Capítulo 11:
Un día de compras
Viernes
Gracias a que Darien había cumplido su promesa, Serena había podido estar
a las ocho en punto de la mañana delante de la casa de su padre ( incluso había llegado cinco minutos antes ). El problema
ahora era que Seiya no llegaba y su padre debía estar a punto de salir para irse
a trabajar.
Con los nervios a flor de piel, no hacía mas que pasearse de arriba abajo
rogando por que su amigo no se retrasara demasiado. Sus temores más profundos se
confirmaron cuando sintió como alguien le colocaba una mano en el hombro, se
giraba y se encontraba con el severo rostro de su padre.
- ¿Quieres algo,
Serena?
- ¡Papa!.- exclamó nerviosa.- No, no, solo espero a
alguien.
- ¿Aquí?.- inquirió extrañado.
- Esto…
sí.
- ¿A
quién?
Serena bajó la mirada y se negó a responderle. Kenji la contempló en
silencio y, finalmente, tomó algo de su cartera y se lo
ofreció.
- Por tu último
cumpleaños.- dijo.- Con las prisas se me olvidó dártelo.
Serena tomó lo que su padre le ofrecía más sorprendida de lo que nunca lo
había estado en toda su vida. Era una tarjeta de crédito.
- Ahora mismo tiene 500
euros, la misma cantidad que te ingresaré cada mes a partir de
ahora.
- ¿A… a qué viene esto?
Pensaba que no querías… no querías… .- fue incapaz de
seguir.
- ¿Qué no quería saber nada
más de ti?.- completó la frase.- Estás muy equivocada,
yo…
- ¡¡¡Serena!!!.- apareció Seiya en ese momento caminando hacia ella
bastante tranquilo.- Siento el retraso.- mirando a Kenji.- ¿Tu
padre?
- Exactamente.- contestó el
hombre por su hija que se había quedado de piedra. ¡Qué mala suerte tenía!.- Y usted es…
- Seiya Kou.- respondió el
joven sonriente al mismo tiempo que rodeaba los hombros de Serena con un brazo y
la atraía hacia él.- Su futuro novio.
Silencio. Serena en shock, Seiya sonriente, Kenji asimilando la
información recibida.
- ¿Perdón? Creo que no te
oído bien.- habló Kenji tras un rato.- ¿Has dicho su
novio?
- Por
supues…
- ¡Está bromeando,
papá!.- reaccionó Serena por fin separándose de Seiya.-
Es que es muy chistoso, él sabe perfectamente que eso no puede
ser.
- ¿Seguro que lo sabe?.- inquirió desconfiado.
- Sí.- respondió
vehementemente.- Muy seguro.
- ¿Y qué es lo que sé,
bombón?.- preguntó Seiya.
- Todo.- lo agarró del
brazo.- Adiós papa y gracias por la tarjeta.- a Seiya.- Vámonos, que al final
llegaremos tarde a clase.
Agitó la mano para despedirse de su padre y salió corriendo en dirección
a la escuela arrastrando con ella al pobre de Seiya. Kenji se quedó mirándolos
sin saber muy bien que pensar.
- Señor Tsukino.- se acercó
el mayordomo.- Acaba de llamar el Doctor Toya, dice que lo espera estar tarde a
las cinco en su consulta.
- Gracias
Henry.
Dejó de pensar en su hija y
subió a la limusina que lo estaba esperando.
*************
- ¡¡¡Las ocho y cuarto!!!.- exclamó Serena.- ¡¡¡Fantástico!!! Es la primera vez que
llego temprano.- con lágrimas de emoción en los ojos.- Es tan maravilloso no
encontrarse con la puerta de entrada cerrada….
- Sí.- asintió Seiya
también con lágrimas de emoción en los ojos.- Y encima ya no tendré que pagar
gimnasio nunca más, me pondré en forma corriendo a
contrarreloj.
- Ji, ji, ji.- rió la rubia
con una gran gota de sudor en la cabeza.- Correremos,
correremos.
- Hablando de correr.- se
secó las lágrimas.- Aún no me has dicho que es eso que sé. ¿Algo
importante?
- Nada, nada.- risa
histérica hasta que recordó lo que Seiya había dicho y dejó de reírse de
golpe.-Pero… ¡¡¡¡¿para qué le dices a mi padre que
somos novios?!!!!
- No se lo dije.- metió las
manos en los bolsillos de su pantalón.
- ¿Cómo que no?.- poniéndose de puntillas y encarando al cantante.-¡Lo oí perfectamente!
- Lo que le dije.- agachó
un poco la cabeza hasta que su rostro quedó a escasos centímetros del de
Serena.- fue cuales eran mis intenciones, ya sabes, para ir preparando el
terreno con mi futuro suegro.
- ¿Eh?.- sonrojada y nerviosa.- ¿Pero qué
dices?
- Digo….- fue acercando muy
despacio sus labios a los de Serena haciendo que el corazón de la chica latiera
muy deprisa y cerrara los ojos anhelando que el tiempo fuera más deprisa y que
él la besara de una buena vez.
- Seiya.- suspiró cuando
sintió el aliento del joven.- Sei…
- Que es una broma.- le dio
un rápido beso en la mejilla.
- ….. .- desilusionada y
sin saber qué decir.
- Vamos bombón, que al
final no nos servirá de nada haber llegado un cuarto de hora antes.- dijo tan
tranquilo mientras la cogía de la mano y prácticamente la arrastraba al interior
del edificio.
*************
-
Señor Chiba.- se acercó la secretaría al escritorio de Darien.- Aquí está el
informe que me pidió.
- Gracias Rei.- lo tomó.-
Pero llámame Darien ¿de acuerdo?
- Será un placer.- sonrió
la joven.- Por cierto, acaban de llamar del hotel Vista Nevada para confirmar las reservas
de este fin de semana. ¿Cuántas serán al final?
- Cinco.- respondió tras
hacer los cálculos.
- Llamaré ahora mismo para
informar al hotel. Señor Chib… quiero decir Darien, ¿necesita que lo
acompañe?
- No hace falta Rei.-
sonrió.- Estás haciendo un trabajo fantástico y creo que podré arreglármelas
bastante bien este fin de semana. No hace falta que vengas, ya estoy abusando lo
suficiente de tus horas extras.
- No es ninguna molestia,
Darien.- replicó.- Me gusta mi trabajo y no podría sentirme a gusto conmigo
misma si no cumpliese adecuadamente con él. Si tiene una reunión de negocios
necesitará a alguien que lo ayude con todo el papeleo así que como su secretaría
y asistente es mi deber acompañarle.
- Bueno, si lo dices así.-
reflexionó.- La verdad es que si que voy a necesitar tu
ayuda.
- ¿Seis plazas
entonces?
- Eso parece.- sonrió y
volvió a su trabajo previo.
Rei también sonrió para sus adentros y salió del despacho bastante
satisfecha. Había conseguido lo que quería, pasar un fin de semana en las
montañas con Darien Chiba.
A la salida de
clases
- ¿Piensas estar mucho rato
enfadada, bombón?.- se apresuró Seiya a alcanzar a la
joven.- No entiendo por que te molesta tanto una simple
broma.
- Porque con esas cosas no
se juega.- respondió.
- ¿Quiero eso decir que te
gustaría salir conmigo, bombón?.- inquirió
travieso.
- No.. .- sonrojada.- …¡no cambies de
tema! Esto no tiene nada que ver.
- Si tú lo dices.-
rió.
- ¡¡¡Seiya!!!.- exclamó Taiki que se acercaba por detrás acompañado de
Yaten, Mina y Amy.- Te dije que nos esperaras a la salida, ¿cómo quieres sino
que quedemos para mañana?
- Mejor no quedamos y nos
vamos cada uno a nuestra casa.- opinó Yaten.
- Que tal si quedamos aquí
a las nueve en punto.- propuso Seiya.
- Mejor a las nueve y
media.- se apresuró a decir Serena.- Quedé con Hotaru en que la recogería a las
nueve.
- Por mí de acuerdo.- dijo
Mina.
- Y por mí.- añadió
Amy.
- Deberíamos salir un poco
más temprano.- intervino Taiki.- Pero si ya has quedado con tu amiga a las
nueve, a esa hora estará bien.
- Yo no pienso ir.- replicó
Yaten cruzado de brazos.
- Perfecto entonces.- se
restregó las manos satisfecho Seiya.- Ahora solo falta que vayamos a comprar
todo lo que necesitaremos. Veamos.- enumerando con los dedos.- Esquís, patines,
trajes adecuados, gafas, bañadores…
- Pero estáis seguros de
que podremos esquiar bien.- dijo Amy.- Estamos en pleno
Julio.
- No te preocupes, Mizuno.-
le respondió Taiki.- El hotel Vista
Nevada que hay al lado de nuestro chalet tiene pistas de hielo y piscinas
acondicionadas a las que tenemos acceso aunque no estemos registrados en el
mismo. También ha adquirido recientemente una gran nave al pie de las montañas
en la que ha simulado una pista para esquiar, no ha reparado en gastos a la hora
de generar la nieve artificial y las bajas temperaturas*. No estará tan bien
como al natural pero es una buena opción para que los amantes del esquí puedan
practicarlo todo el año.
- Sí, sí, sí.- lo
interrumpió Seiya.- Todo eso da lo mismo, el caso es que creo que deberíamos
quedar esta tarde para ir de compras. ¿Qué os parece a las seis en el centro
comercial de Juban?
Todos( a excepción deYaten) asintieron
satisfechos.
- Nos vemos esta tarde.- se
despidió Seiya mientras seguía a sus hermanos hasta su furgoneta.- Y bombón,
deja ya esa cara de enfadada. Quien sabe, a lo mejor algún día te pido que seas
mi novia de verdad.- le guiñó uno ojo y subió a la furgoneta que arrancó y se
perdió calle abajo.
Amy y Mina no tardaron en dirigir miradas inquisitorias a Serena que
estaba más roja que una amapola.
***********
- ¿Has hecho las
reservas?.- preguntó Michiru mientras terminaba de
preparar su maleta.
- Aja.- respondió Haruka
cómodamente tumbada en la cama.- Dos habitaciones en Vista Nevada para este fin de semana.
- Perfecto, tengo muchas
ganas de volver a ver a Setsuna.- sonriendo a su amiga.- Ya verás como te cae
bien a la primera.
- Si tú lo
dices.
A las seis en el centro
comercial de Juban
- Ya estamos aquí.- dijo
Taiki mientras echaba un vistazo a su alrededor.- Ahora,
qué.
- Lo mejor será que nos
separemos por parejas.- propuso Seiya.- Así nos resultará más fácil comprar.-
acercando a Serena hacia él.- Yo voy con mi bombón.- dijo sonriente.-
¿Vale?
- Como quieras.- respondió
la chica sonrojada.
- ¡Entonces yo voy con
Yaten!.- exclamó Mina abrazando al
chico.
- ¡Ah, no!.- protestó intentando separarla de él.- Ya es suficiente
con que haya venido para encima tener que aguantarte. Vete con tu
amiga.
- Pero si ya no está.-
protestó Minako afianzándose al abrazo.
Yaten miró a su alrededor y comprobó con los ojos abiertos como platos
que Mina tenía razón. Se habían ido todos.
- Traidores.- masculló
irritado.
Minako mostró una amplia sonrisa y lo arrastró hacia la primera
tienda.
************
- ¡Esta!¡Esta!¡Esta!.- daba saltitos Serena delante del escaparate de una enorme
tienda de tres plantas que vendía todo tipo de ropa.- ¡¡¡Seguro que esta es la
definitiva!!!
- Eso espero.- suspiró
Seiya apoyándose en el hombro de la chica.- Porque es la última que nos queda
por ver. Nos hemos recorrido todas las tiendas del centro comercial y de los
alrededores en apenas un cuarto de hora.
- ¿Ya estás cansado?.- le preguntó burlonamente.- Pensaba que tenías más
aguante.
- No te equivoques,
bombón.- tomó un mechón de pelo rubio y lo enroscó alrededor de su dedo
juguetonamente.- Solo repostaba.
- Pues entonces a que
estamos esperando, ¡entremos de una buena vez!.- lo
agarró de la mano y lo arrastró al interior de la tienda.
La primera planta estaba destinada a la ropa de hombre y la recorrieron
en apenas una fracción de segundo, con Serena haciendo las veces de conductor
fuera de control ( en más de una ocasión estuvo a punto
de arrastrar en su frenética carrera a algún que otro cliente ) y Seiya la de
freno de emergencia ( de hecho, evitó más de una vez que Serena chocara contra
los percheros de ropa ). La segunda planta ( la de las
prendas femeninas ) parecía llevar el mismo camino hasta que la chica vio por
casualidad un hermoso vestido de fiesta y decidió probárselo pero como no lo
quedara del todo bien pasó a probarse toda la colección de vestidos de
noche.
Por desgracia para el chico, Serena no quería que viera como le quedaba
ninguno de los vestidos que iba a probarse argumentando que si no le estaban
bien para qué iba a perder el tiempo desfilando para él. Seiya había intentado
convencerla por todos los medios posibles incluso hubo un momento en que casi
llegó a suplicarle pero viendo que nada de lo que dijera o hiciera perturbaría
el impasible rostro de la rubia, le dio la razón y pasó al plan B. En cuanto
Serena entró con cientos de vestidos de noche en el largo pasillo de probadores,
se puso sus gafas de sol, metió las manos en los bolsillos de su pantalón y
caminó silbando hacia los probadores.
Cuando estaba a punto de traspasar la primera barrera y entrar en el
largo pasillo prohibido, la chica que revisaba las prendas que entraban en los
vestidores lo vio y le pidió muy amablemente que retrocediera. Seiya la ignoró y
siguió su camino. La chica puso mala cara y dio parte del polizón a su compañera
quien, alarmada, pulsó rápidamente un enorme botón rojo que había en la pared y
que tenía un pequeño letrero debajo que ponía:
En cuestión de segundos se presentaron dos guardias de seguridad
especializados en este tipo de casos. Entraron en el pasillo con paso firme
justo cuando Seiya estaba a punto de correr la cortina del probador en donde
pensaba que estaba Serena y le lanzaron un ultimátum. O alejaba las manos de esa
cortina o lo lamentaría el resto de su vida. El chico los miró sorprendido y se
apresuró a correrla ( sin duda para pedirle a Serena
que le dijera a los dos policías que no era ningún perturbado mental, en ningún
momento se le pasó por la cabeza ver a su bombón en ropa interior, ¿no? -,- ).
Los policías vieron lo que estaba a punto de hacer y corrieron hacia él
horrorizados. A cada paso que daban la mano de Seiya se acercaba un centímetro
más a su objetivo, ya solo quedaba un diminuto espacio entre
ambos.
Medio centímetro más, uno más, otro más... la mano agarró la tela y
estiró de ella con todas sus fuerzas, justo cuando los dos policías se
abalanzaban sobre él cayendo los tres al suelo, uno encima de
otro.
- Bombón... .- consiguió decir el chico lastimeramente mientras
levantaba la vista hacia arriba.
Una chica morena en ropa interior miraba a los tres hombres sorprendida.
Apenas transcurrió un segundo antes de que su grito sonara en toda la planta
atrayendo la atención de todos los presentes, incluida la de Serena que se asomó
del vestidor que estaba a la izquierda del que Seiya había abierto para ver que
ocurría.
Cinco minutos más tarde Seiya esperaba sentado en el suelo a la rubia,
con la mejilla marcada con una mano y los dos policías vigilándole muy
estrechamente. La espera se prolongó dos largas y aburridas horas durante las
que no dejó de pasar ni un solo instante una dependienta con un nuevo vestido
para Serena.
- ¡Lo encontré!.- exclamó Serena transcurrido ese tiempo y saliendo de los
probadores.- ¡He encontrado el vestido perfecto!
Seiya iba a decir algo respecto al tiempo que había tardado en
encontrarlo y la falta de compasión que había demostrado cuando levantó la vista
y la vio dando vueltas para que él pudiera admirarla perfectamente. ¡Estaba
divina! Sin duda la espera había merecido la pena solo por verla con ese
vestido.
Era de tirantes, estampado con distintas tonalidades rojas, corto, pegado
al cuerpo y acabado en dos volantes rocieros ladeados. Como complemento, Serena
llevaba puesto un fular rojo con bolitas en los flecos.
- ¿Qué?¿Te gusta?
- ¡Me encanta!.- exclamó el cantante mientras se ponía de pie.- Me has
dejado sin respiración, bombón. ¡Pareces una diosa!
- Gracias.- respondió
sonrojada.- Voy a cambiarme y luego vamos a pagarlo.- dijo mientras tomaba la
etiqueta y miraba el precio del vestido. En cuanto lo hubo hecho su cara se puso
azul.- ¡Quinientos euros!.- gritó escandalizada
atrayendo la atención de todo el mundo.- Ji, ji, ji... lo siento.- se disculpó
avergonzada.
Entró en el vestidor desilusionada, se cambió de ropa y volvió a salir
dejándole el vestido a la dependienta que la había estado atendiendo quien la
miró fastidiada por haberle hecho perder su precioso
tiempo.
- ¿Cómo puede un vestido
valer tan caro?.- gimoteaba mientras subía a la tercera
planta acompañada de Seiya.- ¡No es justo!
- ¿No te había dado tu
padre una tarjeta de crédito?
- Sí, pero si me compro el
vestido no me quedará dinero para lo demás.- suspirando.- Tendré que esperar al
mes que viene, no es tanto tiempo.
Seiya la miró
enigmáticamente y no volvió a sacar el tema.
- Parece que esta es la
planta adecuada.- dijo el cantante cuando terminaron de subir las escaleras
mecánicas.- Vayamos a la sección de invierno.
Allí compraron un par de esquís para cada uno, unos patines, la ropa para
esquiar y otros complementos que creyeron oportunos. Después fueron en busca de
los bañadores, eligiendo Seiya uno en color azul oscuro y Serena uno blanco con
lunas estampadas.
- No estoy segura de que el
bañador me quede bien.- dijo la rubia cuando iban a pagar.- Creo que será mejor
que me lo pruebe antes.
- ¿Probártelo?.- a Seiya le dieron escalofríos de solo pensar en la idea.-
¿Para qué? Está claro que té queda perfecto.
- ¿Cómo lo sabes?.- frunció el ceño.- Las tallas varían de un modelo a
otro.
- Porque tiene las medidas
correctas. Trae.- le arrebató el bañador.- Dos manos abiertas de cintura y
cuatro de caderas.- sonriendo tontamente.-Tu turno, bombón.- colocó las manos en
sus caderas y empezó a deslizarlas hacia arriba y hacia los lados para comprobar
las medidas.- Casi cuatro de caderas y dos de cintura. Es tu talla,
bombón.
- Si tú lo dices.-
respondió sonrojada.- ¿Pero podrías quitarme las manos de encima ya?.- inquirió con la cabeza bajada y en apenas un
susurro.
- Como quieras.- sonrió, la
agarró del brazo y la arrastró hacia la caja registradora.-Pero que conste que a
mi no me importaba dejarlas un poco más.
La cara de Serena su puso aún más roja.
- ¿Y ahora qué hacemos?.- preguntó Seiya en cuanto terminaron de pagarlo todo.- Se
nos olvidó acordar un lugar y una hora a la que reunirnos cuando termináramos de
comprar.
- Podemos esperarlos en el
mismo sitio en que quedamos.- sugirió Serena.
- Podríamos... pero se me
ocurre una idea mejor.- tomando de las manos a la chica.- ¿Qué tal si vamos a mi
casa? Te haré una demostración de mis talentos culinarios.
- ¿A... a... tu casa?.- tartamudeó.- No estoy muy segura.
- ¿Por qué no? No voy a
comerte, bombón.- le sonrió travieso.- Al menos que me lo pidas
explícitamente.
- No sería adecuado.- se
soltó de las manos.- Y es muy tarde.
- Solo son las ocho y
media.- insistió.- Y si se te hace muy tarde yo mismo te llevaré a tu casa en
coche, ¿de acuerdo?
- Bueno.- contestó después
de un rato de duda.- La verdad es que me encantaría conocer la casa de un
famoso.
- Perfecto entonces.-
volvió a tomarla de las manos.-Ya verás como nos lo pasamos muy
bien.
- ¿Te gusta mi casa,
bombón?.- inquirió Seiya mientras se sentaba en el sofá
de su sala de estar y le hacia un lado a Serena para que hiciera lo
mismo.
- Sí.- se sentó a su lado.-
Para ser un departamento está bastante bien.
- En realidad se nos ha
quedado un poco pequeño pero por el momento nos apañamos. En cuanto saquemos a
la venta nuestro último disco nos mudaremos a uno más
grande.
- ¡¿Vais a sacar un nuevo
disco?!.- se entusiasmó.- ¿Cuándo?¿Dónde?
- Dentro de tres
meses.
- ¿Tres meses?.- se desilusionó.- Falta mucho.
- No te entristezcas,
bombón.- la tomó con dulzura de la barbilla.- Y menos aún por algo que tiene tan
fácil solución... Kagayaku shiroi sekai no naka ni... (
En el brillante y resplandeciente mundo blanco).- empezó a
cantar.
- ¿Eh?.- miró a Seiya quien tenía clavados sus ojos azules en
ella.
Con tus alas extendidas,
estás ahí
Pero esas alas son tan
negras y pesadas para ti
Que pareciera que estás
siendo destrozada por tu destino.
*Quiero ayudarte, quiero
rescatarte, si puedo hacerlo
Hasta daría mi vida, todo por
ti...
Cuando estés incómoda, cuando sientas
dolor, estaré contigo
Siempre déjame ver tu cara
sonriente
Yo, Seiya, lo puedo sentir, este
maravilloso sentimiento
Yo, Fighter, lo puedo sentir, diferente a
mi misión
Este si que es un amor inesperado, un
lugar lejano en la galaxia.
En el frío mundo
rojo
Soy el guerrero perfecto,
estoy ahí
Pero ahí mismo, frente a
mí, apareces tú
Solo añoro a una persona,
mi preciosa princesa
Hasta la destrucción debe
ocurrir por la paz día tras día
Vine flotando aquí al
sistema solar, y tú también eres una princesa
Yo, Seiya, lo puedo sentir,
este maravilloso sentimiento
Yo, Fighter, lo puedo
sentir, diferente a mi misión
Este si que es un amor
inesperado, un lugar lejano en la galaxia.
Atravesando el cielo
estrellado, a través de la galaxia
La batalla que decidirá el
futuro
Ahora, si hay alguna
manera
De que yo esté en algún
lugar en un rincón de tu memoria
- ¿Y bien?.- terminó de cantar Seiya.- ¿Qué te ha parecido?.- le retiró sonriente un mechón de cabello rubio del
rostro.
- No... no sé que decir.- contestó emocionada.- Es preciosa, seguro
que vendéis muchas copias.
- ¿Tu crees?.- sacó un lápiz y una libreta de un cajón y empezó a
escribir algo mientras miraba de vez en cuando a Serena.
- ¿Qué haces?.-inquirió curiosa.
- Anoto la letra antes de
que se me olvide.-respondió como si fuera lo más obvio del
mundo.
- ¿No es una canción de
vuestro nuevo disco?.- se
extrañó.
- Aún no, llevaba unas
cuentas semanas dándole vueltas pero no lograba que me quedase del todo bien.-
dejando de escribir y mirándola fijamente.- Tu me has inspirado, bombón.- con
una extraña sonrisa.-Y supongo que debo darte las gracias.
- No, no, no.- moviendo las
manos frenéticamente.- No hace falta que me las des, ha sido un
placer.
- De todas formas.- se
acercó a ella y en un rápido movimiento le dio un fugaz beso en los labios.-
gracias.
Serena se quedó de piedra mirando al cantante sin saber que decir o que
hacer. El chico le sostuvo la mirada muy serio durante unos minutos hasta que de
repente se tapó la boca con una mano y empezó a reír a carcajadas.
- ¡Menuda cara se te ha
quedado, bombón! Deberías mirarte en el espejo.
-
¿Eh?
- Ala.- la palmeó en la
espalda con suavidad.- Ya tienes algo que contar esta noche por teléfono a tus
amigas.
- Solo... solo ha sido una
broma.- dijo sin poder creérselo.
- Claro que no.- se puso de
pie sonriente.- Ha sido mi forma de darte las gracias por lo de la canción.-
adoptando postura de sabiondo.- Gracias a mí serás la envidia de la
escuela.
- ¡¿Y se puede saber quien
te ha dicho que quiero ser la envidia de la escuela?!.-
se levantó de golpe muy enfadada.
- ¿Por qué te enfadas,
bombón?.- la miró extrañado.- Solo quería hacerte un
favor.
- ¡Eso no es un
favor!
- ¿No me digas que no te ha
gustado?.- se preocupó.- Eso sería terrible para mi
imagen.
- ¡Claro que me ha
gustado!.- exclamó disgustada.- Pero esa no es
la...
- ¡Pues ahí está!.- dijo triunfante.- Si te ha gustado no veo cual es el
problema.
- El problema
es...
-Ring, ring,
ring.
- Un segundo bombón.- se
disculpó.- Enseguida vuelvo.
El chico se levantó y fue a abrir la puerta dejando a Serena echando humo
por las orejas.
- Taiki, Yaten.- saludó
Seiya.- ¿Ya habéis vuelto?
Yaten lo ignoró y lo empujó a un lado para pasar al departamento. Parecía
enojado.
- ¿Qué mosca le ha
picado?
- Y aún lo preguntas.-
respondió Taiki que también parecía enfadado.- Hemos estado esperándote una hora
en la entrada del centro comercial y no has aparecido.
- ¿Pero habíamos
quedado?
Taiki lo miró mal y entró en la casa sin decir palabra. En ese mismo
momento se cruzó con Serena que se dirigía hacia la
puerta.
- ¿A dónde vas,
bombón?
Serena no le respondió y salió de la casa dando un
portazo.
***********
Hacía ya una hora que se había acostado cuando oyó abrirse la puerta de
la calle. Serena acababa de llegar y a juzgar por el portazo que había metido no
era un buen momento para preguntarle donde había estado pese a la inquietud que
sentía en su interior.
Esperó a que todo quedara en calma y se levantó de la cama para ir al
cuarto de su esposa. Al entrar tropezó con unas cuantas bolsas, las echó a un
lado y entró en la habitación. Se acercó hasta la cama y comprobó que estaba
dormida. Se inclinó y la besó con suavidad en los labios.
- Buenas noches, cara de
luna.- susurró y volvió a su habitación.
Taiki y Yaten estaban tirados en el sofá viendo la tele cuando Seiya
llegó de la calle cargado de bolsas. Lanzó dos de ellas a sus hermanos y fue a
guardar la última en su habitación.
- ¿A qué viene esto?.- preguntó Taiki en cuanto su hermano regresó al salón y se
sentó a su lado.
- Es para que se os pase el
mosqueo.- contestó.
- Tan solo no vuelvas a
dejarnos tirados.- dijo Taiki mientras dejaba a un lado las zapatillas que Seiya
le había traído. Yaten siguió viendo la tele sin abrir su paquete y sin siquiera
mirar a su hermano.- ¿A dónde has ido a comprarlas? A estas horas ya está todo
cerrado.
- No para un famoso y
atractivo cantante como yo.-
presumió sonriente para luego ponerse muy serio.- Mañana voy a pedirle a Serena
que salga conmigo.
Taiki enarcó una ceja y Yaten dejó de mirar la tele durante un
instante.
- ¿Estás
seguro?
- Totalmente.- se acomodó
en el sofá.- Nunca había conocido a ninguna chica que me gustase tanto como
ella.
- ¿Pasó la prueba?.- inquirió Yaten sin aparente
interés.
- Sin lugar a dudas.-
enseñó los dientes en una amplia sonrisa.- Cuando le dije que solo la había
besado para que pudiera presumir delante de sus amigas se puso como loca.-
suspirando.- Le gusto de verdad.
- Escucha Seiya.- intervino
Taiki.- ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? La conociste hace solo tres días,
¿cómo puedes estar tan seguro de que se siente atraída por ti? Tal vez deberías
esperar un poco más.
- ¿Y qué se me adelante
otro?.- negó con la cabeza.-Ni hablar, llámalo flechazo
o como quieras pero Serena es la chica de mis sueños, lo supe en cuanto la vi y
no voy a dejar que nadie me la quite.
- Pero... ¿y si no siente
lo mismo que tu?
- Es que no has oído lo que
he dicho.- replicó un poco molesto.- Pasó la prueba.
- Si a besar a cada chica
que te gusta y luego decirle que solo te estabas quedando con ella le llamas
prueba no me extraña que aún no tengas novia.- lo
reprendió.
- Es una prueba
estúpida.-añadió Yaten.
- ¡Claro que no!.- se defendió Seiya.- A una chica que solo vaya detrás de
mí porque soy famoso le da igual que la bese en serio o en broma, le basta con
poder presumir delante de los demás.
-¿Ves?.- volvió a hablar Yaten.-Una prueba
estúpida.
- Decid lo que queráis.-se
levantó del sofá enfadado.-Pero mañana voy a declararme y, cuando lo haya hecho,
Serena será mi chica.- suspirando.- Será, solo para mí.
* En realidad no existen
hoteles en las montañas que simulen pistas de esquí en plena primavera lo que
pasa es que releyendo los capítulos que llevaba escritos me he dado cuenta de
que he metido la pata al meter la nieve de por medio cuando días antes se supone
que había sido el cumpleaños de Serena, que según Naoko es el 30 de Junio. De
todas formas, he pensado que de la misma forma que se construyen piscinas
climatizadas y recintos apropiados en España para albergar a pingüinos se puede
simular una pista de esquí. Costaría mucho dinero poder hacer algo como esto
pero se supone que el hotel que lo ha hecho es de lujo.
**La canción se titula
Ginga Ichi Mibun chigai na Kataomi y es interpretada por Seiya. No recuerdo
haberla oído en ninguno de los capítulos de la serie pero viene en uno de los cd
de música de sailormoon y personalmente me parece muy
buena.