Capítulo 22: Una sorprendente revelación


                Transcurrida media hora de espera la puerta de la celda se abrió y en el umbral apareció sailor Júpiter.

 

- Explicaos.- ordenó con los brazos cruzados.

 

            Arthur y Alex se acercaron y entonces, gracias a la luz del exterior, Lita pudo ver el estado en que se encontraban.

 

- ¿Qué os ha pasado?.- dulcificó un poco el tono de su voz.

 

- Tuvimos un encontronazo con el capitán David y sus gorilas.- respondió Alex situándose a un lado.

 

            Lita iba a replicar algo pero se lo pensó mejor y aguardó a la espera de una explicación.

 

- Muchas gracias por venir.- dijo Arthur.- Sé que te resulta difícil de creer pero lo que te dijo Alex antes es cierto, Zeus está conspirando contra la Luna.

 

- ¡Eso es mentira!.- se ofendió.- Mi padre jamás haría algo así.

 

- Entonces, ¿por qué has venido?.- inquirió el pelirrojo con una penetrante mirada.- ¿No será por qué algo en su actitud te dice que no mentimos?

 

- Escucha cretino.- encaró a Alex.- la única razón por la que estoy aquí es porque esperaba que todo fuera una broma, no me gustaría ver la cara de Serena si se entera de que el hombre al que ama está metido en cosas raras.

 

- Y a mi amigo no le gustaría ver su cara ensangrentada.- respondió con brusquedad.- Él también la ama.

 

- ¿Así? Y acaso tenéis prueba de lo que decís.- Alex no respondió y Lita lo miró triunfante.- Lo sabía... ¿me diréis ahora por qué os han encerrado aquí?

 

- Las tenemos.- dijo Arthur de repente.- Zeus ha estado construyendo un arma secreta para atacar la Luna, está terminada en algún lugar del palacio.

 

- No os creo.- los miró con rudeza.- Mi padre no tiene ninguna razón para hacer lo que decís, es un hombre feliz.

 

- Claro que la tiene.- dijo Alex.- quiere la independencia de Júpiter.

 

- Eso es una estupidez.-contestó aún más ofendida que al principio.

 

- Entonces demuéstranos que lo es, ayúdanos a salir de aquí y a llegar a palacio, si el arma no está podrás entregarnos a tu padre y, si estás equivocada, nos teletransportarás a la Luna.

 

            Lita pasó su mirada de uno a otro sin saber qué hacer, su padre era una buena persona, ella sabía que lo que decían era mentira pero uno de los acusadores era el capitán Arthur, el prometido de su mejor amiga y, si algo sabía de Serena, es que sabía juzgar a las personas. Tal vez Arthur no estuviera mintiendo solo se había equivocado de culpable.

 

- De acuerdo.- dijo por fin.- Os teletransportaré a palacio.

 

- Espera un momento.- la tomó Arthur del brazo.- Antes tenemos que ir a por otro preso, es él quien nos contó lo que estaba pasando y quien sabe en que lugar exacto de palacio está el arma.

 

- ¿Quién?

 

- El excapitán John, lo capturaron con nosotros.

 

- ¡Ese hombre es un traidor! Ha sido él quien os ha contado lo de mi padre y lo habéis creído, ¿cómo es posible?.-se enfureció.

 

- ¡Qué más da!.- exclamó Alex.- De todas formas seguimos en las mismas, tu no lo crees y nosotros sí, tenemos que encontrar el arma para resolver nuestra disputa.

 

- Está bien.- se dio media vuelta.- Seguidme.

 

            Los tres juntos salieron a un largo pasillo con celdas a izquierda y derecha alumbrado por antorchas.

 

- Cuando examiné el registro para averiguar en donde estabais, vi que ese hombre había sido encerrado en la celda 207.- se detuvo delante de la puerta.- Pero no cogí la llave.

 

- Pues a qué esperas.- la apremió Alex.- Ve a por ella.

 

- No hace falta.- respondió la sailor separándose unos metros de la puerta.

 

            Después se puso en posición, corrió hacia la puerta y le dio una fuerte patada que la abrió de golpe.

 

- Ya está.- dijo orgullosa de sí misma.- No ha sido difícil.

 

- Me gustaría verte hacer lo mismo en tu forma civil.-se burló de ella mientras Arthur entraba a buscar a John.

 

- Podría hacerlo pero tengo otras ocupaciones más interesantes.

 

- ¿Cómo cuales?

 

- Decorar mi cuarto.- entró a la celda.

 

- ¿Eh?

 

- ¡Alex!.- lo llamó Arthur.- Ayúdame con John, está muy mal herido.

 

            Inmediatamente, Alex fue en busca de su amigo y lo ayudó a sujetar a John. La herida que David le hiciera estaba vendada pero seguía abierta y, al moverlo, había comenzado a sangrar de nuevo.

 

- Arthur, no aguantará hasta palacio.- dirigiéndose a Lita.- ¿Puedes hacer algo por él?

 

- Lo siento.- negó con la cabeza.- Pero no tengo poderes curativos, puedo llevarlo a que lo examine un médico de palacio aunque seguramente tendrá que guardar reposo.

 

- ¿Ese médico es de confianza?.- inquirió el rubio.- No dirá nada si se lo pides.

 

- Sí.

 

- Está bien, entonces lo llevaremos allí.- asintió.- John... escúchame... John... .- el hombre movió la cabeza hacia él con dificultad.- necesitamos que le expliques a sailor Júpiter en donde está el arma... es la prueba de qué dices la verdad.

 

            John dirigió su mirada hacia Lita.

 

- Pa... palacio... subterráneos... túneles subterráneos... debajo de... de... trono... sala del... trono...

 

- ¿Subterráneos?.- frunció el ceño la sailor.- en el palacio real no hay ningún túnel.

 

- Lo veremos después, ahora teletranspórtanos a donde está el médico.

 

- De acuerdo, cogeros de las manos.

 

            Arthur, Alex y John obedecieron, Lita cerró los ojos, se concentró y al rato aparecieron en la habitación de una lujosa casa.

 

- Esperadme aquí.- dijo Lita mientras desaparecía tras una puerta.

 

            Minutos más tarde volvía acompañada de un hombre mayor con bigote quien, al ver a John, se acercó corriendo a él y lo examinó.

 

- Está peor de lo que me dijiste, Lita.

 

- ¿Puedes ayudarle?

 

- Sí, creo que sí.- se dirigió a Arthur.- Ponedlo en el sofá, me ocuparé de él ahora mismo.

 

            Arthur hizo lo que le pidió con gran cuidado, sonrió a su amigo para tranquilizarlo y después miró al doctor.

 

- Haga todo lo posible por salvarlo, por favor.

 

- Así será.- asintió con gravedad.- Cuídate Lita.

 

- No dirás nada, ¿verdad?.- inquirió la joven mientras se aproximaba a Arthur y a Alex para teletransportase a palacio.

 

- Descuida.

 

            Lita sonrió en agradecimiento y, tras coger de la mano a sus compañeros de viaje, desaparecieron. Instantes después, el doctor se acercó a su comunicador personal y lo encendió, la imagen del capitán David apareció en la pantalla.

 

- Lo tengo.- dijo con tristeza.

 

*****************

 

            Una brillante luz verde iluminó la vacía sala del trono y fue perdiendo intensidad hasta que desapareció por completo y su lugar fue ocupado por Arthur, Alex y sailor Júpiter.

 

- ¿La sala del trono? No se te ocurrió un lugar mejor en donde aparecer.- la riñó Alex al ver en donde estaban.- Y si llega a estar lleno de gente.

 

- Sé lo que me hago.- se ofendió.- Es pasada la media noche, a estas horas no hay nadie aquí.

 

- Oficialmente.- insistió.- eso no quiere decir que a alguien no se le pasé por la cabeza venir para algún imprevisto.

 

- Es mi casa.- empezó a enfadarse.- Creo que conozco mejor sus costumbres que un extranjero impertinente.

 

- ¡Dejad de pelear!.- les llamó la atención Arthur.- Creo que he encontrado la entrada.- dijo mientras deslizaba una trampilla que estaba debajo del trono.

 

            Una escalerilla descendía hacia abajo desembocando en el comienzo de un túnel.

 

- ¡No me lo puedo creer!.- se sorprendió Lita.- No sabía nada de esto.

 

- Pues empieza a hacerlo, niña hércules.

 

- ¡¿Niña qué?!.- fue a golpear al pelirrojo pero este ya había descendido por la escalerilla seguido de Arthur. Lita se guardó su mal humor y los siguió procurando colocar la trampilla en su lugar.

 

            El túnel al que llegaron era amplio, estaba débilmente iluminado por la luz que se desprendía de las paredes. Los tres jóvenes avanzaron hacia delante esperando encontrarse en cualquier momento con algún guarda pero nada de eso ocurrió. Tas caminar durante un rato tropezaron con una puerta cerrada.

 

- Qué extraño.- dijo Arthur.- Aquí no hay nadie y John nos dijo que el lugar estaba fuertemente custodiado.

 

- Tal vez este no sea el túnel.- sugirió Alex.

 

- O tal vez esto demuestra que yo tenía razón, todo es mentira.- replicó Lita con altivez mientras golpeaba la puerta abriéndola de un portazo.

 

            Sonriendo, atravesó el umbral y contempló el panorama que se extendía ante sus ojos. La puerta daba a una especie de balcón situado a la mitad de una sala de más de diez metros de altura. En el centro de la misma se erguía desafiante un coloso de casi la altura de la habitación que tenía el aspecto de Zeus, a su alrededor había montados centenares de estructuras metálicas que eran utilizadas por los técnicos y científicos para examinar al gigante. El lugar estaba lleno de gente que iba y venía dando los últimos retoques.

 

- ¿Qué... qué es esto?.- preguntó Lita tan desconcertada como los dos chicos que no esperaban encontrarse precisamente con algo como eso.

 

- Lo llamamos Titán.- respondió una voz a su espalda.

 

            Arthur, Alex y Lita se giraron precipitadamente encontrándose cara a cara con el  mismísimo Zeus acompañado del capitán David y sus hombres.

 

- Padre.- murmuró la chica sin saber qué pensar.

 

- Nos crees ahora.- dijo Alex tanteando en busca de su espada sin éxito, había olvidado que se la habían quitado en las cuevas de Encore.

 

- Padre... ¿qué significa esto?

 

- La libertad.- respondió con un brillo en los ojos.

 

- No, no entiendo.

 

- Lo sé, hija mía.- apoyó las manos en sus hombros.- Pero en cuanto te lo explique todo, entenderás.- haciendo una señal a David y a sus hombres.- Quedaos aquí y vigilad, mi hija y los dos prisioneros vendrán conmigo.

 

            Tomó a Lita del brazo y la arrastró hacia un extremo de la pared, apretó una pequeña zona de la misma y, al instante, se abrió una puerta que hasta entonces había permanecido oculta.

 

- Seguidme.- les indicó a Arthur y a Alex.- Y no intentéis nada o será peor para vosotros. No es mi intención mataros pero lo haré si me obligáis a ello.

 

            Los dos amigos lo siguieron sumisos sabiendo que sin sus espadas y solo con su magia no tenían nada que hacer frente al mismísimo Zeus, no, al menos que Lita les ayudara lo que no parecía probable viendo la expresión de su rostro. Estaba sorprendida y quería respuestas, respuestas que solo su padre podía darle. Atravesaron un nuevo túnel que terminaba en una puerta que en  esta ocasión era la entrada a una pequeña estancia con una mesa y varias sillas. Zeus los invitó a pasar y a sentarse y después cerró la puerta.

 

- La habitación que habéis visto antes está rodeada de túneles.- explicó mientras tomaba él también asiento.- en realidad estos se extienden por todo el subsuelo de palacio pero están debidamente camuflados para que nadie que no los conozca pueda utilizarlos.- hizo referencia a la pared corrediza.- también...

 

- Padre.- lo interrumpió Lita ansiosa.- Quiero saber qué está pasando. Arthur dice que eres un traidor, que planeas asesinar a Serena y conquistar la Luna, no lo creía pero... ahora ya no sé que pensar.

 

- Creo que el capitán Arthur está mal informado.- lo miró.- al menos, en ciertas cuestiones.

 

- Yo no lo creo así, majestad.- replicó el aludido.- No, después de que nos  golpearan y nos encerraran en prisión.

 

- Os encontraron a ti y a vuestro amigo con un traidor, ¿qué esperabais? Mi capitán actuó como creyó debido.

 

- O como le ordenaron que actuase.- intervino Alex.

 

- John no es un traidor.- dijo Arthur con ira.- si está en esta situación es por saber demasiado.

 

- ¡Si está en esta situación es por no querer entender!.- golpeó la mesa.

 

- ¡Padre!

 

            Zeus miró a su hija y se tranquilizó.

 

- Está bien, no estoy aquí para discutir mis acciones sino para proponeros un trato.

 

- ¿Un trato?.- inquirió Alex desconfiado.

 

- Sí, un trato pero antes necesito que escuchéis mi historia.- al no recibir respuesta Zeus interpretó el silencio como un si.- Para nadie es un secreto la razón por la que Júpiter entró a formar parte de la alianza y tampoco lo es que los jupiterianos deseamos ante todo la independencia política y militar pero nos encontramos en una situación en la que separarnos supondría un duro golpe en nuestras relaciones comerciales. La única solución es la rebelión pero no somos lo suficientemente fuertes como para  promoverla y, es ahí en donde entra en juego Atlante.

 

 El rey de Urano acudió a mí hace ya 18 años a proponerme un trato. Él desea obtener el control del milenario de plata y, me prometió que a cambio de mi ayuda, redefiniría las condiciones de entrada de Júpiter en la alianza dándonos la independencia que deseamos pero sin romper las relaciones comerciales. Yo decidí aceptar si se nos unía a la causa al menos un rey más, Atlante lo logró y el pacto quedó sellado.

 

Sin embargo, pese a nuestra unión seguíamos siendo incapaces de enfrentarnos a la reina y al poder del cristal de plata. Esa es la razón de la construcción del titán, un clon bajo nuestro control, carente de inteligencia y con nuestros mismos poderes pero mucho más potentes debido a su descomunal tamaño. Hemos tardado años en fabricarlos pero por fin están terminados y listos para atacar, con ellos, ni siquiera el poder del cristal de plata podrá detenernos.

 

- Entonces es cierto.- susurró Lita abatida.- El traidor eres tu.

 

- ¡No!.- la tomó de las manos.- Escucha Lita, esto lo hago por nosotros, por nuestro mundo, es la única forma de volver a ser libres.

 

- ¿Colaborando en la muerte de millones de inocentes?.- le recriminó con furia.- ¡Eso no es un  camino!

 

- ¡¿Acaso crees que a mí me gusta la idea?!.- se incorporó Zeus enfadado por la incomprensión de su única hija.- Serenity no me ha dejado otra salida pero eso no significa que no me duelan las víctimas inocentes.- se dirigió a Arthur y a Alex.- Es por eso que quiero que hagamos un trato.

 

- Habla, y no nos hagas perder más el tiempo.- exigió Alex.

 

- Necesito que cuando ataquemos convenzáis a todo el que podáis que enfrentarse a nosotros es una estupidez y que la única vía de escape es la rendición. Conozco el respecto del que gozáis en la Luna y, estoy seguro de que muchos os seguirán, de esa forma se evitarán muchas bajas.- Arthur y Alex pusieron cara de incredulidad.- Pensadlo bien, a estas alturas ni todo el poder de la reina y de las sailors scouts juntas podría derrotarnos.

 

- ¡Estás loco!.- exclamó Alex indignado.- ¡Nos estás pidiendo que traicionemos a la reina!

 

- Os pido que le salvéis la vida.

 

- ¡Nos pides que la convirtamos en tu esclava!

 

- ¡Ya está bien!.- se levantó Zeus hecho una furia.- O aceptáis el trato o no volveréis a ver la luz del sol. Pensadlo.

 

- ¡Esperad un momento, rey Zeus!.- se levantó Arthur también.- Necesito que me respondáis a unas cuantas cuestiones antes de decidirnos.

 

- ¡Arthur!.-exclamó Alex levantándose. Su capitán le dirigió una mirada de advertencia y volvió a sentarse tragándose su rabia.

 

- Vos diréis.- se detuvo Zeus.

 

- Si vuestra intención es salvar a cuantas víctimas podáis incluyendo a la reina por qué mandasteis asesinar al rey Helios y culpasteis luego de ello a la Tierra.- preguntó con seriedad.

 

- Nosotros no tuvimos nada que ver en su muerte.- respondió el rey cruzándose de brazos.- Fue la Tierra.

 

- John no opina lo mismo.

 

- John está equivocado, no existía ni existe ninguna razón para hacer lo que decís, el poder siempre lo tuvo Serenity no Helios.

 

- Pensaba que la razón era evitar que la Tierra entrara en la alianza.

 

- Ya os he dicho que no tuvimos nada que ver, no lo repetiré nuevamente.- frunció el ceño molesto por la insistencia.

 

- ¿Y qué me decís de la princesa Serena? Acaso no planeáis asesinarla a ella también.

 

- ¡Claro que no! Esperaba que mi hija la mantuviera alejada el día de la batalla.

 

- ¿Y Atlante sabe algo de vuestros planes de salvarla a ella y al mayor número posible de gente?.- preguntó finalmente.

 

            Zeus se quedó mudo ante esa pregunta, Atlante no sabía nada pero tampoco se había planteado que pudiera poner algún reparo, ¿qué más le daba a él mientras obtuviera el trono?

 

- Os he propuesto un trato.- respondió molesto por la pregunta.- Tomadlo o dejadlo, tenéis hasta mañana al mediodía para tomar una decisión.- se acercó a Arthur y le quitó el comunicador.- Vamonos de aquí Lita, aún tenemos mucho de lo que hablar.

 

            Lita, que de su estado de ira total había pasado a uno de completo abatimiento, siguió a su padre sin rechistar. En cuanto hubieron salido, Alex se volvió a su amigo enfadado.

 

- ¿No habrás pensado de verdad en unírtele, no?

 

- Parece mentira que no me conozcas, Alex.- respondió haciéndose el ofendido.- Solo trataba de averiguar si Zeus estaba metido hasta el fondo o estaba siento utilizado por Atlante y ese otro rey, y creo que lo he logrado.

 

- Puede que John estuviera equivocado respecto al rey o que Zeus mintiera, no se puede deducir solo de lo que dijo.- comentó Alex más tranquilo.

 

- Lo sé, pero será suficiente para la princesa Lita, ya has visto el estado en que ha quedado al conocer los planes de su padre. Cuando pase un poco de tiempo recapacitará sobre lo que hemos hablado y tomará una decisión.

 

- Que su padre nos mintió o que está siendo utilizado.- empezó a entender.- Y cómo está predispuesta a ayudar a Zeus optará por la segunda opción.

 

- Exacto, y en ese caso nos necesitará para salvarle, solo es cuestión de tiempo que venga a buscarnos. Mientras.- juntó dos sillas y se acomodó en ellas.- será mejor que descansemos.

 

- ¡Buen plan capitán!.- le guiñó un ojo Alex para imitarlo poco después.

 

Al día siguiente, mediodía

 

- Zeus debe estar a punto de llegar.- dijo Alex.- ¿Y si la princesa no viene?

 

- Entonces...

 

            La puerta de la estancia se abrió dejando entrar a sailor Júpiter.

 

- Si os ayudo, ¿me ayudareis vosotros a salvar a mi padre?.- preguntó con determinación.

 

- Haremos todo lo que esté en nuestras manos.- le extendió Arthur la mano.

 

            Lita sonrió y se la estrechó, después se volvió hacia Alex.

 

- ¿Y tu?

 

- Por supuesto niña hércules.- sonrió y le estrechó la mano a la chica.- para eso estamos.

 

- Muchas gracias.- le apretó con fuerza la mano haciendo que a Alex se le saltaran las lágrimas.- Pero no vuelvas a llamarme niña hércules, es por tu bien.

 

- Me lo pensaré.- se acarició su adolorido miembro.- ¿Cuando nos teletransportamos?

 

- Antes tenemos que salir de los túneles, desde aquí dentro no se puede hacer, la magia del lugar lo impide.

 

- ¿Y cómo salimos de aquí?

 

- Antes de venir les eché un vistazo a los planos de los túneles.- hizo una pausa.- mi padre me los enseñó mientras seguía hablándome de su plan. Cogeremos el que conduce a mi habitación y, desde ahí, os teletransportaré hasta la Luna.

 

            Los dos chicos asintieron y salieron de la habitación junto con la sailor, al hacerlo, se toparon con el capitán David que venía en su búsqueda.

 

- ¿A donde creéis que vais?.- enarboló su hacha.- Tengo órdenes respecto a vosotros.

 

- Las órdenes han cambiado, capitán.- se adelantó la sailor.- Seré yo quien los lleve ante mi padre.

 

- Me temo que eso no será posible, princesa.- le dedicó una extraña sonrisa.- No es Zeus quien reclama su presencia.

 

- ¿Cómo que no? ¡Explícate!

 

- Por supuesto, princesa.- hizo una reverencia un tanto fuera de lugar.- El rey ha sido informado de que los prisioneros se han negado a aceptar su propuesta, Atlante ha sido puesto sobre aviso y ha reclamado a los presos para sí.

 

- ¡Eso es mentira!.- exclamó furiosa.- Nadie ha venido a preguntarles su opinión. Ahora mismo iré a hablar con mi padre y los prisioneros vendrán conmigo, apártese capitán.

 

- No puedo permitirlo, princesa.

 

- No se preocupe por nada, yo asumo toda la responsabilidad.- dio un paso tratando de pasar. David también dio uno interponiéndose en su camino. Lita lo miró mal y volvió a intentarlo, la escena se repitió.

 

- ¡Capitán! Sé que tiene sus órdenes pero yo también tengo las mías y no me gustaría tener que lastimarle para hacerlas obedecer.

 

- No creo que pueda lastimarme, princesa.

 

- Acaso olvidas que soy una sailor.- cada vez estaba más enfada.- Apártate o...

 

- Yo que tu no haría eso.- intervino una tercera voz que a Lita le resultó tremendamente familiar.

 

            Se giró hacia donde procedía el sonido y se quedó paralizada de asombro.

 

- ¡Sailor Urano!.- exclamó.-¿Qué haces aquí?

 

- Vengo a por los prisioneros.- respondió con tranquilidad.

 

- Entiendo.- apretó los puños.- Estás con ellos... ¡Arthur!.- se volvió hacia el capitán lanzándole un papel.- Seguid adelante, yo me reuniré más tarde con vosotros.

 

- Podemos ayudarte.

 

- No, aquí no podéis hacer nada, seréis de más utilidad escapando, ¡daos prisas!

 

            Arthur asintió y huyó a los túneles junto con Alex siguiendo el mapa que Lita les había pasado.

 

- ¡Ni soñéis con escapar!.- exclamó David dispuesto a ir tras ellos.

 

            Lita intentó impedírselo pero en ese momento Urano le lanzó un Tierra Tiembla y le cortó el paso.

 

- Si quieres pelear, te daré el gusto.- dijo con resentimiento.- Te haré pagar por traicionar a la Luna y a tus amigos.

 

            Urano sonrió con tristeza pero Lita, hecha una furia, no lo notó.

 

- Como quieras.- respondió con condescendencia mientras adoptaba posición de combate.

 

            Júpiter corrió hacia ella adelantando el puño para golpearla en el estómago pero Urano fue más hábil y permaneció inmóvil esperando el momento adecuado para apartarse de su trayectoria, cogerla del brazo y ser ella la que golpeara en el estómago. Lo que no se esperaba es que al agarrarla Júpiter se separara lo suficiente como para darle un rodillazo que la obligara a soltarla, se girara con gran rapidez y la golpeara en la sien, derrumbándola.

 

            Desafortunadamente para la scout del trueno, el golpe no fue lo suficientemente fuerte como para dejar a Urano fuera de combate de forma que cuando fue a darle el golpe de gracia la rubia giró sobre si misma para esquivarla, se levantó de un salto y se abalanzó sobre su oponente iniciando todo un intercambio de puños y patadas que no parecía que fuera a llegar a ninguna parte hasta que Júpiter consiguió, en un mal movimiento de Urano, golpearla en el rostro y tomar la delantera. Físicamente, ambas tenían el mismo nivel pero en cuanto a técnica se refería Lita llevaba las de ganar.

 

            Haruka así lo entendió y en cuanto tuvo una oportunidad se alejó de Lita e invocó su Tierra Tiembla para lanzárselo. Júpiter no perdió el tiempo y contraatacó con un Hojas de Roble. Millones de hojas impregnadas del poder del trueno y el relámpago salieron del cuerpo de la joven y chocaron con la gigantesca fuerza en forma de planeta creada por Urano.

 

            Lita sonrió aunque durante poco tiempo cuando vio como su antaño amiga materializaba de la nada la espada sagrada de Urano y la utilizaba para darle más fuerza a su ataque que extinguió el suyo y la golpeó de lleno dejándola malherida.

 

- Buen golpe.- se incorporó Lita con una sonrisa de desprecio.- Pero aún no estoy acabada.- se levantó con esfuerzo y se lanzó sobre Haruka.

 

            Sin embargo, antes de que pudiera acercarse lo suficiente a Urano como para golpearla y volver al tipo de batalla en la que tenía más posibilidades de vencer, la scout del viento le lanzó otro Tierra Tiembla que Lita no vio venir.

 

            La joven cayó al suelo inconsciente y Haruka se agachó para comprobar que no estaba fingiendo mientras le dirigía una última mirada cargada de culpa.

 

- Lo siento.- fue lo último que dijo antes de ir en busca de Arthur y Alex.

 

            En ese momento, cuando ya nadie podía oírlo, sonó el intercomunicador de sailor Júpiter.

 

Mientras tanto con Arthur y Alex

 

Siguiendo los planos que Lita les había proporcionado, los dos chicos habían conseguido recorrer ya un buen tramo de los túneles cuando el capitán David les dio alcance.

 

- Cuanta prisa.- rugió mientras avanzaba hacia ellos.- ¿Tanto me teméis que abandonáis a vuestra amiga como cobardes?

 

            Ignorándole, Alex presionó el mecanismo que abría la puerta y se introdujo en el siguiente túnel, Arthur puso un pie adentro…

 

- Supongo que eso quiere decir que tendremos que continuar con este estúpido juego de las persecuciones.- contrajo el rostro en una mueca bastante desagradable.- Tenía la esperanza de que no me dierais tanto problemas como el viejo John…

 

            Arthur se detuvo y se giró hacia el gigantón.

 

- Se resistió hasta el último instante y solo consiguió que su muerte fuera aún peor.- sonrió con burla.- tenías que haber visto su cara cuando le corté los pies de un hachazo… se movía demasiado.

 

            Arthur apretó los puños y avanzó hacia el gorila.

 

- ¡Arthur!.- intentó detenerlo Alex.- Tenemos que salir de aquí para avisar a la reina.- el capitán lo ignoró.- Siento mucho lo de tu amigo pero ahora no es el momento de ajustar cuentas, hay que salir de aquí.

 

- No llegaremos muy lejos sino acabamos con él de una buena vez.

 

- Estamos desarmados.

 

- No necesito mi espada para derrotarlo.- dirigiéndole una mirada de advertencia.- Mantente al margen.

 

- Estupendo, tenías que hacer de vengador precisamente ahora .- farfulló mientras se retiraba a una esquina.- Avísame si necesitas ayuda.

 

            Arthur asintió con la cabeza y se situó en posición de combate. El primer hachazo pasó a escasos centímetros de su oreja y el segundo casi le cercena el brazo. David, pese a su corpulencia, se movía y manejaba el hacha como si se tratase de un miembro más de su cuerpo haciéndola girar continuamente en el aire e impidiendo que Arthur pudiera acercarse lo suficiente a él como para desarmarlo o golpearlo.

 

            En vista de esto el capitán de la Luna decidió recurrir a su magia, se alejó unos cuantos metros de su rival y trazó unos símbolos en el aire mientras recitaba el conjuro que inmovilizaría a David.

 

- Qué… ¡qué has hecho!.- exclamó el capitán de Júpiter al verse imposibilitado para moverse.- ¡Esto es juego sucio maldito selenita!

 

- No es mi culpa que tu nivel de magia sea tan bajo.- respondió el chico rubio mientras se acercaba a él para arrebatarle el hacha y matarlo con su propia arma.

 

            Pero cuando estaba a punto de lograrlo, su enemigo sonrió con crueldad y se apartó de su camino con tanta rapidez que Arthur trastabilló y David aprovechó la oportunidad para golpearlo con el mango del hacha en la espalda haciendo que se desplomara.

 

- Puede que no domine ese arte, capitán.- levantó el hacha con ambas manos para cortarle la cabeza.- Pero mi arma es mágica y me protege de cualquier hechizo.

 

- ¡Arthur!.- exclamó Alex mientras iba en ayuda de su amigo.

 

- ¡No intervengas!.- le gritó el capitán de la Luna mientras esperaba el golpe de gracia.

 

            Y justo cuando el hacha estaba a escasos centímetros de su cuello, el chico se deslizó hacia atrás, apoyó las manos en el suelo y levantó las piernas hacia arriba como si fuera a hacer el pino pero con tanta fuerza que golpeó a David en el pecho en el instante preciso en que el hacha de este chocaba contra la roca desnuda. La fuerza del impacto fue suficiente como para que soltara el hacha y retrocediera unos pasos, los necesarios para que Arthur pudiera arremeter contra él.

 

            Se lanzó de cabeza contra su abdomen golpeándolo con fuerza pero sin llegar a derribarlo, David lo tomó de la cintura y lo levantó sobre su cabeza como si fuera un trapo y con un grito de rabia lo estrelló contra el suelo y fue en busca de su hacha.

 

            El capitán de la Luna se incorporó con dificultad y trazó otros signos en el aire, esta vez más complejos. La magia del hechizo alcanzó a su enemigo antes de que este pudiera hacerse con el hacha.

 

            El fuego prendió primero su cabello y su ropa y desde ahí se extendió a la carne ignorando los gritos de dolor de su víctima. Arthur cogió el hacha y le cortó la cabeza que rodó hasta sus pies.

 

- Recibió su merecido.- tiró el hacha al suelo.- No era necesario que sufriera tanto.

 

- ¿Puedes continuar?.- le puso Alex una mano en el hombro.

 

            Arthur asintió y lo siguió al siguiente túnel en donde les esperaba una sorpresa más.

 

- Lo siento.- dijo Sailor Urano.- Pero no puedo dejaros pasar.

 

            Y acto seguido los atacó dejándolos inconscientes.  

 

A la mañana siguiente, en los calabozos del palacio de Urano

 

- Esto empieza a convertirse en una mala costumbre, ¿eh amigo?.- bromeó Alex al ver que Arthur empezaba a recuperar el sentido.-¿Cómo te encuentras?

 

- No muy bien.- intentó levantarse pero tuvo que desistir de su intento al venirle un fuerte mareo.

 

- Esas heridas no tienen una buena pinta.- se preocupó el pelirrojo.- Será mejor que no te muevas demasiado.

 

            Tenía un brazo y dos costillas rotas, múltiples heridas en el cuerpo, el tobillo torcido y una profunda raja en la cabeza. Alex no lucía mucho mejor, el golpe de Urano le había roto la pierna y se veía obligado a arrastrarse para desplazarse.

 

- ¿Estamos en Urano?

 

- Sí, pero esta vez no estamos solos, mira a la izquierda.

 

- ¡Es la princesa Michiru!.- se sorprendió.- ¿Qué le pasa?

 

- Creo que está drogada, de otra forma no permanecería aquí, la celda ni siquiera es antimagia. ¿Se te ocurre algo para salir de aquí?

 

- No.- suspiró.- Al menos que ocurra un milagro.

 

- ¿Os sirvo yo?.- dijo una voz de repente.

 

            Arthur y Alex miraron asombrados hacia los barrotes de la celda.

 

- ¡Dania!.- exclamaron a la vez.

 

- ¿Me habéis echado de menos?

 

- ¡Echado de menos!.- exclamó Alex enfadado.- ¡Traidora! Tu espera a que te eche la mano encima y ya verás después.

 

- ¿Traidora?¿Yo?.- los miró a los dos.- No, yo no soy una traidora, he venido a liberaros. Tomad.- les lanzó tres frascos, dos verdes y uno azul.- Los verdes son para vosotros y el azul para ella. Solo tenéis que tomároslos.

 

- ¿Y luego qué? Tendremos dulces sueños y no volveremos a despertar nunca más.- ironizó.

 

- Mmmm....- se quedó pensativa.- ... no lo sé, solo soy la mensajera... ¡qué tengáis un buen día!.- se despidió de ellos.

 

- ¡Eh, espera!.- hizo el intento de levantarse para detenerla.- ¡Ahhhh!¡Maldición, maldita pierna! Arthur escucha... .- se quedó callado al ver que su amigo tomaba uno de los frascos verdes.- ...no estarás pensando en tomártelo, ¡Arthur!

 

            Demasiado tarde, antes de que pudiera hacer nada por impedirlo el joven capitán se había tomado el contenido del frasco de un solo trago.

 

- Estupendo.- masculló Alex.- Ahora sé porque dicen que la gente se vuelve loca en situaciones extremas.

 

- Alex... .- lo llamó.- ... mira.

 

- ¿Qué?Aún no te has muerto.- siguió con la mirada bajada.

 

- Mejor aún.- se levantó.- Estoy curado.

 

- ¿Qué?.- lo observó sin poder creérselo.- ¿Cómo es posible?

 

- Parece que Dania no era una traidora después de todo.- rió.- tómate el otro, yo le daré el azul a la princesa.

 

            Alex, aún un poco confundido por la vuelta que habían dado los acontecimientos, se tomó el otro frasco. Al instante, se recuperó por completo a tiempo para ver como Michiru abría los ojos y los miraba a los dos sorprendida.

 

- ¿Qué hacéis aquí?.- preguntó una vez que se hubo recuperado de la sorpresa inicial.- ¿Y qué me habéis dado?

 

- Es una historia demasiado larga para contárosla ahora, princesa.- respondió Arthur ansioso.- Tenemos que volver a la Luna lo antes posible para avisar a la reina de la conspiración que se ha perpetrado a sus espaldas.

 

- ¿Cómo me habéis despertado?.- insistió Michiru

 

- De nada princesa.- dijo Alex un poco molesto.- No es necesario que nos deis las gracias.

 

- ¿Acaso estáis aquí expresamente por mí?.

 

- No exactamente.- respondió Arthur.

 

- No veo entonces por qué he de daros las gracias.- se levantó.

 

- Princesa.- se acercó Arthur.- Soy el capi…

 

- Sé quien eres.- lo cortó.- Lo apremiante ahora es salir de aquí y avisar a la reina.- los miró a ambos.- Yo también sé de esa conspiración y por eso estaba encerrada aquí.- inspeccionó el lugar.- Os teletransportaré a la Luna para que habléis con la reina y después volveré a hacerme cargo de un pequeño asunto.

 

- ¿Qué asunto?.- inquirió Alex con curiosidad.

 

- Uno que no es de tu incumbencia.- fue la fría respuesta de la chica.

 

- Teniendo en cuenta que le dais más importancia a ese asunto que a hablar con la reina me parece que si lo es.- contestó irritado.

 

- Déjalo ya, Alex.- intervino Arthur.- Cuanto antes nos vayamos mucho mejor.

 

- Si no estuvierais vosotros para informar a la reina no dudes ni por un instante de que hubiera ido yo.- ensayó una sonrisa.- Pero como no es el caso…

 

            Alex aceptó la disculpa y la tomó de una mano mientras Arthur la tomaba de la otra, la chica concentró su energía hasta el nivel adecuado para la teletransportación, ladeó la cabeza hacia Arthur y le habló.

 

- Cuando veas a la reina dile que la princesa Serenity está en la Tierra.- Arthur se quedó helado.- Lo oí cuando me capturaron hace cinco días.

 

            A continuación su energía se expandió por toda la celda y los tres ex-prisioneros desaparecieron del lugar.

 

Continuará...

 

Menu

Hosted by www.Geocities.ws

1