Capítulo 1 : La noticia

            Aquella mañana Serena se levantó más temprano de lo normal. Se vistió rápidamente y salió de casa sin detenerse ni siquiera a desayunar. Lo último que quería era encontrarse cara a cara con su padre. Cuando llegó a la puerta del colegio Amy ya se encontraba allí leyendo un libro mientras esperaba a que abrieran.

- Hola Amy.- saludó Serena fingiendo una sonrisa.

- ¡Serena!.- exclamó la aludida sorprendida.- ¿Qué haces aquí tan temprano?

- Bueno... es que esta noche no he dormido muy bien y no tenía ganas de quedarme en casa sola.- mintió.

- ¡Eh, chicas!.- se acercó una joven de pelo rubio con un vistoso lazo rojo.- ¿Cómo estáis?

- ¡¡Minako!!.-exclamaron al unísono Amy y Serena.

- ¿Qué haces aquí tan temprano? ¿No me digas que tu también tienes problemas de insomnio?

- ¿Problemas de insomnio?.- preguntó Mina extrañada.- ¡¡Qué va!! Lo que ocurre es que quería coger un buen puesto.

- ¿Un buen puesto para qué?.- inquirió Serena olvidándose por un momento de sus preocupaciones.

- ¡No me digas que no lo sabéis!.- Minako retrocedió unos pasos como si acabara de escuchar la peor noticia del mundo.- De Amy me lo esperaba pero de ti Serena, ¿cómo es posible que no lo sepas? Peor aún, sino lo sabes ¿qué haces aquí tan temprano?.- puso gesto de preocupación.- Claro, si es que ya lo decía yo, tanto estudiar para ese dichoso examen de matemáticas no podía ser bueno y mira ahora, una joven chica llena de vida que debería estar saltando de alegría por ser la primera en saludarlos está tan tranquila sin saber que pronto podrá reír con ellos, llorar con ellos, prepararles el almuerzo y quien sabe hasta podrí.....

- ¡¡¡¡¡¡Minako!!!!!!

- Je, je, je, lo siento es que me he emocionado.- se disculpó colocándose una mano detrás de la cabeza para después acercarse a sus amigas y susurrarles.- Hoy llegan a nuestro colegio tres nuevos alumnos.

- ¿Y?.-preguntaron sus dos amigas en el mismo tono de voz.

- Qué se trata nada más ni nada menos que de los.... ¡¡¡¡¡¡¡Tree lights!!!!!

- ¡¡¡Los Tree lights!!!

- ¡¡¡Sí!!! A qué es maravilloso.

- ¿Hablas en serio?.- preguntó Serena sin poder creerlo.

- Por supuesto que sí. Ya deberías saber que los Tree lights no dan ni un solo movimiento sin que yo lo sepa.- alegó algo ofendida.

- Sí, lo sé, pero es que me resulta muy extraño que unas celebridades como ellos vayan a venir a estudiar aquí. Es algo tan... tan...  ¡tan fantástico!... que me cuesta trabajo pensar que me pueda pasar a mí.

- Oh, Serena no seas tonta.- le dio una palmada en la espalda a su amiga.- Ni que tu vida fuera tan mala.

- No sabría que decirte.-bajo la mirada entristecida.

- Desde luego hoy estas de lo más rara.- comentó Mina.- Anda ya, alegra esa cara y disfruta, al fin y al cabo, no todos los días una conoce a los Tree lights, ¿eh?

- ¡Tienes razón!.¡No dejaré que nada me amargue este día!.-exclamó Serena mucho más animada.

- Esto... claro, claro... y tu Amy, ¿no dices nada?

- .....

- ¿Amy?

- .....

- Yo... bueno yo... .- tartamudeó la chica genio algo sonrojada.- Creo que es maravilloso... podré conocer a Taiki... siempre he pensado que tiene una sonrisa cautivadora.

- O_O  Amy.......

Rato después

- Mina, deja de empujarme, me estás aplastando.- se quejó Serena mientras trataba de hacer espacio para poder respirar. Tenía a Minako a un lado a Amy a otro y a un puñado de miles, cientos, millones de fans de los Tree lights detrás suya intentando llegar a la primera fila.

- ¡Eh! Qué yo no soy, ha sido esa pelirroja empujona.- respondió la aludida muy molesta mientras le echaba  una mirada asesina a la culpable.

- Creo que no fue tan buena idea después de todo, ¡¡me estoy asfixiando!! Y ni siquiera estamos seguras de que vayan a entrar por aquí. El colegio tiene miles de entradas, no creo que vayan a entrar precisamente por la que está hasta arriba de gente.

- ¡Oh! Ya deja de quejarte. Llevas toda la mañana así, mira a Amy, no ha abierto la boca para nada.

- Claro, porque está demasiado ocupada pensando en como será su vida de casada con Taiki.- respondió con sarcasmo.

- Pues si no quieres verlos, vete, pero deja al menos que las demás disfrutemos del momento.- se enfadó Minako.

- Ñññññ... eres una anti... .- pero antes de que pudiera terminar la frase el sonido de miles de voces gritando a todo pulmón hizo que durante unos segundos perdiera la noción de la realidad, tiempo suficiente para que la chica pelirroja de antes aprovechara el momento para colarse a la primera fila empujando a Serena y haciendo que cayera al  suelo cuan larga era.

            Estaba a punto de levantarse y decirle unas cuantas verdades a esa arpía venenosa cuando la dulce voz de un chico la interrumpió. Serena elevó la mirada y se encontró con la mirada azul más deslumbrante que había visto en toda su vida.

- ¿Estás bien?.-volvió a preguntar el dueño de la voz ante la mirada de todos los presentes.

- Yo... esto... sí... claro que sí.- consiguió responder al final.

- Me alegro.- le sonrió el joven haciendo que Serena prácticamente se derritiera.- Debes tener más cuidado, podrías haberte hecho daño.- comentó con dulzura mientras agarraba la mano de la joven para ayudarla a levantarse.

- Gra... gracias.

- ¡Seiya!. Deja de hacer el tonto y entra de una buena vez.- lo llamó un chico de larga cabellera blanca.

- Nos vemos luego.- se despidió el cantante y acto seguido entró a la preparatoria.

            Serena solo se quedó mirándole embobada mientras sentía como los latidos de su corazón se aceleraban y, por primera vez en veinticuatro horas, se olvidó de todo, se olvidó de Hotaru, de su boda, de Darien y... de su padre. En su mente, solo hubo sitio para aquel joven que con una simple mirada y unas dulces palabras la había echo sentir la persona más dichosa del mundo entero.

En clase

- Por el escándalo que habéis armado esta mañana supongo que ya todos sabéis que hoy se incorporan a nuestra escuela tres nuevo alumnos.- comenzó a hablar la profesora Mariana ante sus expectantes alumnos.- Os rogaría que pese a su trabajo los tratéis como chicos normales y los dejéis estudiar en  paz, al fin y al cabo, esto es un centro de enseñanza. ¿Entendido?

- Sí.

- Pues entonces... podéis pasar.- pidió la profesora mientras les abría la puerta del aula a los Tree lights.- Como creo que las presentaciones sobran en esta situación, comenzaré con la clase de una buena vez. Sentaos donde queráis.

-  Hola.- saludó Seiya a Serena después de sentarse a su lado.- eres la chica de esta mañana. ¿No?

- Sí... .- se sonrojó la joven.

- ¿Y como te llamas?

- Serena Tsukino.

- Vaya... es un nombre muy bonito. Dime una cosa Serena, que te parece si después de clase me enseñas este lugar, aún no conozco a nadie y me vendría muy bien tener una guía. ¿Eh? ¿Qué me dices?

- Qué... qué será un placer.- respondió la rubia más roja que un tomate.

- ¡Estupendo! Creo que seremos muy buenos amigos.

Durante el almuerzo

- Desde luego las hay con suerte. ¡No es justo, Serena! Al menos podrías habernos presentado.- se quejaba Minako mientras devoraba un crujiente croissant.

- Minako tiene razón.- apoyó Amy.- Se supone que somos tus amigas, si una de nosotras tiene la suerte de poder hablar con uno de los Tree lights la otra debería hacer algo para que todas compartiéramos ese momento.

- Eso, eso, eso... y tu en vez de hacerlo te saltas la clase de física y de matemáticas y te vas tu solita con Seiya a enseñarle todo el complejo. ¡Eres una mala amiga!

- Ya chicas, os he dicho más de mil veces que lo siento.- trató de disculparse Serena.- pero es que en aquel momento... no sé... me olvidé de todo, me sentí como en otro mundo, además, él solo quería conocer el sitio y aprovechó que yo le resultaba familiar para encontrar a alguien que le enseñara la escuela. Eso es todo.

- ¿Así?.- inquirió Minako con cara de no creer nada.- Pues a mí lo que me parece es que Seiya te ha flechado y lo querías para ti sola.

- ¿Flechado?¡¡¡Pero qué dices Minako!!! .- exclamó la rubia  más roja que un tomate.- Yo... yo... ¡¡¡¡yo solo traté de ser amable por lo de esta mañana, nada más!!!! Además, a vosotras que más os da, después de todo Yaten se sentó contigo y Taiki con Amy. ¡¡¡Qué más queréis!!!

- Pero es diferente.- respondió Amy sonrojada.- Seiya habló contigo, en nuestro caso para lo único para lo que nos dirigieron la palabra fue para pedirme una calculadora prestada y a Minako para mandarla a tomar por saco. Tu has tenido mucha suerte.

- ¡¡Suerte!!.- gritó Serena exasperada mientras se ponía en pie. Comenzaba a estar harta de todo esto.- ¡¡Yo nunca he tenido suerte!! Toda mi vida  es una completa basura.

- ¡Serena! ¿cómo puedes decir eso?.- reclamó Minako.- Eres bonita, eres popular, sacas buenas notas y encima eres rica. Cualquiera querría estar en tu lugar.

- ¿Así?.- replicó la joven dolida por el comentario.- Pues entonces te cambio el sitio, a ver si después sigues diciendo lo mismo.

- ¿Pero qué te pasa?.- preguntó Minako extrañada del comportamiento de su amiga.

- ¿Qué que me pasa? ¡¡¡Pues me pasa que estoy harta de que todos piensen que mi vida es un cuento de hadas cuando no lo es!!! ¡¡¡Mi madre está muerta por mi culpa!!! ¡¡¡No veo a mi mejor amiga desde hace cuatro años!!! ¡¡¡Mi padre es un monstruo que me odia!!!¡¡¡Y para colmo tengo que soportar que vosotras, que os decís ser mis amigas, me tengáis celos cuando no entendéis nada!!! Pero no.- bajó el tono de voz.- lo peor de todo esto es que yo... yo... yo  tengo que... ¿cómo puede pasarme esto?.- se preguntó a si misma mientras  volvía a sentarse muy afectada.- Siento, siento haber dicho eso, es que no he tenido un buen día.

- Serena... .- le tocó el hombro Amy.- No sé que te pasa hoy pero quiero que sepas que nostras somos tus amigas porque te queremos, nos pareces una persona maravillosa con una gran corazón y entendemos que algunos aspectos de tu vida no sean precisamente un lecho de rosas... .- Serena clavó su mirada en ella.- ... lo que quiero decir es que si alguna vez necesitas un hombro en el que apoyarte, nosotras siempre estaremos aquí para ti. ¿Verdad, Mina?

- ¡Claro que sí!.- exclamó esta muy contenta.- No importa cuando, ni para qué, ni a qué hora, siempre estaremos aquí para ti... incluso si Seiya y tu termináis saliendo juntos.- le susurró al oído.

- Minako....- sonrió la rubia.- Muchas gracias chicas, yo también os quiero mucho pero de todas formas no creo que Seiya vuelva a hablar conmigo, él solo quería una ...

- ¡¡Eh, bombón!!

- ¡¡¡Seiya!!!.- exclamaron las tres amigas al unísono.

- ¿Qué haces aquí?.- inquirió Serena.

- ¿Qué que hago aquí?.- preguntó el joven extrañado.-Pues he venido a que me presentes a tus amigas, lo normal, tu y yo somos amigos y quería conocer a los demás. ¿Acaso es algo malo?

- No, claro que no, es solo que...

- ¡Perfecto entonces!.- exclamó el chico mientras se sentaba al lado de Serena.- Me llamo Seiya Kou, ¿y vosotras?

- Esto... yo soy Amy Mizuno.

- Y yo Minako Aino pero tu puedes llamarme como quieras.- coqueteó Mina mientras a sus amigas les aparecía una gran gota de sudor en la cabeza.

- Esto.. pues encantado.. ¿y de qué hablabais? ¡Ya sé! De seguro que bombón os estaba hablando de nuestra visita al complejo, la verdad es que nunca me imagine que una chica tan guapa pudiera tener tan mal genio, casi se come a la pelirroja esa, en realidad, hasta estaba pensando en contratarla como mi guardaespaldas, ¿eh? ¿qué me dices bombón?.- preguntó el famoso cantante con una sonrisa de oreja a oreja.

- Te he dicho que no me llames bombón... .- respondió Serena enojada. Odiaba que le pusieran motes ( bueno excepto por Haruka, pero es que ella era especial )

- ¿Por qué? Yo creo que te queda muy bien.

- Pero es que no me gusta.

- ¡Ah! Eso da igual, los motes no se hicieron para que gustaran a los dueños.

- ¡¡Seiya!! Nos vamos.- le llamaron dos chicos que lo estaban esperando en una furgoneta con el nombre de los Tree lights.

- ¡Ya estamos otra vez! Mira que son insociables. Bueno, creo que me tengo que ir ya. Minako, Amy ha sido un placer conoceros, bombón nos vemos mañana.

- ¡Adiós!.- se despidieron las tres.

            Y en cuanto el guapo chico de los Tree lights se hubo marchado, comenzaron las preguntas.

- No decías que solo había sido una casualidad.- la acusó Mina.- Pues para no querer volverte a ver nunca más se toma muchas confianzas, ¿eh bomboncito?

- Esto... bueno... veréis... es que cuando fui a enseñarle el gimnasio nos encontramos con la pelirroja que me empujó esta mañana y en cuanto vio a Seiya salió corriendo en busca de él y me volvió a tirar, me enfadé y le exigí que se disculpará, pero en vez de hacerlo me dijo que debería darle las gracias porque gracias a ella era que Seiya había notado mi presencia, me enfadé aún más y le dije que era una víbora venenosa, ella me llamo rubia desteñida y bueno... lo uno llevo a lo otro y...

- No hace falta que no lo cuentes.- se apresuró a cortarla Amy.- ya no lo imaginamos, después de todo te conocemos muy bien.

- ¿Qué queréis decir con eso?

- ¡Nada!

- Pero eso no explica por qué te llamo bombón.- insistió Minako.

- ¡Y yo que sé! Después de lo de la pelirroja empezó a llamarme así, me enfade y me marché.

- ¡¡Lo dejaste tirado!!.- exclamó Amy muy sorprendida.

- Pero...¿no estabas enamorada de él?.- exigió saber Minako.

- ¡Qué yo no estoy enamorada de nadie!.- se puso roja Serena.- Es solo que cuando me ayudo a levantarme y cuando me habló en clase me pareció una persona muy ... simpática... y aún me lo sigue pareciendo pero... ¡¡¡no soporto que me ponga motes!!!

- Ya no hemos dado cuenta.- comentó Minako por lo bajo.- Bueno, al menos parece que no se molestó por haberlo abandonado, hasta parece que le caes bien, fíjate hasta nos considera amigas.

- ¿Nos considera?.

- Claro, claro, además, se me acaba de ocurrir una idea genial, ¿por qué no lo invitas a él y a sus hermanos a tu fiesta de cumpleaños? ¡Sería genial! ¿A qué sí Amy?

- ¡Por supuesto!.- apoyó la genio local emocionada.

- Y bien, ¿qué dices Serena?

- ¿Te refieres a la fiesta de cumpleaños que os dije que haría este sábado?.- preguntó la joven con la mirada triste.

- A esa, ¿a cual sino?

- Chicas.-suspiró.- me temo que no habrá fiesta este sábado.

- ¿Por qué no? Pensábamos que era muy importante para ti, dijiste que ibas a hacer que fuera una fiesta inolvidable y que invitarías a todo el mundo.

- Lo sé.

-¿Entonces?

- Es que no puedo celebrarla porque este sábado... .- sus ojos se nublaron y su voz se quebró.- este sábado me caso.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿QUÉ?????????!!!!!!!!!!!!

Continuará....

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