Capítulo 8 : Propuestas
Aquella mañana Serena se levantó de muy buen humor, en parte porque por primera vez desde que se casó parecía que las cosas tomaban un rumbo fijo ( había aclarado las cosas con Darien y conseguido poner a salvo el futuro del señor Tomoe y su hija ) y en parte porque tenía muchas ganas de ir a clase para ver a Seiya. Aunque no lo hubiera reconocido abiertamente le había agradado mucho que su nuevo amigo llamara preguntando por ella.
Canturreando una canción se duchó, vistió y preparó su mochila para después ir a la cocina a prepararse el desayuno ( o a intentarlo al menos ). No fue necesario. Darien, antes de marcharse a la oficina ( bastante temprano por cierto ), se lo había preparado y le había dejado una nota al lado. Serena se tomó el desayuno y después cogió la nota para leerla.
Hoy he tenido que ir a la oficina un poco más temprano que de costumbre así que te he dejado el desayuno listo ( espero que te guste ). También te he dejado sobre la mesa del comedor una tarjeta de crédito a tu nombre para tus gastos, si hay algún problema avísame.
La compañía de mudanzas vendrá esta
tarde a trasladar los muebles a nuestra nueva casa y he pensado que podríamos
comer juntos antes de ir a supervisar el traslado. Te estaré esperando a las
tres en el restaurante que hay al lado de mi empresa, se llama El rincón de
Greese. La llave de la casa la tienes junto a la tarjeta.
Si necesitas algo más el número de
mi oficina es 456231210 y el de mi móvil 654786756.
Darien
Después de leer la nota, Serena la guardó en su mochila y fue a buscar la tarjeta y las llaves que estaban en donde Darien decía para después salir del apartamento rumbo al colegio.
Darien estaba en su oficina revisando unos papeles cuando llamaron a la puerta.
- Adelante.- dijo sin levantar la vista de lo que estaba haciendo.
- Disculpe.- entró una joven de largo pelo negro.- Es aquí en donde buscan una secretaria.
- Sí.- le prestó atención.- ¿Es usted Rei Hino?
La chica asintió.
- Tome asiento entonces.- le indicó una silla.- He estado revisando su currículo y me parece bastante bueno pero antes de decidir si la contrato o no me gustaría hacerle algunas preguntas.
- Por supuesto.- se sentó.- Usted dirá.
- Aquí dice que estuvo trabajando en prácticas durante cinco meses para una empresa de compra-venta de electrodomésticos. Me he informado y el contrato era de seis meses, ¿por qué se marchó antes?
- Mi abuelo enfermó y no tenía a nadie más que cuidara de él, de todas formas les encontré una sustituta para que no tuvieran problemas.
- Lo sé.- hizo una pausa.- Siento curiosidad por algo, ¿no será usted la hija de Hiroshi Hino, el político?
- Sí, ese hombre es mi padre.- respondió con un ligero tono de molestia.- Pero le agradecería que lo olvidará, ni estoy aquí para que se evalúe mi vida personal ni quiero que el hecho de que mi padre sea quien es se interponga de alguna forma en mi trabajo.
- Estoy de acuerdo.- le sonrió Darien al notar la molestia de la joven.- Solo quería conocer su opinión al respecto.
- No se preocupe.- suavizó su expresión.- ¿Algo más?
- Pues sí.- la miró a los ojos.- Me gustaría saber si estaría dispuesta a hacer horas extras entre semana y algunos fines de semana. Naturalmente se las pagaría.
- Por mí no hay problema.- respondió.
- En ese caso.- se levantó Darien con una gran sonrisa.- Creo que ya le puedo dar la bienvenida a la empresa señorita Hino, ¿cuando podría empezar?
- Hoy mismo si usted quiere.- contestó echando un vistazo al desorden del lugar.- Creo que necesita con urgencia que alguien se ocupe de todo esto.
- He estado un poco ocupado.- se sonrojó por el comentario.- Hasta ahora no me había dado cuenta de la gran labor que realizaba mi antigua secretaria, se la echa mucho de menos.
Rei se limitó a sonreírle mientras lo miraba de una forma extraña. Le gustaría trabajar allí.
- Al menos podrías habernos avisado.- reñía Amy a Serena después de que esta les contará a ella y a Mina lo ocurrido en la fiesta y por que no había acudido a clase el martes.- Estábamos preocupadas por ti.
- Sí.- asintió Mina.- Mientras nosotras estábamos preocupadas por ti, tu le lo pasabas en grande comprándote una casa nueva y probando la mercancía.- con mirada pícara.- Dime, ¿qué tal besa Darien?
- ¡Minako! ¿Es que no has escuchado nada de lo que te he dicho? Darien no me gusta, solo intentaba ser amable.
- Eso no responde a mi pregunta.- insistió la rubia.
- ¿Qué pregunta?.- se acercó Seiya con unos cuantos refrescos.
- Ninguna.- se apresuró a responder Serena mientras tomaba el refresco que Seiya le ofrecía.- Solo les estaba explicando por que no vine ayer a clase.
- ¿Y por qué no viniste?
- Me acosté muy tarde el lunes y me dormí al día siguiente, cuando desperté ya eran más de las doce de la mañana.
- ¿Y nadie se dio cuenta de qué no te habías despertado? Tu madre o tu padre, por ejemplo.
- Mi madre murió al nacer yo, mi padre se va a trabajar muy temprano y la doncella que me suele despertar no lo logró, estaba demasiado dormida.- respondió de carrerilla mientras sus amigas la miraban con cara de no entender nada.
- Pues eso es un gran problema, bombón.- le pasó el brazo por los hombros.- Menos mal que me tienes a mí para solucionártelo.
- ¿Qué?.- inquirió extrañada sin hacer nada por soltarse.
- A partir de mañana te haré el favor de ir todos los días a recogerte a tu casa para venir juntos a clase y si cuando llegue no estás despierta ya me encargaré yo de hacerlo.
- No... .- tartamudeó nerviosa.- ...no... puedes... no hace falta, solo ha sido un día.
- No me des las gracias.- la soltó.- Ya sé que estás feliz de que pierda mi valioso tiempo en ti. Por cierto chicas.- se dirigió a todas.- qué os parece si después de clase os venís conmigo y con mis hermanos a comer, será divertido.
- ¡Por supuesto!.- exclamaron Mina y Amy al unísono.
- ¿Y tú, bombón?.- la cogió de la barbilla y le levantó el rostro.- ¿No quieres comer conmigo?
- Sí, supongo que sí.
- ¡Fantástico!.- le dio un beso en la punta de la nariz.- Voy a darles la feliz noticia a mis hermanos, nos vemos después.
En cuanto Seiya se hubo marchado.
- ¿Por qué le has mentido?.- dijo Amy.
- ¡Yo no le he mentido!.- protestó Serena.
- ¿A no? Y entonces cómo llamas a hacerle creer que vives con tus padres cuando en realidad estás casada y vives con tu marido.- insistió la peliazul levantando ligeramente el tono de su voz.
- Shhhhh.- le tapó la boca.- No grites tanto que te pueden oír.- soltándola.- Entiende que no quiero que nadie sepa lo que está ocurriendo.
- ¿Y cuando decidiste eso? Hace dos días no tenías ningún problema en admitirlo.
- ¡Lo sabía!.- exclamó Minako.- Lo que pasa es que a ti Seiya te hace tilín.
- Déjalo ya Mina.- la regañó Amy.- Ese asunto ya quedó aclarado, ¿verdad Serena?.- la aludida se puso roja como un tomate.- ¿Serena?
- Yo... no... .- se retorció las manos nerviosa.- he dicho eso.
- Ves como tenía razón.- dijo Mina.
- Pero Serena, no puedes ocultarle la verdad durante toda la vida, en algún momento tendrás que decírselo.- intentó razonar con su amiga.- Qué vas a hacer si Seiya decide cumplir con su palabra y va a buscarte a tu casa todas las mañanas, ¡no encontrará a nadie!
- Creo que estáis sacando las cosas de quicio.- debatió con la mirada baja.- Seiya solo es un amigo y no tiene por que saberlo todo sobre mí, al menos por ahora.
- ¡Venga ya, Serena!.- exclamó la rubia.- Somos tus amigas, reconócelo.
- ¡No hay nada que reconocer!.- estalló.- Y os agradecería que no volváis a sacar ese tema, yo sé lo que hago.
- Serena... .-suspiró Amy.- ¿Es qué no ves en el lío en que te estás metiendo?
- ...... .- sacó el móvil y escribió un mensaje.
Minako y Amy se miraron sin saber cómo hacer entrar en razón a su amiga.
- ¿Qué estás haciendo?.- preguntó Minako intentando cambiar de tema.
- Le envío un mensaje a Darien para decirle que no podré ir a comer con él.- evitó mirar a su amiga.- Ya está, mejor vámonos a clase que se nos hace tarde.
- Ya pensaremos en algo.- le susurró Mina a Amy mientras seguían a Serena.- Aún tenemos tiempo.
- ¿Esperas a alguien?.- se acercó Rei a Darien que estaba sentado en una mesa del restaurante esperando a Serena.
- Hola Rei.- sonrió.- La verdad es que sí, estoy esperando a mi esposa.
- ¿Tu esposa?.- se sorprendió.- No sabía que estabas casado.
- Es reciente, nos casamos hace cinco días.
- No deberíais estar entonces de viaje de novios.- se sentó la chica sin preguntar.
- Hemos tenido que posponerlo.- miró el reloj.- Ya debería estar aquí.
- A lo mejor le ha surgido algún imprevisto.- sugirió.- ¿No te ha llamado?
- No... espera.- cogió su móvil y se dio cuenta de que tenía un mensaje.
Al leerlo su rostro se entristeció levemente, le apetecía comer con ella.
- ¿Ocurre algo?
- No.- respondió sin abandonar su expresión triste.- Parece que le surgió un compromiso y no podrá venir.- mirando a Rei.- ¿Te apetece que comamos juntos? Después de todo ya estás sentada.
- ¿Eh? ¡Oh, lo siento!.- se apenó.- No era mi intención...
- No te preocupes, no tiene importancia.- rió mientras Rei lo miraba feliz de estar allí.
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- ¿Una pizzería?.- le preguntó Yaten fastidiado a su hermano.- ¿Este es el gran lugar al que querías ir a comer y que no podíamos perdernos por nada del mundo?
- ¿Alguna vez has estado en una pizzería?.-inquirió el pelinegro mientras Yaten le dedicaba una mirada asesina.- No, verdad, pues ya era hora de que vinieras a alguna.
- Creo que no estás siendo muy objetivo Seiya.- intervino Taiki.- Acaso se te ha ocurrido pensar que en menos de diez minutos este lugar se llenará de fotógrafos.
- Como todos los lugares a los que vamos.
- Sí, pero al menos me gustaría poder comer en paz.- replicó Yaten.- Y sin nadie babeando a mí alrededor.- añadió intentando apartar de su lado a la insistente Minako.
- Vosotros dejádmelo a mí.- les guiñó un ojo.- Lo solucionaré todo.- dirigiéndose a Serena.- Ahora vuelvo bombón, no te marches sin mí.
- ¿Nos sentamos?.- preguntó Amy mientras Seiya se marchaba a hacer quien sabe qué.
- Cuanto antes comamos antes nos iremos.- dijo Yaten con amargura mientras tomaba asiento en una mesa de la esquina.
Casi al instante Minako corrió a sentarse a su lado mientras Amy tomaba asiento al lado de Mina, Taiki se sentaba al lado de Amy y Serena enfrente de Yaten pegada a la pared.
- ¿Qué tipo de pizza os gusta?.- preguntó Serena tomando un papel con las especialidades de la casa, los ingredientes y los precios.
- Yo quiero una barbacoa.- dijo Amy.- Es mi preferida.
- Parece que coincidimos en algo Mizuno.- comentó Taiki.- También es la mía.
- Oh vaya.- se sonrojó.
- En ese caso, pediremos una barbacoa para los dos.- rió Serena.- ¿Y tú Mina?
- Yo quiero lo mismo que Yaten.- se apresuró a contestar mientras se agarraba del brazo del chico.- ¿Y tú, cariño?
- No me llames cariño.- gruñó separándose de ella.- Y me da lo mismo una que otra.
- Entonces tomaremos una hawaiana así Serena y Seiya podrán comerse una entre los dos.- le guiñó un ojo a su amiga.
- ¡Mina!
- Yo no pienso tomarme nada contigo.- contestó Yaten.
- ¿Ya habéis pedido?.- apareció de repente Seiya por una esquina.
- Estamos en ello.- contestó Serena.- Solo faltamos tu y yo.
- ¿Qué tal la de cuatro quesos?.- se sentó a su lado.- ¿Te gusta?
- ¡Me encanta!
- Perfecto entonces, ¿quién va a por ellas?
- Ya voy yo.- se ofreció Yaten.- ¡Solo!.- exclamó al ver que Mina hacia el intento de seguirlo.
- Como quieras.- volvió a sentarse.
- No te preocupes por mi hermano, Mina.- la consoló Seiya.- Siempre es así con todo el mundo, está un poco amargado.
- Oye Seiya.- intervino Taiki.- qué es lo que has estado haciendo.
- Solucionar nuestros problemas.- sonrió.
- ¿Cómo?.- insistió el otro chico desconfiado, no sería la primera vez que el pelinegro los metía en un lío.
- Fui a hablar con el gerente del local y le prometí que vendríamos todos los miércoles a comer aquí si no llamaba a ningún fotógrafo.
- ¿Quién exactamente vendrá a comer aquí?
- Los tres, por supuesto.
- Me lo imaginaba.- suspiró resignado.- Y qué pasará si alguien se entera por otros medios de que estamos aquí.
- Taiki, Taiki, Taiki, empiezas a parecerte a Yaten poniéndole pegas a todo, eso también lo tengo solucionado.- bajando la voz.- Si algún fotógrafo se presenta por aquí...
- ¿Sí?.- todos.
- Saldremos corriendo por la puerta trasera.- terminó de decir muy contento consigo mismo.- ¿Verdad que soy un genio, bombón?
- Un poquito.- rió la joven.
- Entonces a qué hora paso por tu casa, bombón.- preguntó Seiya acercando un poco más su silla a la de Serena.
- De verdad que no hace falta, no volveré a llegar tarde.
- Claro que no.- la tomó de la mano.- Porque a partir de ahora tu ángel de la guarda se encargará de que eso no ocurra.
- ¡No hagas eso!.- exclamó sonrojada.
- ¿El qué?.- se extrañó.- Cogerte de la mano, ¿acaso te molesta?.- le tomó la otra mano.
- Sí...no....- bajó la mirada, las mejillas le ardían.- me refiero a hablarme como si a partir de ahora no tuviera que preocuparme de nada.
- Es que eso es justo lo que me propongo.- le susurró al oído.- Así siempre estarás contenta y podré disfrutar las veinticuatro horas del día de tu hermosa sonrisa.
- ........
- ¿Te gusta la nieve?
- ¿La nieve?.- lo miró a los ojos extrañada por la pregunta y por el cambio de tema.-Sí... pero por qué lo preguntas.
- Porque se me acaba de ocurrir una idea genial.- la soltó de las manos.- ¡Ey chicos! ¿Qué os parece si este fin de semana nos vamos todos juntos a la nieve?
Al instante, Taiki y Amy dejaron su discusión sobre la evolución del hombre, Mina detuvo su soliloquio interminable y Yaten dejó de bufar fastidiado.
- ¿Qué has dicho?.- preguntó Serena en nombre de todos.
- Está muy claro.- dijo sonriente.- Mis hermanos y yo tenemos una propiedad privada en la nieve y he pensado que podríamos ir este fin de semana a esquiar, estaríamos solos y nadie nos molestaría. Por supuesto, cada uno puede traer a quien quiera, la casa es grande.
- ¡Será un placer!.- exclamaron Amy y Mina al mismo tiempo.
- No crees que antes de hacer proposiciones como esa deberías consultarnos.- habló Taiki.
- Ni sueñes con contar conmigo.- se cruzó Yaten de brazos muy pero que muy molesto por la sugerencia.
- De acuerdo, entonces ya somos cinco.- dijo Seiya ignorando las opiniones de sus hermanos.- Solo faltas por decidirte tu, bombón.
- Verás Seiya.- empezó a decir Serena tratando de zafarse.- Me encantaría ir pero es que no estoy segura de que me dejen ir... mi padre no te conoce... tengo que estudiar...
- Yo que te he dicho.- la cogió de la barbilla.- No tienes por qué preocuparte de nada mientras yo esté aquí. Si tu padre no te deja ir hablaré con él y en cuanto a los estudios prometo que obligaré a Taiki a que te eche una mano después si lo necesitas.
- Pero Seiya.- se separó de él luchando por no ceder aunque sin mucha convicción.- es que...
- No aceptaré un no por respuesta.- la miró a los ojos muy serio.
Esa mirada, aunado al hecho de que en el fondo Serena estaba deseando ir, terminó por desarmarla del todo.
- ¡Está bien!.- suspiró para después echarse a reír.- Eres un caso Seiya.
- Lo sé.- rió él también.- ¿Cuál es tu dirección?
- ¿Qué?
- ¿Qué donde vives?.- repitió la pregunta.- Y recuerda que no acepto un no por respuesta.
- ¿Tampoco para esto?.- sonrió la chica coquetamente.
- Tampoco.
- En ese caso esta es la dirección.- le escribió la dirección de su padre.- No hace falta que llames, te estaré esperando abajo.
- ¿Y si te duermes?.- se burló de ella.
- En ese caso te doy permiso para despertarme a cualquier precio.- en tono misterioso.- si es que puedes.
- Eso no ha sonado demasiado bien.- rió.- Pero por tí, me arriesgaré. Pasaré a recogerte a las ocho en punto.
- ¿A... a... a las ocho?.- tragó saliva.
- Sí.- la miró extrañado.- Hay algún problema.
- No, no.- rió nerviosa.- A las ocho estará bien.
“Solo tengo que levantarme a las seis y media para salir media hora antes de mi nueva casa, buscar una explicación convincente para Darien, procurar que mi padre no me vea y ver como me escaqueo todo un fin de semana sin levantar sospechas” pensó “Pan comido”