Capítulo 10: Conociéndonos

 

Jueves

 

Después de cenar, Darien se había marchado a su habitación a tomarse un merecido descanso. La mudanza, el trabajo de la mañana, la preocupación por Serena, la discusión con su amiga, etc, etc, etc, lo habían dejado totalmente exhausto pero para su propia desgracia parecía que ese no iba a ser su día.

 

Entre el ruido que hizo Serena removiendo las cajas de su habitación, las del estudio, las de la cocina, las del salón y en definitiva las de toda la casa buscando quien sabe qué ( se abstuvo de decirle nada a pesar de que esas no eran horas de estar armando tanto jaleo ) y los remordimientos que sentía por dentro por haberse casado con ella, no pudo conciliar el sueño hasta bien entrada la madrugada.

 

Por eso, cuando a la mañana siguiente sonó el primer despertador su conciencia apenas captó el sonido, pero claro, cuando sonó un segundo, un tercero, un cuarto y hasta un décimo despertador cada cual más fuerte y estrepitoso que el anterior ya no pudo continuar ignorándolos y Darien se levantó de la cama de un saltó tratando de localizar de donde procedía ese infernal ruido antes de que sus tímpanos y su cabeza estallaran.

 

Con las manos cubriéndose los oídos y una cara de los mil demonios siguió la pista del sonido hasta la habitación de Serena que se había convertido en un improvisado museo relojero. Alrededor de su cama y colocados encima de cajas, estanterías y sillas había toda una colección de relojes, desde relojes de pulsera hasta relojes de pared pasando por relojes de mesa. Habían sonado diez pero aún faltaban veinte más por lo menos. Y para colmo de males todos marcaban la misma hora, ¡¡¡¡las seis de la mañana!!!

 

- Pero qué demonios….- miró sorprendido a su alrededor separando un poco las manos de sus oídos justo cuando cinco despertadores más se unían a la fiesta.- ¡¡¡¡¡Ahhhhh!!!!.- se tapó los oídos de nuevo.- ¡¡No lo soporto más!!.- exclamó mientras corría a apagarlos uno por uno.

 

En su frenética carrera por erradicar todo objeto sonoro no autorizado ( o.s.n.a ) antes de que terminara volviéndose loco a sus escasos veintidós años, tropezó con toda caja que se encontró en su camino, bailó al son del ring, ring cada vez que cogía un reloj entre sus manos y este amenazaba con caérsele sin haber cesado antes de sonar, se estiró del pelo varias veces y maldijo a Serena hasta el infinito. Pero pese a sus esfuerzos los infernales relojes seguían sonando cada vez más fuerte, tanto, que al final Darien optó por estrellarlos directamente contra el suelo ( y eso que la mayoría eran de su propiedad y bastante caros ).

 

Horas después ( bueno, en realidad cinco minutos después, depende de a quien le preguntes ) Darien se dejó caer en el suelo jadeante, con los ojos cerrados y con toda la pinta de quien acaba de regresar de la guerra. 

 

- Lo conseguí.- murmuró con una sonrisa de pura felicidad.- Silencio, silencio, maravilloso silencio.- recitó casi al borde del llanto.

***Buscando tu amor, Cristal del Universo

Buscando tu amor, No llores por mí

Buscando tu amor, De hecho

Me encanta abrazarte fuerte

 

- ¿Qué.. qué es eso?.- abrió los ojos y se levantó de un salto dispuesto a abalanzarse sobre el radiocasete o mini cadena responsable.

 

Siempre he estado buscando tu dulce olor,

Para transmitir mi voz (Te amo)

¿Dónde estas ahora? (Princesa de la Luz de Luna)

Mi princesa

Contéstame ahora mismo (Contéstame)

Contéstame suavemente  (Contéstame)

 

Atravesando el lejano cielo nocturno

Pido un deseo a una estrella fugaz.

Diciendo para mí mismo que te quiero ver (Llévale mi mensaje, luz de estrella)

El tiempo pasa rápidamente, ya crecí.

Por fin, lo siento;

los pedazos de mi memoria no son suficientes (Por favor, quédate conmigo, cariño)

 

         Recorrió con la mirada la habitación en busca de la fuente de la música hasta que finalmente la encontró. Su rostro pasó de la sorpresa a la ira en cuestión de segundos mientras se acercaba a la cama en donde Serena dormía ajena a todo lo que ocurría a su alrededor.

 

“¿Cómo no me he dado cuenta antes?” pensó Darien mientras se plantaba delante de la cama de la joven y le retiraba con cuidado un mechón de cabello del rostro, dejando así al descubierto unos enormes auriculares*.

 

         Furioso como nunca antes lo había estado, ni siquiera cuando Serena le puso su casa pata arribas, le quitó los auriculares de un estirón y se inclinó hacia ella.        

 

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡DESPIERTA!!!!!!!!!!!!.- le gritó en el oído con toda la fuerza de sus pulmones.

 

         Serena se incorporó de un saltó, miró a Darien con ojos soñolientos y volvió a dejarse caer sobre la almohada.

 

- ….argggg. .- apretó los puños.- …. niñata …. argggg… ¡uf!.- se dio media vuelta con la cara congestionada por la ira y salió de la habitación dando un fuerte portazo.

 

****************

 

         Sentado cómodamente en el sofá del salón, Darien leía el periódico de la mañana mientras se tomaba un café recién hecho. De pronto, se escuchó un grito de auténtico pánico que resonó por toda la casa, seguido de maldiciones, lamentaciones y algún que otro ¡¡llego tarde!! ocasional. Darien echó una ojeada a su reloj de pulsera ( el único que su esposa no había cogido por encontrarse en su habitación ), eran las ocho y media de la mañana.

 

         Diez minutos más tarde, Serena se plantó delante de él vestida con su uniforme y  con una tostada en la boca.

 

- ¿Se puede saber por qué has apagado todos los despertadores?.- preguntó desesperada en cuanto se hubo tragado la tostada.- ¡¡¡¡Llegó tarde!!!!

 

         Darien levantó la mirada del periódico, la contempló con indiferencia y volvió a centrarse en su lectura.

 

- ¡¡Oye!! No pases… ¡¡¡oh, dios mío!!!.- miró la hora en su reloj.- ¡¡Es tardísimo!!.- exclamó angustiada mientras salía disparada rumbo a la casa de su padre.

 

Instituto Juban, hora del almuerzo

 

- Bua, bua, bua.- lloraba Serena desconsoladamente.- ¡¡¡Me odia!!! ¡¡¡Seiya me odia!!!

 

- Venga ya, Serena.- trataba de consolarla Amy.- Porque no haya venido a clase no quiere decir que esté enfadado contigo.

 

- Además.- intervino Mina.- ¿A ti que mas te da que te odie si solo sois amigos?

 

- ¡¡¡Claro que me importa!!!.- exclamó la chica sin dejar de llorar.- Si me odia, no me llevará a la nieve.- juntando las manos suplicante.- Y me apetecía tanto ir….

 

- Pues ayer no tenías tantas ganas.- murmuró por lo bajo Minako.

 

- Escucha, Serena.- la tomó de los hombros Amy.- Piensa un poco, cuando uno falta a clase es porque ha hecho novillos, porque está malo, porque le ha surgido algo importante o por algo parecido, no porque esté enfadado con una compañera de clase.

 

- ¿Y si es por eso por qué sus hermanos no saben donde está?

 

- ….

 

- Seiya no ha venido porque he llegado tarde y ahora sabe que le engañé, ¡¡¡por eso no ha venido!!!

 

- ¿Ves lo que pasa por mentir?.- la riñó Amy con dulzura.- Debiste decirle la verdad desde el principio.

 

- Lo sé.- gimió.- pero es que…

 

- ¡¡¡¡¡Serena!!!!.

 

- ¡Esa voz!.- dejó de llorar al instante.- Es….

 

- ¡¡Seiya!!.- exclamaron al unísono Mina y Amy mientras veían al cantante acercarse cargado con cientos de bolsas.

 

- ¡¡Hola chicas!!.- las saludó alegremente el chico mientras dejaba las bolsas en el suelo.- ¿Qué tal amaneciste hoy, bombón?

 

- ¿No…  no estás enfadado conmigo?.- se atrevió a preguntar.

 

-¿Yo?¿Por qué?.- la miró extrañado.- Por cierto.- se sentó a su lado.- Quería pedirte perdón por no haber ido esta mañana a recogerte a tu casa.- colocándose una mano tras la cabeza.- Es que olvidé que tenía que acudir a la inauguración de una tienda de ropa, mi manager me llamó para saber donde estaba y tuve que salir disparado hacia allí.¡¡¡Ni siquiera me dio tiempo a avisar a  mis hermanos!!!.- mirando a Serena fijamente.- Iba a llamarte a tu móvil para avisarte en cuanto llegara a la tienda, pero es que se me olvidó el mío y tenía apuntado tu número ahí.

 

- ¿Una inauguración a las ocho de la mañana?.- se extrañó Amy.

 

- A las nueve.- la corrigió el cantante amablemente.- Es que yo tenía que estar a las ocho para ir preparándome, ya sabes, vestuario, maquillaje…

 

- Mmmm… tu no necesitas maquillaje.- se pegó Minako coquetamente.

 

- Je, je, je.- se separó de ella con disimulo.- Eso díselo a mi manager.- sonriendo a Serena que lo miraba como en shock.- Te prometo que mañana no faltaré, bombón.- le dijo mientras cogía algo de las bolsas que había traído.- Pero mientras tanto y en compensación te he traído algunas cosas. Toma.- empezó a sacar ropa de las bolsas.- Te lo he traído de la tienda.

 

         Vestidos, camisas, chaquetas, faldas… Seiya sacaba prenda tras prenda de las bolsas y se las iba dando a Serena ante la mirada estupefacta de Amy y Mina y la inexpresiva mirada de la rubia que seguía en shock.

 

         Finalmente, Seiya terminó de sacar ropa  ( o de vaciar las bolsas ) y la miró con cara de tonto.

 

- ¿Estoy perdonado, bombón?

 

         Serena miró la ropa, luego a sus amigas y, por último, a Seiya, juntó ambas manos, movió la cabeza en asentimiento y se lanzó a sus brazos llorando sin parar.

 

- Supongo que eso es un sí.- sonrió el cantante mientras le correspondía al abrazo.

 

- Creo que hoy tampoco le contará la verdad.- suspiró Amy.

 

A la salida de las clases

 

- De modo que te dormiste otra vez.- rió Seiya por lo bajo.- ¡Qué lastima que no pudiera ir! Me hubiera encantado despertarte.

 

- Puse un montón de despertadores para levantarme a tiempo.- se excusó Serena sonrojada.- Pero no sonó ninguno, Darien los apagó todos e incluso rompió algunos.- reflexionando.- Y no lo entiendo porque eran suyos, tal vez…

 

- ¿Quién es Darien?

 

- ¡Eh!.- la sacó de sus pensamientos.- ¿Qué dices?

 

- ¿Qué quien es Darien?.- repitió Seiya.- No dices que apagó tu despertador.

 

- Sí… .- risa histérica.- Verás, Darien es… es… ¡mi tío!

 

- ¿Y por qué iba a querer tu tío que llegaras tarde a clase?.- se extrañó.

 

- Bueno… .- retorció el asa de su cartera.- … lo que pasa es… está un poco mal de la cabeza... je, je, je... .- lo miró de reojo mientras Seiya seguía observándola no muy convencido con su respuesta.- esto.... anoche estuve escuchando vuestro último disco.- cambió de tema rápidamente.- ¡Es fantástico!

 

- Con que anoche.- rió travieso.- Me echabas de menos, ¿no?

 

- ¡Claro que no!.- exclamó haciéndose la molesta.- No podía dormir así que cogí mis auriculares para... ¡oh, dios mío!¡Por eso estaba tan raro esta mañana!.- exclamó de pronto.- ¡Tengo que irme Seiya! Nos vemos mañana.-se despidió y salió corriendo.

 

- ¿Eh?.- se quedó el pobre chico con cara de no entender nada mientras veía como su nueva amiga huía de él.

 

         Sin embargo, cuando Serena estaba a punto de doblar la esquina de la calle, se paró en seco, se giró, volvió corriendo hacia él y le dio un beso en la mejilla.

 

- Gracias por la ropa.- le sonrió.- Es preciosa.- y volvió a salir corriendo dejando esta vez a Seiya con una sonrisa de oreja a oreja.

 

Casa de Darien y Serena, a las siete de la tarde

 

         Darien miró su reloj de pulsera antes de entrar en la casa, las siete y media, la reunión con el departamento de marketing había durado más de lo previsto. Cansado, suspiró y entró en su nuevo hogar, se dirigió hacia el salón y…..….. se quedó mudo de la impresión. ¡¡Todo estaba limpio y ordenado!!Ni siquiera había cajas por medio.

 

- Pero quien... .- logró articular mientras dejaba su maletín en el suelo y observaba su alrededor sorprendido.

 

         En ese momento Serena apareció por una esquina sonriente. Llevaba puesto un delantal y un pañuelo en la cabeza y tenía manchas de grasa en la cara.

 

- ¿Qué te parece?.-le preguntó feliz.- ¿Está a tu gusto?

 

         Al instante, Darien adoptó su expresión fría de la mañana mientras cogía su maletín y se dirigía a su habitación. Si esa era la manera de Serena de pedirle disculpas tendría que pensar en algo más porque no pensaba perdonarla tan fácilmente.

 

- ¡Ey, DarienEspera!-lo detuvo agarrándole del brazo.-¿Es qué no piensas decirme nada?

 

- ¿Por qué?¿Por hacer lo que debiste haber hecho desde el principio?.-la cuestionó con frialdad.

 

- Pero... pero... .- con los ojos llorosos.- ...¡es mi  forma de pedirte perdón por lo de esta mañana!

 

- ¿Y?.- se cruzó de brazos.

 

- ¿Qué tu me perdonas?.- le mostró una amplia sonrisa.

 

- No.

 

- ¿No?.- lo miró desilusionada.- Pero si no fue mi intención molestarte, de verdad.- trató de ablandarlo.- Es que necesitaba levantarme muy temprano y con menos de cinco relojes no funciona, terminan todos destrozados.

 

- Claro.- replicó con sarcasmo.- y llevando auriculares no hay problema.

 

- Je, je, je.- rió nerviosa.- Es que no podía dormir y me los puse para escuchar música sin molestarte, debí quedarme dormida mientras escuchaba las canciones de los Tree Lights.

 

         Darien no varió ni un ápice la expresión de su rostro.

 

- Esto... .-sacó una cajita negra del bolsillo del delantal.- ¡Te he traído un regalo!

 

         Serena le ofreció el obsequio, Darien lo contempló ceñudo pero acabó cogiéndolo. Se trataba de un par de gemelos con forma de rosa.

 

- ¿Te gustan?.- sonrió.- En cuanto los vi en la tienda supe que eran perfectos para ti.- dudosa.- Como eres tan serio...

 

- Me gustan.- cerró la cajita de un golpe.-Pero no son suficiente.

 

- ¿No?.-gimió.- Pero si he ordenado y limpiado la casa, te he hecho un buen regalo y te he pedido mil y una veces disculpas, ¿qué más quieres?

 

- Este fin de semana tengo que ir a las montañas en viaje de negocios y... .- dudó si seguir o no.- y... .- mirando fijamente a Serena.- ¡Y quiero que me acompañes!

 

- ¡¡¡¿Qué?!!!.- exclamó sin poder creer lo que Darien le había pedido.- ¡No puedes estar hablando en serio!

 

- Es lo que hay.- replicó muy decidido mientras se giraba en dirección a la cocina.- Tómalo o déjalo.

 

- Pero... pero... ¡es que no puedo! Este fin de semana me voy a esquiar con Sei... con unas amigas.- corriendo tras Darien.- Pídeme otra cosa, lo que quieras, no me negaré.- rogó.

 

- He dicho que... .- contempló el rostro suplicante de su esposa.- Está bien, sino puedes venir conmigo a ese viaje al menos acepta que te invite a cenar esta noche.

 

- ¡Por supuesto!.- saltó muy contenta pero entonces cayó en la cuenta de QUÉ iba a tener que hacer para ser perdonada y se puso muy seria.- ¿A cenar? Primero me pides que me vaya contigo y ahora que cenemos juntos, ¡¿sé puede saber qué te propones?!

 

- Absolutamente nada.- se negó a reconocer ante ella sus verdaderas razones.- Lo único que quiero es que nos conozcamos un poco mejor para poder llegar a ser amigos. Además, ¿no dijiste que harías lo que yo quisiera? Pues eso es lo que quiero.

 

- Pero yo me refería a ser más considerada contigo o algo parecido,¡no a salir en plan pareja!.- cruzándose de brazos y adoptando expresión ofendida.- Me parece que te estás aprovechando de mí, total, un poquito de ruido a la hora de levantarse no hace mal a nadie.

 

- No vamos a salir en plan pareja.- la corrigió.- Y si crees que te estoy pidiendo demasiado prueba a repetir el numerito de esta mañana.- cogiéndola de la barbilla y obligándola a mirarlo.- Pero esta vez procura no ponerte auriculares.

 

         La soltó y se fue a la cocina.

 

- Argggg.... ¡¿cómo puede ser tan odioso?!.- cruzándose de brazos.- Pero ni piense que voy a ir con él a cenar.- bufó.

 

         Una hora y media más tarde, Serena bajaba las escaleras con cara de fastidio mientras Darien la esperaba abajo sonriente.

 

*****************

 

- Te dije que te cambiaras de ropa.- farfulló Darien molesto mientras Serena lo arrastraba al interior de una hamburguesería.

 

- ¿Por qué?.- replicó Serena con aire inocente.-  ¿Acaso no me sienta bien la que llevo puesta?

 

         La joven iba vestida con unos simples pantalones vaqueros de cintura baja y una camiseta blanca de tirantes. Darien llevaba un elegante traje de chaqueta negro ( y en la camisa los gemelos que Serena le había regalado ).

 

- No es la ropa más adecuada para un restaurante de lujo.- bufó.- Así es normal que no nos dejaran entrar.

 

- ¡¿Y qué más da?!.- contestó  mientras se sentaban en una mesa.- Vamos a cenar juntos que es lo que querías, ¿qué importa dónde?

 

- Importa y mucho.- murmuró mientras dirigía una mirada a su alrededor.- Todo el mundo nos está mirando.

 

- Es que no es normal que la gente venga entrajetada.- se burló.- Pero al menos te han dejado pasar.

 

- ¿Sabes? Tengo la sensación de que lo estás disfrutando.

 

- ¿Tanto se nota?.- se hizo la sorprendida.

 

- Ñññññ... vamos a dejarlo mejor.- tomó la carta.- Veamos que hay por aquí.

 

“Hamburguesa normal”

“Hamburguesa vegetal”

“Hamburguesa con peperoni

”Hamburguesa con extra de queso”

 

- ¡Vaya! Este lugar se caracteriza por su variedad.

 

- Es una hamburguesería, ¿qué quieres que haya?.- quitándole la carta.- Anda, deja que ya pido yo por los dos, mmmmm, ¡camarera!

 

- ¿Sí?.- se acercó una chica morena.

 

- Tráiganos dos hamburguesas dobles con queso y dos pepsis. ¡Ah! Y tres raciones de patatas fritas.

 

- En seguida.- contestó la camarera no sin antes mirar de reojo a Darien y reír divertida.

 

- No me gustan las patatas.- dijo el chico con cara de mártir en cuanto se hubo ido la camarera.

 

- Son para mí.

 

- ¿Las tres raciones?.- se sorprendió.- Como siempre comas así vas a terminar hecha una vaca.

 

- No te preocupes.- contestó con sarcasmo.- Convivir contigo es lo bastante estresante como para no engordar.

 

- Lo mismo podría decirse de ti.- murmuró.- Por cierto.- apoyó los codos en la mesa y se inclinó hacia delante con aire travieso.- Aún no me has pedido permiso para ir a esquiar con tus amigas.

 

- ¿Perdón?.- lo fulminó con la mirada.

 

- Que no me has pedido permiso.- repitió con tranquilidad.

 

- ¿Y? Tú no eres mi padre.

 

- No.- jugó distraídamente con el servilletero.- Pero dado que vivimos juntos algo tengo que ser y puesto que no llevamos una auténtica vida de casados supongo que se me puede considerar como tu tutor legal.- dejando el servilletero y centrando su atención de nuevo en Serena.- ¿Ves? Tienes que pedirme permiso.

 

- Ññññ.- estrujando una servilleta.- Como quieras.-fingiendo una sonrisa.- Darien, este fin de semana me gustaría ir a esquiar a la nieve con mis amigas, ¿puedo ir?

 

- Uhhhhh, no.

 

- ¿No?¡¿Cómo que no?!.- le gritó histérica al mismo tiempo que se ponía de pie.

 

- Volvemos a ser el centro de atención.- contestó Darien sonriente.- Pero esta vez creo que es a ti a quien miran.

 

         Serena se sonrojó y volvió a sentarse.

 

- Escucha Darien.- habló bajito, aún sentía la mirada de la gente clavada en su espalda.- Te estás pasando. Sabes perfectamente que no tengo porque pedirte permiso para nada y si me da la gana de desaparecer durante un mes entero te aguantas y punto.

 

- No hace falta que te pongas así, solo estaba bromeando.

 

- ¿Solo bromeando?.- frunció el ceño.- Pues no eres muy chistoso que digamos.

 

- Perdonen.- los interrumpió la camarera.- Aquí tienen lo que han pedido.

 

- Déjelo aquí.- contestó Serena muy contenta mientras se apresuraba a comerse las patatas fritas dando algún que otro bocado ocasional a su hamburguesa.

 

         Darien miró con recelo su hamburguesa y la probó. Estaba bastante buena.

 

- Oye, Serena.- la chica lo miró sin dejar de comer.- Solo por curiosidad, ¿con quien vas a ir a la nieve?

 

- Con Mina, Ami, Hotaru y unos compañeros de clase.

 

- Mina y Amy son las que fueron a nuestra boda, ¿no?

 

- Sí.

 

- ¿Y Hotaru?

 

- Es la hija de nuestro nuevo jardinero, ya la conocerás cuando vengan el lunes.

 

- ¿Y quienes son exactamente esos compañeros de clase con los que vais a ir también?¿Amigos tuyos?

 

- ¿No crees que estás preguntando demasiado?.- dejó de comer.- No pretenderás que te cuente mi vida entera ahora, ¿no?

 

- ¿Por qué no? Es tan buen momento como cualquier otro.

 

- Porque estoy comiendo.- contestó molesta por la insistencia.- Si tantas ganas tienes de hablar, empieza por hablarme de tus amigos. ¿Tienes alguno aparte de Andrew, Lita y Michiru?

 

- Conozco a bastante gente si es a lo que te refieres pero no son íntimos.

 

- Pues lo mismo yo.- volvió a su tarea previa de zamparse las patatas y la hamburguesa.

 

- ¿Y el amor?.- inquirió de nuevo Darien tras darle un nuevo bocado a su hamburguesa.- ¿Has estado enamorada alguna vez?

 

- ¿Lo has estado tu?.- le devolvió la pregunta, no estaba dispuesta a contestarla.

 

- Una vez.- respondió centrando su mirada en la hamburguesa.- Tenía el pelo largo y rizado y unos enormes ojos azules, era una preciosidad aunque un poco arisca.- mirando a Serena con aire ausente.- En cierto modo me recuerda mucho a ti.

 

- Limítate a los hechos, por favor.-replicó condescendiente sin dejar de comer pero bastante interesada en la historia.

 

- Como quieras.- rió.- El caso es que yo estaba loco por ella pero no conseguía llamar su atención así que un día ( el día de san Valentín ) decidí que ya iba siendo hora de pasar a la acción.

 

Arranque una rosa roja del jardín de mi casa, me puse el traje de los domingos y esperé a que estuviera sola en clase para declararme. Aproveché un instante en que la profesora salió de clase para acercarme a ella y hacerlo. Me arrodillé y le di la rosa.

 

- ¿En serio?.- le preguntó con estrellitas en los ojos.- No sabía que fueras tan romántico.

 

- En realidad ha sido la única y última vez que lo hago. Toda la clase se rió de mí.

 

- Bueno sí, ¿pero cómo te dijo que no? Se rió de ti con los otros, te lo dijo simplemente, te tiró la rosa a la cara…

 

- ¿Se puede saber por qué estás tan segura de que me rechazó?- frunció el ceño.- No soy tan mala persona como pareces creer.

 

- No seas tonto, Darien.- casi lo riñó.- No pienso que seas mala persona, lo digo porque el otro día me dijiste que nunca habías tenido novia así que es obvio que te dijo que no.

 

- Pues me dijo que sí.- sonrió.- Y me regaló su esclava a cambio de la rosa.

 

- ¿Y si tuviste una novia porque me dijiste que no en la fiesta?.- lo acusó.

 

- Porque solo me duró un día.

 

- ¿Solo un día?.- se sorprendió.- ¿Pero qué le hiciste a la pobre?

 

- Di mejor que me hizo ella.- tembló al recordarlo.- Desde el momento en que nos hicimos novios se pasó todo el día exhibiéndome delante de sus amigas, me obligó a que le hiciera los deberes, me utilizó como chico de los recados, como piedra para esquivar los charcos y no sé qué más cosas. Y para colmo de males cuando a la mañana siguiente me negué a resolverle una resta realmente fácil me rompió la punta de todos mis lápices, incluso de uno de esos de dos colores que mi madre acababa de comprarme.- apoyando un brazo en la mesa y la cabeza en la mano.- Me encantaba ese lápiz.- suspiró.- Corté con ella en ese mismo instante.- girando la cabeza hacia Serena que tenía los ojos cerrados y la cara roja.- ¿Y tú? ¿Has estado enamorada alguna vez?

 

- Darien.- lo llamó con suavidad mientras retorcía una servilleta.- Cuando dijiste que te recordaba a esa supuesta novia tuya, ¿no me estarías comparando con una cría de cinco años?- abrió los ojos de golpe y pegó un fuerte tirón de la servilleta.- ¡¡¡¡¡¿Cierto?!!!!!

 

- ¿Serviría de algo decir que no?- preguntó con calma mientras tomaba un sorbo de su pepsi.

 

- No.

 

- De acuerdo.- la miró muy serio.- En ciertos aspectos me recuerdas a ella.

 

- Mira Dar…

 

- Me recuerdas a ella.- no la dejó seguir hablando.- porque tienes unos ojos azules tan hermosos como los suyos, bueno.- sonrió.- aún más bellos.

 

         Serena lo miró sorprendida.      

 

- Porque tienes la inocencia de una niña de cinco años.- se atrevió a cogerla de la mano ante el sonrojo de la joven.- y porque eres la única persona capaz de irritarme hasta el punto de perder los estribos.

 

         Serena le retiró la mano ceñuda.

 

- Me parece que acabo de meter la pata.- sonrió.- ¿Qué tal un helado?

 

***************

 

- Entonces esa es la razón de que rechaces a todas las chicas que se te acercan.- dijo Serena mientras se tomaba su quinto helado de fresa, nata y nueces.- No te fías de sus intenciones.

 

- Podría decirse que sí.- contestó ausente.- No es nada fácil descubrir que la chica que te gusta solo finge estar interesada en ti por tu dinero y menos aún descubrirlo el mismo día en que vas a pedirle que salga contigo. Creo que desde entonces siento que cualquier mujer que se acerca a mí lo hace por interés.- mirando la hora en su reloj.- Es bastante tarde, ¿nos vamos?

 

- Aja.- asintió.- Te espero afuera.

 

         Darien fue a pagar la cuenta y luego se reunió con Serena.

 

- Tendremos que caminar un buen trecho hasta el coche.- comentó Darien.- ¿Quieres que te deje mi chaqueta? Hace un poco de frío.

 

- Te lo agradecería mucho.- le dedicó una tímida sonrisa.- ¡Me estoy helando!

 

         Darien sonrió y le colocó la chaqueta sobre los hombros rozándole levemente la piel. Era tan suave que deseó durante un instante poder recorrerla con sus labios.

 

         Sacudió la cabeza para quitarse de encima esos pensamientos y comenzó a caminar en silencio al lado de Serena.

 

- ¿Cuándo es tu cumpleaños?- le preguntó de pronto a la joven.

 

- ¿Mi cumpleaños?

 

- Sí.-asintió.- Me gustaría saberlo para poder hacerte un regalo.

 

- ¿Cuándo es el tuyo?.- sonrió Serena.

 

- El 3 de agosto.

 

- Pues el mío es el 30 de Junio.

 

- ¿El 30 de junio?.- la miró.- Eso fue…

 

- Tres días antes de nuestra boda.

 

- ….

 

- ¿Cuál es tu color preferido?.- preguntó Serena tras un rato de silencio.

 

- El negro, ¿por qué?

 

- Los míos son el blanco y el rosa.- hizo una pausa.- ¿Tus pasatiempos?

 

- ¿Los tuyos?.- la miró divertido.- Primero responde el que pregunta, ¿no?

 

- ¿Las reglas del juego?- inquirió con complicidad.

 

- Tú las has puesto.

 

- Eso creo.- mirando al cielo pensativa.- Pues mis pasatiempos son comer, dormir y jugar a videojuegos.

 

- ¿Lo dices en serio?- rió divertido.- El mío es leer.

 

- Tu comida favorita.

 

- Tu signo zodiacal.

 

- ¡¡¡¡Pasteles y helados!!!.- con estrellitas en los ojos.- ¡En grandes cantidades!

 

- Leo y me gusta el chocolate.

 

- Cáncer.

 

- Tu sueño.- preguntó Darien.- El mío era ser doctor y ya lo soy ( aunque no ejerza ).

 

- ¿Mi sueño?**.- se paró en seco.- Creo que ya no importa.- susurró con tristeza.- Mira, el coche está allí.

 

- ¿Eh?.- miró hacia la carretera.- Es cierto. Oye, Serena…

 

- ¿Sí?

 

- Por que esa expresión tan triste de repente.- le preguntó con dulzura.- ¿Es por algo que haya dicho? ¿Por lo del sueño?

 

- Claro que no.- fingió sonreír.- Es solo que estoy cansada, mañana tengo que levantarme temprano otra vez y no sé si seré capaz.

 

- Puedo despertarte si quieres.- se ofreció amablemente.

 

- ¿Lo dices en serio?.- se giró hacia él y junto ambas manos con expresión lastimera.- ¿Te levantarías a las seis de la mañana para que no llegue tarde?

 

- Con tal de no volver a oír los despertadores.- rió.

 

- ¿Eh?.- protestó.- Se supone que ya estoy perdonada.

 

- Y lo estás.- dirigiéndose hacia el coche y abriendo la puerta.- Madame, su limosina la espera.

 

         Serena se rió y entró en el coche, Darien cerró la puerta y dio la vuelta. Cuando se hubo sentado en su asiento, Serena le tiró de la manga son suavidad.

 

- No se te olvidará, ¿no?.- preguntó con timidez.- Es importante que no llegue tarde.

 

- Claro que no.- la tranquilizó.- Es una promesa.

 

         Se sonrieron mutuamente y Darien arrancó el coche rumbo a casa. Aún le preocupaba el porque la tristeza se había apoderado de Serena ante la mención de su sueño pero ya era muy tarde para tratar de averiguarlo. Tendría que ser otro día.

 

Continuará….

 

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*Desconozco si el tipo de auriculares a los que me refiero tienen un nombre concreto pero estoy hablando de aquellos que amortizan cualquier sonido del exterior.

 

** El sueño de Serena, para quien no lo recuerde o sepa, era casarse y ser una hermosa novia.

 

*** Trozo de la letra de Nagareboshi He (Hacia las Estrellas Fugaces). Es una de las canciones que los Tree lights cantan en la serie.

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