Capítulo 18: El encarcelamiento de Serena
����������� La expresi�n del rostro de la scout de Urano cuando se materializ� en medio del bosque terr�queo era fr�a como el hielo. Hab�a tomado una decisi�n y nada ni nadie conseguir�a que se echara atr�s.
����������� Se coloc� bien la capucha de la capa que llevaba puesta para ocultar su traje de sailor y se adentr� en el bosque en busca de su princesa.
����������� Solo era cuesti�n� de tiempo que la encontrara.
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�Sab�a que no me equivocaba� fue lo primero que pens� la reina de la Tierra cuando escuch� la sorprendente revelaci�n de Usagi. Satisfecha consigo misma hizo notar su presencia y la de Diocles y, tras dirigirle una severa mirada de desaprobaci�n a su hijo, se adentr� en la cueva hasta quedar frente a frente con la princesa que se retorc�a las manos consciente del error que hab�a cometido.
- As� que la princesa de la Luna.- la observ� con detenimiento.- Os parec�is bastante a vuestro padre.
����������� A Serena le llev� unos segundos reaccionar, su coraz�n y su cuerpo a�n eran presa del torbellino de emociones que Endymi�n hab�a despertado en ella y su mente segu�a tortur�ndola record�ndole a Arthur y su amor por �l, el peligro inminente solo era un peque�o punto rojo en lo profundo de su alma que le advert�a que deb�a reaccionar, negar lo que hab�a afirmado en un momento de desesperaci�n.
- Majestad� .- sonri� Serena reaccionando por fin.- creo que me confund�s con otra persona, yo�
- No os cofundo.- la cort� en seco.- Vos misma lo hab�is reconocido hace apenas un instante.- se�alando a Diocles.- �l tambi�n lo ha o�do perfectamente.
����������� El aludido asinti� levemente con la cabeza.
- No sab�a lo que dec�a.- se acerc� a la reina con expresi�n angelical tratando de convencerla de lo que no era cierto, no deseaba tener m�s problemas.- Estaba confundida� entended la situaci�n en que me encontraba� .-no pudo evitar ruborizarse al pensar en ello y en lo que la reina pudiera haber visto.- �solo dije lo primero que se me pas� por la cabeza� no sab�a que os molestar�a� ni siquiera�
- No intent�is enga�arme, princesita. Sois una p�sima mentirosa y conmigo no os funcionar�n las artima�as de seducci�n que empleasteis con mi hijo y mi sobrino.- la mir� con desprecio, ira, casi con odio.- S� perfectamente quien sois.
��Artima�as de seducci�n?� pens� la princesa
un poco sorprendida por la acusaci�n y volviendo a relegar a un segundo plano
el asunto de su identidad. �Pero si ha sido Endymi�n quien no ha dejado de
perseguirme en todo momento hasta que ha conseguido que me enamor� de �l.�
Su coraz�n dio un vuelco. �No, no�� cerr� los ojos. � Yo amo a Arthur,
a Arthur, solo a �l, solo� necesito verle� ahora �
����������� Abri� los ojos y se encontr� con la mirada de Calice, una mirada tan repleta de odio que la asusto. Era cierto que hab�a incumplido la ley al pisar suelo terr�queo ( tanto desde el punto de vista de la Tierra como de la Luna ) y que hab�a enga�ado a sus soberanos pero no lo hab�a hecho con mala intenci�n, hab�an sido las circunstancias las que le hab�an obligado a actuar as� y muy en el fondo de su alma nunca hab�a entendido el por qu� de la existencia de esa prohibici�n. Si tan solo la reina la dejara explicarse ( se morir�a de angustia si por su culpa se declarase la guerra ) �.� pero sus ojos reflejaban de todo menos compresi�n.
����������� Retrocedi� unos pasos y al hacerlo choc� con Endymi�n que se hab�a mantenido al margen totalmente desconcertado ante lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Ni siquiera le hab�a dado tiempo a asimilar las palabras sin sentido de su amada cuando hab�an aparecido su madre, echa una furia por dentro(lo ve�a en su mirada), y Diocles. Pero si estaba molesta con �l por haberla desobedecido, �por qu� la tomaba con Serena?�Porque sab�a que hab�a mentido sobre su identidad?�Y por qu� le segu�a el juego sobre ese est�pido comentario sobre la Luna?�Una trampa?�Para qu�?�Por qu�?Qu� era lo que su madre pod�a tener en contra de la joven como para considerarla un peligro. Esto y otras muchas cosas pasaban por la cabeza del pr�ncipe cuando sinti� la calidez del cuerpo de su �ngel al chocar contra �l.
����������� Le dirigi� una tierna mirada y not� lo nerviosa que estaba. La tom� con dulzura de una mano para tranquilizarla, a lo que la princesa respondi� con una ligera sonrisa de agradecimiento, y la coloc� a un lado suyo. No importaba lo que su madre pudiera tener en su contra, no dejar�a que la tratara como a una delincuente.
- Endymi�n� .- se dirigi� a �l su madre con un peligroso tono de voz al notar sus movimientos.- � qu� crees que estas haciendo.
- Defender a la mujer a la que amo.- respondi� con firmeza.
- �De tu madre?
- De cualquiera que la ofenda.- no se amedrent�.
����������� La reina frunci� el ce�o.
- �Y desde cuando la verdad ofende?
- No me refiero a eso.- tuvo el acierto de sonrojarse.- Sino a la forma en que la tratas, ni siquiera te has preocupado de averiguar sus razones para actuar as�.
- Sus razones no me interesan, para m� es suficiente que haya infringido la ley para darle su justo castigo.- se cruz� de brazos mientras centraba su fr�a mirada en la princesa quien trag� saliva.
- �Qu� ley?.- insisti� el pr�ncipe.
- Ahora no tengo tiempo de explic�rtelo.- respondi� sin prestarle mucha atenci�n.- Diocles, apr�sala.
- �No lo permitir�!.- exclam� interponi�ndose en el camino de su instructor.- Serena no ha hecho nada malo.
- �Est�s colmando mi paciencia, Endymi�n!.- exclam� Calice muy enfadada con su hijo y a�n m�s con Serena, la causante de todo.- Solo te lo dir� una vez, mantente al margen, no te entrometas en lo que no entiendes.
- Pues expl�camelo.- avanz� desafiante hacia la reina.- Ya basta de darme �rdenes sin decirme el motivo.�Qu� es lo que te ha hecho Serena para que la detestes tanto?
- No tengo por que darte explicaciones de nada, Endymi�n. Soy tu madre y antes que eso tu reina, tu deber es obedecerme sin rechistar. Ahora, ap�rtate.
- No.- la mir� con determinaci�n.
- �Qu� has dicho?.- entrecerr� los ojos.
- He dicho que no.- repiti� el pr�ncipe a�n m�s alto que antes.- No, hasta que me des un motivo para hacerlo.
����������� La reina endureci� el rostro muy enojada con su hijo.����
- Endymi�n, no voy a tolerar m�s este comportamiento por tu parte, te advert� que te alejar�s de ella y no solo no me has obedecido sino que adem�s ahora te atreves a cuestionar mis decisiones. Diocles.- se dirigi� a su viejo amigo que hab�a permanecido en silencio en la entrada de la cueva observ�ndolo todo.- conduce al pr�ncipe a palacio y aseg�rate de que no salga de su habitaci�n.
- No hablar�s en serio, madre.- se sorprendi� Endymi�n.
- Cuando haya terminado de arreglar este asunto, hablaremos.- ni lo mir�.- Mientras tanto, reflexiona sobre tu actitud.
����������� Calice le dio la espalda y Diocles se acerc� a Endymi�n quien� contemplaba a su madre sin poder creer lo que le estaba haciendo. Y fue en ese preciso instante cuando Serena decidi� intervenir, le dol�a en el alma que la reina tratase a su hijo como si fuera un criminal solo por protegerla ( por supuesto, esto no ten�a nada que ver con sus nuevos sentimientos hacia �l ).
- �Basta!.- exclam� valientemente.- �C�mo pod�is tratar as� a vuestro propio hijo? �l no ha hecho nada malo, solo defenderme.
����������� Al o�r estas palabras la reina se volvi� hacia ella loca de ira.
- ��C�mo os atrev�is a juzgarme?!.- si las miradas matasen, Serena ya no existir�a.- �Todo lo que est� ocurriendo es por vuestra culpa!
- Eso� eso no es cierto.- contest� un poco amedrentada ( pero solo un poquito, �eh? ).- Lo �nico que hice fue saltarme una ley sin sentido para venir a recuperar algo que se me hab�a perdido.
- Suficiente motivo para condenaros.- habl� con un peligroso tono de voz.- Pero es que no solo hab�is infringido las leyes de la Tierra y de la Luna sino que adem�s hab�is mentido a los reyes de este planeta sobre vuestra identidad, os hab�is aprovechado de nuestra generosidad y, no contenta con todo esto, hab�is seducido a mi propio hijo hasta volverlo en mi contra.
- Yo� �yo no he seducido a nadie!.- exclam� indignada.- Ha sido �l quien lo ha hecho.
- Lo dudo mucho.- respondi� la reina.- Pero no os preocup�is, me asegurar� que se�is tratada como os merec�is.- su tono de voz ahora si que hizo temblar a la princesa.- Pero antes quiero que me dig�is por qu� os ha enviado la reina Serenity, �qu� es lo que se propone? �Acaso no caus� ya suficientemente da�o con la muerte de mi hermano?
- �Enviarme mi madre?.- se sorprendi�.- �No! No me ha enviado nadie, vine por mi propia cuenta, os lo jur�.- casi suplic� para que la creyera.
����������� La reina iba a decir algo al respecto cuando comenz� a o�rse el sonido de unos cascos de caballos ( bastantes, a juzgar por la magnitud del ruido ) y poco despu�s entraron en la cueva tres hombres vestidos con las armaduras del ej�rcito de la Tierra. Uno de ellos se adelant� y salud� a Calice.
- Majestad, la tropa est� lista para escoltar al prisionero.
- Gracias capit�n.- se gir� y sonri� a Serena que se hab�a quedado helada ( y no era la �nica, Endymi�n se encontraba en igual situaci�n ).- No pensar�ais que iba a ser tan descuidada como para venir sin escolta, �no?. Conozco muy bien el poder de la gente de la Luna.
����������� Serena se qued� mir�ndola sin saber qu� hacer ni que decir. Las cosas se hab�an complicado demasiado y, aunque pod�a tele transportarse a casa en ese mismo momento, eso no arreglar�a nada, la reina parec�a guardar un rencor oculto hacia la gente de la Luna y seguramente que no se quedar�a de brazos cruzados viendo como su prisionera escapaba.
����������� Fue entonces cuando se fij� en uno de los soldados que hab�an entrado en la cueva despu�s de que el capit�n se presentar� a la reina. No dejaba de mirarla fijamente y de hacerle se�as con las manos, es m�s, parec�a que trataba de decirle algo en alg�n tipo de c�digo secreto... �qu� ella entend�a a la perfecci�n!
�S�guele la corriente a la reina, yo me ocupar� de todo, gatita������������ Serena contuvo la respiraci�n y observ� con m�s detenimiento al soldado...�era Haruka!
�Oh, gracias a dios... �estoy salvada!� pens�, solo que esta vez sus pensamientos estaban muy lejos de la realidad.***************
����������� Etlio avanzaba todo lo deprisa que su condici�n de rey le permit�a hacia la habitaci�n de la reina. Acababa de enterarse de todo lo ocurrido con su hijo y Usagi y necesitaba hablar con urgencia con su esposa. Al llegar a su destino, abri� la puerta y se encontr� con que Calice le�a tranquilamente un libro en la cama.
- Pero Calice, �qu� has hecho?.- fue lo primero que dijo el rey a verla.
- Cierra la puerta, querido.- respondi� la reina sin pesta�ear.- No es aconsejable que el servicio nos oiga discutir.
����������� El rey obedeci� y despu�s se acerc� a su esposa.
- �Por qu� tienes bajo arresto a nuestro hijo en su propia habitaci�n?.- volvi� a preguntar.- Acabo de hablar con �l y est� muy enfadado contigo.
- No est� bajo arresto sino castigado por su desobediencia.
- �Pero hay dos soldados apostados en la puerta de su habitaci�n!.- protest� el rey.
- Para asegurarme que esta vez no se salta el castigo.- dej� el libro en la mesita y mir� a su esposo.- Hiperi�n sufrir� la misma suerte en cuanto regrese a palacio.
- Pero...
- Te recuerdo que acordamos que yo me encargar�a de la educaci�n de nuestros hijos.
- Lo s�.- suspir� sent�ndose en una silla cercana.- �pero no crees que est�s siendo demasiado dura con el chico? Solo est� enamorado.
- Solo est� encaprichado con una mujer que si nos descuidamos ser� nuestra ruina... Etlio.- le brillaron los ojos.- Usagi es en realidad la princesa de la Luna, �sabes lo que eso significa?
- Calice.- implor�.- dime que no est�s pensando en matarla.
- Claro que no, querido.- ri� por la sugerencia mientras Etlio suspiraba de alivio.- No soy tan tonta como para hacerlo, todo el milenario de plata se nos echar�a encima si conden�semos a muerte a su princesa... aunque se lo merezca.
- �Entonces?.- temi� preguntar.
- Ahora mismo est� encerrada en su habitaci�n bajo la estrecha vigilancia de Diocles, adem�s, hay cuatro guardias apostados en su puerta m�s otros ocho vigilando las ventanas y otros veinte los alrededores por si ven a alguien sospechoso.-se levant� y se situ� en frente de Etlio.- Permanecer� ah� hasta que consiga entrar en contacto con la reina Serenity y le comunique nuestras condiciones si quiere recuperar con vida a su hija
- �Qu�.. qu� condiciones?.- trag� saliva el rey.
- Nuestro ingreso inmediato en el milenario de plata como miembro privilegiado, gozando de los mismos privilegios que el resto de los planetas pero sin tener que responder ante nadie de nuestros actos ni deber lealtad ni obediencia a la Luna. Por supuesto, la reina deber� reconocer antes su error al juzgarnos tan injustamente en el asunto de la muerte de su marido y compensarnos por ello de alguna forma.- se acarici� la barbilla.- Aunque a�n� estoy pensando que compensaci�n ser�a la mejor.
-�Sabes los que est�s diciendo, Calice!.- se incorpor� de un salto.- Quieres que nos acepten en la alianza, ocupar el puesto de la Luna y humillar a su reina. �Jam�s lo consentir�n!
- �Lo har�n! Si quieren volver a ver con vida a su princesa.
- Pero... pero... �a qu� viene todo esto! Pensaba que detestabas a la Luna y que no ten�as ning�n inter�s en formar parte de su alianza. Adem�s, �qu� pasar� cuando le devolvamos a su hija? �Acaso crees que se quedar�n de brazos cruzados? �Nos destruir�n!
- Lo intentar�n.- sonri�.- pero no podr�n hacer nada porque antes de devolverles a su princesa les exigir� que nos entreguen el cristal de plata y que nos ense�en a utilizarlo.
- �Me opongo!.- exclam� el rey consternado.- Calice, tienes que entender de una buena vez que tu hermano si era culpable, que �l asesin� al rey Helios...�lo vi con mis propios ojos!.- la tom� de las manos.- Olvida tu venganza, solo est�s consiguiendo que te amargue la vida.
- Etlio.- le habl� con dulzura.- No se trata de venganza sino de que se haga justicia. Si quisiera venganza mandar�a matar ahora mismo a Usagi, nada le doler�a m�s a la reina.
- Pero pretendes erigirte como su soberana.- insisti� el rey cada vez con menos convicci�n.
- Pretendo que la Luna reconozca el error que cometi� al castigarnos tan injustamente y que nos permitan ingresar en la alianza.- le acarici� el rostro.- Al igual que hace diecisiete a�os nos sigue conviniendo formar parte de ella.
- Y qu� hay del cristal de plata.
- No tengo ninguna intenci�n de utilizarlo en su contra.-ri�.- solo lo quiero para asegurar la seguridad de la Tierra.- le bes� con suavidad en los labios.- Es lo mejor para todos.
- �Y nuestro hijo?.- pregunt� rindi�ndose por fin ante su esposa.
- Ya es muy tarde, ma�ana por la ma�ana ir� a hablar con �l y se lo explicar� todo... lo entender�.
- Eso espero.- suspir� el rey antes de abrazar a Calice.
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����������� Primero abri� un ojo con disimulo para ver en donde estaba, despu�s el otro para asegurarse que estaba sola y finalmente se incorpor� y ech� un vistazo a su alrededor. Se encontraba en una peque�a habitaci�n amueblada muy modestamente con dos ventanas, una con vistas a un pueblo y otra al bosque. Por la altura de la Luna y otros factores que no vienen a cuento, Amy dedujo que ser�an aproximadamente las nueve de la noche.
��Tan tarde y a�n no he encontrado a Serena!�pens� muy avergonzada mientras recordaba como se hab�a desmayado de verdad al sentir como aquel joven al que hab�an llamado Amadeus la tomaba en brazos �Deb� haberle plantado batalla, no desmayarme... �es para lo que he sido entrenada!�-Da igual.- habl� en voz alta con resoluci�n.- Ya no tiene remedio, lo mejor ser� comunicarme con las dem�s para ver si ellas han tenido m�s �xito que yo.
����������� Estaba a punto de hacerlo cuando alguien llam� a la puerta.
-�Est�s despierta?
����������� Amy no respondi� esperando que fuera quien fuese el que llamaba a la� puerta se marchara al no recibir respuesta. Sin embargo, ocurri� todo lo contrario. Una joven de m�s o menos su edad, con el cabello rubio recogido en una trenza, entr� en la habitaci�n y la salud� con cortes�a.
- �Ya te encuentras bien?
- Esto... s�, s�.- respondi� mientras la joven le sonre�a y se dispon�a a hacer la cama.-�D�nde estoy?.
- En la posada del Camale�n.-contest�.- El se�orito Amadeus la trajo y nos pag� por adelantado para que pudiera quedarse aqu� hasta que se recuperara.- la analiz� de arriba a abajo.-Tambi�n mand� llamar al doctor para que la examinara, vendr� ma�ana a primera hora...
- No, no hace falta.-se apresur� a responder.-solo fue un desmayo.
- Eso veo.-sigui� con su trabajo.- Ser� mejor que baje a cenar, pasadas las diez de la noche ya no se sirve.
- Gracias.
����������� Amy sali� de la habitaci�n para buscar un lugar tranquilo en donde poder comunicarse con sus amigas. Afuera, las escaleras para bajar a la planta baja estaban al final de un largo pasillo. Al dirigirse hacia all� pas� al lado de una habitaci�n con la puerta entre abierta, lo suficiente como para ver al joven que la hab�a tra�do a aquella posada. Llevaba el cabello, de color verde con mechones rojos, recogido en una coleta baja, vest�a unos pantalones de terciopelo rojo, una camisa blanca y un chaleco del mismo tejido y color que los pantalones y una capa larga y negra con el emblema de su familia. A un lado de donde estaba sentado hab�a un arco y un carcaj con flechas.
����������� Pero lo que llam� la atenci�n de la princesa de Mercurio fue la flauta que el chico sosten�a entre sus manos. Se la llev� a los labios y empez� a entonar una melod�a de gran belleza. Cuando termin� de tocarla Amy no pudo evitar aplaudirle, la interpretaci�n le hab�a llegado al coraz�n.
- ��Qui�n est� ah�?!.- inquiri� Amadeus bruscamente al o�r los aplausos.
- Lo siento.- se asust� Amy por su reacci�n.- Solo pasaba, os escuch� tocar y ...
- Eres la chica del bosque, �no?.- la cort� al reconocerla.- Te he tra�do aqu� y he pagado tu alojamiento, �qu� m�s quieres?
- Solo quer�a daros las gracias.-titube�.
- Ya lo has hecho.-respondi� con sequedad.-Ahora vete y d�jame en paz... por cierto.- la mir� con recelo.-ni una palabra de lo que has visto aqu�, no s� quien seas pero si hablas te encontrar� y te har� pagar por haberte ido de la lengua, ��entendido?!
����������� Amy asinti� y se apresur� a salir de all� muy asustada. Baj� las escaleras, sali� corriendo de la posada ignorando las miradas de los all� presentes y no se detuvo hasta llegar al bosque.
�Dios santo� pens� �Qu� extra�a es la gente de este planeta... Cu�nto antes encontremos a Serena y regresemos a casa mucho mejor������������ En ese momento son� su intercomunicador. Era Rei.
- �Se puede saber por qu� no contestabas?.-exigi� saber la scout del fuego.- Llevo horas intentando contactar contigo.
- Lo siento.- respondi� nerviosa.- Tuve un problema.
- �T� pasa algo, Amy? Pareces muy agitada.
- No, nada...�has encontrado a Serena?
- Casi.
- �?
- Estuve dando vueltas por el bosque buscando el palacio hasta que encontr� a alguien que me indic� hacia donde dirigirme ( obviamente no fue Euclides ). Cuando llegu�,� Serena ya no estaba all�, me dijeron que la hab�an visto dirigirse al� bosque acompa�ada del pr�ncipe Endymi�n y, que hac�a poco, la reina junto con un destacamento de soldados hab�a ido en su b�squeda.
- �Cielos!�Crees que se haya metido en problemas?
- Conoci�ndola, lo que me extra�a es que haya tardado tanto.- buf� Rei.- Tambi�n he visto a Haruka.
- �Qu�?
- Lo que has o�do. Por lo visto estuvo en J�piter, consigui� que Lita desembuchara y decidi� venir en busca de Serena.
- Ya veo...�te dijo por qu� Lita no acudi� a la reuni�n?
- Dice que el rey Zeus hab�a organizado una reuni�n de estado y que se requer�a su presencia, no pod�a faltar. Tambi�n me dijo que la reina de la Tierra ha descubierto la verdadera identidad de Serena y que la ha encarcelado.
- �Pero eso es horrible!.- exclam� Amy.-Tenemos que hacer algo.
- Ya est� hecho.- contest� con una sonrisa.-Nosotras volveremos a casa y Haruka se encargar� de todo.
- No me parece una buena idea.- se quej�.-Si lo que Haruka dice es cierto la situaci�n se ha complicado bastante, Serena no puede volver simplemente como si nunca hubiera estado aqu�, ha violado la ley y la han descubierto, no sabemos lo que pueda hacer la reina de este lugar.
- Es lo mismo que pienso yo, pero Haruka tiene un plan bastante bueno para solucionarlo todo. El problema es que requerir� cierto tiempo y nosotras tenemos que volver a Marte antes de ma�ana a primera hora.
- �Qu� plan?
- Que Serena permanezca encarcelada mientras ella va en busca de Plut�n y la convence para que retroceda en el tiempo hasta el momento en que la reina se entera de su verdadera identidad. Lo �nico que tenemos que hacer nosotras es procurar que la reina Serenity no se entere de nada hasta que Haruka consiga liberar a Serena.
����������� Amy guard� silencio reflexionando sobre el plan.
- No funcionar�.-habl� por fin.-Setsuna jam�s consentir� en cambiar el pasado.
- Puede ser... pero a m� no se me ocurre una idea mejor. �Y a ti?
- No.
- Haremos lo que Haruka nos ha pedido y, si no lo consigue, tendremos que asumir nuestra responsabilidad al igual que Serena y cont�rselo todo a la reina.
- Lo s�.- suspir� Amy.- �Y Mina? Has hablado con ella.
- No.- respondi� malhumorada.- No responde a mis llamadas.
- ��Y se le ha ocurrido algo?!.-se preocup� la scout de la sabidur�a.
-Lo dudo mucho.- respondi�.- Seguramente que est� de ch�chara con alg�n chico. Le he dejado un mensaje para que lo lea cuando le d� la gana, solo espero que no nos pillen por su culpa, como lo hagan, me va a o�r.
����������� Amy se lo pens� mejor y decidi� que Rei ten�a raz�n. Minako pod�a ser a veces demasiado irresponsable.
- �Nos teletransportamos de vuelta?
����������� Rei asinti�, cortaron la comunicaci�n y, al rato, ambas volv�an a estar en el refugio que la princesa de Marte ten�a en su planeta.
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����������� Serena estaba sentada en la cama con los brazos alrededor de sus rodillas y la mirada fija en el hombre de cabello azulado y ojos esmeralda que no le hab�a quitado el ojo de encima ni dicho media palabra desde que la reina la encerrara all�.
����������� Como desde el momento en que vio a Haruka hab�a perdido todo el miedo que sent�a ante la posibilidad de llegar a ser la responsable de una guerra entre la Luna y la Tierra ( ella lo resolver�a todo ), hab�a tenido tiempo de reflexionar con total tranquilidad sobre lo que hab�a ocurrido con Endymi�n segundos antes de que la reina Calice apareciera y, despu�s de darle muchas y muchas vueltas, hab�a decidido que no merec�a la pena calentarse la cabeza por el asunto.
�Despu�s de todo, en cuanto Haruka-chan lo haya resuelto todo volver� a mi casa, no lo ver� nunca m�s ( hizo caso omiso del escalofr�o que le sobrevino al pensar en tal posibilidad ), me casar� con Arthur y no volver� a pensar jam�s en el engre�do, pervertido y arrogante de Endymi�n... aunque...�dej� de observar a Diocles y escondi� la cabeza en su regazo �todav�a recuerdo la dulzura de su voz y el calor de su cuerpo cuando me rescat� del agua,� la expresi�n de su rostro cuando tuvo que repartir besos en la feria del pueblo, de lo tierno y atractivo que se ve�a, de su valor y coraje cuando me defendi� de su madre, de sus caricias y sus besos.... tan salvajes... tan apasionados....�
- ���Lo odio!!!���Lo odio!!!.- exclam� en voz alta mientras golpeaba furiosa la cama.- �Por qu� no puedo dejar de pensar en �l?
- �Qu� os ocurre?.-le pregunt� Diocles al escucharla gritar.
- �Eh!.- dej� de patalear Serena que no se hab�a dado cuenta de que hab�a hablado en voz alta.
- Estabais gritando.
- �As�? Ji, ji, ji.- se rasc� la coronilla.- No me hab�a dado cuenta, siento haberos molestado.
- No lo hab�is hecho.
- Ah.- lo mir� con curiosidad.- Oye, �no os cans�is de estar de pie? Desde que me trajeron aqu� no os hab�is sentado ni hab�is dejado de mirarme.
- Se me orden� vigilaros.
- �De pie?
- No hay donde sentarse.
����������� Serena ech� una ojeada a la habitaci�n y se dio cuenta de que su carcelero ten�a raz�n.
- Vaya, de tanto pensar en Endymi�n no lo hab�a notado.- murmur�.- �Por qu� no os sent�is en la cama conmigo?.- le ofreci� con una sonrisa mientras se echaba a un lado para hacerle sitio.- Hay espacio suficiente para los dos.
- Tengo �rdenes.- respondi� como si tal cosa.- Y no sois mi tipo.
- �Eh?.- puso cara de interrogaci�n.- �Qu� quer�is decir?
- Que no me utilizareis para salir de aqu�.
����������� Serena sigui� contempl�ndolo sin entender hasta que una lucecita se encendi� en su cabeza y de sus ojos empez� a salir fuego. Agarr� una de las almohadas de la cama y se la arroj� con violencia a Diocles. Este se limit� a torcer la cabeza y a esquivarla.
- �Solo intentaba ser amable!.- le grit� enfadada.- Por m� pod�is pasaros las pr�ximas horas ah� de pie hasta que me vaya.
- No parec�is muy asustada.-coment� Diocles sin apenas inter�s.
- �Por qu� deber�a estarlo?.- se cruz� de brazos.- Puedo volver a mi casa cuando quiera.
- �En serio?.-sonri� con burla.- Entonces, �por qu� no os march�is de una buena vez?
- Porque a�n no es el momento.-se tumb� en la cama.
����������� Diocles la mir� con sospecha y se dirigi� a la puerta.
-�A d�nde vais?.-inquiri� Serena al verlo marchar.
����������� El aludido no le respondi�. Sali� de la habitaci�n, habl� con uno de los guardias de la puerta y fue en busca de la reina para darle la noticia. La princesa ten�a un c�mplice.
����������� Cuando se hubo alejado unos metros, el guardia con el que hab�a hablado entr� en la habitaci�n para ocupar su puesto. Serena observ� con inter�s como el reci�n llegado recog�a la almohada que ella le hab�a lanzado a Diocles y se acercaba a su cama.
- Cuantas veces te he dicho que recojas lo que lanzas.-le tir� la almohada a la cara mientras sonre�a con complicidad.- No est� bien que una se�orita como tu sea tan descuidada, gatita.
����������� En menos de un segundo, Serena se abalanz� sobre el reci�n llegado y lo abraz� con fuerza dej�ndolo casi sin respiraci�n.
- �Haruka-chan!.- exclam� muy contenta.
����������� La sailor separ� a su princesa de ella y se sent� a su lado.
- �Se puede saber en qu� l�o te has metido esta vez, gatita?.-la ri�� con cari�o mientras le revolv�a el cabello.- Si ten�as ganas de conocer la Tierra, deber�as haber sido m�s cuidadosa... �todo el mundo sabe que est�s aqu�!
- �Mi madre tambi�n?.- pregunt� dudosa.
- Tu madre y Luna.
- Oh, vaya.- palideci�.-�Est�n muy enfadadas?
- La reina solo est� preocupada.- la tranquiliz�.- En cuanto a Luna... vas a tener que mimarla mucho para que te perdone alg�n d�a.
- �Y... y Arthur?
- �El capit�n Arthur?.- se extra�� Haruka.- �Importa lo que �l piense?
- Es mi prometido no oficial.-sonri� ligeramente.
- As� que por eso fue a J�piter.- murmur� para s� misma.- En realidad no lo he visto.- se dirigi� a la joven.- Escucha Serena, la reina Serenity me ha enviado para que te saque de aqu� pero antes tengo que solucionar todo el l�o que has organizado, cuando lo haya hecho te har� una se�al y te teletransportar�s de vuelta a tu casa, �de acuerdo?
����������� Serena asinti� sumisa.
- As� me gusta.- le dirigi� una tierna mirada.- Espera un momento aqu�, ahora vuelvo.
����������� Haruka sali� de la habitaci�n y al rato volvi� con una bandeja con comida y agua que coloc� sobre una mesita.
- En este lugar son muy poco considerados con las visitas.- le sonri�.- Llevas toda la noche encerrada aqu� y a�n no te han tra�do nada para comer.- le ofreci� el vaso de agua.- �No tienes sed?
����������� La joven asinti�, tom� el vaso y se bebi� todo su contenido.
- Sabe muy raro.- protest�.
- Gatita.- llam� su atenci�n.- Sabes que te quiero, �verdad?
-Claro que s�, Haruka-chan.... yo tambi�n te quiero mucho.- respondi� mientras se restregaba la frente.-Me duele la cabeza.-gimi�.
- Lo s�.- le acarici� Haruka la mejilla.- Pronto se te pasar�.
����������� La tom� de la cintura y la atrajo hacia ella para abrazarla. Serena apoy� la cabeza en su hombro y fue cerrando los ojos poco a poco mientras la scout de Urano le susurraba al o�do para tranquilizarla.
����������� Al cabo de un rato, la princesa dej� de quejarse y se qued� inm�vil. Haruka la separ� de ella, la recost� sobre la cama y se inclin� para besarla.
- Lo siento.-susurr�.- Era la �nica forma.