en silencio, pero las miradas de sus madres y tías se sentían enormemente pesadas, a tal punto que ya no pudieron soportarlo más.


“Creo que les debemos una explicación” dijo Andy sin mirar de frente a nadie en especial.


Todas las mujeres presentes asintieron a la vez.


“Tal vez resulte difícil de creer” comenzó a explicar Andy mientras sus amigos le agradecían el no tener que ser ellos los que tuvieran que hacerlo “Pero hace unos 10 000 años  todos los planetas del sistema solar estaban habitados”

“¿Hasta Marte?” preguntó de manera inocente la pequeña Sara.

“Si, hasta Marte” le respondió con una ligera sonrisa “Bueno, el hecho es que nosotros 4 vivíamos en aquella época. Mas o menos cuando cumplimos la misma edad que tenemos ahora hubo una gran batalla entre los seres humanos de aquella época y el monstruo de hace rato. Se llama Negafuerza y destruyó por completo la vida en todos los planetas, excepto la Tierra”

“¿M-murieron?” preguntó la mayor de las tías de Andy, una señora  llamada Sally.

“Si, la Negafuerza también nos mató”

“Espera un minuto” preguntó la madre de Van “Suponiendo que todo eso paso ¿cómo es que están vivos ahora?”

“Yo explicaré eso” le respondió su vástago “también en aquella época vivía una reina muy poderosa en la Luna que poseía un cristal mágico. Con ayuda de ese cristal derrotó a la Negafuerza y le permitió a los que murieron en la luna, como nosotros, volver a nacer en el futuro”

“Kyo, hijo ¿todo eso es cierto?”

“así es mama, todo es cierto” respondió este con la mirada agachada, como si estuviera avergonzado de algo.

“Ustedes también poseen poderes mágicos ¿no es cierto?” preguntó la segunda tía de Andy, una señora llamada Rosa “Alcance a escuchar a ese monstruo cuando lo dijo”

“Lo correcto es decir que teníamos” dijo Arthur “Acabamos de entregarle toda nuestra magia a esa cosa”

“Arthur, explícame algo ¿para que quiere su magia? ¿Y quien es la hija de la reina de la luna que menciono?”

“Al igual que nosotros, la hija de la reina de la luna murió en aquella batalla y también renació en esta época. De hecho la conocen, se trata de sailor Moon y la Negafuerza quiere nuestra magia para poder acabar con ella”

“¿Hablas de la jovencita llamada Serena que visitó nuestra casa el día que ese enano extraterrestre atacó?” preguntó la madre de Van.

“La misma”

“¿En verdad es capaz de destruir la Tierra?” preguntó la madre de Kyo, sin dejar de abrazar a su pequeña hija que lucía muy asustada.

“Si” se limitó a responder su muy pálido hijo varón.


Durante unos instantes la conversación cesó por que los jóvenes en verdad parecían próximos  a desmayarse, así que sus respectivas madres y tías se acercaron y los ayudaron a recostarse y de paso aprovechar la pausa para reflexionar un poco en lo que habían escuchado.

 Realmente todo lo que les estaban contando sonaba increíble y aunque Arthur, Kyo y Van no eran unos hijos modelo y tenían algunas mentirillas en su historial, no así Andy que jamás había dicho ninguna a sus tías, era difícil pensar que pudieran estar mintiendo en algo tan serio como esto, además ellas mismas habían visto a la estatua hablar, a sus hijos brillar, a unos monstruos invadiendo sus hogares y una horrible celda donde estuvieron atrapados por mucho tiempo.

 Por otro lado, la presencia de monstruos en Tokio tampoco era nada nuevo. Muchísimas personas habían tenido contacto con ellos y las sailor scouts desde hacia ya varios años, así que no había por que no creer, por lo menos, en parte de la historia.

 Pero lo que inquietaba a las mujeres presentes, no era eso sino el asunto de la doble vida de sus hijos y por consiguiente, su doble familia ¿en realidad podían llamarlos hijos? Y aunque lo fueran ¿a que madre considerarían como su madre legitima? Por que era obvio que habían tenido otra madre anteriormente y era de esperarse que también poseyera magia igual que ellos. Ellas no eran más que unas humanas comunes y corrientes ¿cómo competir contra un fantasma mágico del pasado? Si lo que decían era cierto debió haberse tratado de una época mucho mas emocionante que la actual.

  Era doloroso pensar esas cosas, pero había algo más. Sus hijos no les estaban diciendo la verdad completa, podían sentirlo gracias a su intuición de madre ¿pero que podía ser? Los chicos les habían hablado de una batalla en la Luna en la que muchos murieron y por consiguiente también muchos debían haber renacido, pero ¿por qué la Negafuerza escogió precisamente a sus hijos y no a otros? ¿Qué tenían de especial?

En ese momento recordaron la historia que Andy dijo acerca de los antiguos héroes que protegían cada planeta y que ellos eran descendientes de esos héroes por lo que debían haber sido muy importantes en el pasado ¿pero que tanto en realidad?  Miles de preguntas llenaron su cabeza, pero como los muchachos parecían estar dormidos habría que esperar algún tiempo antes de hacerlas.
 
Los chicos, que solo tenían los ojos cerrados, también se sentían sumamente extraños. Ahora que ya no tenían magia se habían convertido en humanos normales (como siempre habían pensado que eran hasta hace poco) y el hablar del pasado les parecía mas un sueño que otra cosa, pero la verdad es que la Negafuerza estaba mas viva que nunca y era cuestión de tiempo antes de que atacara. Sin su magia estaban totalmente indefensos al igual que sus familias. Ella lo había dicho, los mataría algún día al igual que a los demás humanos y era casi seguro que no existía lugar donde esconderse ¿cómo protegerse entonces?

 Lo primero y mas lógico era mantenerse todos juntos, lo cual les daría mas posibilidades de sobrevivir pero ¿dónde? La Negafuerza había demostrado gran capacidad para saber donde estaban y eso solo podía significar dos cosas: o tenía alguna forma de verlos todo el tiempo o tenía espías suyos vigilándolos. Si la primera opción era la correcta seria tonto ocultarse en algún sitio recóndito del mundo, si la segunda era cierta la cosa cambiaba totalmente. Pero como en realidad no había forma de saber de que medios se había valido la destructora del sistema solar para encontrarlos lo único que podían hacer era buscar el lugar más seguro del mundo y afortunadamente ese lugar era el mismo Tokio.

 La misma Negafuerza lo había dicho, sailor Moon la había vencido una vez y al parecer le temía bastante así que lo mas lógico era estar cerca de ella. Ciertamente nadie sabía donde estaba, pero seguramente era cuestión de tiempo antes de que regresara, además las sailor scouts también vivían ahí y como si no fuera suficiente sus antiguos camaradas podrían ayudarles de igual forma.

Los 4 habían pensado lo mismo, así que solo necesitaban esperar a que regresaran sus padres para explicarles la situación, e incluso Van ya tenia contemplado comprar un edificio de departamentos donde poder vivir todos juntos.

 Si, las cosas parecían no ser tan malas después de todo, pero ellos no tenían idea de todo lo que había pasado durante su ausencia y que sus cálculos estaban errados casi en su totalidad.



Al mismo tiempo  en un pequeño poblado, a bordo de un auto...


“¿Qué te pasa Serena? ¿Por qué esa cara?” le preguntó Seiya a su acompañante, la cual se había puesto seria de repente, justamente al mismo tiempo que los chicos le habían dado su magia a la Negafuerza.

“Sentí algo... extraño” dijo la chica que lo acompañaba.

“¿Quieres que regresemos a la casa?”

“...no, estoy bien. Mejor vayamos a ver esa película de la que tanto hablas”


Las cosas de este lado del mundo parecían estar marchando bien para Seiya. No solo había logrado que Serena volviera a sonreír, sino que también se había deshecho momentáneamente de Taiki y Yaten ya que ambos salieron del pueblo en busca de información. Claro que lo habían amenazado hasta de perseguirlo por todo el infierno si intentaba hacer alguna estupidez, pero Seiya se consideraba niño bueno y por lo tanto no se iría al infierno (forma poética de decir que le tenia sin cuidado la amenaza de sus amigos).

 Por fin se encontraba solo con Serena y, gracias a un cambio de imagen completo, nadie que pudiera verla sospecharía que se trataba de la famosa sailor Moon.

 Su color de cabello había cambiado a un castaño, similar al de Lita solo que más claro. También se había soltado sus enormes trenzas y su cabello se parecía al de Mina, solo que casi el doble de largo y si a eso le aunamos un cambio completo de guardarropa y maquillaje seria muy difícil que alguien pudiera reconocerla.

Pero ella no fue la única que tuvo que cambiar de apariencia. Los chicos de Three Lights también tuvieron que hacerlo para poder pasar desapercibidos. Seiya ahora parecía más un vago sin provecho que otra cosa, al contrario de Yaten que parecía un caballero ingles y de Taiki que lucia como un pandillero con botas y chaqueta de cuero negro.

 Serena se rió bastante cuando los vio así, cosa que animó a los tres y les dio esperanzas de una recuperación total en poco tiempo. Pero mientras ese día llegaba había que tenerla segura y para ello era importante contar con información actualizada, que alguien tendría que ir a buscar.

 Realmente en ningún momento Taiki había considerado dejar a Seiya solo con Serena, pero este chico manipulador le había prometido ayudarlo con cierta chica de su nuevo planeta que le gustaba y que no parecía siquiera notar su existencia. Ni hablar, Taiki le vendió su alma al diablo, perdón, a Seiya. Pero le advirtió que no toleraría ningún comportamiento que la pusiera en riesgo.

 El caso de Yaten fue aun más complicado e incluyo un elaborado plan de engaños y mentiras que seguramente le reportarían una iracunda discusión con el chico de la cabellera blanca cuando volviera a casa, pero para eso aun faltaban por lo menos 3 horas.


“¿Ya te sientes mejor?”

“Si, solo fue una especie de presentimiento” dijo atípicamente seria “Como si algo malo estuviera pasando en estos momentos”

“De seguro solo es la inquietud por tus amigas” dijo el chico de cabellera negra, aunque en el fondo parecía intranquilo “Estoy seguro que si te distraes un poco desaparecerán esas preocupaciones”

“Eso espero”

Su velada romántica estaba en riesgo así que Seiya presiono el acelerador a fondo y en un santiamén llegaron al cine donde escogieron una película cómica.

 La película surtió efecto y Serena parecía haber olvidado sus problemas y se rió en varias ocasiones, tanto que algunas personas poco ambles le dijeron que se callara o se saliera. Obviamente Seiya reacciono como se esperaba y a los 5 minutos los 4 involucrados fueron echados del cine por los guardias de seguridad.

 Serena salio un poco después, junto con las amigas y novias de los chicos apaleados por el extraterrestre. Ella les ofreció disculpas a nombre de los 2 y luego le pidió a Seiya que se fueran.


“¿Por qué te disculpaste?” le preguntó Seiya bastante molesto mientras iban camino al auto.

“No tenias por que haberlos golpeado”

“¡Pero ellos te insultaron!” exclamó desconcertado “¿Qué se suponía que debía haber hecho?”

“Ignorarlos, por ejemplo”


Ese arranque de madurez y sentido común dejó atónito al cantante que la acompañaba ¿acaso las ultimas penas habían afectado a su amada mucho mas de lo que había pensado?”


“¿Ahora que hacemos?”

“¡Llévame a comer!” sugirió mientras brincaba “¡Vi una pastelería cuando veníamos hacia acá y tengo ganas de comerme un pastel entero yo sola!”


 Los pensamientos de Seiya parecían estar equivocados después de todo.


“¿De que pastel quieres?” le preguntó de mejor animo.

“¡De chocolate!”


Dicho y hecho, la pareja de jóvenes fue a la pastelería y compraron un par de pasteles (el de Serena era el doble de tamaño que el de Seiya) que luego llevaron a un pequeño parque donde improvisaron un día de campo al anochecer.

 Serena comió con gran apetito y Seiya solo se reía al ver como se le manchaba toda la cara con merengue de chocolate; y por estar distraído pensando en lo bien que estaban saliendo las cosas no se dio cuenta cuando Serena le arrojó un gran trozo de pastel a la cara.

 Se veía tan ridículo que una familia de 5 integrantes que pasaba por ahí se rió del chico, discretamente pero se rieron, lo cual pareció ser lo mas gracioso que Serena hubiera presenciado en toda su vida y sus carcajadas resonaron agradablemente por todo el parque.

 Seiya fingió estar molesto y se levantó, aparentando que dejaba sola a la antigua chica rubia. Serena picó el anzuelo y se apresuró a alcanzarlo para ofrecerle disculpas, pero su acompañante no le respondía y se hacia del rogar mientras continuaba su marcha.

 Entristecida, la princesa de la Luna se detuvo y se cubrió el rostro con las manos, como si estuviera llorando. Seiya volteo y al verla así se sintió el más miserable de todos los hombres. Corrió hasta llegar a su lado y le ofreció su pañuelo.


“Perdóname, no quise lastimarte” se disculpó con verdadera aflicción en el rostro.


Serena se descubrió la cara y Seiya vio una horrenda mueca que se burlaba de él.


“¡Te engañe!” y aprovechando el estupor del joven cantante se aproximó hacia él, se levantó de puntillas, le pasó un brazo por detrás del cuello y le dio un beso en los labios.


Continuará...

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