SIEMPRE ESTARÉ A TU LADO

CAPITULO PRIMERO

La brisa que penetraba por la ventana movía suavemente los negros cabellos del chico que, sonriente, escuchaba atentamente el relato de su madre. Cuando esta terminó de narrar la historia se despidió de su hijo dándole un tierno beso en la mejilla. El joven, quien creía que ya era muy mayor para tales gestos, se cubrió con la manta mientras hacía unas muecas muy graciosas para quejarse por tal muestra de aprecio. La mujer sonrió y salió de la habitación.

No pasó mucho tiempo antes de que el muchacho se quedara profundamente dormido. Cuando despertó se encontró con que estaba en el asiento trasero de un coche. Era de noche y el cielo estaba nublado. Ansioso, buscó con la mirada el rostro de alguien conocido no tardando mucho en comprender que estaba en su propio coche, con sus padres en los asientos delanteros. Esto tranquilizó al joven que pegó el rostro a la ventana tratando de ver algo, aunque sin mucho éxito. Estaba apunto de volver a su posición inicial cuando un hombre que se encontraba en el borde de la carretera llamó su atención. Este le sonreía enigmáticamente pero lo más extraño era que aunque permanecía quieto, sin moverse, no lo dejaban atrás.

Fue en ese momento cuando ocurrió todo. Aquel hombre miró directamente a los ojos del chico y en la mente del joven se formó una sola palabra: muerte. Angustiado retiró la mirada de la ventana y se abalanzó hacia la parte delantera del coche buscando la seguridad paterna. Agarró fuertemente la mano de su madre y sintió como esta le acariciaba el cabello para tranquilizarlo, sin embargo, algo no iba bien, el chico lo sabía. Muy lentamente elevó el rostro buscando los ojos verdes de su madre pero en lugar de eso se encontró con las cuencas vacías de un cadáver.

Se quedó paralizado, su corazón comenzó a latir apresuradamente, tenía mucho miedo, quería huir de allí pero su cuerpo no le respondía. Un grito procedente del rincón más profundo de su mente le devolvió el control justo antes de que el coche diera un giro descontrolado y cayera por el precipicio.

Darien se despertó en mitad de la noche temblando. Otra vez había tenido el mismo sueño, un sueño que se le repetía noche tras noche, un sueño en el que revivía el día del accidente, el día en que había perdido a sus padres. Y siempre lo mismo, siempre aquel hombre que parecía disfrutar viéndole sufrir.

- ¿Te encuentras bien?.- le preguntó la joven de cabellos dorados que dormía a su lado.

- ¿Te he despertado?. Lo siento.

- Has vuelto a soñar lo mismo, ¿no?.-preguntó muy preocupada, aunque la expresión del rostro de su novio le decía que sí.- Tal vez deberíamos consultar con Michiru. Puede tratarse de algún enemigo que...

Darien hizo callar a la joven con un beso, mientras la tomaba de la cintura y la atraía hacia él. Le acarició el cabello y se quedó mirando sus hermosos ojos azules, sintiendo así como su miedo pasaba.

- Gracias por pasar esta noche conmigo Serena, no sabes el bien que me hace tu compañía.

- ¿Estás seguro de que no quieres que hablemos con las chicas?.

- Sí. Con tu cariño me basta.- dijo mientras tumbaba a Serena en la cama y se abrazaba a ella con fuerza.- Vamos a dormir, estoy seguro de que ya no habrá más sueños por esta noche.

******************

- Ay es tan guapo y tan galante y tan cariñoso, lastima que tenga novia.- suspiró Mina mientras se dejaba caer lentamente sobre el brazo de Lita que la agarraba con fuerza para que no se diera contra el suelo.- Aunque.- prosiguió con renovadas fuerzas.- si consigo que rompa con su novia, me hago la amiga preocupada y entonces...

- ¡¡¡¡¡Mina!!!!.- gritaron al unísono Lita y Rei.

- Lo sé, lo sé- respondió algo sonrojada. - una sailor no debe comportarse así, ay.- volvió a suspirar de nuevo.- que complicada es mi vida.

- No lo sería tanto si en vez de pensar tanto en chicos pensaras más en tus estudios.- le riñó Amy.- Fíjate en Serena, por fin, se ha dado cuenta de su error y ayer mismo fue a casa de Darien a que le ayudará con sus estudios.

- Vamos Amy, no te creerás de verdad que Serena fue a casa de Darien a estudiar.- preguntó la sacerdotisa mientras miraba de reojo a la implicada que inmediatamente se puso colorada como un tomate.

- Bueno, yo...

- Pues yo he oído que no solo paso la tarde con él sino también la noche.- acusó Lita a la pobre Serena que ya no sabía dónde meterse.

- No... yo... no.-intentaba defenderse la acusada aunque no sabía que decir.

- No lo niegues Serena, ayer me llamó tu madre preguntando por ti porque supuestamente te habías quedado a dormir en el templo. Suerte que me di cuenta de lo que pasaba y gracias a mi ingenio te saque del apuro porque sino en buen lío estarías metida.

- ¡¡¡¡Eso hiciste!!!.- preguntaron sorprendidas Amy y Mina.

- ......

-¿Lo pasaste bien?.- la interrogó Mina.

- .....

- ¿Llevaste algo especial?.- siguió Mina.

- ....

- ¡¡¡Di algo!!!, que me muero de la curiosidad.- terminó quejándose.

- No paso nada.- respondió al fin Serena.-pero...

- ¡¡¡Pero qué!!!

Serena miró durante unos segundos a sus amigas. Necesitaba decirles lo que ocurría, decirles porque se había quedado allí, decirles que a Darien le pasaba algo, pero, no pudo, lo había prometido. Así que sin más salió corriendo de allí dejando a unas sorprendidas chicas con la boca abierta.

*************

Darien sostenía sobre sus manos una carta que recién había llegado en el correo matutino. Muy despacio volvió a leerla una vez más sin poder creer lo que decía. El hombre que tras la muerte de sus padres lo había educado y querido como un hijo le pedía que fuera a verle, que necesitaba hablar con él sobre algo muy importante, referente a sus padres y a los sueños que de seguro, decía textualmente, había tenido últimamente. ¿Cómo podía él saber de ellos? Al fin y al cabo él solo se los había contado a Serena y ella no conocía a Arthur. Un mal presentimiento inundó su corazón al mismo tiempo que sentía que perdía el conocimiento.

Al cabo de un rato sintió como unas suaves manos le acariciaban el rostro. Despacio abrió los ojos y se encontró con que estaba en su cama y al lado de él estaba Serena.

- ¿Qué me ha pasado?.-preguntó Darien algo desconcertado.

- No lo sé. Cuando llegué aquí te encontré desmayado en el suelo. Tenías esto en la mano.- le respondió Serena al mismo tiempo que le mostraba una carta.

- ¿La has leído?

- Esto... sé que no debí hacerlo pero es que... estaba tan preocupada.- consiguió terminar mientras bajaba el rostro muy avergonzada.

- ¡Eh!.- le sonrió Darien mientras tomaba el rostro de la joven entre sus manos.- no pongas esa cara, entre nosotros no hay secretos, ¿verdad?.

- No.

- ¿Vendrás conmigo?.- le susurró.

- Sí.

*****************

Serena y Darien estaban en el auto de este último rumbo a un pequeño pueblo de los alrededores de Tokyo, en donde vivía Arthur. Serena le había dicho a su madre que se iba con las chicas a pasar unos días a la casa de un tío de Rei, no le había pedido a las chicas que la ayudarán pero sabía que si se presentaba algún problema lo harían.

Cuando llegaron a su destino Serena se quedó maravillada. El hombre vivía en una gran mansión en medio de grandes jardines y un profundo bosque, todo de su propiedad según le contó Darien.

- Vaya, vaya, está claro que este tal Arthur es más que rico y si Darien es su protegido y yo la novia de su protegido seguramente cuando el hombre pase a mejor vida todo esto será para nosotros.- pensaba Serena mientras ponía una de sus más diabólicas miradas.

- Tiene un hijo, casi todo será para él.- le susurró Darien de pronto al oído destrozando todas las ilusiones de la pobre chica que ya se veía durmiendo con su chico hasta las dos de la tarde en una lujosa habitación mientras sus empleados se encargaban de limpiarlo todo y de hacer los últimos preparativos para que sus jefes disfrutaran de una agradable travesía en el transatlántico más lujoso que existía en todo el mundo y que por supuesto era de su propiedad.

- Te odio.- le gritó esta.

- Ja, ja, ja.- rió Darien.- Por cierto hay algo que me tiene muy intrigado, ¿cómo conseguiste llevarme tu sola desde el salón del departamento a mi cama? ¿No le pedirías ayuda a nadie?¿Verdad?

- ¡Por supuesto que no!.- exclamó muy indignada la joven.- Te hice una promesa y yo jamás la rompería. Además recuerda que soy una grandiosa sailor, no necesito que me ayuden...

- Haruka, ¿no?

- Sí.- reconoció Serena bajando la mirada.- Es que pesas mucho.

La cara de arrepentimiento que puso la chica era tan graciosa que Darien no se pudo aguantar la risa y comenzó a reír lo cual por supuesto molesto a la joven que comenzó a insultarle como en los viejos tiempos y Darien al recordarlos se rió aún más fuerte por lo que Serena se enfado aún más y cuando iba a decirle unas cuantas verdades al joven una voz a su espalda la detuvo.

- Darien, Darien, Darien, Darien, es que nunca cambiaras. No deberías reírte de tan hermosa damisela.

Al escuchar estas palabras Serena se ruborizó notablemente.

- Cuanto tiempo Robert.- saludo Darien no muy cortésmente.

- Igualmente.- Robert miró con detenimiento a la joven que permanecía en silencio todavía sonrojada.- ¿Quien es ella?

- Me llamo Serena.

- Encantado de conocerla madam, yo soy Robert y estoy a su servicio.- se presentó el chico al mismo tiempo que se inclinaba ligeramente y besaba con delicadeza la mano de la chica. Ahora Serena parecía un tomate.

- Es mi novia así que no intentes nada.- se entrometió Darien no de muy buena forma, estaba claro que no se llevaban nada bien.

- Tranquilo solo trataba de ser cortes, por cierto mi padre te espera, creo que se llevará una pequeña sorpresa cuando conozca a Serena.

- ¿Tú eres el hijo de Arthur?.- preguntó de pronto Serena.

- Si, el legítimo.- respondió el aludido mientras le echaba una mirada recelosa a Darien pero este simplemente lo ignoró y se apresuró a tomar a Serena de la mano.

Al cabo de unos minutos de silencio durante los cuales Serena se dedicó a contemplar su entorno maravillándose a cada paso un poco más llegaron a una habitación que parecía ser la biblioteca de la casa, una biblioteca aún más grande que la municipal de Tokyo y no es que Serena hubiera estado allí para poder asegurarlo pero al menos eso le pareció a ella.

- ¡Vaya!.- exclamó emocionada.- Si Amy viera esto no podríamos sacarla de aquí ni en un millón de años.

- Estoy seguro de ello.- le sonrió su novio.

- Cuanto tiempo.- se oyó de pronto.

De entre las sombras apareció la figura de un señor bastante mayor, de aspecto honorable. Darien se acercó a él y lo abrazó con fuerza mientras el hombre le devolvía el gesto. Serena enmudeció de asombro pues Darien nunca había sido muy propenso a mostrar el cariño que sentía hacia los demás, excepto con ella aunque bastante trabajo le costó conseguirlo. La voz de Robert rompió el hilo de sus pensamientos.

- Bueno yo me retiro, padre, Darien.- se despidió el joven.- Serena.- volvió a besarle la mano.- ha sido todo un placer conocerte.

Robert salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Fue en ese momento cuando Arthur notó la presencia de Serena, la presencia de alguien a quien no esperaba.

-¿ Y esta joven?.- preguntó Arthur cortésmente.

- Es Serena, mi novia, la traje para que la conocieras.

- Hola señor Arthur.- saludo Serena con su habitual alegría.

Arthur le devolvió el saludo a la chica para después mirarla con mucha atención. Darien, pensó que la inusual actitud del hombre se debía al hecho de que no supiera que Serena estaba al tanto de sus sueños. Así que poniéndole una mano sobre el hombro se lo dijo. Esto hizo que el dueño de la mansión respirara aliviado y con un gesto de la mano invitó a la pareja a sentarse en el amplio sofá que había en un rincón escondido de la sala junto a la chimenea. Él por su parte se acomodó en una butaca enfrente del sillón.

Durante unos minutos un profundo silencio inundó el lugar. Serena no se atrevía a hablar porque de cierta manera sentía que sobraba en esa reunión, Darien esperaba con ansiedad a que su padre adoptivo le dijera algo acerca de sus sueños y Arthur por su parte parecía disfrutar del momento. La situación se mantuvo así hasta que Darien, incapaz de esperar más, decidió hacer la pregunta cuya respuesta tanto deseaba conocer.

- ¿Cómo supiste lo de mis sueños?

- Nunca cambiarás Darien.- sonrió el anciano.- siempre directo al grano.

- Esos sueños llevan atormentándome desde hace cerca de un mes. Se repiten noche tras noche y la única persona a la que le he hablado de ellos es a Serena, comprende pues mi ansiedad.

- Te comprendo hijo mío es solo que esperaba que me preguntaras acerca de tus viejos amigos, de los negocios, de tu madre, de Robert.- un gesto de resentimiento se reflejó en el rostro de Darien.

- ...

- Bueno si es lo que quieres, vayamos al grano.- se rindió el hombre al no recibir la respuesta que hubiera esperado por parte de Darien.- En realidad fue otra la persona que me informó acerca de ellos, alguien que también los tiene, solo que no sabia que el chico que aparecía en ellos eras tu de pequeño. No lo supo hasta que no vino a mí a pedirme ayuda.

- ¿Alguien más ha estado teniendo los mismos sueños que yo?.- preguntó Darien quien no salía de su asombro.- ¿Quien?.

- Cristal.

Al oír este nombre Darien palideció notablemente gesto que no paso desapercibido por Serena quien no entendía que estaba pasando.

- ¿La recuerdas?

- ....

- ¿La recuerdas?.-insistió el hombre.

- Sí.- respondió Darien casi en un susurro.- es solo que... no esperaba que...

- No esperabas que ella pudiera ser esa persona. Sin embargo, no sé que té extrañas hubo un tiempo en que ella y tú fuisteis uno solo.

El silencio volvió a inundar el lugar. Por la cabeza de Darien no paraban de pasar centenares de recuerdos sobre la chica que parecía compartir sus pesadillas y Serena comenzaba a sentirse incomoda, la sensación de que no debería estar ahí aumentaba a cada segundo que pasaba pero por encima de todo estaba el hecho de que no le gustaba el rumbo que estaban tomando los acontecimientos y es por eso por lo que no pudo guardar silencio por más tiempo.

- ¿Quién es Cristal?

La pregunta sacó a Darien de sus pensamientos.

- Mi exnovia.- respondió el chico sin mirarla.

- Ah.

- Bueno creo que por hoy ya es suficiente. El viaje ha sido largo y debéis estar cansados. Os conduciré a vuestras habitaciones.- dijo Arthur mientras se levantaba.

- Pero yo necesito saber más.

- Lo siento Darien, pero yo no soy mas que un mensajero es con Cristal con quien debes hablar. Pero eso será mañana.

Darien conocía a Arthur y sabía que si él pensaba que no era el momento de seguir hablando del tema no lograría convencerlo de lo contrario así que no le quedo más remedio que esperar.

El anciano condujo a la pareja por una serie de pasillos hasta que llegaron a una habitación situada en el tercer piso del ala oeste de la mansión.

- Esta es tu habitación Darien.

- Bien.

- Perdonadme la indiscreción pero necesito saber si compartiréis habitación.

- No.- respondió apresuradamente el joven.

- Entonces conduciré a Serena hasta la suya. Siento tener que separarte de Darien pero no esperábamos que viniera con compañía y la única habitación que a parte de esta ha sido arreglada esta en el ala este del segundo piso. Espero que no te importe.

- No, claro que no.

- Pues entonces vamos para allá. Espero poder conversar más tranquilamente contigo mañana. Tenemos mucho de lo que hablar Darien.

**********

Eran cerca de las dos de la mañana. Darien permanecía despierto hundido en sus pensamientos. No podía dejar de pensar en Cristal. Aún recordaba la belleza de sus ojos verdes tan parecidos a los de su madre, su cabello negro como el azabache y la suavidad de sus labios. Había estado saliendo con ella durante cerca de un año pero todo terminó cuando Robert se metió por medio. Las cosas comenzaron a ir mal y Cristal rompió con él. Destrozado decidió comenzar una nueva vida lejos de allí y fue por eso por lo que se marchó a vivir solo a su actual departamento de Tokyo. Poco después Robert fue a verle, según él para ver como le iba y para disculparse por haber sido la causa de que Cristal y él hubieran roto aunque tiempo le falto para decirle que Cristal era su nueva novia.

Aquella revelación le dolió pero por orgullo hizo como si no le importase. Con el tiempo fue olvidándola y cierto tiempo después conoció a Sailor moon y con ella a Serena, su Serena. La amaba con todo su corazón, tan solo pronunciar su nombre lo hacía temblar de emoción. El amor que sentía por ella no se podía comparar con el que sintió por Cristal en el apogeo de su relación. Y fue este pensamiento el que le mostró que nunca había estado verdaderamente enamorado de Cristal, era admiración, deslumbramiento lo que sentía por ella, nada que ver con lo otro. Pero, ¿lo sabía Serena?. La sorpresa con la que se había encontrado lo había desconcertado totalmente y esto había hecho que se mostrase algo indiferente con su novia, quien acababa de enterarse de lo de Cristal.

Arthur la había llevado al ala este del segundo piso, creía. Lo mejor que podía hacer era ir a buscarla y explicarle todo. Pero, cuando iba a salir de su habitación alguien entró y cerró la puerta tras de sí. Era Cristal y por alguna extraña razón, al mirarla, olvidó por completo a Serena.

************

Serena deambulaba por los largos corredores de la mansión con rumbo incierto. Se había despertado en mitad de la noche con la extraña sensación de que algo no iba bien y fue esta sensación la que pese a la tremenda tormenta que se desarrollaba en el exterior le había dado la fuerza necesaria para salir de su habitación y tratar de encontrar la de Darien. Sin embargo, tras haber estado dando vueltas durante bastante tiempo no había tenido mas remedio que reconocer que se había perdido.

El miedo que había tenido desde pequeña a las tormentas aumentaba a cada paso que daba mezclándose con la terrible sensación de que alguien la seguía. Atemorizada, comenzó a andar un poco más deprisa y al hacerlo oyó claramente unas pisadas detrás de ella. Valientemente decidió encarar a la persona que la seguía así que probó a abrir la puerta de una de las innumerables habitaciones que había en el pasillo. Esta cedió, Serena entró, cerró la puerta y encendió la luz.

La decoración de la sala contrastaba enormemente con la del resto de habitaciones de la mansión pues mientras que estas parecían sacadas de una película medieval aquella en la que se encontraba tenía un aspecto normal. Mobiliario caro pero moderno, un ordenador, un portátil, minicadena... y en un rincón un bate de béisbol, una perfecta arma. La chica la cogió, apago la luz y se colocó tras la puerta a la espera de que su perseguidor entrara.

Pasaron los minutos y nada ocurría así que la joven comenzó a pensar que todo había sido fruto de su imaginación. Pero entonces, el pomo de la puerta comenzó a girar, la puerta comenzó a moverse, Serena agarró con aún más fuerza el bate, una figura negra penetró en el cuarto y...¡PAF!

Serena lo golpeó con todas sus fuerzas, encendió la luz, se dispuso a rematar la faena y.... reconoció al perseguidor.

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Robert!!!!!!!!!!!.- gritó sorprendida.

-¡Ay!¡Ay!¡Ay, mi cabeza!.- se quejaba el pobre chico mientras intentaba levantarse del suelo. Serena corrió a ayudarle.

- ¿Te encuentras bien?. No sabía que eras tú, pensé que era un ladrón o un asesino. Lo siento de verdad.-intentaba disculparse la chica.

- ¿Un ladrón?.- preguntó el joven mientras se sentaba en la cama.- Bonita excusa. Un poco más y Darien se hubiera salido con la suya.

- ¡¡ No metas a Darien en esto!!. La culpa la tienes tu por seguirme.- le gritó la joven.

- ¿Cómo que por seguirte? Yo no te he seguido.

- ¿Ah, no? Entonces cómo sabías que estaba aquí.

- No lo sabía.

- Entonces por qué entraste.

- Pues porque esta es mi habitación.

- ¿Tu habitación?.- preguntó suavemente mientras deseaba que se la tragase la tierra.- Pues... perdona... esto, ya te dije que no fue mi intención. Adiós.- y totalmente colorada Serena corrió hacia la salida pero antes de que la alcanzase Robert la sujeto de un brazo.

- Espera, ya que casi me matas podrías quedarte un rato para intentar enmendar tu error, digo yo ¿no?.- la invitó el joven con una seductora sonrisa.

- ¿Cómo que para enmendar mi error? Pero que te has creído desvergonzado.

Y acto seguido Serena le pegó un fuerte bofetón.

- Me refería a que habláramos.- aclaró mientras se tocaba la mejilla y ponía cara de desgraciado. Dos veces en un minuto.- pensó.-he batido mi récord.

Serena se quedó mirando durante un rato al joven. Después de haberle golpeado dos veces seguidas el joven se merecía una recompensa y hablar no era nada malo, además, ella seguía sin saber como llegar ni a la habitación de Darien ni a la suya. Así que cogió una silla y se sentó al lado de Robert que había vuelto a la cama.

- ¿Y bien?.- preguntó Serena.

- ¿Qué tal un lo siento y un beso?. ¡Está bien! Con un lo siento me conformo.- rectificó el chico ante la amenaza palpable de un nuevo puñetazo.- Por cierto porque pensabas que te estaba siguiendo.

- Estaba dando vueltas por el pasillo y de pronto sentí que alguien me seguía. Entré aquí para hacerle frente y entonces...

- Y entonces entre yo.

- Sí.

- Vaya si esto es lo que le haces a un desconocido habría que ver como quedarían tus enemigos.

Serena se sonrojó.

- Sabes, hay algo que me tiene muy intrigado. ¿Qué hace una chica tan bella como tú con un tipo como Darien?

- Darien es un buen hombre.

- Si dices eso es que no lo conoces.

- Si lo digo es porque lo conozco mejor que nadie.

- Seguro que te ha contado atrocidades de mí.- cambió de tema Robert.

- En realidad nunca me había hablado de ti.

- ¿En serio?.- preguntó muy sorprendido.- Pues si que es raro.

- Bueno, ni de ti, ni de Arthur ni de....- Serena bajo la mirada.

- Ni de Cristal.- concluyó Robert.

- Sí.

-¿Qué quieres saber?

-¿Cómo la conoció?

-En una de las fiestas que mi padre suele dar. Estuvieron hablando toda la noche y al día siguiente comenzaron a salir. Creo que Darien estaba verdaderamente enamorado, sólo vivía para Cristal.- este comentario hizo que Serena sintiera como si le clavaran un puñal en el corazón.-Sin embargo, a Cristal le gustaba pero nunca estuvo verdaderamente enamorada de él, por eso cuando ella rompió con él Darien se sintió tan mal.

- Así que fue ella la que rompió.- comentó muy triste la joven.

- Sí. Bueno sigamos. Poco después comencé a salir con Cristal. Darien nunca me lo ha perdonado, piensa que yo se la quité.

-Y no fue así.- preguntó Serena.

- No. En realidad siempre nos llevamos muy bien, yo hubiera sido incapaz de hacer nada que lo lastimará. Es cierto que Cristal me gustó desde la primera vez que la vi pero no hubiera aceptado salir con ella si hubiera sabido que Darien aún la amaba. Es más, cuando me di cuenta del error que había cometido la dejé pero ya no me sirvió de nada, Darien ya me odiaba.

- Es extraño, ¿sabes?. Hablas como si tu no lo odiases cuando hace unos momentos intentabas convencerme de que no era un buen tipo.

- Bueno, yo pensaba que lo era hasta que ocurrió lo de Tokyo.

- ¿Lo de Tokyo?

- Si lo de Tokyo, pero mejor te lo cuento otro día, ya es muy tarde.

- Tienes razón.- le sonrió Serena.

Serena se levantó y se dirigió a la puerta pero antes de marcharse hizo una última pregunta.

- Crees que Darien aún la quiera.

- Sí.

Serena no respondió, simplemente bajo la mirada y se marchó. Cuando se hubo marchado Robert se levantó y se dirigió hacia la puerta con intención de ir a buscar a alguien pero en ese momento la puerta se abrió bruscamente golpeándolo en toda la cara. Una desconcertada Serena hizo acto de presencia.

- ¡¡¡¡¡¡Robert!!!!!

-¡Ay!¡Mi nariz! ¡Tu te has propuesto matarme hoy!¿verdad?

- No, no, yo lo siento.

- No importa, ya estoy bien.-respondió el muchacho mientras se miraba la nariz para asegurarse de que aún seguía en su sitio.- El golpe con el bate fue peor.

- ¿Me perdonas?.- preguntó Serena con cara de arrepentimiento.

- Siiiiii. Dime ¿qué querías?

- Pues... me preguntaba....si...podrías...

- Si podría ¿qué?

- Acompañarme al ala este del segundo piso. Es que me he perdido.

Robert la miró con cara de incrédulo pero no dijo nada y la guió. Al cabo de un rato llegaron al lugar.

- Pues bueno, ya hemos llegado. Que duermas bien.

- Muchas gracias.- le sonrió Serena. Robert se quedó mirándola.-¿ Ocurre algo?

- Tienes una sonrisa preciosa.- le respondió.

Y acto seguido se marchó.

**********

Darien dormía plácidamente en su cama. A su lado yacía una joven de larga cabellera negra. Esta se levantó, recogió su ropa que yacía desparramada por toda la habitación junto con la de Darien y se vistió. Muy despacio, salió de la habitación y se dirigió a la de Robert. Sin llamar abrió la puerta y se encontró cara a cara con el chico.

- Tardaste mucho. ¿Te ha ido bien?

- Está bajo mi control. ¿Y a ti? ¿Qué tal te ha ido con la chica?

- Confía en Darien pero no será un problema. De momento, he conseguido que dude de su amor pero en cuanto os vea juntos todas sus dudas se harán realidad.

-Deduzco por lo que dices que ya no vamos a matarla. ¿Y ese cambio de opinión?.

-Serena me gusta.

- Puede ser peligroso, recuerda que cuando lo planeamos todo no contábamos con su presencia.

- Cristal, Cristal, Cristal, tu sólo confía en mí. Esa chica no tiene nada que hacer en contra nuestra. Cuando hallamos conseguido lo que hemos venido a buscar mataremos al viejo y a Darien, volveremos a casa y Serena vendrá conmigo.

- Y si no quiere.

- La obligaré.

Continuará...

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