Colima El ambiente festivo que inunda las calles de Manzanillo, la amabilidad con la que sus habitantes reciben al fuereño, mezclados con su riqueza natural y su extraordinaria infraestructura turística, lo convierten en un magnífico escenario para llenar los sentidos con un sinfín de posibilidades: pesca deportiva, turismo de aventura, paseos por las playas, sin olvidar por supuesto, los exquisitos platillos típicos de la región.
La historia de Manzanillo está teñida de expediciones de aventureros de ultramar, leyendas de piratas y de progreso. En 1522, en pos de los tesoros de China en el Pacífico, Hernán Cortés y su tripulación desembarcaron en el espacio de la futura ciudad. En 1527, el navegante Álvaro Saavedra descubre la actual Manzanillo a la que llamará Bahía de Santiago de la Buena Esperanza. Cortés utilizará esta rada en dos ocasiones para resguardar sus galeones de los piratas portugueses. La Nao de la China, procedente de Filipinas, también arribará a esta bahía con su valiosa carga. El misterio y las riquezas de la Nao, motivaron la presencia de piratas venidos de Portugal, Inglaterra, Francia y de la propia España, quienes asaltaban, saqueaban y quemaban embarcaciones para apropiarse de sus ricos cargamentos. En 1825, se abre el Puerto de Manzanillo, llamado así por la enorme cantidad de árboles frutales que albergaba su bosque y en 1873 alcanza el estatus de ciudad. En 1908, tras la inauguración de la conexión ferroviaria con Guadalajara, Porfirio Díaz le confiere el nombre de puerto oficial de entrada. La modernización del puerto llevada a cabo en años recientes, permite considerarlo como uno de los más importantes de la costa oeste de México.
Manzanillo, costa del Pacífico mexicano que vio pasar por sus aguas marinas los secretos de los aventureros de antaño. Hoy, las apacibles bahías de Manzanillo y el importante desarrollo de su infraestructura turística y portuaria, lo han convertido en uno de los destinos turísticos y comerciales más sobresalientes del Occidente de México. |