Capítulo 11: Un día de compras

 

Viernes

 

         Gracias a que Darien había cumplido su promesa, Serena había podido estar a las ocho en punto de la mañana delante de la casa de su padre ( incluso había llegado cinco minutos antes ). El problema ahora era que Seiya no llegaba y su padre debía estar a punto de salir para irse a trabajar.

 

         Con los nervios a flor de piel, no hacía mas que pasearse de arriba abajo rogando por que su amigo no se retrasara demasiado. Sus temores más profundos se confirmaron cuando sintió como alguien le colocaba una mano en el hombro, se giraba y se encontraba con el severo rostro de su padre.

 

- ¿Quieres algo, Serena?

 

- ¡Papa!.- exclamó nerviosa.- No, no, solo espero a alguien.

 

- ¿Aquí?.- inquirió extrañado.

 

- Esto… sí.

 

- ¿A quién?

 

         Serena bajó la mirada y se negó a responderle. Kenji la contempló en silencio y, finalmente, tomó algo de su cartera y se lo ofreció.

 

- Por tu último cumpleaños.- dijo.- Con las prisas se me olvidó dártelo.

 

         Serena tomó lo que su padre le ofrecía más sorprendida de lo que nunca lo había estado en toda su vida. Era una tarjeta de crédito.

 

- Ahora mismo tiene 500 euros, la misma cantidad que te ingresaré cada mes a partir de ahora.

 

- ¿A… a qué viene esto? Pensaba que no querías… no querías… .- fue incapaz de seguir.

 

- ¿Qué no quería saber nada más de ti?.- completó la frase.- Estás muy equivocada, yo…

 

- ¡¡¡Serena!!!.- apareció Seiya en ese momento caminando hacia ella bastante tranquilo.- Siento el retraso.- mirando a Kenji.- ¿Tu padre?

 

- Exactamente.- contestó el hombre por su hija que se había quedado de piedra. ¡Qué mala suerte tenía!.- Y usted es…

 

- Seiya Kou.- respondió el joven sonriente al mismo tiempo que rodeaba los hombros de Serena con un brazo y la atraía hacia él.- Su futuro novio.

 

         Silencio. Serena en shock, Seiya sonriente, Kenji asimilando la información recibida.

 

- ¿Perdón? Creo que no te oído bien.- habló Kenji tras un rato.- ¿Has dicho su novio?

 

- Por supues…

 

- ¡Está bromeando, papá!.- reaccionó Serena por fin separándose de Seiya.- Es que es muy chistoso, él sabe perfectamente que eso no puede ser.

 

- ¿Seguro que lo sabe?.- inquirió desconfiado.

 

- Sí.- respondió vehementemente.- Muy seguro.

 

- ¿Y qué es lo que sé, bombón?.- preguntó Seiya.

 

- Todo.- lo agarró del brazo.- Adiós papa y gracias por la tarjeta.- a Seiya.- Vámonos, que al final llegaremos tarde a clase.

 

         Agitó la mano para despedirse de su padre y salió corriendo en dirección a la escuela arrastrando con ella al pobre de Seiya. Kenji se quedó mirándolos sin saber muy bien que pensar.

 

- Señor Tsukino.- se acercó el mayordomo.- Acaba de llamar el Doctor Toya, dice que lo espera estar tarde a las cinco en su consulta.

 

- Gracias Henry.

 

Dejó de pensar en su hija y subió a la limusina que lo estaba esperando.

 

*************

 

- ¡¡¡Las ocho y cuarto!!!.- exclamó Serena.- ¡¡¡Fantástico!!! Es la primera vez que llego temprano.- con lágrimas de emoción en los ojos.- Es tan maravilloso no encontrarse con la puerta de entrada cerrada….

 

- Sí.- asintió Seiya también con lágrimas de emoción en los ojos.- Y encima ya no tendré que pagar gimnasio nunca más, me pondré en forma corriendo a contrarreloj.

 

- Ji, ji, ji.- rió la rubia con una gran gota de sudor en la cabeza.- Correremos, correremos.

 

- Hablando de correr.- se secó las lágrimas.- Aún no me has dicho que es eso que sé. ¿Algo importante?

 

- Nada, nada.- risa histérica hasta que recordó lo que Seiya había dicho y dejó de reírse de golpe.-Pero… ¡¡¡¡¿para qué le dices a mi padre que somos novios?!!!!

 

- No se lo dije.- metió las manos en los bolsillos de su pantalón.

 

- ¿Cómo que no?.- poniéndose de puntillas y encarando al cantante.Lo oí perfectamente!

 

- Lo que le dije.- agachó un poco la cabeza hasta que su rostro quedó a escasos centímetros del de Serena.- fue cuales eran mis intenciones, ya sabes, para ir preparando el terreno con mi futuro suegro.

 

- ¿Eh?.- sonrojada y nerviosa.- ¿Pero qué dices?

 

- Digo….- fue acercando muy despacio sus labios a los de Serena haciendo que el corazón de la chica latiera muy deprisa y cerrara los ojos anhelando que el tiempo fuera más deprisa y que él la besara de una buena vez.

 

- Seiya.- suspiró cuando sintió el aliento del joven.- Sei…

 

- Que es una broma.- le dio un rápido beso en la mejilla.

 

- ….. .- desilusionada y sin saber qué decir.

 

- Vamos bombón, que al final no nos servirá de nada haber llegado un cuarto de hora antes.- dijo tan tranquilo mientras la cogía de la mano y prácticamente la arrastraba al interior del edificio.

 

*************

 

- Señor Chiba.- se acercó la secretaría al escritorio de Darien.- Aquí está el informe que me pidió.

 

- Gracias Rei.- lo tomó.- Pero llámame Darien ¿de acuerdo?

 

- Será un placer.- sonrió la joven.- Por cierto, acaban de llamar del hotel Vista Nevada para confirmar las reservas de este fin de semana. ¿Cuántas serán al final?

 

- Cinco.- respondió tras hacer los cálculos.

 

- Llamaré ahora mismo para informar al hotel. Señor Chib… quiero decir Darien, ¿necesita que lo acompañe?

 

- No hace falta Rei.- sonrió.- Estás haciendo un trabajo fantástico y creo que podré arreglármelas bastante bien este fin de semana. No hace falta que vengas, ya estoy abusando lo suficiente de tus horas extras.

 

- No es ninguna molestia, Darien.- replicó.- Me gusta mi trabajo y no podría sentirme a gusto conmigo misma si no cumpliese adecuadamente con él. Si tiene una reunión de negocios necesitará a alguien que lo ayude con todo el papeleo así que como su secretaría y asistente es mi deber acompañarle.

 

- Bueno, si lo dices así.- reflexionó.- La verdad es que si que voy a necesitar tu ayuda.

 

- ¿Seis plazas entonces?

 

- Eso parece.- sonrió y volvió a su trabajo previo.

 

         Rei también sonrió para sus adentros y salió del despacho bastante satisfecha. Había conseguido lo que quería, pasar un fin de semana en las montañas con Darien Chiba.

 

A la salida de clases

 

- ¿Piensas estar mucho rato enfadada, bombón?.- se apresuró Seiya a alcanzar a la joven.- No entiendo por que te molesta tanto una simple broma.

 

- Porque con esas cosas no se juega.- respondió.

 

- ¿Quiero eso decir que te gustaría salir conmigo, bombón?.- inquirió travieso.

 

- No.. .- sonrojada.- …¡no cambies de tema! Esto no tiene nada que ver.

 

- Si tú lo dices.- rió.

 

- ¡¡¡Seiya!!!.- exclamó Taiki que se acercaba por detrás acompañado de Yaten, Mina y Amy.- Te dije que nos esperaras a la salida, ¿cómo quieres sino que quedemos para mañana?

 

- Mejor no quedamos y nos vamos cada uno a nuestra casa.- opinó Yaten.

 

- Que tal si quedamos aquí a las nueve en punto.- propuso Seiya.

 

- Mejor a las nueve y media.- se apresuró a decir Serena.- Quedé con Hotaru en que la recogería a las nueve.

 

- Por mí de acuerdo.- dijo Mina.

 

- Y por mí.- añadió Amy.

 

- Deberíamos salir un poco más temprano.- intervino Taiki.- Pero si ya has quedado con tu amiga a las nueve, a esa hora estará bien.

 

- Yo no pienso ir.- replicó Yaten cruzado de brazos.

 

- Perfecto entonces.- se restregó las manos satisfecho Seiya.- Ahora solo falta que vayamos a comprar todo lo que necesitaremos. Veamos.- enumerando con los dedos.- Esquís, patines, trajes adecuados, gafas, bañadores…

 

- Pero estáis seguros de que podremos esquiar bien.- dijo Amy.- Estamos en pleno Julio.

 

- No te preocupes, Mizuno.- le respondió Taiki.- El hotel Vista Nevada que hay al lado de nuestro chalet tiene pistas de hielo y piscinas acondicionadas a las que tenemos acceso aunque no estemos registrados en el mismo. También ha adquirido recientemente una gran nave al pie de las montañas en la que ha simulado una pista para esquiar, no ha reparado en gastos a la hora de generar la nieve artificial y las bajas temperaturas*. No estará tan bien como al natural pero es una buena opción para que los amantes del esquí puedan practicarlo todo el año.

 

- Sí, sí, sí.- lo interrumpió Seiya.- Todo eso da lo mismo, el caso es que creo que deberíamos quedar esta tarde para ir de compras. ¿Qué os parece a las seis en el centro comercial de Juban?

 

         Todos( a excepción deYaten) asintieron satisfechos.

 

- Nos vemos esta tarde.- se despidió Seiya mientras seguía a sus hermanos hasta su furgoneta.- Y bombón, deja ya esa cara de enfadada. Quien sabe, a lo mejor algún día te pido que seas mi novia de verdad.- le guiñó uno ojo y subió a la furgoneta que arrancó y se perdió calle abajo.

 

         Amy y Mina no tardaron en dirigir miradas inquisitorias a Serena que estaba más roja que una amapola.

 

***********

 

- ¿Has hecho las reservas?.- preguntó Michiru mientras terminaba de preparar su maleta.

 

- Aja.- respondió Haruka cómodamente tumbada en la cama.- Dos habitaciones en Vista Nevada para este fin de semana.

 

- Perfecto, tengo muchas ganas de volver a ver a Setsuna.- sonriendo a su amiga.- Ya verás como te cae bien a la primera.

 

- Si tú lo dices.

 

A las seis en el centro comercial de Juban

 

- Ya estamos aquí.- dijo Taiki mientras echaba un vistazo a su alrededor.- Ahora, qué.

 

- Lo mejor será que nos separemos por parejas.- propuso Seiya.- Así nos resultará más fácil comprar.- acercando a Serena hacia él.- Yo voy con mi bombón.- dijo sonriente.- ¿Vale?

 

- Como quieras.- respondió la chica sonrojada.

 

- ¡Entonces yo voy con Yaten!.- exclamó Mina abrazando al chico.

 

- ¡Ah, no!.- protestó intentando separarla de él.- Ya es suficiente con que haya venido para encima tener que aguantarte. Vete con tu amiga.

 

- Pero si ya no está.- protestó Minako afianzándose al abrazo.

 

         Yaten miró a su alrededor y comprobó con los ojos abiertos como platos que Mina tenía razón. Se habían ido todos.

 

- Traidores.- masculló irritado.

 

         Minako mostró una amplia sonrisa y lo arrastró hacia la primera tienda.

 

************

 

- ¡Esta!¡Esta!¡Esta!.- daba saltitos Serena delante del escaparate de una enorme tienda de tres plantas que vendía todo tipo de ropa.- ¡¡¡Seguro que esta es la definitiva!!!

 

- Eso espero.- suspiró Seiya apoyándose en el hombro de la chica.- Porque es la última que nos queda por ver. Nos hemos recorrido todas las tiendas del centro comercial y de los alrededores en apenas un cuarto de hora.

 

- ¿Ya estás cansado?.- le preguntó burlonamente.- Pensaba que tenías más aguante.

 

- No te equivoques, bombón.- tomó un mechón de pelo rubio y lo enroscó alrededor de su dedo juguetonamente.- Solo repostaba.

 

- Pues entonces a que estamos esperando, ¡entremos de una buena vez!.- lo agarró de la mano y lo arrastró al interior de la tienda.

 

         La primera planta estaba destinada a la ropa de hombre y la recorrieron en apenas una fracción de segundo, con Serena haciendo las veces de conductor fuera de control ( en más de una ocasión estuvo a punto de arrastrar en su frenética carrera a algún que otro cliente ) y Seiya la de freno de emergencia ( de hecho, evitó más de una vez que Serena chocara contra los percheros de ropa ). La segunda planta ( la de las prendas femeninas ) parecía llevar el mismo camino hasta que la chica vio por casualidad un hermoso vestido de fiesta y decidió probárselo pero como no lo quedara del todo bien pasó a probarse toda la colección de vestidos de noche.

 

         Por desgracia para el chico, Serena no quería que viera como le quedaba ninguno de los vestidos que iba a probarse argumentando que si no le estaban bien para qué iba a perder el tiempo desfilando para él. Seiya había intentado convencerla por todos los medios posibles incluso hubo un momento en que casi llegó a suplicarle pero viendo que nada de lo que dijera o hiciera perturbaría el impasible rostro de la rubia, le dio la razón y pasó al plan B. En cuanto Serena entró con cientos de vestidos de noche en el largo pasillo de probadores, se puso sus gafas de sol, metió las manos en los bolsillos de su pantalón y caminó silbando hacia los probadores.

 

         Cuando estaba a punto de traspasar la primera barrera y entrar en el largo pasillo prohibido, la chica que revisaba las prendas que entraban en los vestidores lo vio y le pidió muy amablemente que retrocediera. Seiya la ignoró y siguió su camino. La chica puso mala cara y dio parte del polizón a su compañera quien, alarmada, pulsó rápidamente un enorme botón rojo que había en la pared y que tenía un pequeño letrero debajo que ponía:

 

Pulsar en caso de merodearos

 

         En cuestión de segundos se presentaron dos guardias de seguridad especializados en este tipo de casos. Entraron en el pasillo con paso firme justo cuando Seiya estaba a punto de correr la cortina del probador en donde pensaba que estaba Serena y le lanzaron un ultimátum. O alejaba las manos de esa cortina o lo lamentaría el resto de su vida. El chico los miró sorprendido y se apresuró a correrla ( sin duda para pedirle a Serena que le dijera a los dos policías que no era ningún perturbado mental, en ningún momento se le pasó por la cabeza ver a su bombón en ropa interior, ¿no? -,- ).

 

         Los policías vieron lo que estaba a punto de hacer y corrieron hacia él horrorizados. A cada paso que daban la mano de Seiya se acercaba un centímetro más a su objetivo, ya solo quedaba un diminuto espacio entre ambos.

 

         Medio centímetro más, uno más, otro más... la mano agarró la tela y estiró de ella con todas sus fuerzas, justo cuando los dos policías se abalanzaban sobre él cayendo los tres al suelo, uno encima de otro.

 

- Bombón... .- consiguió decir el chico lastimeramente mientras levantaba la vista hacia arriba.

 

         Una chica morena en ropa interior miraba a los tres hombres sorprendida. Apenas transcurrió un segundo antes de que su grito sonara en toda la planta atrayendo la atención de todos los presentes, incluida la de Serena que se asomó del vestidor que estaba a la izquierda del que Seiya había abierto para ver que ocurría.      

 

         Cinco minutos más tarde Seiya esperaba sentado en el suelo a la rubia, con la mejilla marcada con una mano y los dos policías vigilándole muy estrechamente. La espera se prolongó dos largas y aburridas horas durante las que no dejó de pasar ni un solo instante una dependienta con un nuevo vestido para Serena.

 

- ¡Lo encontré!.- exclamó Serena transcurrido ese tiempo y saliendo de los probadores.- ¡He encontrado el vestido perfecto!

 

         Seiya iba a decir algo respecto al tiempo que había tardado en encontrarlo y la falta de compasión que había demostrado cuando levantó la vista y la vio dando vueltas para que él pudiera admirarla perfectamente. ¡Estaba divina! Sin duda la espera había merecido la pena solo por verla con ese vestido.

 

         Era de tirantes, estampado con distintas tonalidades rojas, corto, pegado al cuerpo y acabado en dos volantes rocieros ladeados. Como complemento, Serena llevaba puesto un fular rojo con bolitas en los flecos.

 

- ¿Qué?¿Te gusta?

 

- ¡Me encanta!.- exclamó el cantante mientras se ponía de pie.- Me has dejado sin respiración, bombón. ¡Pareces una diosa!

 

- Gracias.- respondió sonrojada.- Voy a cambiarme y luego vamos a pagarlo.- dijo mientras tomaba la etiqueta y miraba el precio del vestido. En cuanto lo hubo hecho su cara se puso azul.- ¡Quinientos euros!.- gritó escandalizada atrayendo la atención de todo el mundo.- Ji, ji, ji...  lo siento.- se disculpó avergonzada.

 

         Entró en el vestidor desilusionada, se cambió de ropa y volvió a salir dejándole el vestido a la dependienta que la había estado atendiendo quien la miró fastidiada por haberle hecho perder su precioso tiempo.

 

- ¿Cómo puede un vestido valer tan caro?.- gimoteaba mientras subía a la tercera planta acompañada de Seiya.- ¡No es justo!

 

- ¿No te había dado tu padre una tarjeta de crédito?

 

- Sí, pero si me compro el vestido no me quedará dinero para lo demás.- suspirando.- Tendré que esperar al mes que viene, no es tanto tiempo.

 

Seiya la miró enigmáticamente y no volvió a sacar el tema.

 

- Parece que esta es la planta adecuada.- dijo el cantante cuando terminaron de subir las escaleras mecánicas.- Vayamos a la sección de invierno.

 

         Allí compraron un par de esquís para cada uno, unos patines, la ropa para esquiar y otros complementos que creyeron oportunos. Después fueron en busca de los bañadores, eligiendo Seiya uno en color azul oscuro y Serena uno blanco con lunas estampadas.

 

- No estoy segura de que el bañador me quede bien.- dijo la rubia cuando iban a pagar.- Creo que será mejor que me lo pruebe antes.

 

- ¿Probártelo?.- a Seiya le dieron escalofríos de solo pensar en la idea.- ¿Para qué? Está claro que té queda perfecto.

 

- ¿Cómo lo sabes?.- frunció el ceño.- Las tallas varían de un modelo a otro.

 

- Porque tiene las medidas correctas. Trae.- le arrebató el bañador.- Dos manos abiertas de cintura y cuatro de caderas.- sonriendo tontamente.-Tu turno, bombón.- colocó las manos en sus caderas y empezó a deslizarlas hacia arriba y hacia los lados para comprobar las medidas.- Casi cuatro de caderas y dos de cintura. Es tu talla, bombón.

 

- Si tú lo dices.- respondió sonrojada.- ¿Pero podrías quitarme las manos de encima ya?.- inquirió con la cabeza bajada y en apenas un susurro.

 

- Como quieras.- sonrió, la agarró del brazo y la arrastró hacia la caja registradora.-Pero que conste que a mi no me importaba dejarlas un poco más.

 

         La cara de Serena su puso aún más roja.

 

- ¿Y ahora qué hacemos?.- preguntó Seiya en cuanto terminaron de pagarlo todo.- Se nos olvidó acordar un lugar y una hora a la que reunirnos cuando termináramos de comprar.

 

- Podemos esperarlos en el mismo sitio en que quedamos.- sugirió Serena.

 

- Podríamos... pero se me ocurre una idea mejor.- tomando de las manos a la chica.- ¿Qué tal si vamos a mi casa? Te haré una demostración de mis talentos culinarios.

 

- ¿A... a... tu casa?.- tartamudeó.- No estoy muy segura.

 

- ¿Por qué no? No voy a comerte, bombón.- le sonrió travieso.- Al menos que me lo pidas explícitamente.

 

- No sería adecuado.- se soltó de las manos.- Y es muy tarde.

 

- Solo son las ocho y media.- insistió.- Y si se te hace muy tarde yo mismo te llevaré a tu casa en coche, ¿de acuerdo?

 

- Bueno.- contestó después de un rato de duda.- La verdad es que me encantaría conocer la casa de un famoso.

 

- Perfecto entonces.- volvió a tomarla de las manos.-Ya verás como nos lo pasamos muy bien.

 

Más tarde

 

- ¿Te gusta mi casa, bombón?.- inquirió Seiya mientras se sentaba en el sofá de su sala de estar y le hacia un lado a Serena para que hiciera lo mismo.

 

- Sí.- se sentó a su lado.- Para ser un departamento está bastante bien.

 

- En realidad se nos ha quedado un poco pequeño pero por el momento nos apañamos. En cuanto saquemos a la venta nuestro último disco nos mudaremos a uno más grande.

 

- ¡¿Vais a sacar un nuevo disco?!.- se entusiasmó.- ¿Cuándo?¿Dónde?

 

- Dentro de tres meses.

 

- ¿Tres meses?.- se desilusionó.- Falta mucho.

 

- No te entristezcas, bombón.- la tomó con dulzura de la barbilla.- Y menos aún por algo que tiene tan fácil solución... Kagayaku shiroi sekai no naka ni... ( En el brillante y resplandeciente mundo blanco).- empezó a cantar.


 

- ¿Eh?.- miró a Seiya quien tenía clavados sus ojos azules en ella.

 

Tsubasa wo hirogeta kimi ga iru

Demo sono tsubasa wa kuroku omoku

Unmei ni kimi wa oshitsubusaresou

 

Con tus alas extendidas, estás ahí

Pero esas alas son tan negras y pesadas para ti

Que pareciera que estás siendo destrozada por tu destino.

 

 

*Tasuketai, sukuitai, ore ni dekiru nara

 Inochi sae nagedashite, kimi no tame ni...

 Fuan no toki, tsurai toki, ore ga tsuite iru

 Itsumo misete ite kure, kimi no egao

 Seiya no ore ga kanjiru, fushigi na kimochi

 Faitaa no ore ga kanjiru, shimeikan to wa chigatta...

 Kitto ginga ichi mibun chigai na kataomoi da ne

 

*Quiero ayudarte, quiero rescatarte, si puedo hacerlo

 Hasta daría mi vida, todo por ti...

 Cuando estés incómoda, cuando sientas dolor, estaré contigo

 Siempre déjame ver tu cara sonriente

 Yo, Seiya, lo puedo sentir, este maravilloso sentimiento

 Yo, Fighter, lo puedo sentir, diferente a mi misión

 Este si que es un amor inesperado, un lugar lejano en la galaxia.

 

Kuuru na akai sekai no naka ni

Kanpeki na senshi, ore ga iru

Demo sono mae ni kimi wa araware

Totsuzen haato wa harisakesou da ze

 

En el frío mundo rojo

Soy el guerrero perfecto, estoy ahí

Pero ahí mismo, frente a mí, apareces tú

De repente siento como que mi corazón está a punto de estallar

 

Akogare wa, tada hitori ore no purinsesu

Hakai sae okoranakya, heiwa na hibi...

Nagarete kita, taiyoukei, kimi mo purinsesu

Aru hi miserareta, kimi no egao

 

Solo añoro a una persona, mi preciosa princesa

Hasta la destrucción debe ocurrir por la paz día tras día

Vine flotando aquí al sistema solar, y tú también eres una princesa

Un día me encontré embrujado por tu cara sonriente

 

Seiya no ore ga kanjiru, fushigi na kimochi

Faitaa no ore ga kanjiru, shimeikan to wa chigatta...

Kitto ginga ichi mibun chigai na kataomoi da ne

 

Yo, Seiya, lo puedo sentir, este maravilloso sentimiento

Yo, Fighter, lo puedo sentir, diferente a mi misión

Este si que es un amor inesperado, un lugar lejano en la galaxia.

 

Hoshizora wo tsukinuke, ginga wo kirisaki

Mirai wo kimeru tatakai

Ima wa sukoshi de mo

Kimi no kioku no katasumi ni irareru you ni

 

Kami furimidashi dance dance dance

 

Atravesando el cielo estrellado, a través de la galaxia

La batalla que decidirá el futuro

Ahora, si hay alguna manera

De que yo esté en algún lugar en un rincón de tu memoria

Con el cabello revuelto, bailando, bailando, bailando

 

- ¿Y bien?.- terminó de cantar Seiya.- ¿Qué te ha parecido?.- le retiró sonriente un mechón de cabello rubio del rostro.

 

- No... no sé que decir.- contestó emocionada.- Es preciosa, seguro que vendéis muchas copias.

 

- ¿Tu crees?.- sacó un lápiz y una libreta de un cajón y empezó a escribir algo mientras miraba de vez en cuando a Serena.

 

- ¿Qué haces?.-inquirió curiosa.

 

- Anoto la letra antes de que se me olvide.-respondió como si fuera lo más obvio del mundo.

 

- ¿No es una canción de vuestro nuevo disco?.- se extrañó.

 

- Aún no, llevaba unas cuentas semanas dándole vueltas pero no lograba que me quedase del todo bien.- dejando de escribir y mirándola fijamente.- Tu me has inspirado, bombón.- con una extraña sonrisa.-Y supongo que debo darte las gracias.

 

- No, no, no.- moviendo las manos frenéticamente.- No hace falta que me las des, ha sido un placer.

 

- De todas formas.- se acercó a ella y en un rápido movimiento le dio un fugaz beso en los labios.- gracias.

 

         Serena se quedó de piedra mirando al cantante sin saber que decir o que hacer. El chico le sostuvo la mirada muy serio durante unos minutos hasta que de repente se tapó la boca con una mano y empezó a reír a carcajadas.

 

- ¡Menuda cara se te ha quedado, bombón! Deberías mirarte en el espejo.

 

- ¿Eh?

 

- Ala.- la palmeó en la espalda con suavidad.- Ya tienes algo que contar esta noche por teléfono a tus amigas.

 

- Solo... solo ha sido una broma.- dijo sin poder creérselo.

 

- Claro que no.- se puso de pie sonriente.- Ha sido mi forma de darte las gracias por lo de la canción.- adoptando postura de sabiondo.- Gracias a mí serás la envidia de la escuela.

 

- ¡¿Y se puede saber quien te ha dicho que quiero ser la envidia de la escuela?!.- se levantó de golpe muy enfadada.

 

- ¿Por qué te enfadas, bombón?.- la miró extrañado.- Solo quería hacerte un favor.

 

- ¡Eso no es un favor!

 

- ¿No me digas que no te ha gustado?.- se preocupó.- Eso sería terrible para mi imagen.

 

- ¡Claro que me ha gustado!.- exclamó disgustada.- Pero esa no es la...

 

- ¡Pues ahí está!.- dijo triunfante.- Si te ha gustado no veo cual es el problema.

 

- El problema es...

 

-Ring, ring, ring.

 

- Un segundo bombón.- se disculpó.- Enseguida vuelvo.

 

         El chico se levantó y fue a abrir la puerta dejando a Serena echando humo por las orejas.

 

- Taiki, Yaten.- saludó Seiya.- ¿Ya habéis vuelto?

 

         Yaten lo ignoró y lo empujó a un lado para pasar al departamento. Parecía enojado.

 

- ¿Qué mosca le ha picado?

 

- Y aún lo preguntas.- respondió Taiki que también parecía enfadado.- Hemos estado esperándote una hora en la entrada del centro comercial y no has aparecido.

 

- ¿Pero habíamos quedado?

 

         Taiki lo miró mal y entró en la casa sin decir palabra. En ese mismo momento se cruzó con Serena que se dirigía hacia la puerta.

 

- ¿A dónde vas, bombón?

 

         Serena no le respondió y salió de la casa dando un portazo.

 

***********

 

         Hacía ya una hora que se había acostado cuando oyó abrirse la puerta de la calle. Serena acababa de llegar y a juzgar por el portazo que había metido no era un buen momento para preguntarle donde había estado pese a la inquietud que sentía en su interior.

 

         Esperó a que todo quedara en calma y se levantó de la cama para ir al cuarto de su esposa. Al entrar tropezó con unas cuantas bolsas, las echó a un lado y entró en la habitación. Se acercó hasta la cama y comprobó que estaba dormida. Se inclinó y la besó con suavidad en los labios.

 

- Buenas noches, cara de luna.- susurró y volvió a su habitación.

 

A las once de la noche, en casa de los hermanos Kou

 

         Taiki y Yaten estaban tirados en el sofá viendo la tele cuando Seiya llegó de la calle cargado de bolsas. Lanzó dos de ellas a sus hermanos y fue a guardar la última en su habitación.

 

- ¿A qué viene esto?.- preguntó Taiki en cuanto su hermano regresó al salón y se sentó a su lado.

 

- Es para que se os pase el mosqueo.- contestó.

 

- Tan solo no vuelvas a dejarnos tirados.- dijo Taiki mientras dejaba a un lado las zapatillas que Seiya le había traído. Yaten siguió viendo la tele sin abrir su paquete y sin siquiera mirar a su hermano.- ¿A dónde has ido a comprarlas? A estas horas ya está todo cerrado.

 

- No para un famoso y atractivo cantante como  yo.- presumió sonriente para luego ponerse muy serio.- Mañana voy a pedirle a Serena que salga conmigo.

 

         Taiki enarcó una ceja y Yaten dejó de mirar la tele durante un instante.

 

- ¿Estás seguro?

 

- Totalmente.- se acomodó en el sofá.- Nunca había conocido a ninguna chica que me gustase tanto como ella.

 

- ¿Pasó la prueba?.- inquirió Yaten sin aparente interés.

 

- Sin lugar a dudas.- enseñó los dientes en una amplia sonrisa.- Cuando le dije que solo la había besado para que pudiera presumir delante de sus amigas se puso como loca.- suspirando.- Le gusto de verdad.

 

- Escucha Seiya.- intervino Taiki.- ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? La conociste hace solo tres días, ¿cómo puedes estar tan seguro de que se siente atraída por ti? Tal vez deberías esperar un poco más.

 

- ¿Y qué se me adelante otro?.- negó con la cabeza.-Ni hablar, llámalo flechazo o como quieras pero Serena es la chica de mis sueños, lo supe en cuanto la vi y no voy a dejar que nadie me la quite.

 

- Pero... ¿y si no siente lo mismo que tu?

 

- Es que no has oído lo que he dicho.- replicó un poco molesto.- Pasó la prueba.

 

- Si a besar a cada chica que te gusta y luego decirle que solo te estabas quedando con ella le llamas prueba no me extraña que aún no tengas novia.- lo reprendió.

 

- Es una prueba estúpida.-añadió Yaten.

 

- ¡Claro que no!.- se defendió Seiya.- A una chica que solo vaya detrás de mí porque soy famoso le da igual que la bese en serio o en broma, le basta con poder presumir delante de los demás.

 

-¿Ves?.- volvió a hablar Yaten.-Una prueba estúpida.

 

- Decid lo que queráis.-se levantó del sofá enfadado.-Pero mañana voy a declararme y, cuando lo haya hecho, Serena será mi chica.- suspirando.- Será, solo para mí.

 

Continuará...

 

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* En realidad no existen hoteles en las montañas que simulen pistas de esquí en plena primavera lo que pasa es que releyendo los capítulos que llevaba escritos me he dado cuenta de que he metido la pata al meter la nieve de por medio cuando días antes se supone que había sido el cumpleaños de Serena, que según Naoko es el 30 de Junio. De todas formas, he pensado que de la misma forma que se construyen piscinas climatizadas y recintos apropiados en España para albergar a pingüinos se puede simular una pista de esquí. Costaría mucho dinero poder hacer algo como esto pero se supone que el hotel que lo ha hecho es de lujo.

 

**La canción se titula Ginga Ichi Mibun chigai na Kataomi y es interpretada por Seiya. No recuerdo haberla oído en ninguno de los capítulos de la serie pero viene en uno de los cd de música de sailormoon y personalmente me parece muy buena.

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