Capítulo
36
En la base secreta de la Negafuerza, poco después del secuestro de los antiguos
príncipes y antes de que comenzara la búsqueda...
Los jóvenes capturados, y sus familias esperan con temor lo que les depara el
destino, todos juntos y apretujados en una inmunda celda a la que no llega mas
luz que la de una solitaria antorcha situada fuera.
No saben cuanto tiempo ha transcurrido, pero parecieran siglos y la sensación
de terror aumenta conforme pasan los minutos.
La situación de los jóvenes y sus familias es relativamente buena ya que las
heridas se limitan a algunos golpes y raspones, y en el caso de los padres de
Arthur, el demonio cumplió su promesa y les dio el antídoto para el veneno.
Sin embargo, todos lucen en extremo asustados y confundidos por que nadie
tiene idea de lo que sucede y los que podrían hacer algo para evitarlo parecen
haber perdido cualquier iniciativa y deseo de escapar, o tienen miedo que sus
familiares se den cuenta de sus extrañas habilidades; como en el caso de Arthur,
donde sus padres no pueden dejar de observarlo con cierta preocupación mal disimulada.
Todos esperan una explicación de lo que ha pasado.
“Hijo” dijo un señor y Arthur sintió que se le helaban las piernas “¿Qué es
lo que esta ocurriendo?”
“¿Acaso tú sabes lo que pasa?” interrumpió el padre de Kyo, un hombre maduro
muy parecido a su hijo.
“Bueno, en realidad no tengo idea de lo que esta sucediendo” respondió Arthur
bajando la mirada “... y respecto a lo que pasó en casa, bueno, yo...” en ese
instante volteo a mirar a sus amigos buscando apoyo, pero no encontró mas que
caras asustadas que se dirigían hacia el corredor afuera de la celda.
Un grupo numeroso de cosas se estaban aproximando, pero era difícil verlas
bajo la escasa luz de la antorcha. No obstante, en cuanto llegaron frente a
la celda la hermana de Kyo gritó de horror: Monstruos solamente catalogables
como demonios se encontraban frente a ellos y los miraban de fea forma.
“Ustedes cuatro, salgan. Nuestra Ama quiere hablar con ustedes” dijo el que
parecía ser el líder de las criaturas demoníacas.
“¡Espera un momento!” gritó el padre de Van “¡No permitiré que te lleves a mi
hijo!”
Como respuesta a su petición recibió un latigazo en la mano que le abrió una
herida bastante profunda.
“¡Papá no!” gritó Van muy asustado.
“Mataremos al próximo” dijo el demonio, pero en lugar de intimidarlos con esas
palabras, los padres de los muchachos parecían mas resueltos a impedir que se
llevaran a sus hijos, cosa que sorprendió mucho a Kyo y Van por que sus relaciones
familiares no eran las mejores del mundo, o eso pensaban.
Pero el hecho era que podría ocurrir una desgracia si seguían oponiéndose,
así que les dijeron que no se movieran, que estarían bien y que volverían pronto.
“Todo saldrá bien” dijo Andy a un par de aterrorizadas tías.
“Salgan ya” reitero el demonio mas feo y los cuatro jóvenes procedieron a seguirlo
fuera de la celda.
¿Cuánto tiempo caminaron? Imposible saberlo ya que aunque todos ellos traían
reloj, estos parecían no estar funcionando y la caminata no era lineal. Continuamente
subían y bajaban por horribles corredores de los que colgaban enormes cadenas
y grilletes que alguna vez debieron haberse utilizado para apresar a alguien,
e incluso en un par de ocasiones pasaron por dos jaulas en las que había un
polvo gris, que con algo de imaginación debía haber provenido de huesos en descomposición.
La caminata se prolongó mucho tiempo hasta que llegaron a un par de enormes
puertas, tan enormes que se necesitaba todo un destacamento de demonios para
poder abrirlas y que tenían escritas gran cantidad de símbolos extraños con
letras de oro.
“¿Qué dirá ahí?” preguntó Arthur, asustado pero asombrado a la vez de la magnitud
de dicha obra.
“No creo que nada bueno” murmuró Andy.
Las puertas se abrieron revelando un enorme corredor que se prolongaba hasta
un precipicio y más allá, flotando en medio del aire, una especie de roca negra.
Los demonios no dejaron a los muchachos admirar la construcción mucho
tiempo y con un par de golpes bien propinados continuaron con su lúgubre marcha.
Cuando llegaron al borde del precipicio se dieron cuenta que dicha roca
en realidad era una cabeza enorme tallada en piedra, que debía medir cerca de
10 metros y no estaba flotando como parecía en un principio. Estaba unida a
un cuerpo, también tallado en roca, que se perdía en las profundidades del precipicio
y era imposible de ver mas allá de los hombros por que compartía el color negro
de la oscuridad circundante.
Sin saber porque, los jóvenes sintieron que los invadía un terror casi
absoluto al mirar el rostro de aquel coloso, y aunque se decían a si mismos
que solo se trataba de una estatua no podían dejar de pensar que podría abrir
los ojos en cualquier momento y comenzar a moverse.
Y eso fue lo que paso, la estatua abrió los ojos y los muchachos cayeron
de espaldas llenos de miedo. Esos ojos no se parecían en nada a los de ningún
ser viviente y la luz que brotaba de ellos lastimaba enormemente la vista.
“Nos volvemos a ver” dijo una voz tenebrosa que salía de la boca de aquella
estatua.
“¿N-nos conocemos?” preguntó Andy con voz temblorosa
“¡Oh si! Yo fui lo ultimo que vistes en tu vida pasada, príncipe Andy” luego
de decirlo los enormes ojos se posaron momentáneamente en cada uno de los jóvenes
presentes “Aunque no puedo decir lo mismo de los demás”
“¿Quién eres?” pregunto el chico de Marte, mas por curiosidad que otra cosa.
“No tengo un nombre, pero tu gente me llamaba muerte, destrucción, terror, odio”
“¿Eres la Negafuerza?” preguntó y al mismo tiempo rogando para que dijera que
no, pero la risa tenebrosa que emitió se lo confirmo.
“Veo que aun me recuerdan. Eso me gusta”
“¿Q-que...quieres de nosotros?” preguntó Arthur tartamudeando.
“¿No lo imaginan al verme en este deplorable estado?”
Andy y Arthur la miraron momentáneamente y luego tragaron saliva bastante pálidos:
“¿Qué pasa?” preguntó Kyo mirándolos de reojo “¿Acaso quiere comernos?”
“Mas o menos” murmuró el mago de Plutón.
“Verán, hace algunos años tuve un pequeño encuentro con la hija de la reina
de la Luna. Le habría ganado de no haber sido por la intervención de una estúpida
bruja que, llena de celos, no hizo lo adecuado. Por su culpa perdí gran
parte de mi poder y me vi obligada a guarecerme en este horrendo lugar mientras
esperaba el momento de vengarme. Pues bien, ese momento ha llegado y ustedes
me ayudaran a concluir lo que una vez empecé”
“¡¡Jamas te ayudaríamos a hacer algo así!!” gritó Van al tiempo que comenzaba
a brillar “Tú...tú...tú... ¡Tú destruiste nuestro hogar durante el milenio de
Plata! ¡Mataste a todos nuestros seres queridos y fuiste la causante de nuestra
propia muerte! ¿Cómo diablos esperas que te ayudemos?"
La colosal cabeza pareció sonreír y de sus ojos salio un rayo de luz que impacto
en el príncipe mas poderoso de todos haciéndole caer de rodillas y gritando
de dolor.
“¡Déjelo!” gritó Andy acercándose para tratar de ayudar a su amigo, pero el
ataque se repitió e involucró a todos los presentes y no terminó hasta que todos
comenzaron a suplicar que se detuviera.
“¡Escuchen insectos!” gritó la enorme cabeza “Jamas podrán hacer nada contra
mi y si aun se mantienen con vida es por que yo lo deseo. Me brindaran su magia
para que pueda regresar a la vida
¡O matare a sus familias!”
“¿Qué cosa?” preguntaron los cuatro a la vez, muy asustados.
“Lo que oyeron, mataré a sus seres queridos”
La monstruosa estatua no estaba bromeando y aunque no lo hubiera dicho, los
cuatro sabían muy bien que era perfectamente capaz de hacer esa y cosas muchísimo
peores.
“Desde hace tiempo sé que ustedes habían renacido y que era cuestión de tiempo
antes de que despertaran como lo dice la profecía”
“¿Profecía?” preguntó Andy en voz baja pero nadie le respondió.
“Sé todo acerca de ustedes y los elegí por que son las mas débiles de todos.
No son mas que escoria sin virtud que puedo usar para mi beneficio. ¿Por qué
creen que los traje junto con sus familias? Porque sé que harán lo que sea por
ellos, incluso sé que los podría obligar a trabajar para mí. Pero no les pediré
tanto, solo denme su magia y los dejaré ir”
“¿L-lo dice en serio?” pregunto Kyo no muy seguro de eso.
“Así es”
La poderosa entidad del pasado se estaba comportando muy amable y bondadosa,
comparada con la de hacia 10 000 años, y no había que ser un genio para darse
cuenta de que ocultaba algo.
“¿Por qué si es tan poderosa como dice que es no solo la toma y ya?” preguntó
Van algo intrigado.
“Por que no puede” arguyó Andy dándose cuenta de inmediato de lo que pasaba
“Desde el principio de todo cada planeta eligió a un héroe para que velara por
el bienestar de los que en él vivían y le otorgó la habilidad de usar el poder
mágico propio de cada planeta para lograrlo. Ese poder fue heredado a sus descendientes
durante innumerables generaciones hasta llegar a nosotros”
“Aun no entiendo” preguntó Arthur.
“Junto con la magia iba la posibilidad de renunciar a ese poder y cedérselo
a alguien mas si el dueño en turno lo consideraba necesario para el bien de
los seres vivos. Claro que esa cláusula jamás se hizo valida y esa es
la única forma de que alguien se apropie de nuestra magia”
“Yo no sabia eso” dijo Kyo.
“Ha pasado tanto tiempo desde entonces que ya nadie lo recuerda. Solo por que
en Marte existían algunos viejos escritos referentes a esa leyenda es como yo
lo sé” explicó con un poco mas de seguridad “Ni siquiera mi padre o mi abuelo
estaban conscientes de ello”
“Es cierto, sin su cooperación lo único que podría hacerles es darles muerte”
dijo de nuevo la Negafuerza “Pero como estoy segura de que valoran a sus familias
por encima de su magia no se resistirán a entregármela”
La situación era terrible y la alternativa aun peor.
“¿Como sabemos que cumplirá su promesa y nos dejara ir si hacemos lo que dice?”
preguntó Van temeroso.
“Porque ya no representarían ningún obstáculo para mi. No serían más que unos
humanos normales que de cualquier forma morirán el día que destruya la Tierra.
Será divertido ver sus caras de desesperación y culpa ese día, sabiendo que
pudieron haberme detenido pero no lo hicieron”
Los chicos se sintieron terriblemente humillados, pero el oponerse requería
de un sacrificio enorme que no estaba en sus manos poder realizar.
“¿Qué es lo que tenemos que hacer?” preguntó Kyo con gran dificultad y con la
intención de terminar con esto lo mas rápido posible.
La cara de piedra hizo una mueca que con algo de imaginación debía tratarse
de una sonrisa de satisfacción y dijo: “Solo tienen que decir que renuncian
a todos sus derechos como guardianes de la magia de su planeta, decir que me
los otorgaran a mi y ya, claro que todo esto en el idioma original no en su
horrenda lengua común”
Durante breves instantes los chicos parecían tratar de resistirse, pero los
recuerdos felices de sus respectivas familias terminaron por hacer que se rindieran
y comenzaron a hablar en 4 idiomas que ya nadie recordaba y que se extinguirían
el día que ellos murieran.
4 columnas de brillantes colores surgieron de los jóvenes y luego de dar vueltas
e iluminar el enorme y oscuro salón cayeron con gran fuerza sobre la estatua
parlante. Esta dio un enorme grito y luego se rompió en pedazos.
Indudablemente algo estaba pasando en el fondo del abismo por que continuos
destellos de luz iluminaban las paredes de roca, pero el deseo de investigar
de los muchachos estaba muerto así que luego de un rato en que nada pasó, dieron
media vuelta y vieron con sorpresa que la enorme puerta estaba abierta y allí,
observándolo todo, estaban sus queridas familias.
¿Cuánto tiempo llevaban ahí? Es difícil saberlo, pero lo cierto es que
gruesas lágrimas corrían por los ojos de todos ellos. La hermanita de Kyo fue
la primera en correr hasta su hermano y lo rodeo con sus pequeños brazos, luego
siguió la madre de Van y al final todos se reunieron en un grupo compactado
en el que nadie decía nada pero estaba fundido en un solo abrazo.
Los antiguos príncipes sintieron que habían hecho lo correcto después
de todo.
“¡Miren hacia allá!” dijo el padre de Arthur señalando una luz que parecía provenir
de un hueco en la pared.
Sin estar seguros de nada, pero con la imperiosa necesidad de salir de ese lugar,
todos comenzaron a caminar hasta llegar frente a ese luminoso portal y vieron
la imagen de un bosque del otro lado. Sin titubear todos cruzaron y luego de
que el último ser humano salio dicha puerta se cerró.
Todo el lugar quedó en penumbras, excepto por un par de puntos brillantes que
parecían haberlo visto todo y luego una risa desquiciada estremeció todo el
lugar.
Al mismo tiempo en un pequeño poblado, a bordo de un auto...
“¿Qué te pasa Serena? ¿Por qué esa cara?” le preguntó Seiya a su acompañante,
la cual se había puesto seria de repente, justamente al mismo tiempo que los
chicos le habían dado su magia a la Negafuerza.
“Sentí algo... extraño” dijo la chica que lo acompañaba.
“¿Quieres que regresemos a la casa?”
“...no, estoy bien. Mejor vayamos a ver esa película de la que tanto hablas”
Las cosas de este lado del mundo parecían estar marchando bien para Seiya.
No solo había logrado que Serena volviera a sonreír, sino que también se había
deshecho momentáneamente de Taiki y Yaten ya que ambos salieron del pueblo en
busca de información. Claro que lo habían amenazado hasta de perseguirlo por
todo el infierno si intentaba hacer alguna estupidez, pero Seiya se consideraba
niño bueno y por lo tanto no se iría al infierno (forma poética de decir que
le tenia sin cuidado la amenaza de sus amigos).
Por fin se encontraba solo con Serena y, gracias a un cambio de imagen
completo, nadie que pudiera verla sospecharía que se trataba de la famosa sailor
Moon.
Su color de cabello había cambiado a un castaño, similar al de Lita solo
que más claro. También se había soltado sus enormes trenzas y su cabello se
parecía al de Mina, solo que casi el doble de largo y si a eso le aunamos un
cambio completo de guardarropa y maquillaje seria muy difícil que alguien pudiera
reconocerla.
Pero ella no fue la única que tuvo que cambiar de apariencia. Los chicos de
Three Lights también tuvieron que hacerlo para poder pasar desapercibidos. Seiya
ahora parecía más un vago sin provecho que otra cosa, al contrario de Yaten
que parecía un caballero ingles y de Taiki que lucia como un pandillero con
botas y chaqueta de cuero negro.
Serena se rió bastante cuando los vio así, cosa que animó a los tres y
les dio esperanzas de una recuperación total en poco tiempo. Pero mientras ese
día llegaba había que tenerla segura y para ello era importante contar con información
actualizada, que alguien tendría que ir a buscar.
Realmente en ningún momento Taiki había considerado dejar a Seiya solo
con Serena, pero este chico manipulador le había prometido ayudarlo con cierta
chica de su nuevo planeta que le gustaba y que no parecía siquiera notar su
existencia. Ni hablar, Taiki le vendió su alma al diablo, perdón, a Seiya. Pero
le advirtió que no toleraría ningún comportamiento que la pusiera en riesgo.
El caso de Yaten fue aun más complicado e incluyo un elaborado plan de
engaños y mentiras que seguramente le reportarían una iracunda discusión con
el chico de la cabellera blanca cuando volviera a casa, pero para eso aun faltaban
por lo menos 3 horas.
“¿Ya te sientes mejor?”
“Si, solo fue una especie de presentimiento” dijo atípicamente seria “Como si
algo malo estuviera pasando en estos momentos”
“De seguro solo es la inquietud por tus amigas” dijo el chico de cabellera negra,
aunque en el fondo parecía intranquilo “Estoy seguro que si te distraes un poco
desaparecerán esas preocupaciones”
“Eso espero”
Su velada romántica estaba en riesgo así que Seiya presiono el acelerador a
fondo y en un santiamén llegaron al cine donde escogieron una película cómica.
La película surtió efecto y Serena parecía haber olvidado sus problemas
y se rió en varias ocasiones, tanto que algunas personas poco ambles le dijeron
que se callara o se saliera. Obviamente Seiya reacciono como se esperaba y a
los 5 minutos los 4 involucrados fueron echados del cine por los guardias de
seguridad.
Serena salio un poco después, junto con las amigas y novias de los chicos
apaleados por el extraterrestre. Ella les ofreció disculpas a nombre de los
2 y luego le pidió a Seiya que se fueran.
“¿Por qué te disculpaste?” le preguntó Seiya bastante molesto mientras iban
camino al auto.
“No tenias por que haberlos golpeado”
“¡Pero ellos te insultaron!” exclamó desconcertado “¿Qué se suponía que debía
haber hecho?”
“Ignorarlos, por ejemplo”
Ese arranque de madurez y sentido común dejó atónito al cantante que la acompañaba
¿acaso las ultimas penas habían afectado a su amada mucho mas de lo que había
pensado?”
“¿Ahora que hacemos?”
“¡Llévame a comer!” sugirió mientras brincaba “¡Vi una pastelería cuando veníamos
hacia acá y tengo ganas de comerme un pastel entero yo sola!”
Los pensamientos de Seiya parecían estar equivocados después de todo.
“¿De que pastel quieres?” le preguntó de mejor animo.
“¡De chocolate!”
Dicho y hecho, la pareja de jóvenes fue a la pastelería y compraron un par de
pasteles (el de Serena era el doble de tamaño que el de Seiya) que luego llevaron
a un pequeño parque donde improvisaron un día de campo al anochecer.
Serena comió con gran apetito y Seiya solo se reía al ver como se le manchaba
toda la cara con merengue de chocolate; y por estar distraído pensando en lo
bien que estaban saliendo las cosas no se dio cuenta cuando Serena le arrojó
un gran trozo de pastel a la cara.
Se veía tan ridículo que una familia de 5 integrantes que pasaba por ahí
se rió del chico, discretamente pero se rieron, lo cual pareció ser lo mas gracioso
que Serena hubiera presenciado en toda su vida y sus carcajadas resonaron agradablemente
por todo el parque.
Seiya fingió estar molesto y se levantó, aparentando que dejaba sola a
la antigua chica rubia. Serena picó el anzuelo y se apresuró a alcanzarlo para
ofrecerle disculpas, pero su acompañante no le respondía y se hacia del rogar
mientras continuaba su marcha.
Entristecida, la princesa de la Luna se detuvo y se cubrió el rostro con
las manos, como si estuviera llorando. Seiya volteo y al verla así se sintió
el más miserable de todos los hombres. Corrió hasta llegar a su lado y le ofreció
su pañuelo.
“Perdóname, no quise lastimarte” se disculpó con verdadera aflicción en el rostro.
Serena se descubrió la cara y Seiya vio una horrenda mueca que se burlaba de
él.
“¡Te engañe!” y aprovechando el estupor del joven cantante se aproximó hacia
él, se levantó de puntillas, le pasó un brazo por detrás del cuello y le dio
un beso en los labios.
Continuará...