Capítulo 29: El inicio de la guerra
Neptuno
Neptuno era una inmensa masa de agua llena de vida que rodeaba por
completo la roca sólida que constituía el núcleo del planeta, una roca que
constaba de un gran número de pequeñas grutas que el agua no inundaba por
completo y que era en donde habían surgido las primeras civilizaciones
neptunianas.
Con el paso del tiempo y la evolución de las ciencias mágicas los
neptunianos habían creado una especie de burbujas de aire que habían
distribuido alrededor del núcleo del planeta y en cuyo interior habían
construido ciudades de impresionante belleza. Lo más espectacular de estas ciudades
marinas era sin duda la sensación de caminar sobre el agua y ver pasar a
peces de todas las especies por debajo y sobre tu cabeza.
De hecho, Urano estaba observando como
un gigantesco pulpo pasaba por encima de ella cuando vio aproximarse a Neptuno.
-
¿Tu padre se ha marchado ya a la Luna?.- preguntó centrando su atención en la
recién llegada.
-
Hace un buen rato.- respondió Neptuno.- Aunque creo que no estaba muy contento
con la idea, hubiera preferido quedarse aquí para apoyar a su pueblo.
-
¿Lo crees necesario?
-
No, la verdad es que no.- contestó tras meditarlo un rato.- Si el ataque
llegara a producirse tu padre y los otros tendrían que atravesar primero el mar
de Neptuno para llegar hasta nosotros y eso no les será nada fácil, la mitad
del ejército los estará esperando en los sumergibles y, aunque consiguieran
llegar, tendrían que enfrentarse al resto del ejército y a los selenitas que la
reina ha enviado para hacer frente a los clones.
- Y
eso sin contar con nosotras.- sonrió levemente.
-
Sí.- asintió la sailor.- Por muy fuertes que se hayan vuelto no conseguirán
pasar la barrera de Neptuno.
-
Solo espero que tampoco consigan atravesar la barrera de Marte*.- suspiró
Urano.- Es el primer paso para llegar a la Luna.
-
Lo dudo mucho.- replicó.- Es cierto que Marte no cuenta con una barrera natural
como Neptuno** pero precisamente por eso recibirán el apoyo de Mercurio y Venus
aparte del de la Luna.- guiñándole un ojo juguetonamente.- No le va a pasar
nada a tu gatita.
-
No es eso lo que me preocupa.
-
¿Entonces?.- la miró extrañada.
-
Mi padre.- contestó con gesto ausente.- Estoy segura de que no dejará las cosas
como están, buscará un enfrentamiento conmigo.
Michiru la tomó de la mano y se la
apretó con fuerza como muestra de apoyo. Pasara lo que pasara ella estaría a su
lado.
-
Gracias.- le sonrió Urano.- No sabes lo que esto significa para mí.
La joven estaba por contestar cuando el
capitán del ejército de Neptuno se les acercó con paso apresurado. Parecía muy
agitado.
-
Princesa.- habló tras hacer una reverencia.- Hemos intentado contactar de nuevo
con Plutón para saber porque no llegan los refuerzos que tenían que enviarnos.-
hizo una pausa como para darle más dramatismo a la situación.- El capitán de la
unidad de Plutón dice que no tiene constancia de ningún posible ataque y que su
rey no les ha ordenado mandar ningún refuerzo a Neptuno.
-
¿Está seguro, capitán?
-
Totalmente princesa.- algo nervioso.- ¿Quiere que volvamos a intentarlo?
-
No.- respondió después de un rato.- Pero prepare a los hombres para un posible
ataque desde Plutón.
El capitán tragó saliva y se apresuró a
cumplir las órdenes de su princesa tras asentir con la cabeza. En cuanto se
hubo marchado, Neptuno se giró hacia Urano interrogante.
-
¿Crees que es posible…
-
No.- negó rotundamente.- Cronos no forma parte del complot pero de todas formas
haces bien en ordenar a tus hombres que estén preparados, estoy segura de que
cuando fuimos a hablar con él la noticia de la conspiración no le resultó
ninguna sorpresa.
-
¡¡Pero sería terrible que se uniera al enemigo!!.- exclamó Neptuno.- Debemos
avisar a la reina.
-
No.- la detuvo Urano.
- ¿Por
qué no?
-
Porque aunque estuviéramos en lo cierto y Cronos nos hubiera traicionado, para
llegar a la Luna antes tendría que atravesar Neptuno y eso es algo que jamás
logrará.- afirmó con seguridad.- Es mejor no preocupar innecesariamente a la
reina.
-
Solas en medio del enemigo, ¿no?.- sonrió traviesamente.- ¿De verdad crees
poder con todo?
-
No lo dudes, sirena.- le guiñó un ojo.- Conmigo aquí, Neptuno está a salvo.
Pero.- haciéndose la distraída.- sería bueno estar preparadas para comunicarse
con la reina por si acaso algo sale mal.
-
Solo por si acaso.- repitió Neptuno riendo.
Urano le dirigió una mirada
reprobatoria para al final terminar uniéndose a sus risas.
Plutón
El capitán Damián llevaba sirviendo en
la unidad de Plutón desde hacía más de treinta años y en todo ese tiempo jamás
había visto a su rey pasar tanto tiempo dentro de aquella habitación oscura.
Había entrado allí poco después de la visita de las scouts de Urano y Neptuno,
no había salido en toda la noche y, por si fuera poco, llevaban toda la
madrugada recibiendo llamadas de Neptuno exigiéndoles que les mandarán los
refuerzos que le correspondían para afrontar una supuesta batalla de la que no
tenía conocimiento alguno.
No le gustaba molestar a su monarca
cuando estaba allí dentro pero la situación era demasiado extraña como para
dejarla pasar. Con paso sereno se acercó hasta la puerta y llamó varias veces.
Al no recibir respuesta se decidió a abrirla.
Cronos estaba en mitad de la estancia
con la vista fija en una bola de cristal.
Damián tosió para llamar su atención
pero el rey no le hizo caso alguno. Repitió el gesto varias veces más hasta que
viendo que no daba resultado se acercó hasta él y le puso una mano en el
hombro. El rey ni siquiera se movió un centímetro de su postura pero al menos
contestó al llamado.
-
No me molestes ahora, Damián.- dijo con voz cansada.- Estoy muy ocupado.
-
No lo haría sino fuera importante, majestad.- respondió.- Neptuno lleva….
-
Damián.- lo interrumpió.- Te aseguro que no hay nada más importante que esto.
Márchate y no me molestes más.- concentró de nuevo toda su atención en la
esfera de cristal.
El capitán intentó llamar su atención
varias veces más pero puesto que esta vez no consiguió nada, optó por
marcharse. No enviaría a nadie a Neptuno pero le aconsejaría a sus hombres
estar listos para un posible ataque.
Marte
El grueso del ejército de Marte junto
con los refuerzos enviados por Mercurio, Venus y la Luna se había situado a
unos 400 metros del valle Marineris, rodeándolo por completo, para cortarle al enemigo el
paso a palacio y a la principal ciudad de Marte, a donde se había trasladado a
todos los marcianos. De todas formas y para estar más seguros, se había dejado
un grupo bastante pequeño de hombres en palacio para su protección aunque dado
el lugar donde se levantaba ningún marciano creía que fuera necesario. ***
Al frente del ejército se encontraban
el capitán Horacio de la unidad de Marte y Alex, que había sido enviado por la
reina para capitanear a los selenitas que habían viajado a la Luna como apoyo
al planeta rojo. Tras cruzar algunas palabras con Horacio, Alex echó un vistazo
a su alrededor y divisó a lo lejos a Sailor Marte y a Sailor Júpiter. Sonrió
ligeramente y decidió acercarse a proponerles un trato.
-
¡Ey! ¡Niña hércules!.- la llamó Alex.- ¡Cuánto tiempo sin verte!
Júpiter se giró hacia la voz con el
ceño fruncido.
-
Deja de llamarme así o lo lamentarás.- amenazó con los puños.
-
¿Quién es?.- se entrometió Marte.
-
El compañero de Arthur, Alex.
-
El mismo.- saludó con un gesto de la mano.
-
¿Vienes como apoyo de la Luna?.- preguntó.
-
Eso mismo.
-
En ese caso deberías estar con el capitán Horacio.- le recordó Júpiter.- ¿Qué
es lo que quieres?
-
Solo darte las gracias por tu ayuda pero si tanto te molesto.- se encogió de
hombros.- mejor vuelvo a mi puesto.
-
¿Darme las gracias?.- se relajó el semblante de la chica.- No tenías por qué,
en realidad no fue nada.
-
Me han dicho que se te dan bien los juegos de cartas.- aprovechó el aparente
buen humor de Júpiter.
-
Me defiendo, ¿por qué?
-
Me preguntaba si te apetecería echar una partida.- contestó sonriente.-
Seguramente que Zeus y su ejército tarden un poco en llegar y la verdad es que
estoy bastante aburrido.
-
Ni hablar.- respondió molesta.- Busca a otro jugador.
Alex la observó con curiosidad por su
brusca respuesta y volvió a encogerse de hombros.
-
Tu te lo pierdes.- dijo con indiferencia.- Pero no me extraña que no rindas lo
suficiente si siempre andas de tan mal humor.
-
¿Y quién dice que no lo hago?.- le encaró.
-
Yo.
-
¡Júpiter!.- se entrometió Marte antes de que su amiga terminara enviándolo al
hospital.- Déjalo, no merece la pena.
Júpiter le dirigió una última mirada
retadora para finalmente darse la vuelta y dejarlo estar.
-
La próxima vez ten un poco más de tacto.- le reprochó Marte antes de ir tras
Júpiter.
-
¿Por qué? Solo me he limitado a exponer los hechos, no es mi culpa que Zeus
haya traicionado a la Luna.
Júpiter se detuvo en seco y lo fulminó
con la mirada, avanzó hacia él, lo agarró del brazo y lo arrastró hasta su
tienda.
-
Juguemos.- dijo.- Voy a machacarte.
-
Como tu digas, nena.- sonrió burlonamente el chico tras conseguir soltarse del
fuerte agarre de la joven.- Pero no me andaré con rodeos solo porque seas primeriza.
Diez minutos más tarde Júpiter le había
ganado cuatro de cinco partidas.
La Luna
Serena, en su
forma de sailor, estaba sentada en uno de los sillones que había en la sala
contigua a la de reuniones esperando que Mercurio y Venus la avisaran para
actuar. Su madre le había encargado que sustituyera a Marte en la misión de
apresar a los tres reyes traidores cuando llegara el momento.
Sabía que sería peligroso pero estaba
segura de estar preparada y, además, el hecho de que su madre confiara tanto en
ella ( sobre todo después de su insensata fuga a la Tierra ) la hacía sentirse
muy feliz.
Cuando la puerta de la habitación se
abrió, la joven se levantó inmediatamente pensando que serían sus amigas. Cual
no sería su sorpresa al ver que la persona que había entrado en la sala no era
otra que Arthur.
-
¡Arthur!.- exclamó sorprendida.- ¿Qué haces aquí?
-
Solo quería verte una vez más antes de que todo de comienzo.- se acercó a ella
y la tomó de las manos.- Sé que ayer fui un poco brusco contigo, ni siquiera me
despedí de ti cuando fuiste a hablar con tu madre.
-
No importa.- se apresuró a contestar.- Entiendo que no era el mejor momento
para andar buscando mimos como si fuera una niña pequeña.
-
No es que eso me desagrade… .- le sonrió con dulzura.-....pero tienes razón en
que no era el mejor momento, de todas formas.....- la miró extrañado.- ¿Qué te
pasa?
-
¿Qué?.- casi brincó por la pregunta.
-
Pareces nerviosa.- explicó.- ¿Es por la misión que te han encomendado?
-
Sí.- respondió débilmente.- Por eso.
-
No te preocupes.- le sonrió mientras con una mano le acariciaba el rostro.-
Todo saldrá bien.
Puso un dedo debajo de su barbilla y la
forzó con suavidad a levantar el rostro. Acercó sus labios hasta los de ella y
la besó con lentitud, mordisqueándoselos levemente. Serena apretó los puños y
reprimió con fuerza el impulso de empujarlo lejos de ella. Debería haber sabido
que después de los sensuales y salvajes besos de Endymión, de la pasión y el
amor que había despertado en ella, nunca más podría aceptar las caricias de
ningún otro hombre.
-
Cuídate.- le susurró el capitán al oído después de romper el beso.
Serena forzó una sonrisa y asintió con
la cabeza. Arthur le devolvió la sonrisa y salió de la habitación justo cuando
llegaban Mercurio y Venus. Las dos chicas dirigieron miradas inquisitorias a la
joven pero al ver que esta negaba con la cabeza dejaron el tema y las tres se
encaminaron a sus respectivos puestos.
*******************
- Y
eso es todo.- terminó la reina Serenity de narrar su plan a los cuatro reyes
presentes: Hermes ( de Mercurio ), Adonis ( de Venus ), Ares ( de Marte ) y
Tritón ( de Neptuno ).
-
No me gusta.- habló Ares.- Hubiera sido mucho más fácil atacar sus planetas por
sorpresa.
-
Demasiada sangre innecesaria.- replicó la reina con firmeza.
-
Estoy de acuerdo.- la apoyó Tritón.- Sin embargo, creo que con haber enviado a
las sailors a apresarlos hubiera sido suficiente.
-
¡¡¡Pero si eso es precisamente lo que propone la reina!!!.- exclamó Adonis.
-
¡Por supuesto que no!.- lo fulminó con la mirada el rey de Neptuno.- Sin ánimos
de ofenderla, majestad.- se dirigió a la reina.- creo que esta reunión es una
pérdida de tiempo, no necesitamos esperar a que esos tres traidores.-
pronunció la palabra con repulsión.- cometan un error para apresarlos. Con el
testimonio de mi hija bastaría para llevarlos a juicio. Además, es muy posible
que a estas alturas ya sepan que estamos al tanto de sus planes y si eso es así
puede que adelanten el ataque.
-
Es una posibilidad.- dijo Hermes con tranquilidad.- Es por eso que nuestras
tropas están preparadas.
-
Cierto.- asintió Tritón.- Pero preferiría estar en mi planeta, al lado de mi
pueblo, que perdiendo el tiempo aquí.
-
Comprendo vuestro punto de vista, Tritón.- habló la reina con serenidad.- Pero
entended vos que enviar a las sailors a Saturno, Urano y Júpiter a apresarlos
hubiera sido demasiado peligroso para ellas.
-
No más que aquí.- insistió.
-
Sí, mucho más.- lo corrigió.- Estarían en su territorio y eso sin contar con la
sospecha de que alguna entidad maligna los esté apoyando.
-
En ese caso, apresémosles en cuanto pisen suelo Lunar.
-
No.
-
¿Por qué no?.- frunció el ceño.
-
Porque antes necesito saber si alguno de ellos tuvo algo que ver en el
asesinato de mi marido.
El sentimiento de asombro e
incredulidad fue general.
-
¿Qué... qué queréis decir con eso, majestad?.- inquirió Adonis.- Que la Tierra
también forma parte de la conspiración.
-
No.- negó Serenity casi con tristeza.- Lo contrario, que la Tierra es inocente
y que todo fue perpetrado por Hades.
-
Es una acusación muy grave.- opinó Hermes luego de que todos asimilaran la
noticia.- Implicaría reconocer que cometimos una injusticia con la Tierra.
-
Lo sé.- asintió.- Es por eso que antes debemos asegurarnos.
-
Creo que olvidáis algo de suma importancia.- se cruzó de brazos Tritón.- Que yo
mismo vi con mis propios ojos como Tiresias lo apuñalaba.
-
Podría haber sido manipulado.- intervino Adonis.- Después de todo fue muy
extraño que alguien como él fuera capaz de pillar desprevenido al rey Helios.
-
No sé.- meditó Tritón.- Tal vez...
-
¡¡¡¡Reina Serenity!!!!!.- los interrumpió de repente el consejero Artemis.- El
rey de Saturno acaba de llegar.
-
¡¡¡Imposible!!!.- exclamó Ares.- Aún falta Cronos.
-
Mucho me temo que Cronos no podrá acudir a esta reunión.- respondió una voz
demasiado conocida para todos.- Tendremos que empezar sin él.
-
Rey Hades.- dijo la reina ocultando bastante bien su sorpresa y haciendo una
señal a Ares para que regresara a su asiento.- Llegáis antes de tiempo.
- Y
al parecer no he sido el único.- sonrió y ocupó su lugar en la asamblea.
La reina hizo una señal a Artemis y
este salió de la sala cerrando tras de sí las puertas. Debía avisar a las
sailors.
-
¿Por qué decís que el rey de Plutón no acudirá a la reunión?.- inquirió
Hermes.- Todos hemos sido convocados.
-
Un presentimiento.- se encogió de hombros.- ¿Comenzamos?
-
Todavía no.- respondió la reina con amabilidad.- También faltan Zeus y Atlante.
-
Por supuesto.- concedió.- Pero me preguntaba si no podríais antes adelantarnos
algo respecto al tema a tratar. La verdad es que vuestro mensaje me dejó algo
desconcertado, convocar una reunión de carácter urgente tan de repente y sin
informarnos del motivo.
-
Mucho me temo que no es posible.- respondió la reina.- Sería una falta de
respecto con aquellos que no están presentes.
-
Entiendo.- se reclinó en su asiento.- Pero al menos podríais decirnos si tiene
algo que ver con la Tierra.
-
¿La Tierra?.- inquirió la reina.- ¿Qué os hace pensar tal cosa? Hace mucho
tiempo que rompimos cualquier tipo de relación con ese planeta.
-
Otro presentimiento, supongo.
-
Demasiados, diría yo.- intervino el rey de Neptuno malhumorado.
-
Os noto molesto, Tritón. ¿Algún problema en vuestro reino?
-
No.- respondió cortante.- Ninguno.
-
Creo que todos estamos nerviosos por la espera.- dijo Hermes.
-
Sí.- coincidió Ares.- Esperemos que Zeus y Atlante no se retrasen demasiado.
-
No vendrán.- sentenció Hades con tranquilidad mientras se miraba las manos.
-
¿Y por qué no iban a hacerlo?.- preguntó Adonis tras dirigirles una mirada
nerviosa a los demás.- Sería desobedecer una orden directa de la reina.
-
Porque... .- miró a la reina directamente a los ojos.- .... yo lo ordené.
-
¡¿Qué has hecho qué?!.- se levantó el rey de Neptuno furioso.
-
¡Tritón!.- exclamó la reina.- Tranquilízate.
El rey de Neptuno obedeció y volvió a
su asiento ante la autoritaria voz de la reina.
-
Lo sabíais desde el principio, ¿no?.- interrogó Serenity.
-
Sí.- declaró Hades que no había apartado su mirada de ella ni un solo instante.
-
¿Por qué habéis venido entonces?
-
Digamos... .- se levantó de su asiento y empezó a dar vueltas por la
habitación. Ares hizo el intento de dar la señal para su apresamiento pero la
reina le indicó con la mano que no lo hiciera aún.- ...digamos que soy un alma caritativa y no quería... .- sonrió
con burla.- ...no quería destruir el reino sin antes aclarar algunas dudas.-
apoyó las manos en el respaldo de su silla y se inclinó ligeramente.- Sí...
.-siseó con placer.- ...yo acabé con la vida del rey Helios.
Estas palabras que la reina había
estado esperando escuchar la golpearon con más fuerza de lo que había pensado.
Oír del propio Hades que había sido él el asesino de su marido y ver la frialdad
y el placer con los que se adjudicaba tal acto criminal fue como si le
asestaran una puñalada en el corazón y, pese a su entereza, no pudo evitar
empezar a sentirse mareada. Las voces de Adonis, Tritón, Ares y Hermes le
llegaban lejanas y entremezcladas con las de las sailors ( entre ellas su
propia hija ) y lo único que se le antojaba real era la siniestra risa de
Hades. No fue hasta que sintió la cálida mano de Sailor Moon sobre su hombro
que consiguió recuperar el aplomo.
-
Madre.- sonrió la chica.- Ya está.
La reina le correspondió con otra sonrisa
y se aproximó a Hades que estaba acorralado en un extremo de la habitación.
Mercurio lo había congelado de cintura para abajo y Venus lo mantenía
sujeto con su cadena de amor. Además, los cuatro reyes habían elevado su aura
por lo que pudiera pasar.
-
Ha sido muy fácil.- declaró Sailor Moon.- Ni siquiera ha opuesto resistencia.
-
Demasiado.- susurró la reina.- ¿Qué estáis tramando, Hades?
-
Perspicaz como siempre, majestad.- le dedicó una falsa sonrisa.- Creo que os
concederé el honor de ser la última en morir.
Sus ojos brillaron y una poderosa aura
negra empezó a envolverlo haciendo añicos la cadena de Venus y derritiendo
el hielo que lo aprisionaba.
- ¡¡No!!.- exclamó Sailor Plutón mareada mientras se apoyaba en
su báculo para no caer al suelo.- Otra vez esta sensación. ¿Qué está
pasando?¡¡¿Qué va a ocurrir?!!.- miró con preocupación la puerta del presente
que no paraba de brillar.
Cerró los ojos para recuperarse del
mareo y dio unos pasos hacia delante justo en el momento en que una potente
explosión procedente de la puerta del presente la abría de par en par y enviaba
a la sailor unos metros hacia atrás.
Sailor Saturno
desactivó la barrera mágica que rodeaba la puerta dimensional y la atravesó. En
cuanto lo hubo hecho la oscuridad la rodeó por completo y, en ese momento, el
cristal dorado que llevaba colgado del cuello con una cadena plateada empezó a
emitir un débil destello.
Hotaru sonrió
siniestramente y sujetó con ambas manos el cristal mientras cerraba los ojos y
elevaba su aura dejando que esta se mezclara con la del cristal.
-
¡Pharaon 90!.- exclamó con gozo cuando alcanzó su mayor nivel.- ¡Estoy lista!
Dos brillantes luces blancas se encendieron entonces y comenzaron a
tornarse rojas mientras el aura que rodeaba a Saturno empezaba a disiparse poco
a poco hasta apagarse por completo. Una salvaje corriente de aire se levantó
entonces provocando que pareciese que la oscuridad cobraba vida y que se
desplazaba formando violentos remolinos, uno de los cuales atrapó a Saturno
arrancándole un grito de dolor justo en el instante en que una tremenda
explosión la lanzaba al otro lado de la puerta y rompía el cristal dorado,
vacío ya de su poder, en millones de pequeños fragmentos.
Saturno sacudió la cabeza y se levantó
con lentitud sin abandonar en ningún momento su siniestra sonrisa.
-¡¡Por fin!!.- se oyó la escalofriante voz de Pharaon 90.- ¡¡Por
fin soy libre!! Recompensaré a tu padre por esto, le ayudarás a destruir este
universo y le concederás más poder. Cuando hayas cumplido con tu cometido
volverás a mi lado. Mientras.- siseó.- me ocuparé de Dain y de esa escoria que
se atrevió a desafiarme.
Saturno asintió sin mostrar emoción
alguna ante la mención de aquel que había significado tanto para ella y desapareció
de la habitación.
Al mismo tiempo, una gran aura oscura
rodeó a los ejércitos de Júpiter y Urano y los hizo aparecer en Marte y
Neptuno, respectivamente, ante la sorpresa de los que allí se encontraban.
En las puertas del tiempo, Plutón
asistía impotente a la destrucción de su planeta natal. Había visto con
lágrimas en los ojos a través de la puerta del presente como la bola de cristal
de su padre estallaba provocando una ola expansiva de oscuridad que convertía a
Plutón en un planeta muerto.
En la Luna, Arthur contemplaba abrumado
el gigantesco ejército saturnino que había aparecido de la nada y que se
interponía entre el palacio real y la base militar de la Luna.
-
Os lo dije.- dijo Hades a la reina mientras se desvanecía.- Es vuestro fin.
*
El orden de los planetas de menor a mayor distancia al sol es: Mercurio, Venus,
Tierra ( Luna ), Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Puesto que los planetas de los tres
traidores están en el centro y uno detrás de otro es por lo que las sailors
hablan de dos barreras conformadas por Marte y Neptuno. Para que el enemigo
llegue al resto de planetas antes tiene que pasar a la fuerza por las dos
barreras.
**
El océano es la barrera natural de Neptuno.
***Para
el que no recuerde como era físicamente el planeta Marte, les aconsejó que
echen un vistazo al capítulo 15 ( llegan los refuerzos ) en donde se describía
brevemente.