Capítulo 10 : El anillo

En la habitación de la princesa Serena

- ¡¡No me lo puedo creer!! ¡¡No me lo puedo creer!!.- daba vueltas por la habitación Minako.- ¡¡Mañana es el gran día!!¡¡Seremos nombradas sailor scouts!!

- ¡¡¡Mina!!!¡Deja de dar vueltas como un carrusel y ven a ayudarnos!.- gritó Rei enfadada mientras colocaba con la ayuda de Lita un enorme colchón en el suelo.

- ¿Estás segura de que no tendrás problemas por nuestra causa, Serena?.- preguntó Amy.- Podemos dormir en nuestras habitaciones como siempre.

- No te preocupes, se lo dije a mama y me dijo que podíamos dormir todas juntas sin ningún problema, incluso Luna está de acuerdo.- respondió la princesa sentándose en uno de los colchones que habían colocado entre las cinco.- Además, mañana es un día muy importante para todas nosotras y no creo que haya mejor forma de pasarlo que estando todas juntas.

- ¿Y qué hay de tu novio Arthur?.- inquirió maliciosamente Mina.- No lo pasarías mejor con él.

- ¡¡Minako!!.- se le subieron los colores a la rubia.- Él y yo solo somos buenos amigos, nada más.

- ¿Y por eso has pasado de nosotras durante toda la semana para escaparte con él a quien sabe donde?.- se entrometió Rei.

- ¡¡Eso no es cierto!!.- se enfadó la aludida.- Además, tu no eres la más indicada para decirlo, un amigo de Arthur me ha dicho que últimamente andas mucho con Eduard.

- ¿Y se puede saber quien es el imbécil que te ha dicho esa estupidez?.- reclamó con la vena hinchada.

- Es un secreto.- se cruzó de brazos Serena.

- ¿Con qué un secreto? ¿Eh?.- sonrió con malicia.- ¡Yo te daré secreto!

            Y le lanzó a Serena una almohada con todas sus fuerzas haciendo que la rubia cayera de espaldas en una posición bastante cómica. Molesta, la princesa agarró dos almohadas y se las lanzó a Rei quien las esquivó de un solo salto pero, tuvo tan mala fortuna, que cayó encima de Lita terminando de romperle una pulsera que estaba tratando de arreglar. Como era de esperarse, la princesa de Júpiter se enojó y, haciendo uso de su súper fuerza, cogió el colchón en el que segundos antes estaba sentada y se lo lanzó a Rei ( obviamente falló, su intención era asustarla no matarla ). Desafortunadamente, en ese colchón también estaba sentada Minako ( de la que Lita se olvidó ) y cuando Lita lo cogió la tiró al  suelo.

            El resultado fue que en menos de un minuto, las cinco ( Amy había intentado separar a sus amigas y había terminado metida ella también en el embrollo ) se enzarzaron en una pelea en donde se permitía desde estirones de pelo hasta pellizcos malintencionados.

            El jaleo que armaron atrajo la atención de los guardias de palacio que al ver quienes estaban peleando no supieron que hacer ( una sailor scout, aunque sin vara de transformación, seguía siendo una sailor scout ) así que optaron por ir a buscar a Luna. Hay terminó de armarse. La cara de la consejera cuando entró en la habitación bien podría haber espantado al mismísimo rey Eos.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ALTO!!!!!!!!!!.- gritó con todas sus fuerzas ( que no eran pocas ).

            E inmediatamente el revoltijo de brazos, piernas y cabezas en que se habían convertido las princesas de los planetas interiores se quedó paralizado.

- Lu... na.- articuló Serena temblando mientras se desenmarañaba.- No te había visto entrar.

- ......

- Esto... ¿has tenido un buen día?

- .....

-¿Te gusta la pulsera?.- le ofreció.- Está un poco rota pero a Lita no le importará arreglártela, ¿verdad Lita?

- ¡Por supuesto!.- se apresuró a responder.

- ......

- Luna... .- se escondió detrás de sus amigas que no estaban en mejores condiciones que ella misma.

- Cuando os peléis no hagáis tanto ruido, no dejáis dormir a la gente.- se limitó a decir para luego marcharse dando un portazo a la puerta.

            Después de cinco minutos en pleno silencio.

- ¿Qué ha sido eso?.- preguntó Serena mientras se separaba un poco de Rei a la que había abrazado buscando protección.

- Cuando entró pensaba que nos iba a matar con la mirada aquí mismo.- murmuró Minako.

- ¿A lo mejor no era Luna?.- sugirió Lita.

- Sí, si que era ella, os lo puedo asegurar.- comentó Serena.-Conozco muy bien esa mirada.

- Lo mejor será que hagamos lo que nos ha dicho, no vaya a ser que la próxima vez no tengamos tanta suerte.- propuso Amy.

- Aja.- asintieron todas.

            Silencio.

- ¡Sigamos a lo nuestro!.- exclamaron a la vez.

            Y comenzó una guerra de almohadas en toda regla. ( Aunque todo sea dicho, en esta ocasión procurando gritar un poco más bajo ).

- Je, je, je... ¡eh, chicas!.- llamó su atención Mina después de recibir un almohadazo por parte de Serena.- ¡Se me ha ocurrido una idea genial!

- ¿El qué?.- preguntó Lita.

- ¡Juguemos a las prendas!

- ¿Y cómo se juega a eso?.

- Es muy fácil, primero juramos solemnemente que todo cuanto sea dicho o hecho esta noche permanecerá en el más absoluto secreto y, después, una por una tenemos que ir respondiendo a una pregunta de las demás, respondiendo siempre con la verdad. En el caso de que no queramos responder, tendremos que someternos a una prueba a la que no podremos negarnos. Si lo hacemos tenemos que dar una prenda de las que llevamos puestas y cuando termine el juego habrá que ir a la cocina sin intentar esconderse con lo que nos haya quedado puesto. ¿Entendido?

- Más o menos.- respondió Serena algo confusa.

- ¡Pero si está muy claro!.- exclamó Mina.

- ¡Pues yo no lo veo tan claro!.-insistió la princesa.

- Déjalo Mina, ya deberías saber que Serena nunca entiende nada.- comentó Rei.

- ¡¡¿Qué has dicho?!!.- se enfadó la aludida.

- Lo que has oído.

            Y comenzaron a pelearse, algo muy habitual en ellas. Las demás se limitaron a ignorarlas y a empezar a jugar. Se sentaron en círculo y Minako les paso un papel para que cada una de ellas escribiera cuatro pruebas, una por cada una de las demás. Cuando Rei y Serena dejaron de discutir, se unieron al círculo y repitieron la maniobra.

- ¿Quién empieza?.- preguntó Rei.

- ¿Qué tal si lo hacemos por la proximidad de nuestros planetas natales al sol?.- sugirió Lita.

- Es una buena idea.

- En ese caso empiezo yo.- dijo Amy.- Escojo... verdad.

- ¡Esperad!.- interrumpió Mina.- No hemos hecho el juramento.

- No hace falta, ninguna de nosotras dirá nada, ¿verdad?

- Claro que no.- asintieron las demás.

- En ese caso... ¡reunión!.- gritó la princesa de Venus.

            Tras unos minutos de meditación....

- Esta es la pregunta.- comenzó Mina como portavoz.- Alguna vez has besado o te han besado.

- O.O

- Amy...

- Bueno… yo … la verdad es que … sí.

- ¡¡¿SI?!!.- se asombraron todas.- ¡¡¿QUIÉN?!!

- Esa no era la pregunta.- se limitó a decir la aludida bajando la mirada.

- ¡¡¡Amy!!!.- protestaron las demás.

- ....

- Bueno, eso nos enseñará a ser más suspicaces la próxima vez.- suspiró Serena.- ¡¡Es tu turno Mina!! ¿Prueba o verdad?

- Verdad, por supuesto, no hay ni una sola pregunta que podáis hacerme a la que no esté dispuesta a responder.- presumió.

            El resto de las chicas se echaron una mirada de complicidad y Lita se aproximó para realizar la tan temida pregunta de la verdad.

- ¿Mina?.- inquirió con expresión diabólica.- ¿A ti te han besado alguna vez?

- Qué... .- atinó a decir la pobre algo sorprendida.

- ¡Qué si te han besado!.- repitió Serena.

- Quieres no gritar, lo ha oído perfectamente.-gruñó Rei pero la princesa la ignoró.

- ¿Y bien?

- Esto... .- bajando la mirada.- ... no.

- ¡¡Os lo dije!!.-saltó de repente Serena.- Me debéis cada una unos pendientes nuevos.

- ¡Serena! Esté no es el momento.- la riñó la princesa de Marte.

- Lo siento.- se apenó la chica.

- No lo sientas Serena... .- lloró Mina desconsoladoramente.- ... es verdad, yo la princesa de Venus, la diosa del amor y la belleza debería haber encontrado ya a alguien digno de besarme... hasta Amy lo ha hecho... pero no me rendiré.- se irguió desafiante.- juró que antes de que termine este año habré encontrado al hombre de mis sueños. ¡¡Lo juró!!

- Sí, Mina, lo que digas.- la consoló Lita.- Serena, es tu turno. ¿Verdad o prueba?

- Seguro que me preguntáis sobre Arthur.- murmuró por lo bajo.- pues nada, me quedo con la prueba.

- Muy bien.- sonrió Rei.- coge un papel.

            Serena escogió uno de los cuatro papeles que Rei le ofreció y lo abrió para leerlo. Al hacerlo su cara palideció.

- ¡¡¡¡¡QUÉ!!!! ¡¡No podéis pedirme que haga esto!! Es... es muy tarde... y eso está muy lejos y... ¡¡¡no quiero hacerlo!!!.- suplicó.

- Ya sabes, si te niegas a hacerlo tendrás que quitarte el camisón e ir en ropa interior a la cocina.- respondió Rei sin compasión.

- Pero... pero... .- sus amigas no aflojaron.- ¡¡Está bien!!.- accedió.- Pero si me pillan no volveré a hablaros nunca más.

- Bien, entonces ya sabes, tienes que traernos el pañuelo azul que Arthur lleva siempre puesto en el cuello y para asegurarnos que no nos engañas, yo te acompañaré.- expuso Rei triunfalmente.

- De esta te acuerdas, Rei.- amenazó Serena.

            Y tomando de la mano a su compañera, se teletransportaron a la base de defensa lunar, justo delante de la puerta 245, la que según Serena correspondía a la habitación de Arthur.

- ¿Estás segura que es esta?.- susurró Rei, tras echar un vistazo al pasillo para asegurarse que no había nadie.

- Sí.-respondió en idéntico tono de voz.- Arthur me lo contó en una de nuestras escapadas.

            Y con cautela, Serena abrió la puerta tratando de hacer el menor ruido posible. Guiándose de la luz que penetraba por la ventana, Rei y ella se dirigieron hacia el bulto que se escondía entre las sábanas de  la cama. La princesa se agachó y acercó su mano hasta el cuello del chico y, justo cuando estaba a punto de alcanzar el pañuelo, el chico se dio media vuelta y la cogió de la mano, rebelando que no era Arthur.

- ¡¡¡¡Ahhhhhhhhhh!!!!.- gritó la chica asustada.

            Inmediatamente, Rei le tapó la boca e intentó separarla de aquel hombre, pero este le había agarrado la mano con tanta fuerza que no hubo forma.

- Laila... .- comenzó a hablar en sueños.- eres tan hermosa, tan divina... bésame.- y comenzó a darle pequeños mordiscos a Serena en el brazo ante la mirada de desesperación de la implicada que intentaba soltarse sin despertarlo con muy poco éxito.

- Rei.. .-imploró en voz baja.

- Suéltate.

- No puedo, lo despertaré.

- Dios, ¿es que tengo que hacerlo yo todo? Cógeme la mano y después estira con todas tus fuerzas, en cuanto te sueltes nos telestransportas de vuelta a palacio. ¿De acuerdo?

- Sí.

            Y siguiendo el plan trazado, Serena tomó la mano de Rei, golpeó con todas sus fuerzas al chico para que la soltara y, justo cuando este se incorporaba de la cama alarmado, las chicas desaparecieron. Lo único que el soldado pudo ver fue la figura de dos chicas pero como se desvanecieron casi al instante, pensó que era un sueño y siguió durmiendo tan tranquilo.

            Segundos después, Rey y Serena reaparecieron en el palacio.

- ¿Y bien? .-preguntó Mina.- ¿Tienes el pañuelo?

- No.- respondió la joven muy nerviosa.

- ¿No?.- inquirieron las demás.

- No, no lo tiene.- intervino Rei.- pero damos la prueba por superada. Casi nos atrapan.- defendió a su mejor amiga.- Aunque claro, nada de esto hubiera pasado si no te hubieras equivocado de habitación.- terminó acusándola.

            Serena no respondió y el asunto se dio por zanjado.

- Chicas, creo que mejor dejamos el juego para otro día.- intervino Amy.- Es muy tarde y mañana tendremos que levantarnos muy temprano para prepararnos.

            Todas las chicas afirmaron en acuerdo, apagaron las luces y se acurrucaron en los colchones quedándose dormidas casi al instante.

Al día siguiente, en la sala del trono

            En esta ocasión, la ceremonia de nombramiento transcurrió sin problema alguno, acudiendo a la misma gente de todos los rincones del sistema solar y, hasta Setsuna y Hotaru, olvidaron sus obligaciones durante un día. Una por una, las chicas se fueron colocando sobre los signos representativos de sus planetas, juraron lealtad a la reina y a la princesa y recibieron sus plumas de transformación, convirtiéndose por vez primera en sailor scouts.

            Cuando le llegó el turno a Serena ( y ello sin restarle importancia a las demás ) la sala enmudeció. En este día, nacería una nueva sailor scout, sailor moon y todo el mundo era consciente de ello. Con el rostro lleno de lágrimas por la emoción, la reina Serenity se acercó a su hija y, después de que esta le jurara lealtad eterna, ( se omitió la parte en la que se juraba lealtad a la princesa por razones bastantes obvias ) le entregó su pluma de transformación, la cual había sido creada especialmente para ella. Serena levantó el brazo, gritó su frase de transformación y tras pasar el espectáculo de las luces, apareció la poderosa Sailor Moon.

            Todo el mundo, incluyendo sus amigas, la aplaudieron emocionados, ahora Serena no sería solo su princesa y futura reina sino también una de sus guardianas, una sailor scout.

            Después de la ceremonia comenzó la fiesta en donde todo el mundo se lo pasó bastante bien incluidas las conmemoradas que no pararon de reír, bromear e ir de un sitio para otro recibiendo la felicitación de todo el mundo. La reina abrazó a su hija en repetidas ocasiones sin dejar de decirle ni un solo instante lo orgullosa que estaba de ella, incluso Luna lloró de felicidad por su princesa a la que quería como si fuese su propia hija ( aunque siempre la estuviera castigando por su bien ).

            El capitán Arthur no llegó hasta el anochecer por unos asuntos que tenía que atender y que le habían impedido acudir a la ceremonia. Sin perder tiempo, localizó a la princesa y, tras saludarla, ambos se dirigieron a la fuente del jardín en donde había tenido lugar su primera cita.

- Siento haberme perdido tu nombramiento.- se disculpó verdaderamente apenado.- Me hubiera encantado estar allí.

- No te preocupes.- le sonrió la chica.- lo entiendo perfectamente.

- ¡Vaya! Pero mírate.- cambió de tema mientras la tomaba de las manos.- te ves estupenda... y poderosa... no me gustaría tenerte como enemiga.

- No seas tonto.- lo golpeó con dulzura en el hombro.- Tu y yo somos amigos, jamás nos enfrentaremos el uno al otro.

- Me refería a otro tipo de peleas.- le susurró al oído.

- ¡Arthur!.- rió tomándolo por una broma pero paró cuando se dio cuenta de la manera tan fija en la que el chico la miraba.

- Serena...  quería darte un regalo en este día tan especial.- habló mientras de su bolsillo sacaba una cajita azul.- Toma, espero que te guste.

            Serena alargó la mano y cogió lo que el capitán le ofrecía. Abrió la caja y se encontró con un anillo de oro que tenía en el centro una hermosa esmeralda  y en un lateral algo grabado: Serenity, mi Serena

- No sé, no sé que decir.- respondió la princesa demasiado emocionada como para pensar con lucidez.

- Entonces... no digas nada.

            Y con mucha dulzura, la tomó de la barbilla y la besó en los labios durante apenas unos segundos.

- Arthur...

- Sé que te dije que solo quería conocerte como persona pero no he podido evitar enamorarme de ti.... .- volvió a tomarla de las manos.- Te amo Serenity, te amo muchísimo.

            Y volvió a besarla, esta vez durante más tiempo.

- Si no me correspondes lo entenderé, pero necesitaba decírtelo, ya no podía soportar por más tiempo esta espera.- sus ojos la miraban con auténtica adoración.

- Arthur... .- volvió a repetir la chica. Sentía que su corazón estaba a punto de salirse de su pecho, su cabeza le daba vueltas impidiéndole razonar  y en aquellos momentos solo había una cosa que deseaba hacer con todas sus fuerzas. Tomando por sorpresa al capitán, colocó sus manos detrás de su cuello y lo besó con fuerza. Arthur se limitó a dejarse llevar por el momento.

- Tengo que irme.- se separó de ella.- Solo vine para confesarte mi amor.

- ¿Cuándo vuelves?

- Dentro de una semana.- le acarició la mejilla.- Cuando vuelva le diremos a todo el mundo lo que sentimos y nos prometeremos. Hasta pronto, mi princesa.

            Y tras robarle un beso más, se marchó dejando a la chica totalmente confundida.

A la mañana siguiente

            Eran ya casi las doce de la mañana y Serena permanecía en su cama despierta sin querer levantarse. Pensando que estaba cansada por todo el ajetreo de la fiesta ni Luna ni la reina la molestaron, no obstante, las chicas que la conocían demasiado bien intuyeron que algo raro pasaba y encargaron a Rei que fuera a averiguar el qué.

- ¿Serena? ¿Se puede?

- ¿Rei? Pasa.- la invitó la chica sentándose en la cama.- ¿Qué es lo que quieres?

- ¿Quiero saber qué te pasa?.-fue directa al grano.- Y no me digas que estas cansada porque no me lo trago.

- No, no estoy cansada.- respondió la princesa bajando la mirada. En este momento necesitaba ante todo una amiga.- Estoy confundida.

- ¿Confundida?.- se extrañó la princesa de Marte mientras tomaba asiento al lado de su amiga.- ¿Por qué?

- Ayer por la noche Arthur vino a verme.

- ¿Arthur? Pensaba que no podía venir a la fiesta.

- Y no podía. Se escapó durante cinco minutos de sus obligaciones para venir a hablar conmigo.

            Rei no dijo nada y esperó a que Serena continuara.

- Él me dio este anillo.- se lo mostró a Rei.- Y me dijo que me amaba.... ¿No pareces sorprendida?.- comentó al ver que su amiga no reaccionaba como ella esperaba.

- Todas sabíamos que Arthur estaba enamorado de ti, tratamos de decírtelo pero no quisiste escucharnos. La cuestión aquí es si tu también lo amas.

- No lo sé.- contestó con tristeza.- Le tengo mucho cariño y cuando me besó me sentí en las nubes, por eso le correspondí.

- ¿Le besaste?.- inquirió incrédula.

- Sí... y ahora él piensa que le correspondo al cien por cien y quiere que le digamos a todo el mundo cuando regrese que nos amamos. Para él, ya estamos comprometidos.

- ¡Pero por qué dejaste que se fuera pensando eso sino estás segura de tus sentimientos!.- le recriminó Rei.

- ¡¡Porque en aquel momento no razonaba!!.- se defendió.- Además, yo no he dicho que no lo ame lo que digo es que no estoy segura del todo.

- ¡¡Dios, Serena!! Pues entonces...

- ¡¡¡Tengo la solución!!!.- se asomó por la puerta Minako, seguida de Amy y Lita.

- ¡¡Pero no habíamos quedado en que esperaríais afuera!!.- las acusó Rei.

- La impaciencia.- contestó Mina.- Mira Serena, si lo que quieres es asegurarte de que haces lo correcto comprometiéndote con ese hombre solo tienes que dejármelo a mí. Conozco una técnica para estos casos que no falla nunca.

- ¿En serio?.- preguntó Serena esperanzada.

- Por supuesto. Mira, tu solo tienes que darme el anillo y ya está.

            Y antes de que alguien pudiera replicar le arrebató el anillo a Serena y comenzó a recitar un hechizo. El anillo comenzó a brillar con una luz anaranjada e instantes después desapareció de las manos de la princesa de Venus.

- ¡¡Minako!! Dónde está mi anillo.- se levantó la princesa de la cama enfadada.

- Tranquila, ahora mismo lo sabremos.

            Recitó un nuevo conjuro que hizo aparecer sobre sus cabezas la imagen de un planeta.

- Dios mío, es la Tierra.- se asustaron todas.

- Minako, dime que no has enviado mi anillo de compromiso a la Tierra.- la amenazó Serena. Si antes estaba enfadada ahora estaba hecha una furia.

- Bueno, esto, no sé que habrá pasado, se supone que el anillo debía ir al lugar en donde encontrarías la respuesta a tu problema. ¡¡¡No sé que ha salido mal!!!.- se disculpó  mientras retrocedía unos pasos.

- ¡¡Minako!!.- protestó la princesa desesperada.- ¿Ahora que hago?, no puedo decirle a Arthur lo que ha pasado y, si se da cuenta de que he perdido su anillo, a lo mejor ya no se quiere casar conmigo.

- Pues ea, ahí tienes tu respuesta.- exclamó la princesa de Venus muy contenta.- Si estás tan preocupada porque Arthur no se case contigo es porque realmente lo amas.

- ¡¡Es cierto!!.- se entusiasmó la princesa.- Entonces, estoy enamorada de Arthur... oh dios, estoy enamorada.

- Ya te hemos oído.- comentó Rei mientras Amy y Lita sonreían felices.

- ¡Espera un momento! ¡Eso no resuelve el problema del anillo! ¡Minako, tráelo de vuelta ahora mismo!.- le ordenó a su amiga mientras la zarandeaba de un lado a otro.

- ¡Qué no se puede!.- logró soltarse la acusada.

- Me parece que te has quedado sin anillo.- comentó Lita.

- ¡De eso ni hablar! Ahora que sé que verdaderamente amo a Arthur no pienso perderlo. ¡Iré a la Tierra a recuperarlo!.- exclamó decidida.

- ¡¡¡Qué!!!.-se alarmaron las demás.

- ¡No puedes hacer eso, Serena! .- intentó advertidla Amy.- Ir a la Tierra está prohibido y si algún terrícola te descubre te matarán.

- Eso no sucederá porque no me descubrirán y, aunque lo hicieran, soy una sailor scout, ninguno de ellos podría derrotarme jamás.

- Serena, recapacita.- se  preocupó Rei al darse cuenta de que estaba hablando en serio.- No puedes ir a la Tierra, ¿qué le dirás a los demás? ¿qué le dirás a tu madre?

- Nada, mama me había dado permiso para quedarme en tu casa durante unos días. Pues bien, me iré ahora mismo, tu volverás a Marte y las demás le diréis a mi madre que Rei y yo nos hemos ido ya.

- ¡¡Serena!! ¡No vamos a ayudarte a cometer esta locura! Eso que te quede claro.- le gritó Rei.

- Chicas, por favor, es muy importante para mí, de verdad que necesito recuperar ese anillo.- les suplicó con ojitos de cordero degollado.

            Las chicas se miraron durante unos segundos e incapaces de decirle que no accedieron a regañadientes.

- Está bien Serena, Mina, Amy y Lita se quedaran aquí a cubrirnos y yo me iré contigo.

- No. Si te vinieras conmigo Ares podría decirle a mi madre que no estás conmigo y entonces se preocuparía. Necesito que os quedéis aquí y me cubráis. Por favor.

            Silencio.

- ¿Cuándo te vas?

- Ahora. Estaremos en contacto a través de los intercomunicadores. ¿De acuerdo?

            Se limitaron a bajar la cabeza en señal de acuerdo.

- Bien, pues entonces...

- ¡Serena, espera!.- la detuvo Mina.- Puedo ayudarte a teletransportarte al lugar en donde cayó el anillo, no al lugar exacto pero si a uno cercano.

            Serena asintió, cogió las manos de Mina y unieron sus energías. Al cabo de unos segundos Serena desapareció.

En la Tierra

            Instantes después Serena reapareció en un frondoso bosque.

            Algo desorientada ( en el resto de planetas del sistema solar no había bosques) dio algunos pasos procurando mirar al suelo para ver si veía su anillo cuando de pronto una voz varonil llamó su atención.

- ¿Quién eres tu?.- le preguntó un chico de ojos azul-noche y cabello negro.

Continuará...

Menu

Rey Eos ( ver capítulo 5): Rey de la Luna que venció a la primera Sailor Saturno que había sido poseída por el mal.

Hosted by www.Geocities.ws

1